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Diferentes experiencias, pero un solo juicio - Hechos 12:1-17

Basado en Hechos 12:1-17 (Versión Reina Valera 1960)

En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

¿Por qué habría una diferencia entre la manera que el Señor actuó con Jacobo y con Pedro? ¿Por qué permitió el Señor que a uno mataran a espada, a Jacobo, pero a Pedro le libro milagrosamente de la muerte? ¿Cuál es la diferencia entre el uno y el otro? Ambos eran apóstoles, elegidos por el propio Señor. ¿Será que Jacobo no tenía suficiente fe? ¿Será que Jacobo era de alguna manera menos que Pedro? ¿Será que Jacobo era más pecador que Pedro? ¿Pedro era más espiritual que Jacobo y por eso le libró el Señor? ¿Pedro tenía más fe que Jacobo? ¿Había un propósito más grande con Pedro que con Jacobo? ¿Había más personas orando por Pedro que por Jacobo y eso fue lo que hizo la diferencia? Como siempre, es necesario ver todas las cosas a través de Su Palabra, y especialmente algo tan pertinente a nuestro diario vivir como esto, porque no todos tenemos las mismas experiencias, ni las mismas oportunidades, y ni aún menos, la posibilidad del mismo estilo de vida. La verdad para que sea verdad debe ser verdad en todas partes, y por todos los tiempos. La verdad no es sujeto ni a naciones o a épocas, porque la Verdad es Dios.

Su Palabra es muy clara en que entre nosotros no hay grandes distinciones, en general. La única distinción que hay entre el ser humano delante de Dios es aquel que decide seguir a Cristo y el que rehúsa o rechaza seguir a Cristo. E inclusive en la dispensación de la gracia de Dios, el tiempo que estamos viviendo hoy, la Biblia dice qué Dios ve de manera similares al judío y al gentil, que ya no hay diferencias, en el sentido de separaciones. No mal entiendan, el judío sigue siendo al primero que Dios busca para salvarlo, y sigue vigente la promesa de que al que los bendice, Dios lo bendecirá y al que los maldice, Dios lo maldecirá. Pero el asunto de qué hay unos que sean mejores que otros, no existe en la palabra de Dios, porque todos somos pecadores. Aún los que hemos llegado a Cristo, seguimos siendo grandemente imperfectos. Somos perdonados, y esa es la gran diferencia con el resto del mundo, y ahora somos llamados a obedecer la voluntad de Dios, a hacer las cosas que El manda. Esto vemos, como ejemplo, acerca de qué si hay diferencia entre un pecador y el otro: En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Lucas13:1-5. Entonces, el Señor con esta respuesta deja muy claro que no hay diferencia entre un pecador y el otro. No hay uno mejor que el otro. Entonces podemos descartar muy fácilmente el asunto de que a uno le fue mejor porque era menos pecador, y al otro le fue peor porque era más pecador. Y ¿Dios ama más a uno más que a otro? Y la respuesta es: absolutamente que no. Dios nos ama a todos por iguales. La Biblia misma dice que: …porque de tal manera amo a Dios al mundo…, sin hacer distinciones entre una persona y la otra, sino que nos ama a todos por igual. A todos nos amanece el mismo sol. A todos nos da la misma lluvia. Y claro, la sangre de Cristo fue derramada igual por todos.

Entonces, ¿qué podemos entender de lo que sucedió entre Jacobo y Pedro? Lo único lo que nos debiera importar personalmente es lo que hacemos por el Señor, sea que nos vaya bien, o sea que no nos vaya de lo mejor, (humanamente hablando por supuesto), porque él que sigue al Señor tiene una esperanza eterna en los cielos, los que deciden seguir a Cristo, a pesar de las circunstancias, a pesar de las dificultades, en cualquiera estado que este. Tenemos que siempre tener en mente de que sí hay un juicio final, donde todos, sin excepción, daremos cuenta delante del Dios Altísimo, y debemos poner todo lo que somos a Su disposición, sea poco, o sea mucho, vivamos un poco de tiempo o muchos años, seamos ricos o seamos pobres. Esto dice por ejemplo la Palabra: Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Lucas 12:42-48. Esto es lo que más nos debiera interesar y no en hacer comparaciones, sino que Dios nos pedirá cuentas de lo que hicimos con nuestras oportunidades, bienes, y tiempo, si buscamos hacer Su voluntad o vivir a nuestra manera. Esto dijo Pablo: Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14. No hubo una persona con un testimonio más claro de conversión y de pertenecerle a Cristo que Pablo, y si él decía que él todavía no lo había alcanzado, ¿qué nos dice esto a nosotros? Escrito está: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Entonces, ¿estás enfocado más en tus circunstancias al presente? O ¿estás más pendiente de qué, pase lo que pase, que Dios te pedirá cuentas después, cuando todo esto haya terminado? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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No le desobedezcas al Señor - 1 Reyes 13

Basado en 1 Reyes 13 (Versión Reina Valera 1960)

He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, aquel clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres. Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará. Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar. Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová. Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes. Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente. Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar. Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres. Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el. Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le contó todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había hablado al rey. Y su padre les dijo: ¿Por qué camino se fue? Y sus hijos le mostraron el camino por donde había regresado el varón de Dios que había venido de Judá. Y él dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le ensillaron el asno, y él lo montó. Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá? Él dijo: Yo soy. Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan. Mas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar. Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres. Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua. Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver. Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito, sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres. Cuando había comido pan y bebido, el que le había hecho volver le ensilló el asno. Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al cuerpo. Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo; y vinieron y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba. Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del camino, dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehová; por tanto, Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehová que él le dijo. Y habló a sus hijos, y les dijo: Ensilladme un asno. Y ellos se lo ensillaron. Y él fue, y halló el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león que estaban junto al cuerpo; el león no había comido el cuerpo, ni dañado al asno. Entonces tomó el profeta el cuerpo del varón de Dios, y lo puso sobre el asno y se lo llevó. Y el profeta viejo vino a la ciudad, para endecharle y enterrarle. Y puso el cuerpo en su sepulcro; y le endecharon, diciendo: ¡Ay, hermano mío! Y después que le hubieron enterrado, habló a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto a los suyos. Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el, y contra todas las casas de los lugares altos que están en las ciudades de Samaria. Con todo esto, no se apartó Jeroboam de su mal camino, sino que volvió a hacer sacerdotes de los lugares altos de entre el pueblo, y a quien quería lo consagraba para que fuese de los sacerdotes de los lugares altos. Y esto fue causa de pecado a la casa de Jeroboam, por lo cual fue cortada y raída de sobre la faz de la tierra.

Hoy, el pasaje es largo, pero necesario, para poder entender el mensaje: No le desobedezcas al Señor. Hoy leímos de dos personas que no le obedecieron al Señor, y de un profeta engañador que le fue de tropiezo al varón de Dios. El primero que veremos es el rey Jeroboam. Dios precisamente le mando a este varón de Dios al rey porque Jeroboam estaba pecando en contra de Dios, a sabiendas, y no solamente peco él, sino que hizo a muchos dentro de su pueblo pecar en contra del Señor, al desobedecer principios básicos de Dios, mandatos claros que el Señor había establecido. Y como persistió en su maldad, Jeroboam con toda su familia fue cortada y raída de sobre la faz de la tierra.

El segundo es este varón de Dios, quien había presenciado hasta un milagro de Dios. El Señor le había mandado muy claramente que no podía volver a Bet-el, ni comer pan ni agua de ese lugar. Y se dejó engañar por este profeta viejo, que probablemente era uno de los corruptos que había puesto el rey Jeroboam. Uno podría decir, ¿Por qué le mando el Señor que no volviere a Bet-el, y que no comiere pan ni bebiere agua de allí? Y la respuesta es: ¿Que importa? Tenga lógica o no, entendiera o no el porqué, no es necesario una larga explicación o disertación teológica. El Señor sencillamente le dijo que, no lo hiciera. Y para su desgracia, se dejó llevar por alguien que tenía el membrete, pero que no temía a Dios, y le fue muy mal.

Esto dice la Palabra de Dios: …Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación… 1 Samuel 15:22b-23a. Todo es pecado en este mundo, pero hay cosas que Dios le pone más prioridad que a otras, y que deben ser acatadas, se entiendan o no. No todo lo que Dios manda tendrá lógica para nosotros, ni aún menos, para nuestra sociedad, pero sencillamente se debe obedecer para nuestro bien. Lo único lo que produce la vida eterna en el ser humano es la obediencia a Dios. Si Dios manda muy claramente algo en Su Palabra, no te dejes engañar por alguien que te diga lo contrario, ni por tu propio parecer o necesidad, sino obedece por tu propio bien. Y, si no te pasa algo malo al momento, no es señal ni de aprobación o de debilidad divina, sino solo de Su misericordia, dando lugar para un cambio. Entonces, ¿Le obedeces al Señor, o vives en desobediencia, y así, produciendo tu propia futura destrucción? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Si buscas la Verdad, la encontrarás - Hechos 8:26-40

Basado en Hechos 8:26-40 (Versión Reina Valera 1960)

Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.

¿Es difícil encontrar la Verdad, especialmente si uno genuinamente la está buscando? La respuesta es, no. En realidad, la Verdad esta siempre alrededor de nosotros, y lo experimentamos a cada momento y de distintas maneras. Todas las cosas que todos nuestros sentidos detectan no solamente nos dejan saber, sino que proclaman que hay un Dios Todopoderoso. Esto dice la Palabra: Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:19-20. Y también dice: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Así que, todo existe, y es, y subsiste gracias a la Persona de Dios. Entonces, si estas respirando, y tu corazón esta palpitando también, y todas tus facultades y habilidades “involuntarias”, como le llaman la ciencia, están funcionando en este momento, es porque Dios a través de Su Persona lo hace posible y lo permite. Esta es una realidad, por lo tanto: la Verdad.

Entonces, ¿por qué muchas personas supuestamente no encuentran la Verdad? El problema en sí, no es que no puedan lograr tener acceso a la Verdad, sino que la gran mayoría de las personas no están buscando la Verdad, aunque digan lo contrario. La realidad es que la gran mayoría de las personas están buscando otras cosas, y se preocupan por cosas que no tienen nada que ver con la Verdad. La mayoría de las personas están solamente buscando resolver sus problemas en el presente, o conseguir obtener sus metas, o cómo dicen muchos, de realizar sus sueños, pero nada de eso tiene que ver con la Verdad, en fin, con Dios. Y es por eso por lo que casi nadie logra llegar a la Verdad. Es más, la gran mayoría de los supuestos cristianos buscan de Dios para que Dios les sirva, para que Dios les cumpla su voluntad en vez de ellos hacer la voluntad de El. Esto por desgracia es un triste hecho. Y los que hacen esto solamente están contentos con Dios cuando les cumple a ellos en sus términos. Y si Dios no les cumple, entonces se enojan con Dios, y deciden hasta abandonar a Dios. Dirán muchos que creen en Cristo, pero por desgracia, son palabras y nada más, y no le siguen como el Señor que es. Esto dice la palabra: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. Entonces, el problema no es de qué es difícil llegar a la Verdad, sino que muchos, en su gran mayoría, sencillamente no están buscando la Verdad, y cuando la Verdad se presenta delante de ellos, o la rechazan, o la tratan de utilizar a su voluntad, pero, en fin, no toman la Verdad como tal. Y lo peor del asunto es que se atreven a hablar mal del Señor, como si la culpa fuera de Dios que ellos están buscando las respuestas en cosas ilusorias.

Esto, por ejemplo, aclara la palabra de Dios: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7-8. Entonces, si una persona de corazón pide encontrar la Verdad, Dios proveerá los medios de que lleguen a ella, como lo hizo con este eunuco del cual leímos antes. Este hombre estaba buscando de Dios, y estaba buscando en Su Palabra, y el Señor al ver tal hambre en él, que, hasta le envío a Felipe, para que le aclarará lo necesario, para que llegara a la Verdad, la cual es el Señor. Pero también hay que tener cuidado, en que esta palabra no solamente se cumple para bien y para salvación, sino que también se puede cumplir de otra manera. Si una persona sigue empecinada en pedir lo que no sirve, en buscar lo que no es de Dios, en llamar a todo lo que no tiene que ver con Dios o está opuesto a Dios, es muy posible que se le cumpla. Tenemos que entender que como hay un Dios, también hay un diablo. Está el bien y está el mal. Y si una persona persiste tanto buscar en lo malo, no verá la Verdad, no verá el bien, sino que Dios permitirá que sí se cumpla lo que desea, y que el diablo haga de la suyas. Siempre debemos tener en mente que el Señor es digno, y como tal, El sí tiene gracia para con nosotros, pero también tiene un límite. Él es lento para la ira y grande en misericordia, pero eso no quiere decir de qué su ira nunca vendrá y que su misericordia es ilimitada. La gracia de Dios, aunque sea algo increíblemente grande por decir, tiene sus límites. Y el Señor nunca va a violar el libre albedrío de una persona. Cada uno finalmente es libre para decidir su futuro eterno. Esto dice la palabra acerca del libre albedrío: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19. Todos tenemos esta libertad, sin excepción. Ni Dios, ni el diablo puede obligar a nadie. Todos somos libres para escoger. y muchas veces, Dios, en Su gran misericordia, no deja que se nos cumplan nuestros malos deseos, con la esperanza que nos demos cuenta de que nada de lo demás sirve, sino que El es el único que vale la pena. El Señor es el único que nos puede librar de nuestros pecados y lavarnos de todos ellos. El Señor es el único que nos puede dar vida y recompensa eterna. Todo lo demás, como lo dice la Palabra es solo vanidad. Esto dijo el apóstol Juan acerca de este mundo: Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 John 2:16-17. Entonces, ¿estás buscando del Señor genuinamente, o sigues buscando en otras cosas que no sirven para nada? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Las cosas de Dios son distintas a las cosas del mundo - Marcos 10:35-45

Basado en Marcos 10:35-45 (Versión Reina Valera 1960)

Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

En general, a nosotros muchas veces no nos queda claro, o no somos suficientemente celosos, de que debe haber una separación entre las cosas de Dios, y las cosas del mundo, o de nuestro parecer (lo cual se explicara más adelante). Muchas veces, nos dejamos llevar por las opiniones del mundo para tomar decisiones y conducir nuestras vidas, y hasta para dirigir cosas dentro de los mismos ministerios, cosas que debieran ser totalmente consagradas a lo de Dios, como indica Su Palabra. No debe haber ninguna mixtura en las cosas de Dios con las del mundo, porque se junta lo santo con lo profano.

En la Palabra, como vimos hoy, vimos muy claramente que hay grandes diferencias entre ambos reinos. Ya vimos que el Señor le explico a sus discípulos que él que quiera ser grande en el reino de Dios, debe servir, como el modelo que dejo El mismo. El Señor Jesucristo vino porque Dios lo envió, y vino a servir a tal punto que hasta se sacrificó por nuestros pecados en la cruz. En un punto relacionado, nuestros soldados y sirvientes públicos arriesgan sus vidas todos los días por el bienestar del pueblo a quien sirven, muchos de ellos también han sacrificado sus vidas por el bien de los demás, para que pudiéramos disfrutar de las tantas y bellas libertades que disfrutamos hoy, como también, de la relativa seguridad en que podemos vivir. Pero, a pesar del gran valor que tiene este servicio público y nacional, el Hijo de Dios hizo mucho más, porque fue perfecto, santo, y lo hizo no por algunas personas o naciones, sino por todo el mundo. Todos nuestros pecados fueron puestos sobre El. Así fue como sirvió el Señor a la humanidad, en obediencia y para la gloria de Dios Padre. Así que, hay una gran diferencia entre la manera de Dios y la del hombre natural.   

Lo curioso es que precisamente Juan y Jacobo tuvieron este problema de mezclar las cosas en más de una ocasión. En el evangelio de Lucas leemos lo siguiente: Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea. Lucas 9:51-56. Entonces, ¿Cuál fue el error de Juan y Jacobo en su modo de pensar? En que el mundo siempre piensa en la venganza, en las muestras de poder, como también, en infligir algún tipo de daño en respuesta al mal. El Señor no necesitaba que Juan y Jacobo hiciera descender fuego del cielo. El Señor como el Dios Todopoderoso que era (y es) pudiera haber hecho eso y mucho más, pero decidió no hacerlo, sino mas bien, promulgo la gracia de Dios. Su misión en Su ministerio terrenal como el Dios que era (y es) no era de consumir a sus enemigos como en el Antiguo Testamento, sino del extender la gracia, al dar lugar al arrepentimiento y a la conversión para que haya salvación. Lo que si debemos tener muy en cuenta es que la gracia de Dios si tiene límites. Su gracia no es una licencia para pecar, como muchos lo toman hoy, y que algunos ven la misericordia y gracia de Dios como señales de debilidad o de inexistencia. El Señor volverá a ser ese fuego consumidor en el juicio venidero.

¿Qué otra cosa es muy distinta entre Dios y las cosas del mundo (y aquí entramos en la explicación de nuestro parecer, y como también debemos evitarlo)? Es muy común escuchar el consejo: deja guiarte por tu corazón. De acuerdo con Dios, esto es un grave error. Nosotros nunca, ni como cristianos, debemos dejarnos llevar por nuestro corazón porque nuestro corazón, aunque more el Señor en él, todavía tiene severos problemas. El corazón finalmente es el centro del ser del hombre, y como tal, sigue corrompido por el pecado, y es por eso que no nos debemos dejar llevar por él. Esto dice la Palabra: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. Y esto también dijo el Señor: Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Mateo 15:18-19. Así que, no es nada bueno dejarnos llevar por nuestro corazón porque solo saldrán malas decisiones, y ninguna mala decisión trae buenas consecuencias, especialmente en referencia a las cosas de Dios.

Entonces, ¿Con qué nos debemos dejar llevar y usar como la base para todo en nuestra vida, si deseamos ser acertados en las cosas eternas de Dios? Es necesario nacer de nuevo en Cristo para que el Espíritu Santo entre en nuestras vidas. El es el que debe guiarnos, y no el mundo, ni siquiera nosotros mismos. Dijo el Señor: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Juan 16:13-14. Y, ¿Que usa el Espíritu Santo para guiarnos? El usa la Palabra de Dios, desde Genesis hasta Apocalipsis. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16-17. Si deseas hacer la voluntad de Dios y ser acertado en las cosas de Dios, debes dejar a un lado las cosas del mundo y hasta tus propias ideas y adoptar lo que Dios dice, para tu propio bien en el mundo presente, y aún más importante, en el futuro eterno. Así que, ¿Sigues las cosas de Dios o lo que a ti te parece? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El problema con el yugo desigual - Esdras 9:1-7

Basado en Esdras 9:1-7 (Versión Reina Valera 1960)

Acabadas estas cosas, los príncipes vinieron a mí, diciendo: El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones. Porque han tomado de las hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en cometer este pecado. Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo. Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde. Y a la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí mis manos a Jehová mi Dios, y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día. 

Sabemos que vivimos en un mundo corrompido por el pecado. Desde la caída de Adan y de Eva, todos heredamos un lugar con una naturaleza llena de muerte, de destrucción, de enfermedades, y de diversos problemas, gracias al pecado que entro en el mundo. Si deseamos ubicar la raíz de todos nuestros males, la culpa NO es de Dios, por mucho que deseen culparlo. El hombre decidió pecar en contra de Dios voluntariamente, en base a su libre albedrio, y después de eso, todos hemos hecho lo mismo. Así que sea, directamente por nuestro pecado, o por el pecado de los demás, o hasta por el pecado ambiental (porque vivimos en un ambiente corrompido), el pecado es la raíz de todos nuestros males. Hoy leímos de una de las razones principales de porque el pueblo de Israel se corrompió, y Dios mismo los entregó a una destrucción nacional, y como lo dijo el mismo Esdras, sobrevivió solo un remanente, y este pequeño grupo de personas, o fue llevado cautivo a Babilonia para ser siervos, o fue dejado en la tierra para cultivarla para el reino, también, como siervos. Se estiman que fueron como 4.600 familias que fueron deportadas a Babilonia durante la conquista de Nabucodonosor. Una gran nación fue reducida a una fracción pequeña en gran parte, por haber hecho yugo desigual. Esdras mismo explicó en este pasaje que se trataba del pecado que cometió el pueblo, de no solamente unirse a personas paganas, sino que también, que hicieron conforme a sus abominaciones. Y ¿cuáles eran estas abominaciones? La adoración a dioses extraños y falsos, cometiendo idolatría y todo lo asociado con esa idolatría, hasta llegar a sacrificar a sus propios hijos, quemándolos vivos en un altar de piedra. Este fue el grave problema con el yugo desigual, o con unirse a personas paganas.

Ahora ¿este pecado sigue siendo malo hoy ante Dios? Muchos cristianos cometen el error en pensar que las cosas del Antiguo Testamento, o los fundamentos de la ley de Dios ya no aplican, y que fueron abolidos a través de Cristo. El unirse a personas paganas o no convertidas al Señor, sigue siendo pecado ante Dios. Esto dice la Palabra: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. 2 Corintios 6:14-18. Y veamos aún más. Hay muchos supuestos creyentes que practican la fornicación y piensan que no pecan en contra de Dios, o porque tienen una sola pareja (como le llaman hoy) o porque no se casan con ellas, pero también es un grave error. Esto explica la Palabra: ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Corintios 6:15-19. Sea un yugo temporal o más permanente, cualquier yugo (porque los yugos no solo son sexuales, sino también cuando formas una intimidad con el mundo), la unión con un incrédulo sigue siendo un pecado serio ante Dios y trae muchas consecuencias espirituales y naturales.

Esdras hace referencia de que este mal ya estaba presente hacia mucho tiempo en el pueblo de Dios, desde los antiguos reyes. Esto explica la Palabra: Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A estas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel.. 1 Reyes 11:1-9a. Mas claro no puede explicarse el problema.

¿Qué finalmente manda Dios? ¿Qué debemos aborrecer el mundo, como muchos creyentes también hacen hoy? No. Esto dice Dios: Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Jeremias 15:19. Dios desea salvar al mundo, y nosotros debemos ayudar en el asunto, pero no en unirnos al mundo, sino ayudar al mundo llegar a Cristo, y convertirse de corazón (porque prácticas religiosas no salvan). Un real convertido a Cristo debe unirse, o entablar intimidad solo con otro igual. O si no, se traerá muchos problemas sobre sí. Así que, si eres cristiano, ¿con quién es tu intimidad, con lo que le pertenece a Dios, o al enemigo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Confundiendo la misericordia de Dios por debilidad, o porque no existe - Ezequiel 39:1-16

Basado en Ezequiel 39:1-16 (Versión Reina Valera 1960)

Tú pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las partes del norte, y te traeré sobre los montes de Israel; y sacaré tu arco de tu mano izquierda, y derribaré tus saetas de tu mano derecha. Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida. Sobre la faz del campo caerás; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor. Y enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que moran con seguridad en las costas; y sabrán que yo soy Jehová. Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca más dejaré profanar mi santo nombre; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, el Santo en Israel. He aquí viene, y se cumplirá, dice Jehová el Señor; este es el día del cual he hablado. Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán, y encenderán y quemarán armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y lanzas; y los quemarán en el fuego por siete años. No traerán leña del campo, ni cortarán de los bosques, sino quemarán las armas en el fuego; y despojarán a sus despojadores, y robarán a los que les robaron, dice Jehová el Señor. En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán Valle de Hamón-gog. Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para limpiar la tierra. Los enterrará todo el pueblo de la tierra; y será para ellos célebre el día en que yo sea glorificado, dice Jehová el Señor. Y tomarán hombres a jornal que vayan por el país con los que viajen, para enterrar a los que queden sobre la faz de la tierra, a fin de limpiarla; al cabo de siete meses harán el reconocimiento. Y pasarán los que irán por el país, y el que vea los huesos de algún hombre pondrá junto a ellos una señal, hasta que los entierren los sepultureros en el Valle de Hamón-gog. Y también el nombre de la ciudad será Hamona; y limpiarán la tierra.

Muchos argumentarían de que este pasaje está haciendo referencia a un gran enfrentamiento entre Dios y el hombre en los últimos tiempos, a un momento donde Dios mismo congregará a las naciones en contra de Israel para derrotarlos horrible y vergonzosamente. De acuerdo a la Palabra, Israel no tendrá que mover ni un solo dedo para defenderse, sino que el Señor hará maravillas, o mas bien, dejará caer Su ira en horror sobre Sus enemigos. La Palabra también da estos detalles: Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad [Jerusalén], y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios. Apocalipsis 14:17-20. Para actualizar las medidas de lo que Dios expresa aquí, los frenos de los caballos van en su boca, lo que esta conectado a las riendas. La boca de un caballo esta, en promedio a un metro y medio de altura; y un estadio (que es una medida griega para la longitud), es aproximadamente 180-190 metros de largo, así que, 1.600 estadios son como 304 kilómetros de largo. O sea, la ira de Dios va a dejar un mar de sangre de 304 kilómetros de largo por un metro y medio de profundo. Esto no va a ser una masacre, sino algo que en realidad no existe la palabra para describirlo.  

¿Cuándo será este horroroso evento? No lo sabemos con exactitud, pero como van transcurriendo las cosas, puede que suceda un día no muy lejano. De acuerdo a todo lo que ya se ha cumplido de las Escrituras hasta ahora, el Señor podría venir en cualquier momento por Su pueblo. Estamos viviendo indudablemente los últimos tiempos. Las cosas que mas definen que estamos ya en la recta final son: las guerras que han pasado ya estos dos últimos siglos (Mateo 24:6); las enfermedades y plagas que existen hoy, en conjunto con el hambre (Lucas 21:11); el volver Israel a su tierra y ser reestablecido en 1948 (Ezequiel 36:24); la decadencia del mundo, llamando lo bueno malo y a lo malo bueno (Isaias 5:20); las grandes inmigraciones del mundo con el avance sin precedente de la ciencia, como está escrito: Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará. (Daniel 12:4b); y finalmente, la corrupción y la apostasía dentro de la iglesia universal de Dios, donde se cambia la Biblia dando muchas excusas inaceptables y donde se enseña y practican muchas cosas que parecen como la verdad, pero no lo son (2 Timoteo 4:3-4). No debe haber ninguna duda de que ya estamos muy cerca del fin.

Ahora bien, muchos dirán, ¿Por qué ya no ha venido el fin todavía? Y la respuesta también se encuentra en la Palabra, como está escrito: Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3:8-9. La gran misericordia y gracia de Dios es lo que hace que demoren las cosas un poco más. El es el que ha decidido tardar lo por venir. Si el mundo y todo lo que en el hay no ha sido consumido, es solo por Su paciencia.

Pero ¿Qué esta pasando hoy con el hombre? En vez de agradecerle a Dios Su gran bondad y tomar la oportunidad para cambiar, para volverse a El como corresponde, hoy, la gran mayoría, e inclusive muchos de los que se llaman ser pueblo de Dios, toman Su gran bondad, misericordia, y paciencia como debilidad, como incapacidad, o aún peor, como que El no existe. Para muchas de las personas hoy, no hay Dios. Puede que digan que creen en Dios, pero dentro de su intimidad, de lo profundo de su mente y corazón, no lo creen. Porque si lo creyeran, sus vidas serian algo totalmente distinto. Muchos de la humanidad, e inclusive muchos de los supuestos creyentes viven como si Dios no existiera, y por lo tanto, como si nunca va a haber un gran juicio donde todos daremos cuentas. Pero la verdad es que Dios sí existe, y que Dios sí va a traer la calamidad al hombre, mas tarde o mas temprano, por su continua rebelión, y no solo va a traer la destrucción en lo físico, sino aún más importante, si el hombre no se arrepiente individualmente de sus pecados como corresponde y le obedece a Dios, experimentará el horror más grande: la condena a un infierno eterno, donde el alma sufrirá lo indecible e indescriptible para siempre. Porque esto dice la Palabra, lo que dijo el propio Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. El consejo más excelente que le puedo dar al mundo entero es que se arrepienta con todo su corazón de todos sus pecados, y que obedezca al Señorío de Jesucristo para perdón y salvación eterna, antes que sea muy tarde. Nuestras opiniones no valen de nada ni aquí, ni menos, ante el trono del Dios Todopoderoso. Lo único que importa es lo que Dios piensa de nosotros y de nuestros hechos. Así que, ¿Tomarás en serio la misericordia de Dios “a tiempo” en vez de deambular en otras cosas que solo te llevaran a tu perdición eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La fe que complace a Dios - Hebreos 11:8-22

Basado en Hebreos 11:8-22 (Versión Reina Valera 1960)

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos.

¿Qué tipo de fe es la que agrada a Dios? Para comenzar, tendríamos que definir la fe, y podríamos comenzar al decir las cosas que no son fe, a lo menos, la fe que es divina, la fe de la cual habla la palabra de Dios. Por ejemplo, la fe no se trata de pensar positivo. La fe no tiene nada que ver con el cumplir nuestra voluntad. La fe no controla a Dios, ni es una manera de hacer a Dios algo que El no desea. Como también, la fe divina nunca va en contra de Su Palabra. Al entender estas cosas, nos daríamos cuenta de lo que muchos piensan que es la fe en realidad, pues no tiene nada que ver con lo que Dios enseña. La gran mayoría de las veces, tanto el amor, como la fe son malentendidas y malinterpretadas, como otras cosas que no tienen nada que ver ni con Dios, ni con lo que en realidad debieran ser.

La Biblia enseña esto acerca de la fe: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.  Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Hebreos 11:1-3. Entonces, al entender lo escrito, debiéramos poder ver más claramente que la fe no es en sí, ni un sentir, ni una idea, ni un concepto, sino que es algo que va mucho más allá de eso. Por ejemplo, la Palabra nos enseña aquí que la fe nos ayuda a entender que todo el universo fue hecho a través de la Palabra de Dios. Así que, la fe se trata más bien de qué está enfocada en una Persona, en la persona de Dios y en Sus hechos. La fe es la manera que podemos venir a intelectualizar o razonar de alguna forma que el Invisible fue el que creó e hizo todo lo visible. Entonces la fe es el vehículo que de alguna manera conecta a Dios con el hombre, es lo que Dios ha incorporado en el ser humano para que tenga la capacidad de ir más allá de lo visible, en fin, de poder tener la habilidad de poder creer en Dios.

Ahora bien, esto nos conlleva al siguiente punto, que la fe en sí no tiene mucho significado por sí sola, sino que adquiere el gran valor que tiene cuando la aplicamos a Dios. Ahí es que la fe realmente se convierte en un poder ilimitado, donde toma su verdadero valor, lo cual hace toda la diferencia en el mundo. Lo explicaré de esta manera. Si una persona pone su fe sobre lo material, en realidad no le sirve de nada, porque su confianza está puesta sobre algo que es finito, corrupto, y limitado. Por ejemplo, ¿Qué gana una persona al poner su fe en el dinero? Es verdad que el dinero tiene cierto valor en este mundo, y que es necesario para muchas cosas. Pero ¿de qué sirve el dinero en la eternidad? ¿El dinero puede borrar el pecado? ¿El dinero puede darte la vida eterna? ¿El dinero puede llenar el vacío del corazón del hombre? ¿Podrás comprar el cielo con el dinero? No. De la misma manera ¿qué ganamos con poner nuestra fe en otras personas que son tan falibles y limitadas como nosotros? Es verdad que una relación entre personas tiene mucho valor, pero, no obstante, no tiene ningún poder en las cosas que realmente importan, en lo eterno. Todo lo que existe en este mundo algún día dejará de ser, hasta nosotros mismos. Todo lo que está contaminado de alguna manera u otra con el pecado tiene una fecha límite. Entonces ¿sobre quién realmente vale la pena establecer nuestra fe? Sobre Dios, el cual es perfecto, el que nos ama, y el que reina y vive por los siglos de los siglos. Y la Palabra dice esto: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6.

Entonces, la fe que agrada a Dios es la que se establece firmemente sobre El, y sobre todo lo que El hace, especialmente sobre Su Palabra, la cual es responsable por toda la creación. Y entendemos en la Biblia que la Palabra es Cristo, cómo está escrito: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:1-4. La Palabra (Cristo) es el que hace todas las cosas posibles, desde nuestro diario existir hasta lo eterno, como dice: El [Jesús] es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:15-17. El Señor es finalmente lo más grande que debiera alimentar nuestra fe, porque El es la personificación de Dios. Y ¿Qué fue lo que nos mostró el Señor mientras estaba en la tierra? El hizo grandes e increíbles milagros. Él nos enseñó sobre Su reino, y de cómo alcanzar la vida eterna. El demostró con hechos el gran amor de Dios al rendir su vida para ser dada por rescate por nosotros, al morir en la cruz, como el sacrificio perfecto para nuestra salvación. Y finalmente, fue resucitado al tercer día de entre los muertos, y fue visto ascender al cielo, a la diestra del trono de Dios. Todo esto lo vieron los hombres de aquel entonces, y dieron fe de esta realidad. El Señor dijo: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Juan 14:1-3. Así que, ¿quién más ha hecho lo que el Señor ha hecho? ¿Quién puede prometernos lo que sólo El puede dar? Nada ni nadie es como El. Así que, ¿has puesto tu fe sobre el Señor como la Biblia lo enseña para poder complacer a Dios, o todavía tienes puesta tu fe en algo más, convirtiendo tu fe en algo inservible? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Dios traerá orden - 1 Corintios 14:26-40

Basado en 1 Corintios 14:26-40 (Versión Reina Valera 1960)

¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación. ¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o solo a vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Mas el que ignora, ignore. Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden.

Es indudable que Dios es un Dios de orden, como el arquitecto, constructor, y Creador que es. Cada cosa tiene su sitio, su función, y su tiempo. No existe ni desorden ni confusión en Dios. Y aunque este mundo este corrompido por el pecado, no obstante, dentro de tal corrupción, Dios aún mantiene un orden. Esto dice la Palabra sobre la creación y como Dios es revelado, tanto Su poder, Su autoridad, como Su orden: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17.

El orden que Dios tiene, como el que también enseña a través de Su Palabra tiene un propósito, y es principalmente para nuestro bien, para el bien del hombre, por mucho que les desgrade a las personas el orden de Dios. Dios creo todo, lo puso en su lugar, y lo mantiene en su sitio. Por ejemplo, veamos a nuestra galaxia, algo más pequeño que el universo, pero gigantesco para nosotros. Todas las estrellas mantienen su posición, tal como Dios las puso un día, y también todos los planetas que permanecen establecidos como El lo dijo. Para que tengan una idea, nuestra propia ciencia dice que existen entre 100 a 400 billones de planetas en nuestra galaxia por sí solo, en la Via Lactia. ¿Cómo nos afectaría a nosotros si todas esas estrellas y planetas tomaran su propio rumbo, y se movieran indefinidamente de sus posiciones? Hoy, nuestro mundo tiene temperaturas y temporadas que permiten que podamos sobrevivir como tal, gracias a la manera que está establecido todo; el sol, los planetas dentro de nuestro Sistema Solar, la cuidadosa traslación de nuestro planeta alrededor del sol, como también como gira en su eje que es invisible a la vista, pero inmovible, para que tengamos día y noche. Toda esta precisión majestuosa, gloriosa, y poderosa son las que son gracias a Dios, lo que sigue fielmente hasta hoy a través de Su persona. Tantas cosas que suceden que están totalmente fuera de nuestro control, pero que podemos confiar a cada momento que funcionen como tal, gracias al El.

Como vimos en nuestro pasaje principal hoy, el Señor enseña acerca un orden y una estructura dentro de nuestras congregaciones, y ¿para qué? Para que tanto la iglesia sea edificada, como también, para que el incrédulo, el que no conoce a Dios, venga a conocer de Dios a través de la iglesia. Todo finalmente es para el bien del hombre, como para la gloria de Dios. No voy a entrar en los dilemas o controversias envueltas con ciertas cosas mencionadas, lo cual el mismo diablo trata de distorsionar para provocar división y desorden, como el agente del pecado y del desorden que es. En lo que más nos debemos enfocar es en que todo, especialmente dentro de la iglesia, debe ser hecho decentemente y con orden, porque si cada uno viene a la iglesia para lucirse, para demostrarle a los demás lo que puede hacer, eso dentro de sí mismo ya es desorden y allí comienzan los problemas, porque ya no es para edificación, sino más bien, para exaltar el ego o para sacar provecho de los demás. La única aclaración que sí hare, es con respecto a las mujeres. El Apóstol Pablo habla del silencio de la mujer en ese momento porque las mujeres en general provocaban mucho desorden, como mismo podemos ver en el pasaje, que se hacia el comentario o las preguntas en la iglesia que distraían a los demás. ¿Qué es lo práctico en esto? Si alguien está compartiendo la Palabra de Dios, tanto el hombre como la mujer debe guardar silencio para que todos puedan escuchar y ser edificados. No es momento ni para conversaciones, ni para preguntas, ni para nada que disturbe. Y tanto la mujer como el hombre no fueron hechos para estar en competencia por poder, sino para edificación mutua.  

Ahora bien, el orden de Dios no es solo para la iglesia local, sino también, para todo aspecto en nuestras vidas, en nuestra vida de trabajo o estudio, en nuestra vida familiar, en nuestra vida personal e íntima, en todo debe estar el orden de Dios, si una persona ha venido a Cristo. Cuando estábamos sin el Señor, nuestra vida estaba totalmente fuera de Su orden. Nuestra realidad antes de venir a Cristo nos guste o no, era una vida de desorden. Estábamos totalmente lejos y ajenos al reino de Dios, de Sus promesas, y por supuesto, de la vida eterna que hay solamente en El. Todos, sin excepción, estábamos totalmente separados de Dios, como está escrito: Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23. Nosotros venimos a ser hijos de Dios solamente cuando conscientemente recibimos, por nuestra propia elección, a Cristo como Señor, como está escrito: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1:12. Entonces, cuando venimos a Cristo y le aceptamos como Señor (porque esto es requisito para salvación), debemos buscar Su orden, finalmente hacer la voluntad del Padre, porque también esto es requisito para poder entrar en Su reino, como está escrito: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Dios desea que nuestras vidas estén en orden delante de El, para el bien nuestro, para el bien del prójimo, y por supuesto, para Su gloria.

Esto es lo que debemos entender. Dios traerá absolutamente todo a Su orden, irrefutablemente, al final. Todo ser, hasta el diablo y sus huestes, tendrán que entrar en Su orden, como está escrito: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Filipenses 2:9-11. El asunto es: O podemos someternos ahora al orden del Señor voluntariamente para vida eterna y recompensa, o te someterá Dios al final, pero para juicio y castigo eterno después, cuando sea ya muy tarde. Tú eliges. Entonces, ¿Elegirás buscar someterte al Señor a tiempo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El justo juicio de Dios - Isaias 66:1-6

Basado en Isaias 66:1-6 (Versión Reina Valera 1960)

Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un ídolo. Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones, también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada. Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos. Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago a sus enemigos.

La primera cosa que debemos tomar en cuenta cuando viendo este pasaje es: de que, o más bien, de Quién se trata todo en el universo, Quien es el personaje principal en toda la historia, en toda existencia, en el pasado, en el presente, y especialmente en el futuro. Estamos hablando de Dios, y no de un dios universal como muchos creen, uno que dicen que todas las religiones nos llevan a él, sino del Elohim, del Dios plural quién creo los cielos y la tierra del cual habla el libro de Genesis: Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo, como también lo declara el Apóstol Juan, como está escrito: Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. 1 Juan 5:7. Este Dios es único, y es el Verdadero Dios, el Todopoderoso, el que reina por los siglos de siglos. No estamos hablando de cualquier ser, sino que estamos hablando de un ser trino que posee todo el poder y la autoridad en todo el universo. Esto es más que importante entender porque como el Ser que es, Su Palabra nos enseña que El también es el Juez del universo, el cual juzgará a todo ser en un futuro no muy lejano.

Entendemos a través de la Palabra de Dios que Dios es amor, y que el amor es una de Sus características más importantes, y del cual todos dependemos. Por eso que fuimos creados, existimos, y a pesar de nuestra posición totalmente comprometida por el pecado, El nos amó de tal manera que nos ha dado una via, un camino para poder recibir perdón, y tener vida eterna a través del Señor Jesucristo. Pero también, El no solamente es amor, sino que también es Santo, y fuego consumidor cuando ejerce Su juicio. Y esto es algo demasiado importante de pasar por alto o de ignorar. Debemos tener en cuenta de que a pesar de que El es amor, que El no va a olvidarse o a dejar a un lado Su santidad. Es imposible. Y este carácter de Santo nos enseña de que llegará un día donde la misericordia y la gracia que se pueden encontrar al momento en El, darán lugar a Su juicio en el futuro. Este es uno de los malentendidos más grandes dentro de nuestra comunidad cristiana, de que muchos piensan de que Dios hará a un lado Su juicio por que El es amor. Hay un juicio final donde todos, cada persona, tanto el incrédulo como el cristiano, todos daremos cuenta ante El, donde verá El que es lo que hicimos, si hicimos Su voluntad u otra cosa. Y esto dice la Palabra: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. No podemos engañar a Dios, bajo ningún punto. Todo se sabrá en aquel entonces. Muchos supuestos creyentes podrán tratar de engañar a otras personas, como lo hacen ahora, o hasta tratarán de lavarse el cerebro, por decir, de que no tendrán que dar cuentas, pero no será posible ignorar a este Ser perfecto que todo lo ve, todo lo sabe, y todo lo puede. Por el bien de cada persona, sería bueno que dejaran de engañarse, cada uno quien niega este juicio venidero, y de erróneamente pensar que nuestra opinión dicta la realidad y lo eminente. Esto dice la Palabra de Dios: Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio. Hebreos 9:27. Y esto también está escrito: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres… 2 Corintios 5:9-11a.

El Señor enseñó de que la hipocresía religiosa no será pasada por alto en el juicio venidero. Muchas personas podrán tratar de hacer cosas religiosas, o hasta cosas supernaturales, pero Dios verá más allá de todo eso, y solo vera nuestra realidad. Esto dijo el Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23. En el día del juicio, habrá mucha confusión, muchas sorpresas, mucha tristeza, porque los que fingen ser verdaderos serán totalmente descubiertos ante Dios y Sus huestes celestiales. Es un grave problema si Dios ve tus ofrendas, tus sacrificios, tus obras, como cosas abominables, aunque luzcan como cosas santas y correctas ante los que ignoran la verdad que está en lo profundo, dentro del corazón de una persona. Lo que importará en ese momento es lo que sea evidente ante Dios. Y como dice la Palabra: Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Santiago 2:26. No importa si tus obras se ven bien ante los hombres. Lo que importa es que si Dios ve tu fe como verdadera basada en las obras que produce.

La Palabra nos enseña muy claramente de que daremos cuenta de todo lo que hicimos, y por supuesto, que fue lo que hicimos con el conocimiento de la Verdad. ¿Quedó como conocimiento y nada más, o ocurrió algo más? A nadie le gusta la idea de ser responsables por sus hechos, pero porque algo no nos guste no quiere decir que no sucederá. Esto mismo leemos: Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré. Hechos 24:24-25. Por tu propio bien, sigue este consejo: Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? 2 Corintios 13:5. Ignorar o no querer creer que hay un juicio es necedad, y lo puedes perder todo si no tomas en serio la advertencia de Dios. Es demasiado arriesgar. Dios va a pedirte cuentas de qué hiciste con el Evangelio, con el conocimiento de Su Palabra, finalmente, qué hiciste con Cristo. Así que, ¿Vives una real fe en Cristo para que puedas pasar el juicio de Dios, o sigues tomando a Dios y Su Palabra liviana e irresponsablemente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Un Llamado al Arrepentimiento y la Conversión - Deuteronomio 28:15-30

Basado en Deuteronomio 28:15-30 (Versión Reina Valera 1960)

Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra. Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante. Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás.

Una de las tantas realidades que son irrefutables en esta vida es que la Palabra de Dios siempre se cumple, de una manera u otra. Esto mismo dijo el Señor: Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaias 55:11. El error que muchos creyentes cometen en la interpretación de este verso en Isaias es que piensan que esto significa que, si una persona escucha la Palabra de Dios, que a su tiempo traerá un cambio en la persona, y que se convertirá. Pero sabemos que absolutamente cada persona, de alguna manera u otra, sabe quien es Dios, y sabe lo que la cruz de Cristo significa, y ha sido expuesta a la Palabra de Dios muchas veces, y, no obstante, muchos no se han convertido y se han perdido. Si fuere real la interpretación de ellos, el evangelizar al mundo seria muy fácil. El asunto es que la Palabra de Dios se cumple completamente, para bendición y salvación, como para maldición y perdición, dependiendo de lo que escoge hacer cada persona con la Verdad de Dios.

Ahora, ¿Por qué se esta manifestando cada vez mas duramente el juicio de Dios sobre el mundo? Porque hay una gran diferencia en la ignorancia que existía antes en el ser humano acerca de las cosas de Dios, del Señor Jesucristo, y el acceso que ha tenido a Su palabra. Dios sí tiene misericordia de la ignorancia de las personas, pero esa antigua ignorancia de la verdad no ha existido hace ya mucho tiempo, y en vez del hombre buscar al Señor, ha hecho todo lo contrario, o ha buscado acomodar o manipular las cosas de Dios para justificar su pecado. Es más, muchos de las personas más perversas mantienen su estilo de vida de pecado y profesan creer en Dios, y alegan que Dios los hizo de la manera que son. Esto dice la Palabra: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20. Casi todo el mundo sabe quién es Dios. Casi todo el mundo sabe quién es Jesús y lo que hizo en la cruz. Y la gran mayoría saben que la Santa Biblia es la Palabra de Dios. El mundo entero, en general, ha sido evangelizado, pero en vez de producir conversión, como lo hacían más las personas antes, ahora se han vuelto mas hacia la oscuridad, hacia los deleites y placeres de este mundo, finalmente, hacia el pecado. Y así, ¿esperamos que las cosas van a mejorar? ¿La humanidad espera que Dios le bendiga por su rebelión, por sus maldades, y por apoyar las abominaciones del pecado? No, imposible. Y Dios ya no tiene mas que dar para comprobarle al mundo quien El es, y el amor que le ha demostrado. Las únicas señales que seguirá viendo la humanidad son las que vienen como parte del juicio de Dios, sino se arrepienten, y esto nos lleva al siguiente punto.

Tal es la bondad de Dios, y el amor de Dios, y Su gracia, que El sigue llamando al arrepentimiento y a la conversión, para que, aunque el cuerpo se pierda, el alma del hombre se salve, y así, obtenga la vida eterna a través del Señor Jesucristo. Estas verdades nos enseñan Su Palabra: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 John 1:8-9. Una persona no va a ganar nada con Dios si no admite su pecado, y no solamente lo tiene que reconocer como pecado, sino que también, debe arrepentirse con todo su corazón. Es necesario que se vuelva de sus malos caminos, que se disponga a admitirle a Dios obrar en su vida para que lo ayude a cambiar, porque no lo podemos hacer solos. Pero el arrepentimiento y la conversión de pecados, la decisión como tal nos pertenece a nosotros. Esto también dice la Palabra: Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? Ezequiel 18:21-23. …Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos? Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis… Ezequiel 33:10b-11a. La misericordia de Dios esta a la puerta, si una persona genuinamente busca del Señor, como también, si una persona persiste en su rebelión y maldad, no vera el bien, sino que experimentará el juicio de Dios aquí, y aún peor, en la eternidad. Esto es lo que dictan las cosas: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Y esto dice la Palabra: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. Hechos 3:19. Entonces, ¿Seguirás buscando hacer tu voluntad para tu propio juicio y destrucción eterna, o te arrepentirás y te convertirás al Señor con todo tu corazón, antes que sea muy tarde? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El fruto que Dios espera de nuestra fe - Romanos 5:1-11

Basado en Romanos 5:1-11 (Versión Reina Valera 1960)

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

Cualquiera pudiera preguntar: ¿Por qué es necesario pasar prueba y tribulación? ¿A Dios le gusta que suframos, que tengamos dificultades? ¿Por qué un Dios de amor puede permitir que haya dolor, sufrimiento, enfermedad y muerte? Estas preguntas no tienen respuestas fáciles, pero sí hay respuestas, y todas se encuentran en la Palabra de Dios. Ahora, porque uno recibe respuestas, no quiere decir que eso haga las cosas más fáciles al momento. La respuesta no necesariamente significa que vayamos a evitar todos los males que puede que pasen en este mundo, pero, tal como lo dijo el Señor:  Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32.

Ahora, ¿qué alivio puede traer el conocer la verdad en un mundo lleno de sufrimiento y dolor? El saber la verdad debiera crear algo más grande que nuestras circunstancias en el presente, algo más poderoso: la fe. Y si crecemos en la fe y la practicamos como es necesario, nos ayudará a vencer el presente y obtener aquello que sí vale la pena: la vida y la recompensa eterna. La fe es lo que nos ayudará a vencer el presente y mirar hacia el futuro, dejar de prestarle tanta atención a lo corruptible para obtener lo incorruptible, y no enfocarnos tanto en el mundo temporal, sino en lo eterno.

Prosiguiendo, entendamos bien quién es nuestro enemigo. Dios no es nuestro enemigo, sino todo lo contrario; El es nuestro más grande aliado, quien nos ama increíblemente. Entonces, si no es Dios nuestro enemigo, ¿quién es? La respuesta obvia sería el diablo, pero tenemos algo aún peor que enfrentar que el diablo, y eso es: el pecado, la maldad. Obviamente, el diablo y sus huestes son un grave problema, pero nuestro principal enemigo es el pecado. Y lo que hace al diablo tan malo es que es un agente del pecado; él promueve el pecado y lo trata de introducir en todo lo que él pueda. ¿Por qué? Porque el enemigo es toda maldad, todo pecado. Cuando entiendes la naturaleza de algo, entonces entiendes de lo que es capaz. Es por eso que Dios aborrece la maldad y el pecado, como está escrito: Has amado la justicia y aborrecido la maldad… Salmo 45:7a.

Entonces, si Dios es bueno, y El es el que está, sobre todo, ¿por qué Dios permitiría que existiera tal cosa como el pecado y el diablo? Porque Dios es amor. Y una persona diría: ¿Qué tiene que ver el amor con el pecado? Para que el amor sea definido como tal, debe haber libre albedrío, la potestad de poder elegir. Es imposible que el verdadero amor exista o que sea posible si no hay libre albedrío, y en el libre albedrío, para que tenga propósito, debe haber opciones distintas y opuestas. O sea, existe Dios y hay un diablo, existe la justicia y existe la maldad, existe el bien y existe el mal, existe el amor y existe el odio, y así sucesivamente. Entonces Dios, que es amor, permite que existan opciones opuestas a El para que se pueda comprobar si le amamos o no. Esto dice Dios en Su Palabra: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días… Deuteronomio 30:19-20a. Dios permitió que hubiera opciones para darle validez al libre albedrío. Esta es la razón por la cual El permitió que existiera el pecado. El deseo de Dios nunca fue que los que estuvieran con El fuera por obligación, sino más bien por su propio libre albedrío.

El Apóstol Pablo explicó que tenemos que pasar prueba y tribulación, y que hasta nos debemos gloriar en lo que debería producir tales cosas en nosotros como la esperanza y la paciencia. Pero, en conjunto con esto, él trata de llevarnos a considerar lo que Dios ha hecho por nosotros para lograr soportar las dificultades, como el hecho de que recibimos justificación gratuita ante Dios a través del Señor Jesucristo. Y que Dios hizo lo que hizo aun cuando éramos pecadores, enemigos de Dios. Esto dice la Palabra: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Efesios 2:1-8. Y escrito esta: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:16-17.

Entonces, ¿qué es lo que desea finalmente el Señor como fruto de nuestra fe? Lo que El siempre quiso, lo cual lo dio como mandamiento, no como obligación, sino para que entendiéramos que es algo indispensable, de amarle por sobre todas las cosas, en respuesta a Su amor, Su gracia, Su misericordia y bondad. Escrito esta: Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Deuteronomio 6:5-7. El deseo de Dios es que no solamente nosotros lleguemos a amarle voluntariamente como tal, sino que también ayudemos a los demás a amarle de la misma manera. El desea que Su amor sea correspondido por todos, pero no por obligación, sino como racionalmente hemos entendido a través de Su verdad todo lo que le debemos. Así que, ¿Estás aprendiendo a corresponder al amor de Dios como el fruto de tu fe en Cristo para vida y recompensa eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La Palabra y la Luz del mundo - Juan 1:1-13

Basado en Juan 1:1-13 (Versión Reina Valera 1960)

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

¿De qué nos sirve saber que el unigénito Hijo de Dios, Jesucristo, es el Verbo y la Luz? Si no solamente aprendemos estas verdades, sino que, aún más importante, permitimos que se nos haga vida en nosotros, obtendremos más allá de lo necesario, obtendremos lo infinito de Dios. Todo el panorama de lo que Dios es se nos abriría y lograríamos obtener la fe que tanto necesitamos, obtendríamos las respuestas que van más allá de lo cotidiano, más allá de este mundo temporal e imperfecto.   

La Biblia nos enseña que este mundo es muy imperfecto y pasajero, que nada de lo presente durará, como está escrito: Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:16-17. Este es el primer vislumbre de la luz de Dios, que nos enseña la realidad de las cosas. Es muy posible que podamos entender esto porque lo vemos en todo. Los buenos momentos son pocos. Hay más tristeza y vacío, hasta poco después de haber vivido unos momentos de alegría. Todo pasa, y queda como un recuerdo. La vida del hombre en este mundo es como el agua que se nos escurre entre los dedos de la mano. La gran mayoría vive por obtener esas cosas que piensan que les darán alegrías y satisfacciones, pero a la hora que lo logran obtener, el vacío puede que vuelva aún más fuerte, más grande, más profundo, porque se da cuenta de que esta vida solo consta de vanidades ilusorias. Esto se dice no para crear un sentir de pesimismo y de tristeza, sino para que nos enfoquemos en lo que realmente vale la pena, en lo que verdaderamente necesitamos.

¿Qué es la respuesta que necesitamos para poder lidiar con esta realidad temporal? Lo primero es comprender que el Hijo de Dios es el Verbo, el cual hace todo lo visible e invisible posible, desde la infinidad del comienzo, el presente y lo que permanece eternamente. Dios creó todo a través de este Verbo eterno, y todo subsiste y sigue existiendo gracias a este Verbo, tanto lo presente como lo por venir. Esto dice la Palabra: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Entonces, si todo fue hecho y es a través de El, podemos entender que, si le tenemos en nuestra vida, dentro de nuestro ser, no solamente tenemos lo eterno de Dios, sino que llegaremos a ser parte de Su naturaleza. A la hora en que la naturaleza de Dios viene a formar parte con nosotros, entonces, por Su gracia, obtenemos la eternidad, un principio, pero sin fin.

Ahora bien, ¿qué beneficio obtenemos en saber y creer que Jesús es la Luz? La Luz de Dios tiene muchos significados, pero creo que lo principal es la Luz de razonar las cosas de Dios, de la cual nace la verdadera fe. Sin la luz de Dios, es imposible tener fe. Y sin fe, es imposible agradar a Dios. Antes que viniera Cristo, el mundo estaba plenamente oscuro, e inclusive hasta el pueblo de Dios. Aunque hayan recibido la ley que es Santa y parte de Dios, Cristo fue el que trajo la luz de Dios al mundo. Dios hizo el más grande milagro. El tomó nuestra forma humana y vivió con el hombre. Dios habitó con el hombre, y vivió como nosotros, y sufrió como nosotros, y hasta murió como nosotros. No hay nada más grande en el universo, ningún hecho más sublime, que se humilló no solo para estar con nosotros, sino para lidiar con nuestro mal más grande, con nuestro pecado. Y venció la muerte para que nosotros podamos vivir para siempre. Esto es lo que aprendemos a través de la Luz de Dios, de Quién es Dios y lo que somos nosotros, y lo que Dios hizo para remediar nuestra condición. La luz divina es el conocimiento y el entendimiento de lo divino, pero que no solamente se quede en ese conocimiento y entendimiento, sino que debe llegar a comprenderse a tal punto que se haga una realidad en nosotros. Y esto es lo que produce la fe. Y la fe de Dios nos lleva a lo primordial, a que podamos llegar a ser hechos hijos de Dios. Nosotros no nacemos naturalmente como hijos de Dios. Somos Su creación, pero no somos Sus hijos. La Palabra nos enseña que hay una sola manera de poder ser hecho hijo de Dios y eso sucede como está escrito: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Entonces, la luz del conocimiento de Dios nos ayuda a entender nuestra realidad, de que no le pertenecemos a Dios, pero también nos da la respuesta de cómo remediar nuestro problema, de que, si le recibimos y creemos en Su nombre, entonces somos hechos hijos de Dios.

El conocer al Verbo de Dios y la Luz de Dios nos lleva a toda verdad para que podamos vivir eternamente. Vamos a obtener todas las cosas de Dios y se harán realidad en nosotros cuando logremos vencer al mundo y toda tentación del enemigo a través de Cristo, como está escrito: Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. Mateo 24:13. Esto es lo que hace posible el Verbo y la Luz de Dios, el nacimiento y el crecimiento de la fe divina, la convicción y la paciencia que soporta toda aflicción, toda tentación y hasta toda tribulación. Finalmente, el Verbo y la Luz de Dios es lo que lleva a una persona a cumplir el mandamiento supremo de Dios por toda la eternidad, como dice lo siguiente: Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:35-40. La única manera de que una persona pueda venir a conocer al Verbo y la Luz de Dios es cómo mismo lo enseñó el Señor, al nacer del agua y del Espíritu, a través del arrepentimiento y conversión de todo pecado, y de recibir a Jesús como el Señor de su vida. Así que, ¿conoces al Verbo y la Luz de Dios íntimamente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El problema con no aceptar al Señor correctamente - Juan 6:1-15

Basado en Juan 6:1-15 (Versión Reina Valera 1960)

Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman estos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Hoy leímos una de las tantas manifestaciones del poder del Señor, y que de algo pequeño produjo algo grande. Se cree que en este milagro hubo mucho más de 5.000 personas, porque habla de 5.000 hombres, y no menciona a las mujeres y niños. Pero es muy fácil asumir que también hubo mujeres y niños presentes. La Biblia menciona el número de hombres en este momento para poder relatar que hubo posiblemente 5.000 familias. En fin, la Biblia da este recuento no para que embarquemos en un ejercicio de censo, sino más bien para ayudarnos a entender que hubo millares de personas que presenciaron personalmente la obra del Señor. Fue algo grande lo que hizo, e innegable, sin precedente, que demostraba Quien era (y es) El. Pero pasó algo que se pudiera ver como inesperado para muchos, como está escrito: Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo. Muchos pueden que piensen: ¿Por qué evito que le hicieran rey? ¿No hubiera logrado más, o hubiera convenido más hacer lo que estaba haciendo como rey? Y podemos entender a través de la Palabra dos conceptos generales que explican por qué El se apartó de todos cuando quisieron hacerle rey.

Lo primero es que El no estaba buscando las cosas que son atractivas o convenientes para la mayoría. Aunque era 100% hombre, carne, igual a nosotros, El no tenía nuestra concupiscencia, porque la gran mayoría buscan lugares altos, lugares con prestigio o de riqueza o de poder. El no tuvo ese interés de sobresalir humanamente. Segundo, El no dependía de cosas o posiciones humanas para cumplir Su ministerio. Sí, hubiera sido más práctico desde una perspectiva humana tener la posición de rey para influenciar a más personas, a que las personas les prestaran más atención o que lo tomaran más en cuenta. Y claro, siendo rey terrenal, los religiosos ya no le podían hacer daño. Y tercero, como rey terrenal, pudiera haber establecido orden para propagar las cosas de Su reino aquí en la tierra. Humanamente pensando, tiene sentido todo esto, pero bendito sea el Señor que nunca se dejó llevar por lo terrenal, ni cuando el diablo mismo le tentó en el desierto, ofreciéndole todos los reinos de la tierra. Si El hubiera cedido a tales cosas, no se hubiera llevado a cabo la voluntad del Padre, la cual es perfecta.

Pero lo más esencial por lo cual evadió ser puesto como rey terrenal fue por una razón aún mucho más poderosa, porque la gente no le reconoció como lo que El realmente es. Ellos le querían hacer rey porque lo veían como profeta, pero como nada más, lo cual era (y es) un error fundamental y hasta insultante. Una persona que no conoce bien la voluntad de Dios, o hasta le falta razonar humanamente, alegaría: No era ofensivo reconocerlo como profeta, si ser profeta era una posición o un estatus muy respetable, especialmente en la sociedad judía. Otros podrían pensar: Por algo se debe comenzar. Y lo explicaré de una manera muy terrenal para que se entienda por qué era un insulto. ¿Es de algún honor reconocer a un presidente de una nación como un senador o como gobernador? No es malo ser un senador o gobernador, pero son posiciones menores a la de un presidente, y, por lo tanto, aunque sean posiciones de prestigio, sería un gran insulto diplomático tratar a un presidente de esa manera. De igual manera, sería como ver al dueño de una compañía como un supervisor nada más. Entonces, este asunto de reconocer al Señor como profeta es un error sin medida, que va más allá del insulto. Es blasfemia. La Biblia deja muy claro este asunto de cómo se debe reconocer la divinidad del Señor por su constante repetición. Las referencias a “Dios” como tal aparecen en la Biblia más de 4.300 veces. Y las referencias al “Señor” como tal aparecen en la Biblia más de 7.000 veces. Toda otra referencia tiene mucha menos reiteración, e inclusive la de Salvador, porque el mensaje primordial de la Palabra de Dios es de aceptar a Jesús como Señor, y como nada menos, en ninguna circunstancia. Y, es más, la única manera en que una persona puede ser salva a través de Cristo es creyendo completamente y aceptándole como Señor, como está escrito: …que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Romanos 10:9-10. Es una condición totalmente requerida el aceptar Su Señorío para que una persona llegue a la salvación, tan importante como el completo arrepentimiento y conversión de todos los pecados.

Ahora bien, la Palabra de Dios aclara aún más de que el reconocer y aceptar a Jesús como Señor debe ser algo genuino, literal y efectivo. O sea, el título de Señor significa que le pertenecemos, y que estamos sujetos plenamente a Su voluntad y no a la nuestra, totalmente dispuestos a hacer lo que El diga, literalmente. Y si no es así en nosotros, entonces no podremos entrar en Su reino, como está escrito: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Entonces, ¿qué podemos entender con esto? De que es posible ver hasta milagros de Dios en nuestra vida, cosas que sean realmente increíbles, pero si una persona no llega a la realización de que El tiene que ser Señor en su vida, más tarde o más temprano, El se va a apartar. El reconocerlo como el Señor que es no es un favor, o un halago, o un cumplido para El, sino que es una realidad universal que se debe aceptar si una persona desea ser salva. De otra manera, es imposible obtener la vida eterna. Llegará el momento en que todo ser, hasta el mismo diablo y sus huestes, tendrá que arrodillarse ante Su majestad, pero cuando eso suceda, no será para redención ni perdón, sino para castigo eterno. No esperes a que sea muy tarde. Reconoce a Jesús como Señor por tu propio bien ahora, mientras tengas la oportunidad. Así que, ¿Has decidido someterte a Jesús como Señor o sigues haciendo otra cosa que te llevará a una condena eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El castigo y la restauración del Señor - Jeremías 30:12-24

Basado en Jeremías 30:12-24 (Versión Reina Valera 1960)

Porque así ha dicho Jehová: Incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto. Pero serán consumidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te hollaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa. Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Así ha dicho Jehová: He aquí yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado según su forma. Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados. Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores. De ella saldrá su príncipe, y de en medio de ella saldrá su señoreador; y le haré llegar cerca, y él se acercará a mí; porque ¿quién es aquel que se atreve a acercarse a mí? dice Jehová. Y me seréis por pueblo, y yo seré vuestro Dios. He aquí, la tempestad de Jehová sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará. No se calmará el ardor de la ira de Jehová, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de su corazón; en el fin de los días entenderéis esto.

¿Dios castigaba en el pasado? ¿Dios castiga aún hoy? Muchas personas piensan que Dios castigaba antes, en tiempos antiguos, pero que El ya no lo hace porque estamos en la dispensación de Su gracia a través de Cristo. Pero, si vemos la Palabra de Dios, y le hacemos menos caso al pecado que está dentro de nuestro ser, es muy claro que Dios sigue castigando, y cuidado, aún más duramente que antes. Muchos no lo ven así porque no ven algo palpable pasar al momento de hacer algo malo, por decir, como que le caiga un rayo del cielo en el momento. Y también, muchos toman esta aparente falta de castigo como debilidad de Dios, o aún peor, optan por pensar que sencillamente no existe. O sea, la gran mayoría de las personas piensan, e incluyendo muchos supuestos creyentes, o que Dios no castiga porque El es amor, o que Dios no es tan poderoso porque no hace nada al momento, o concluyen de que Dios sencillamente no existe, y por eso que nada pasa al momento. ¿Cuál finalmente es la verdad?

Para comenzar, Dios si castigaba antes, y lo vemos por distintas partes en el Antiguo Testamento, comenzando por Adán y Eva, los cuales fueron los culpables de todos nuestros problemas con el pecado en la humanidad. El principal castigo o consecuencia de la envidia y desobediencia en contra de Dios fue la muerte, porque esa es la consecuencia natural del pecado. Y ¿porque es así? Porque Dios lo estableció así. Dios permitió que el pecado existiera para que todo ser con raciocinio tuviera la opción de ejercer su derecho del libre albedrio. Y Dios fue el que creo la estructura o constituyo la ley universal de que el castigo o la consecuencia del pecado fuese la muerte. Y después de eso, hay muchas otras instancias de castigo, como el diluvio, como Sodoma y Gomorra, etc. Y leímos hoy de que Dios castigó a Su pueblo Israel por persistir en la magnitud de sus maldades y la multitud de sus pecados. Dios casi borró al pueblo de Israel de la faz de la tierra como castigo por su pecado.

Ahora bien, ¿Dios castiga hoy? Si, y lo hace al permitir que las consecuencias naturales de nuestros malos hechos sucedan, o al final, como resultado de Su juicio final a cada persona individual. Esto dice la Palabra: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Puede que muchos creyentes piensen: a mí no me va a pasar nada porque yo soy pueblo de Dios, y Dios me ama, y que ahora que creo en Cristo, todo se me va a perdonar. Y esto es una gran equivocación. Y muchos alegan de que, si una persona practica el pecado, es porque nunca se convirtió, lo cual es muy posible. Pero, la Palabra también da un lado muy claro donde expone el peligro que existe cuando un supuesto creyente desafía la gracia de Dios. Escrito esta: Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21. Primero ¿A quién le escribe Pablo, al mundo o la iglesia? Segundo, ¿Quién es el que está en posición de heredar, el desconocido o el hijo? Claro esta que esta advertencia sobre vivir un estilo de vida de pecado, o el practicar el pecado, va hacia el pueblo de Dios, a los hijos de Dios. ¿Qué más dice la Palabra? Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. Hebreos 10:26-30. ¿A quién la habla Dios aquí? A Su pueblo. Y dice que ejecutará no solo castigo, sino Su venganza en contra de los que se burlan de Su Sacrificio. Y esto Dios también dice a Su iglesia: Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. Apocalipsis 3:1-5. Así que, Dios sí castiga, y el castigo es peor, porque si una persona no se arrepiente antes que sea muy tarde, no solo puede sufrir ahora el castigo, sino aún peor, en la eternidad. Dios restauró a Su pueblo Israel por la gracia que encontraron a través del arrepentimiento, y no como algo automático. Esto siempre aplica: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14. Así que, ¿Seguirás practicando el pecado hasta que ya no allá más tiempo para el arrepentimiento? ¿Te volverás de tus malos caminos a tiempo para poder alcanzar todavía la gracia y la restauración del Señor? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Criar hijos es una responsabilidad muy grande - 2 Samuel 14:1-24a

Basado en 2 Samuel 14:1-24a (Versión Reina Valera 1960)

Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón, envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas ropas de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto; y entrarás al rey, y le hablarás de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca. Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: ¡Socorro, oh rey! El rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido ha muerto. Tu sierva tenía dos hijos, y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los separase, hirió el uno al otro, y lo mató. Y he aquí toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató a su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano a quien él mató, y matemos también al heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra. Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti. Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sean sin culpa. Y el rey dijo: Al que hablare contra ti, tráelo a mí, y no te tocará más. Dijo ella entonces: Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño, y no destruya a mi hijo. Y él respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra. Y la mujer dijo: Te ruego que permitas que tu sierva hable una palabra a mi señor el rey. Y él dijo: Habla. Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado. Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado. Y el haber yo venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me atemorizó; y tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey; quizá él hará lo que su sierva diga. Pues el rey oirá, para librar a su sierva de mano del hombre que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios. Tu sierva, pues, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey, pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo. Entonces David respondió y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey. Y el rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras. Para mudar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra. Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve, y haz volver al joven Absalón. Y Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío, pues ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho. Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén. Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro…

Si hay algo difícil, es el asunto de criar hijos. No hay nada de fácil en esto. El tener hijos sucede muchas veces de distintas formas, o por distintas razones. Y la gran mayoría de las veces, se tienen por las razones equivocadas, y por eso que la mayoría de las veces, se vuelven en un desafió aún más grande al transcurrir de los años. Hay personas que tienen hijos por cumplir deseos personales, o porque siente que es una etapa de la vida que se debe cumplir, como una lista de tareas. Hay esposas que tienen hijos con la idea de arreglar problemas matrimoniales. Hay personas que tienen hijos porque desean sacar provecho de alguna manera de ellos. Hay personas que los tienen por supuesto por accidente, aunque todos sabemos que no es un proceso accidental, sino todo lo contrario, muy deliberado. Y hay pocas personas que los tienen hasta por un acto de violación. Los hijos finalmente vienen por todos tipos de razones.

Entonces, ¿Cuál es la razón correcta? Para poder llegar a la razón correcta, es necesario de que ambos padres (porque un hijo solo debe traerse al mundo dentro del vínculo del matrimonio, a no ser que sea por adopción), tengan una relación en orden delante de Dios. ¿Por qué? Porque todo finalmente debe ser hecho para poder cumplir la voluntad de Dios, para Su gloria. Si hay otra razón, entonces no es algo acertado, ni siquiera si se hace por amor entre dos personas, porque hasta en esa circunstancia, aunque luzca correcto, no lo es, porque se hace por carnalidad. Y de acuerdo con la Palabra, todo lo que es sembrado en la carne siega corrupción. No obstante, sea como sea que venga un hijo, son finalmente herencia de Dios, o sea una gran responsabilidad, y debe ser tomado como tal. Esto dice la Palabra: He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Salmo 127:3-4. Los hijos pueden ser como saetas, pero una saeta puede usarse a tu favor o en tu contra. Todo depende que dirección tenga. Este fue el problema del rey David, quien tuvo muchos problemas con sus hijos, y tales que hasta un hijo (Amnón) violó a su media hermana (Tamar), y Absalón mató a su hermano Amnón por su vil hecho. Y aunque Absalón fue traído de vuelta como leímos hoy, el mismo Absalón se volvió en el enemigo de David, quien usurpo el reino y busco matar a su padre. Absalón finalmente también murió, y lo mato nada menos que Joab, el mismo que uso a esta mujer de Tecoa para traerle de vuelta a David, para mejorar su ánimo, porque el reino se estaba hundiendo por su dolor.   

No importa cual haya sido tu razón o las circunstancias en las cuales tuviste hijos, tienes una increíble responsabilidad divina, y Dios va a pedirte cuentas. En realidad, nos va a exigir cuentas por todo, pero especialmente por lo hijos, como está escrito: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres... 2 Corintios 5:9-11a. Y esto manda el Señor: Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Proverbios 22:6. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Deuteronomio 6:4-7. Ahora, ¿haciendo esto, habrá garantía de un buen resultado en este mundo temporal? Puede que si, como puede que no. Lo que más te debe importar es lo que Dios piense de ti, y que tengas el apoyo del Señor cuando las cosas se pongan difíciles. Así que, ¿Glorificás a Dios con la manera que crías a tus hijos? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La Ley y la Fe son interdependientes - Hebreos 10:1-27

Basado en Hebreos 10:1-27 (Versión Reina Valera 1960)

Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.

¿Hay contradicciones en la Palabra de Dios? ¿Hay cosas dentro de ella que se apoyan en un lugar y en otro no? Puedo decirles muy confiadamente en el Señor que no hay tales contradicciones, y lo puedo decir tanto por estudiarla ya por muchos años, pero principalmente, en conjunto con la revelación del Espíritu Santo, porque sin el Espíritu Santo, no se puede entender la Palabra ni Su revelación. Pero debe estar también a la misma vez en conjunto el intelecto con el esfuerzo porque todo debe unirse, lo cual es parte del punto de este corto mensaje.

Para comenzar, unos de los errores más grandes que se cometen es cuando se forman enseñanzas y doctrinas basadas en ciertos pasajes de la Palabra, en vez de comprobar tales cosas, viéndolo en conjunto con lo demás, o tratando de ver el panorama completo. Por ejemplo, sí, hay detalles muy importantes que son el eje de ciertas enseñanzas, pero una enseñanza debe armonizar con todo el consejo de Dios, y no solo con ciertas cosas, para que una enseñanza sea válida. El más claro ejemplo que les puedo dar es el poder conocer a un ser humano. ¿Podemos conocer a una persona solo al enfocarnos en una mano, o en su pelo, o en sus ojos? Es imposible. Para poder saber cómo es una persona, es necesario verle de cierta distancia para ver todo el conjunto, por decir. Y también, para poder conocer su apariencia aún mejor, no solo se puede ver el frente, sino también todos sus ángulos, o sea, verlo por detrás, por los lados, etc. Y así todo, ¿podemos decir que conocemos a alguien, aunque veamos toda su apariencia física? Obviamente, no. Porque un ser humano es más que su cuerpo, sino que también tiene mente, corazón, y alma. Y para poder conocer a alguien y esos aspectos, es imposible conocerle en un momento, porque lo interior de una persona se conoce con el tiempo, y en distintas condiciones o eventos. ¿Una esposa puede decir que conoce a su esposo al 100%, y viceversa? No, aunque hayan vivido toda una vida juntos. Cada persona es un mundo, y cada uno es lo que es dependiendo de las circunstancias. El verdadero amor no se ve sino al final, cuando ya no hay más belleza, cuando ya no hay más atenciones, cuando ya no se puede dar nada más, sino todo lo contrario, cuando se pone difícil la vida. Ahí es cuando se conoce quién realmente es quién. El que está contigo, a diario, en los momentos difíciles, es el que te ama.  

De una manera similar es que se puede comprobar las verdades de la Palabra de Dios, viéndolo con un vínculo espiritual, y tratando de siempre verla no de un solo ángulo o a través de ciertos pasajes nada más, ni aún menos, tratar de buscar que apoyen cosas a nuestra conveniencia humana. Para que pueda ser tomada como verdad una enseñanza o doctrina, debe ser aplicativo aquí o en cualquier otro lugar, como también, aplicativo al pasado, en el presente, y en el futuro. La verdad de Dios siempre es, porque la Palabra de Dios es Dios, y Dios es: el YO SOY. Para que algo pueda ser tomado como sana doctrina, debe alternar de la misma manera como Dios alterna con la realidad. Y si una persona siente que hay alguna contradicción en la Palabra, la explicación más sencilla es que algo falta por verse, o algo no se está entendiendo como corresponde.

Ahora bien, el Señor no vino a abrogar o a destruir la ley. El mismo dijo: No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Mateo 5:17. Entonces, si vino a cumplirla, ¿quiere decir que la ley queda obsoleta? No. Imposible. ¿Por qué? Porque la ley es la Palabra de Dios. El Señor cumplió lo temporal de la ley para hacerlo perpetuo, como los sacrificios, al morir en la cruz, pero eso no quiere decir que hay que ignorar el resto de la ley, porque entonces tendríamos que olvidar lo que Dios mismo mandó a través de la ley, como el Señor mismo lo reitero: Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:37-40. La ley es la instrucción de Dios, las advertencias de Dios (porque toda Su Palabra es condicional), lo que nos enseña Su voluntad, y si no cumplimos Su voluntad literalmente, no importa cuanta fe una persona diga que tiene, si no hace la voluntad de Dios, no tendrá entrada en Su reino. Escrito esta: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 5:21. La voluntad de Dios comienza con la fe, sigue con la obra como fruto de la fe, y ambas deben estar fundadas sobre el amor hacia Dios, lo cual se debe vivir hasta el último aliento. Dios fue fiel hasta la muerte, y muerte de cruz. Para ser salvo, es necesario también serle fiel hasta la muerte, lo cual es el conjunto de la fe, la ley, y la obra. Así que, ¿Amas al Señor por sobre todas las cosas a través de la fe y el cumplimiento de la ley en tu vida? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Nosotros perdemos cuando no seguimos al Señor - 2 Reyes 25:1-21

Basado en 2 Reyes 25:1-21 (Versión Reina Valera 1960)

Aconteció a los nueve años de su reinado, en el mes décimo, a los diez días del mes, que Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitió, y levantó torres contra ella alrededor. Y estuvo la ciudad sitiada hasta el año undécimo del rey Sedequías. A los nueve días del cuarto mes prevaleció el hambre en la ciudad, hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra. Abierta ya una brecha en el muro de la ciudad, huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey, estando los caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fue por el camino del Arabá. Y el ejército de los caldeos siguió al rey, y lo apresó en las llanuras de Jericó, habiendo sido dispersado todo su ejército. Preso, pues, el rey, le trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y pronunciaron contra él sentencia. Degollaron a los hijos de Sedequías en presencia suya, y a Sedequías le sacaron los ojos, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia. En el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año diecinueve de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia. Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y todas las casas de los príncipes quemó a fuego. Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia, derribó los muros alrededor de Jerusalén. Y a los del pueblo que habían quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia, y a los que habían quedado de la gente común, los llevó cautivos Nabuzaradán, capitán de la guardia. Mas de los pobres de la tierra dejó Nabuzaradán, capitán de la guardia, para que labrasen las viñas y la tierra. Y quebraron los caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron el bronce a Babilonia. Llevaron también los calderos, las paletas, las despabiladeras, los cucharones, y todos los utensilios de bronce con que ministraban; incensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata; todo lo llevó el capitán de la guardia. Las dos columnas, un mar, y las basas que Salomón había hecho para la casa de Jehová; no fue posible pesar todo esto. La altura de una columna era de dieciocho codos, y tenía encima un capitel de bronce; la altura del capitel era de tres codos, y sobre el capitel había una red y granadas alrededor, todo de bronce; e igual labor había en la otra columna con su red. Tomó entonces el capitán de la guardia al primer sacerdote Seraías, al segundo sacerdote Sofonías, y tres guardas de la vajilla; y de la ciudad tomó un oficial que tenía a su cargo los hombres de guerra, y cinco varones de los consejeros del rey, que estaban en la ciudad, el principal escriba del ejército, que llevaba el registro de la gente del país, y sesenta varones del pueblo de la tierra, que estaban en la ciudad. Estos tomó Nabuzaradán, capitán de la guardia, y los llevó a Ribla al rey de Babilonia. Y el rey de Babilonia los hirió y mató en Ribla, en tierra de Hamat. Así fue llevado cautivo Judá de sobre su tierra.

¿Quién es el que pierde cuando no seguimos al Señor, Dios o nosotros? Uno de los problemas más grandes que tiene el hombre hoy es la percepción de la realidad. Tan sencillamente, el hombre en general comete el error de pensar que la verdad es relativa o aún peor, subjetiva a su persona. Pero si entendemos tan solo lo grande y expansivo del universo, entenderíamos que no es lógico pensar que tenemos algún tipo de poder sobre la realidad, o si la realidad depende de nosotros de alguna manera. Hay demasiadas cosas que suceden a todo nuestro alrededor que nos enseña muy claramente que nada depende de nuestra persona, y que somos realmente insignificantes en la existencia. Hasta el palpitar de nuestros corazones, el aire que respiran nuestros pulmones, y las funciones involuntarias de nuestra mente y cuerpo nos indica que somos seres muy dependientes.

Preguntémonos lo siguiente: ¿Tenemos algún tipo de control sobre las galaxias y los billones de billones de estrellas que existen en nuestro universo? En nuestra galaxia, la Via Láctea, estiman que hay entre 100 y 400 billones de estrellas. ¿Ejercémos algún dominio sobre los planetas de nuestro sistema solar, o sobre el sol mismo? Y con referencia a nuestro planeta, ¿Su girar lo controla el hombre de alguna manera? ¿Es nuestro intelecto que hace girar este planeta en su eje que es invisible a nuestros ojos? ¿Los días y las noches están a cargo de nosotros? ¿Nosotros somos responsables por la gravedad? ¿La lluvia cae porque así lo diseñamos nosotros? ¿Ván entendiendo el punto, y lo insignificante que somos?

Y ahora veamos, ¿Quién hizo todo esto? ¿Dios o el hombre? Muchos desean creer que todo esto es el producto de un accidente cósmico que sucedió hace aproximadamente 13,8 billones de años. Y entiendo porque desean tanto eso, porque esto les justifica su ateísmo y crea dentro de si la ilusión de que no dependen, ni le deben nada a un ser como Dios. Esa es su realidad, porque no hay otra razón para su incredulidad. Y deciden no entender que el relato de Genesis principalmente centra en la creación y el diseño de nuestro planeta, y no del universo. Dios (Elohim – la Trinidad) sencillamente ordenó las cosas con el sonido de voz, haciendo posible la existencia a través de Su Palabra. Esto mismo nos relata de que ya existían muchas cosas en el universo, e inclusive nuestro planeta, como está escrito: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Genesis 1:1-2. Solo Dios sabe cuánto tiempo paso entre lo que se dice en el versículo uno y el dos, pero la tierra ya existía de alguna manera antes de los siete días de la creación. Pero lo que más nos habla de que Dios hizo todo esto posible, es su increíble diseño y orden. No es posible, aunque pase tanto tiempo, que un accidente produzca tanto orden y estructura. Esto dice la Palabra: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20.

Así que, si entendemos lo básico que expusimos recién, ¿quién es el que sale perdiendo cuando el hombre no sigue al Señor, Dios o el hombre? La respuesta debe ser muy obvia, pero nuestro pecado hace que no podamos ver hasta lo más obvio de la magnificencia de Dios y nuestra gran dependencia en El. Dios no pierde absolutamente nada cuando desobedecemos, cuando no seguimos Su Palabra. Hoy leímos que Judá fue destruido, a su rey le sacaron los ojos y fue encarcelado, sus hijos muertos, y hasta el templo del Señor destruido, todo por rebeldía. Uno puede decir: Dios salió perdiendo porque Su templo fue destruido. Pero ¿qué importa el templo si es el Rey sobre toda existencia? Escrito esta: Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová… Isaías 66:1-2a. Pero El también dijo esto: …pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. Isaías 66:2b. Entonces, tan sencillamente, somos nosotros los que perdemos, y si no hacemos como El nos indica, perderemos a nuestra alma por siempre. Necesitamos que El nos mire con gracia y compasión siempre. Así que, ¿Seguirás al Señor como lo que El es por tu propio bien eterno? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Nosotros sabemos el final - Apocalipsis 22

Basado en Apocalipsis 22 (Versión Reina Valera 1960)

Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos. Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro. Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios. Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira. Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

Creo que todos podemos estar de acuerdo de que este mundo no es perfecto, que está realmente muy lejos de la perfección. Puede que tengamos ciertos momentos agradables en esta vida, pero en general, no importa donde vivas; pero has tenido, tienes, o tendrás muchos desafíos. Hay personas que el hambre y la pobreza le es un desafío. Para otros, puede que sean los problemas de salud en familiares o en amistades, o hasta en ellos mismos es un desafío. Otros tienen problemas de soledad. Otros tienen problemas con delincuencia o violencia. Pero no importa donde vivas, y cuanto tengas, siempre hay algo o algunas cosas, y no es fácil lidiar con aquello. Y esto no tiene nada que ver con no agradecer todo lo que Dios nos da, porque hay que agradecerle todo, como lo dijo Job: ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? Job 2:10b. Pero el Señor mismo dijo: …En el mundo tendréis aflicción… Juan 16:33b. Y si leemos como fue la vida del Señor aquí, aún antes de experimentar el sacrificio de la cruz, y todo lo que anticipo ese evento, nos daríamos cuenta de que el propio Dios no tuvo una vida fácil. Conspiraron matarle al nacer, y en otras ocasiones también, fue un hombre pobre, perseguido, atribulado, siempre viviendo confrontaciones con las autoridades religiosas, despreciado, y sintió cansancio y hasta dolor, como cuando lloró por su amigo Lázaro que había muerto. El tuvo una vida muy difícil. Y si esto le paso a El, ¿Qué podremos esperar para nosotros?

Ahora bien, ¿Por qué es este mundo así? Por el pecado. El pecado corrompió todo, hasta la misma naturaleza y la vida del hombre. Por eso que sufrimos todo lo que sufrimos hoy. Se me pregunto el otro día: ¿Por qué hay enfermedades en lugares donde la comida es supuestamente más sana que en otros lugares, ya que la comida se piensa que es la raíz de muchos de nuestros males físicos? Y le respondí: Por el pecado. Puede que una persona no este experimentando una enfermedad por algo malo que hizo directamente, aunque todos, sin excepción somos pecadores, e inclusive aquellos de nosotros que tratamos de seguir legítimamente al Señor. Pero, el pecado está en el ambiente, a todo nuestro alrededor, y claro, muy dentro de nuestro ser. Así que, el pecado echa todo a perder el presente. Por eso que hasta los niños mueren, seres que son totalmente inocentes, porque pecan sin total conciencia de su maldad. Y aunque el Señor fue perfecto aún en Su estado carnal (porque El nunca peco), sufrió toda la consecuencia que acarrea el pecado en esta tierra: el hambre, la sed, el dolor, el quebranto, la tristeza, el cansancio, etc., porque el pecado está en todo lugar y afecta todo.

Ahora, ¿qué podemos sacar en limpio con todo esto? Bendito sea el Señor por todo lo que El ha hecho, hace, y hará en el futuro por aquellos que deciden amarle a pesar del pecado, a pesar de la corrupción, a pesar de todo lo que experimentan al momento. Como leímos hoy, sabemos a través de la fe, que todo este mundo presente que es temporal y corrompido pasará a la historia en algún momento. Toda la decadencia que experimentamos al vivir en este tiempo, algún día terminará, y recibiremos del Señor la eternidad, según nuestra fe y amor por El. Entendemos muy claramente lo que nos pasa hoy, pero también sabemos y tenemos la certeza en Cristo que esto no es eterno. Puede que hoy tengas problemas, sufrimientos, pruebas, y hasta tribulación, pero pasará. Y lo más importante, es que sabemos cómo es que todo culminará. Los que hemos decidido amar al Señor genuinamente, tenemos la convicción del mundo venidero. Sabemos cómo termina la historia. Nuestra historia no culmina con enfermedad, sufrimiento, dolor, tristeza, o en tribulación. Y cuando morimos, no es el final, sino todo lo contrario, es el principio de una vida eterna incorruptible, después de pasar el gran juicio de nuestro Dios. Esto leemos: Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Apocalipsis 21:1-5. Por eso que el verdadero cristiano no vive en si para este mundo, ni define la dirección de su vida así. Sino más bien, vive por la fe, con los ojos puesto en Cristo, buscando hacer Su voluntad, con la mira en el futuro, como está escrito: …Mas el justo por la fe vivirá. Romanos 1:17b. Así que, ¿Vives de una manera como si el futuro con Cristo es lo más importante? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Consiguiendo lo que quieres puede ser un problema - Genesis 13

Basado en Genesis 13 (Versión Reina Valera 1960)

Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro. Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová. También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová.

La gran mayoría de las veces, muchos de nosotros tomamos decisiones en base a lo que vemos, a nuestro parecer, cuando algo nos luce bien. Y muchas veces, oramos de acuerdo con este sentir, pidiéndole a Dios que conteste nuestras oraciones de acuerdo con lo que queremos. Pero si vemos la vida de Lot, entenderíamos que lo que queremos o deseamos al momento, o lo que nos parece bien, no siempre es lo más acertado. Y muchas veces, si conseguimos lo que queremos, puede ser un problema más grande después. Debemos tener mucho cuidado con nuestras decisiones, y aún más exacto, con la intención detrás de nuestras decisiones.

Para empezar, vemos el ejemplo, o más bien, el mal ejemplo de Lot, a pesar de que Lot no era una persona mala. La Biblia dice e inclusive que era hombre justo, como está escrito: Y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos). 2 Pedro 2:7-8. Entonces, si Lot era justo, y así tomo malas decisiones, ¿Cuánto más nosotros debemos tener cuidado con nuestras decisiones? Debemos siempre entender que en la gracia aún teniendo libre albedrio, Dios no nos va a forzarte a hacer nada. El Espíritu Santo no viene a imponer Su voluntad sobre nosotros. Así que, este asunto de que algunos piensan que a la hora que llegaste a Cristo, que todo va a salir bien, es un error. Todo en nuestra vida va a caminar según cuanto nos sometemos a Dios y nos disponemos a hacer Su voluntad. Y la única manera que todo obrará para nuestro bien es si escogemos amarle como corresponde, como está escrito: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28. Entonces, la condición de amar a Dios debe estar presente en el creyente para que todas las cosas le ayuden a bien. Pero, si una persona toma decisiones sin que la intención de su corazón sea amar a Dios, sencillamente va a vivir las consecuencias que Dios permita, pero sin ningún beneficio. Por eso que debemos tener mucho cuidado, especialmente si estamos en el Señor, porque somos responsables por nuestros hechos, y podremos sufrir consecuencias irreversibles si escogemos mal, y sin amor. Siempre debemos tener en cuenta que Dios todo lo ve, todo lo sabe, y que recibiremos no según nuestras apariencias, sino según nuestra intención, como dice la Palabra: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:9-10.

Ahora bien, ¿Cuál fue el error de Lot? Como la gran mayoría de nosotros (porque nadie lo hace bien siempre todo), no buscó la dirección de Dios. Uno podría decir: ¿Cómo podía, si era tan poco el contacto entre Dios y el hombre en aquel entonces? Debemos entender el panorama completo, y no olvidarnos de los detalles. Abram (después conocido como Abraham) salió de su tierra y de su parentela obedeciendo a Dios, y Lot tenía que saber que la razón por lo cual Abraham empezó tal viaje fue todo basado en la Palabra de Dios. Esa fue la única razón por lo cual salieron de donde estaban. Así que, no consultar o tomar el parecer al Señor fue el primer y más básico problema. Y como consecuencia, siguió el segundo paso, que fue, guiarse por sus ojos, porque vió que la llanura del Jordan era de riego, algo que tenía sentido humano. Y para empeorar el asunto, puso sus tiendas hasta Sodoma, y ya se sabía que: …los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. Entonces, puso su confianza y baso su decisión en lo que le parecía bien, y poniéndose justo al lado de lo que era desagradable a Dios. Y ¿cuál fue su consecuencia? La historia nos cuenta de que tuvo que salir huyendo de Sodoma y Gomorra, con su esposa y sus hijas. Salió con lo puesto, y nada más. Todas sus pertenencias y riquezas fueron consumidos por el fuego. Y para peor, luce que su mujer era de esa tierra (porque no dice la Escritura de que salió de su tierra con su esposa, como lo vemos en Abraham con Sara. Entonces, se puede asumir que se casó con una residente, y por eso que la mujer miro hacia atrás, porque era de allá. Y, como punto final, sus dos hijas eran depravadas, que por temor de pensar que ya no había más hombres en la tierra y que querían tener hijos, decidieron dentro de si emborrachar a Lot para poder concebir hijos de él. Lot, aunque era hombre justo, cometió tales errores que todo le costó. 

¿Cuál es la respuesta para evitar tales cosas, de perder cosas sin ningún propósito divino? El Señor mismo nos da la respuesta, como El mismo nos enseñó a orar: Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Mateo 6:9-10. Si buscamos la voluntad de Dios en todo, puede que tengamos perdidas y desafíos en el presente, pero tendrán propósitos divinos que nos darán recompensas eternas. Todo lo que hacemos para el Señor tiene su valor y recompensa, especialmente si lo hacemos todo por amor a El. Esta fue la gran diferencia entre Abraham y Lot. Dos hombres justos, pero uno que buscó hacer la voluntad de Dios en vez de dejarse llevar por su propia opinión. Y Dios no solo lo bendijo antes, sino que lo sigue bendiciendo hasta hoy, como el padre de la fe que es. Su decendencia sigue creciendo, porque cuando adoptamos la fe en Cristo, venimos a ser hijos de Abraham. Así que, ¿Sigues buscando lo que quieres, o buscas hacer la voluntad de Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Las consecuencias de la práctica del pecado - 2 Reyes 10:1-11

Basado en 2 Reyes 10:1-11 (Versión Reina Valera 1960)

Tenía Acab en Samaria setenta hijos; y Jehú escribió cartas y las envió a Samaria a los principales de Jezreel, a los ancianos y a los ayos de Acab, diciendo: Inmediatamente que lleguen estas cartas a vosotros los que tenéis a los hijos de vuestro señor, y los que tienen carros y gente de a caballo, la ciudad fortificada, y las armas, escoged al mejor y al más recto de los hijos de vuestro señor, y ponedlo en el trono de su padre, y pelead por la casa de vuestro señor. Pero ellos tuvieron gran temor, y dijeron: He aquí, dos reyes no pudieron resistirle; ¿cómo le resistiremos nosotros? Y el mayordomo, el gobernador de la ciudad, los ancianos y los ayos enviaron a decir a Jehú: Siervos tuyos somos, y haremos todo lo que nos mandes; no elegiremos por rey a ninguno, haz lo que bien te parezca. Él entonces les escribió la segunda vez, diciendo: Si sois míos, y queréis obedecerme, tomad las cabezas de los hijos varones de vuestro señor, y venid a mí mañana a esta hora, a Jezreel. Y los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban. Cuando las cartas llegaron a ellos, tomaron a los hijos del rey, y degollaron a los setenta varones, y pusieron sus cabezas en canastas, y se las enviaron a Jezreel. Y vino un mensajero que le dio las nuevas, diciendo: Han traído las cabezas de los hijos del rey. Y él le dijo: Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana. Venida la mañana, salió él, y estando en pie dijo a todo el pueblo: Vosotros sois justos; he aquí yo he conspirado contra mi señor, y le he dado muerte; pero ¿quién ha dado muerte a todos estos? Sabed ahora que de la palabra que Jehová habló sobre la casa de Acab, nada caerá en tierra; y que Jehová ha hecho lo que dijo por su siervo Elías. Mató entonces Jehú a todos los que habían quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus príncipes, a todos sus familiares, y a sus sacerdotes, hasta que no quedó ninguno.

Uno puede que diga: ¡Que horror lo que hizo Jehú, de hasta degollar a los hijos del rey Acab! No obstante, era la voluntad de Dios. ¿Cómo puede ser la voluntad de Dios algo así? Y como muchas cosas que hace y manda el Señor, puede que nos suenen duras, crueles, o hasta injustas, pero El siempre esta correcto porque tiene razones irrefutables. Para comenzar, el hombre no tiene ni el derecho, ni tampoco la más mínima facultad para creerse más justo o bueno que Dios. Es imposible. Dios es perfecto y recto en todos Sus caminos, y nosotros somos lo opuesto, totalmente imperfectos, pecaminosos, y malos, por muy bueno que nos creamos. Por eso el que se crea ser bueno, y de tal modo que se siente con el derecho de juzgar a Dios, no tiene ni siquiera ni una idea del mundo en que vive, ni aún menos, ninguna percepción de su propio mal. Esta totalmente ciego, y si permite que su ceguera siga guiando su vida, lo llevará a la perdición eterna. Y allí sabrá perfectamente, sin falta de ningún detalle, como llego allí, y que esto fue toda su responsabilidad, como también sabrá la perfección de Dios, pero será muy tarde en aquel entonces, lo cual hará su condena aún más intolerable, y por toda la eternidad. Es un precio muy alto que se paga por atentar condenar a Dios, y totalmente evitable, si solo usamos un poco de raciocinio, porque hay muchas cosas que se pueden entender si solo se tiene un poco de sinceridad e inteligencia.

Para comenzar, siempre debemos ver el punto de vista de Dios, porque es el único que realmente importa, porque de El depende toda la existencia, y aún más importante para nosotros personalmente, nuestro destino eterno. El es el que decide no solo lo que vivimos en el presente, sino aún más importante, lo que pasará con nosotros en la eternidad. Como lo dijo el propio Señor: Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10:28. Viendo el punto de vista de Dios, entenderíamos que nosotros fuimos los que primero lo ofendimos. El hombre fue el que peco en contra de Dios y nunca Dios en contra del hombre. ¿Cuál fue el mal que Dios le hizo al hombre? ¿Crear al hombre? ¿Darle la vida? ¿Darle toda la tierra para que se enseñoreara de ella? ¿Darle una existencia sin corrupción y muerte? ¿Ese fue el mal que Dios le hizo a la humanidad? Puede que digan: Yo no estuve en aquel momento, por lo tanto, no soy responsable. Y puede que sea así, pero ¿Qué has hecho desde que naciste? ¿Buscaste de Dios y de hacer Su voluntad? ¿Has vivido agradeciéndole el diario existir, todo lo que tienes, todo lo que El te da y hace por ti cada día, y a cada momento? ¿Le has puesto a El por sobre todas las cosas y amado más que a cualquier otra persona? Si eres sincero, admitirás que nada de esto lo has hecho. Pero no estás solo, si todos somos honestos, todos hemos sido muy ingratos. Y si no bastara con eso, todos hemos ofendido a Dios con nuestros pecados, devolviendo con mal el bien que El nos hace. Eso es lo que pasa cada vez que pecamos, sea poco o mucho. Todos hemos sido, y todavía somos, muy ingratos y ofendemos a Dios todo el tiempo. Así que, es imposible justificarnos de alguna manera, y ni aún menos, atrevernos a juzgar a Aquel que es perfecto, recto, y bueno para con nosotros, como dice la Palabra: Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Mateo 5:45.  

Ahora bien, ¿Qué fue lo que hizo el rey Acab? Pudiéramos decir mejor, ¿que no hizo de mal el rey Acab? Su maldad fue muy grande, y su rebelión en contra de Dios aún peor, que hasta él y su mujer Jezabel adoraron a falsos dioses y a los ídolos, y trataron de exterminar a todo quien seguía al Señor, hasta al profeta Elías, y así corrompiendo a la nación completa. Y él nunca se arrepintió de sus males, y murió él en su pecado, y tal como cumplió Jehú el castigo de Dios, la consecuencia de su pecado cayó sobre toda su familia y hasta sobre todo quien estaba relacionado con Acab.

Puede que algunos digan: Yo no soy como Acab. Hoy tenemos la dispensación de la gracia de Dios a través de Jesucristo, lo cual nos da más amplia entrada a Su reino que antes, pero a la misma vez, trae consigo aún más responsabilidad, como está escrito: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31. Y también dice: Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor. Filipenses 2:12. Así que, no nos dediquemos a pecar porque tenemos hoy Su gracia, porque el que no cuida su salvación con temor y temblor se expondrá a un juicio aún más grande tanto aquí, y aún peor, en la eternidad sino se arrepiente antes que sea muy tarde. Así que, ¿Vives para hacer la voluntad de Aquel a quien todo le debes, o sigues estancado en tus pecados, viviendo para hacer tu voluntad? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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