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El peligro con no tomar al Señor en serio - Oseas 4

Basado en Oseas 4 (Versión Reina Valera 1960)

Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote. Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré. Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta. Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma. Y será el pueblo como el sacerdote; le castigaré por su conducta, y le pagaré conforme a sus obras. Comerán, pero no se saciarán; fornicarán, mas no se multiplicarán, porque dejaron de servir a Jehová. Fornicación, vino y mosto quitan el juicio. Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras. No castigaré a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá. Si fornicas tú, Israel, a lo menos no peque Judá; y no entréis en Gilgal, ni subáis a Bet-avén, ni juréis: Vive Jehová. Porque como novilla indómita se apartó Israel; ¿los apacentará ahora Jehová como a corderos en lugar espacioso? Efraín es dado a ídolos; déjalo. Su bebida se corrompió; fornicaron sin cesar; sus príncipes amaron lo que avergüenza. El viento los ató en sus alas, y de sus sacrificios serán avergonzados.

Para evitar confusión y dar dirección correcta al mensaje, este pasaje no fue escrito para el mundo en general, como mucho de la Biblia, sino para el pueblo de Dios. Muchos cristianos juzgan al mundo, hablando mal del que desconoce la Verdad de Dios, y que Dios los juzgará. Y sí, hay cierta verdad, que Dios traerá juicio sobre el mundo, pero no necesariamente sobre aquel que todavía desconoce Su verdad, sino sobre aquel que desprecia Su llamado a la salvación, al que ya ha sido expuesto al evangelio. Pero este pasaje no habla ni siquiera a esa parte del mundo, sino al pueblo de Dios, o al que a lo menos dice ser pueblo de Dios, y no está viviendo lo que manda Su Palabra. Dios asigna todo tipo de responsabilidad al que conoce la verdad y no la obedece. Como Adan y Eva, ellos conocían muy plenamente la dirección del Señor, de que no habían de comer del árbol prohibido, pero comieron, y así desobedecieron, y trajeron la muerta al mundo. Así mismo es aquel a quién Dios sí juzgará.

Ahora bien, muchos creyentes piensan que hoy vivimos en el tiempo de la dispensación de la gracia de Dios, y que eso significa que ya no hay juicio para ellos, porque somos salvos por gracia, pero eso es un grave error, porque contradice todo lo que está escrito, lo que inspiró directamente el Espíritu Santo. En fin, todo en la Palabra de Dios apunta hacia un juicio, y como tal, Dios tiene por responsables a todos lo que sí conocen la Verdad.

Muchos dirían: ¿Cómo me va a juzgar Dios? Y muy fácil podríamos responder: en base a Su Palabra. Desde el momento que una persona hace una decisión por Cristo, lo primero que debe buscar es Su Palabra: De leerla, estudiarla, y obedecerla. Hoy vivimos en un tiempo donde hay más acceso a la Palabra de Dios que en cualquier otro tiempo en la historia. Se estima que se han distribuido aproximadamente 7 billones de copias por todo el mundo en los últimos 1.500 años. Y hoy también tenemos el internet y aplicaciones gratis con libre acceso a través de nuestros teléfonos inteligentes donde cada persona puede tener la Palabra en su mano. Por lo tanto, nadie tiene la excusa de que no tiene acceso.

Entonces, ¿Cuál es el problema? El problema es muy sencillo que tenemos hoy, que la gran mayoría del pueblo de Dios no toma en serio al Señor, y como se levantó la ira de Dios en contra de Su pueblo Israel en el pasado (como lo que leímos hoy), también Dios hoy está llegando al punto de ira contra Su pueblo, o ¿creen que todo lo que está pasando hoy es por accidente, o por culpa de las personas que desconocen el Evangelio? Esto dice la Palabra: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Malaquias 1:6-8. ¿Cómo puedo decir que está mal el pueblo de Dios? Dense cuenta, de qué todos los pecados que cita el Señor en el capítulo de Oseas que leímos, se vé hoy plenamente en el pueblo de Dios, y así, no lo honran como Padre Celestial, ni mucho menos, le temen como Señor. El grave problema es que se ha enseñado, y también les atrae muy convenientemente las doctrinas que acentúan más la gracia de Dios, la bondad de Dios, la misericordia de Dios, en fin, el amor de Dios, y de tal manera que han tratado de convertir a Dios en un bonachón, que hagas lo que hagas, El te va a perdonar, y te va a bendecir, y claro, porque no, te va a dar la vida eterna, porque total, somos salvos “por gracia y no por obras.” Por lo tanto, no importa ni el pecado, ni la falta de arrepentimiento, ni nada de lo que hagas porque Dios es amor, y es misericordioso, y es fiel, pero, esta idea es antibíblica. Esto dice la Palabra: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31. Así que, por tu propio bien, examina tu vida, y ve lo que estás haciendo mal, y arrepiéntete con todo tu corazón porque: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿Estas tomando en serio al Señor, por tu propio bien eterno? O, ¿Haces cómo te parece sin ningún temor al Señor? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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No hay lugar para el egoísmo - Josué 21:43 – 22:9

Basado en Josué 21:43 – 22:9 (Versión Reina Valera 1960)

De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella. Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos. No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió. Entonces Josué llamó a los rubenitas, a los gaditas, y a la media tribu de Manasés, y les dijo: Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo de Jehová os mandó, y habéis obedecido a mi voz en todo lo que os he mandado. No habéis dejado a vuestros hermanos en este largo tiempo hasta el día de hoy, sino que os habéis cuidado de guardar los mandamientos de Jehová vuestro Dios. Ahora, pues, que Jehová vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos, como lo había prometido, volved, regresad a vuestras tiendas, a la tierra de vuestras posesiones, que Moisés siervo de Jehová os dio al otro lado del Jordán. Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma. Y bendiciéndolos, Josué los despidió, y se fueron a sus tiendas. También a la media tribu de Manasés había dado Moisés posesión en Basán; mas a la otra mitad dio Josué heredad entre sus hermanos a este lado del Jordán, al occidente; y también a estos envió Josué a sus tiendas, después de haberlos bendecido. Y les habló diciendo: Volved a vuestras tiendas con grandes riquezas, con mucho ganado, con plata, con oro, y bronce, y muchos vestidos; compartid con vuestros hermanos el botín de vuestros enemigos. Así los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés, se volvieron, separándose de los hijos de Israel, desde Silo, que está en la tierra de Canaán, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de sus posesiones, de la cual se habían posesionado conforme al mandato de Jehová por conducto de Moisés.

En el cristiano, nunca debe haber ningún tipo de egoísmo. Es más, si una persona en realidad desea obtener la vida eterna, la entrada al reino de Dios, no puede ser una persona egoísta. Para comenzar, la única manera que alcanzamos la vida eterna u obtenemos entrada al reino de Dios es solamente a través de hacer la voluntad de Dios y no la nuestra. No hay otra manera. Esto dijo el Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Este es un principio bíblico fundamental, y en realidad debe ser el todo del hombre. Si una persona pierde de vista esto, no va a ganar absolutamente nada, no importa la fe que profese tener. Esto también está escrito: Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Romans 14:8-9. Así que, si una persona no busca vivir para Cristo y hacer la voluntad de Dios, está perdiendo miserablemente su tiempo. No va a conseguir absolutamente nada. Y muy francamente, debiera buscar hacer otra cosa, aunque el único camino hacia Dios, hacia la vida eterna, sólo se encuentra a través del Señor Jesucristo. Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6. Esto podrá sonar duro, pero es la verdad: Si una persona no quiere hacer la voluntad de Dios, y aún menos vivir para El, ¿qué va a hacer entonces en el cielo? ¿Qué otro propósito tendría Dios, al dejar entrar a tal persona en Su reino, sino el de hacer Su voluntad por toda la eternidad, sí ni siquiera le interesa hacerla aquí qué es tan poco tiempo, en comparación?

Habiendo dicho esto, ¿qué es entonces la voluntad de Dios? Esto dice Su Palabra: Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:37-40. Cuando nuestro amor está enfocado en el Señor; el Señor siempre nos llevará a amar al prójimo, y el amor solo se demuestra con hechos, y no con palabras, ni solo con buenas intenciones y nada más. Dios mismo nos dió Su ejemplo al no solo decir que nos amaba, sino que lo demuestra a través de todos Sus hechos, como la creación, todo el universo que Él sostiene en su lugar y hace funcionar a través de Su Persona, cosas que ni aún entendemos, y aún peor, tomamos por asentado. Él dá la lluvia y la luz, y permite que nuestros corazones palpiten, que todas nuestras funciones involuntarias, como lo llama la ciencia, trabajen, como también, el aire que respiramos. Todo esto nos da Dios a diario. Y como si esto fuere poco, El demostró Su amor sacrificialmente, al dar a Su Hijo Unigénito, al Señor Jesucristo, para que muriera por nuestros pecados, para que por la fe en El y la obediencia a Él, pudiéramos tener la vida eterna. Todo esto lo hizo y lo hace Dios solo por gracia, porque El no tiene ningún tipo de obligación con nosotros. Esto dice Su Palabra: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 1 Juan 4:10-11. Así que, si amamos a Dios como El se lo merece, eso nos llevaría a obedecerle, lo cual envuelve el amar al prójimo.

Vemos también este principio en lo siguiente: …Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.  Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.  Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. Juan 21:15b-17. Noten que cada vez que el Señor le preguntaba a Pedro si le amaba, y él le respondía, Él le mandaba hacerle el bien a Sus ovejas o corderos, y las ovejas y corderos representan a las personas que siguen al Señor. Pero esto también manda el Señor: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Matthew 5:43-45.

Los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés no se quedaron en su lugar para disfrutar su posesión, sino que le obedecieron a Dios y fueron con sus hermanos para que ellos también lo pudieran obtener. Mi consejo sería: Deja a un lado todo egoísmo porque solo te llevará a la perdición, y busca del Señor honestamente para que El te guíe hacia lo que más vale la pena: A la vida eterna, con recompensa eterna. Así que, ¿seguirás viviendo egoístamente para satisfacer tus propios deseos y así condenarte eternamente? O, ¿Buscarás amar al Señor y vivir para El para que El sea quien te recompense eternamente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Necesitamos andar en el Espíritu - Romanos 8:1-14

Basado en Romanos 8:1-14 (Versión Reina Valera 1960)

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

Entendemos a través de todas las cosas creadas de qué Dios es un Dios muy intencional, y que todo lo que El ha hecho está hecho de acuerdo con Sus designios, a Sus pensamientos, y no por accidente. Entendemos que Su Palabra también ha sido hecha de la misma manera. Puede haber muchas teorías y ideas de cómo se hizo la Biblia, y algunas pueden ser acertadas, y otras no, pero tanto como por la fe y también, al ver una unión y coordinación tan perfecta entre sí, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, también aceptamos que Su palabra, sí es verdad y nuestra única guía para llegar a El. Y es por eso por lo que nos debemos guiar por ella tan cuidadosamente, y de no sacar doctrinas usando un versículo por ahí y otro pasaje por allá, si no aprender una enseñanza a través de la plenitud de las Escrituras.

En el pasaje de hoy, se nos enseña que debemos andar en el Espíritu, si legítimamente deseamos tener nueva vida en Cristo, si queremos llegar al cielo u obtener la vida eterna. El andar en el Espíritu no se trata solamente de una oración que se hizo como decisión para seguir a Cristo, sino también vivir después día a día con Cristo, buscando hacer la voluntad del Padre todo lo que podamos. Sí, hay un momento que debemos entregarnos al Señor para poder nacer de nuevo, y claro, hacerlo de corazón, pero, eso no es todo, sino que sólo es el comienzo de un largo camino que hay que caminar y terminar reteniendo una fe genuina y un estilo de vida que glorifica a Dios. Si eso no se cumple, no importa la fe que uno profese tener, ni cuánto diga una persona que cree en Cristo, si no anda en el Espíritu como lo manda la Palabra, no va a obtener la entrada al reino de Dios. Esto no es una opinión, sino un hecho que la propia Palabra de Dios enseña, como lo que leímos hoy.

La Palabra de Dios es nuestra instrucción, y por eso se nos da como mandamiento, porque es necesario hacer lo que El dice. Cuando llegamos a Cristo y le damos nuestra vida, el Espíritu Santo entra en nosotros, pero eso no quiere decir que ya todo está hecho, o como muchos piensan, que nuestra vida está puesta como sobre rieles, como un tren, y de que ya no hay que preocuparse de nada. Eso tampoco no es así. Siempre está el asunto del libre albedrío, aún cuando hemos venido a Cristo, porque todo está sujeto al amor, y en el amor no hay ni obligación ni control. Por eso que la palabra de Dios nos manda a andar en el Espíritu, porque es una decisión. No es algo automático. Escrito esta: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. Gálatas 5:16-25. Por lo tanto, no solamente vivimos por el espíritu, sino que debemos decidir andar también en el Espíritu para poder obtener la eternidad.

Muchos piensan que existe tal cosa como la predestinación, y sí, la Biblia habla acerca de eso, pero aún dentro de eso también hay lugar para el libre albedrío. Por ejemplo, no hubo una persona en la historia tan elegida como Juan el Bautista. Esto dice la palabra acerca de él: Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?  Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Lucas 1:41-44. Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.  Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. Mateo 3:13-17. Así que, Juan fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre, y fue el que bautizó al Hijo de Dios, y también escucho el testimonio del Padre desde los mismos cielos. Pero, veamos lo que pasó en su fin: Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Mateo 11:2-3. También le llegó el tiempo a Juan que él tenía que tomar una decisión: o de seguir creyendo en el Señor, o de rendirse. Si Juan tuvo que llegar a ese momento de decisión de seguir andando en la fe en Cristo o no, ¿qué te dice eso de ti y de mí?

Así que, es necesario no solamente llegar a la fe en Cristo, sino también, seguir en ella hasta el fin, andando en el Espíritu, seguir cambiando y buscando hacer la voluntad del Padre, buscando la instrucción y revelación de Dios a través de Su Palabra, y siempre hablando con El, como dice: Orad sin cesar. 1 Tesalonicenses 5:17. Así que, ¿Ándas en el Espíritu o sigues viviendo como te parece? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Viviendo para Cristo - 1 Corintios 7:17-40

Basado en 1 Corintios 7:17-40 (Versión Reina Valera 1960)

Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias. ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide. La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios. Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios. En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel. Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está. ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte. Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar. Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa. Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor. Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case. Pero el que está firme en su corazón, sin tener necesidad, sino que es dueño de su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija virgen, bien hace. De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor. La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.

El punto que el Apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, está explicando en este pasaje, es uno primordialmente, y es lo que define si una persona realmente va a obtener entrada en el reino de Dios, o no, y es el asunto de vivir para Cristo. A través de todo lo que explica, el tema que es fundamental es: el vivir para el Señor sea cual sea nuestra condición o circunstancia, y esto define todo, y lo que hace ver más claramente de lo que en realidad se trata el Evangelio. ¿Qué no es parte del Evangelio? El Evangelio no se trata de encontrar una esposa o un esposo, ni de tener hijos. El Evangelio no se trata de resolver nuestros problemas, sean problemas matrimoniales, o problemas con hijos, o ni siquiera de resolver problemas de salud. El Evangelio no se trata de tener amigos o amigas. El Evangelio no se trata de tener una casa o posesiones, de obtener un bienestar económico, ni aún menos, de “disfrutar la vida” como muchos cristianos piensan. El Evangelio tiene como centro la Cruz de Cristo, y tenemos que entender que Cristo no sufrió en este mundo, ni murió en una cruz por ninguna de estas cosas, aunque sean necesarias y no sean malas en sí mismas, sino que, El permitió que Su cuerpo fuera hecho pedazos, y derramó Su sangre por algo mucho más grande y significativo. Y si no entendemos este punto, no solamente viviremos vidas inútiles, sino que no obtendremos entrada en Su reino. Aunque una persona diga que cree en Cristo, no encontrará ninguna justificación en el Gran Juicio de Dios.

Lo primero que debemos ver es que el requisito principal para ser salvo, aparte del arrepentimiento y conversión de todos los pecados, es el creer, pero, sobre todo, el hacer a Jesús nuestro Señor, como esta escrito: Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:9. Y, ¿Qué significa que El sea el Señor de nuestras vidas? Que ya no le pertenecemos ni nos domina el pecado, ni Satanás, ni siquiera nosotros mismos en nuestras vidas. Cuando le aceptamos como Señor, nos estamos entregando a El literalmente para hacer Su voluntad. Este es todo el propósito por el cual Cristo murió, para darnos la otra oportunidad de cumplir el propósito para el cual fuimos creados y hechos, para servir a Dios. Escrito esta: Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Romanos 14:8-9. En esta vida, hay dos lados solamente, no hay neutros, por lo tanto, o le perteneces a Dios a través del Señorío de Jesús, o le sigues perteneciendo al enemigo. Pero la Palabra dice esto para tu consideración: Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:20-23.

Y finalmente, si un cristiano solo está buscando de Dios para hacer su voluntad, para arreglar sus problemas, o aún peor, tratando de utilizar a Dios, no importa lo que profese creer, está siguiendo la muerte, y tendrá eso como fin. Escrito esta: No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:15-17. Al final de todo, cada uno de nosotros dará cuentas ante el Señor, de lo que hizo, de cómo vivió esta vida, y en ese momento, el Señor determinará que sucederá con nosotros en la eternidad, si viviremos para siempre en El y con El, o si recibiremos la condena más grande que un ser podrá tener. Esto dice la Palabra: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Por lo tanto: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿Vives para el Señor, haciendo contar todo lo que haces aquí y ahora para el futuro eterno, o sigues decidiendo vivir para ti mismo, y así desechando la vida eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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¿Quién tú crees que Jesús es? - Hechos 17:1-15

Basado en Hechos 17:1-15 (Versión Reina Valera 1960)

Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de 9reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; a los cuales Jasón ha recibido; y todos estos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús. Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas.  Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.  Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.  Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres. Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes. Pero inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuese hacia el mar; y Silas y Timoteo se quedaron allí. Y los que se habían encargado de conducir a Pablo le llevaron a Atenas; y habiendo recibido orden para Silas y Timoteo, de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen, salieron.

Como leímos, pudimos ver todas las distintas cosas que sucedían cuando predicaban los discípulos. Unos eran salvos, otros no escuchaban, y otros causaban alboroto y eran de tropiezo para el Evangelio. Pero ¿qué era lo que provocaba tantas emociones y reacciones diversas? ¿Era porque hablaban de un Dios universal? No. En realidad, cuando se habla de Dios, las personas no sienten tanta aversión. Hasta las personas incrédulas y agnósticas no se ofenden mucho. La mayoría de las personas aceptan, o hasta pueden ser neutras en sus sentimientos. Entonces, ¿Qué era y es lo que provoca tanto problema?

En el pasaje, leímos que los discípulos hablaban más precisamente de Cristo Jesús, y hablaban de El no como si hablarán de un buen hombre, o de un profeta, sino como el Dios que es, el Todopoderoso que era, que es, y el que ha de venir. Y el Señor mencionó varias veces que El sería la causa de división, y entre todo tipo de personas, hasta entre familiares. Esto dijo: No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;  y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. Mateo 10:34-37. Así que, aunque El es el Príncipe de Paz como lo menciona Isaías, Su persona no siempre causa paz, sino graves problemas.

Ahora bien, ¿Por qué pasaba y aún sucede esto? ¿Por qué tanta controversia? Para la gran mayoría de los judíos, es imposible para ellos aceptar que el mismo Jesús que nació y caminó en este mundo era el mismo Dios que fue desde el principio, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, el Dios temible y poderoso que hizo grandes prodigios a través de su siervo Moisés, el mismo que se presentó como el YO SOY. Muchos no pueden aceptar que este Dios haya tomado nuestra forma, aunque haya hecho grandes señales, prodigios, y milagros como hasta el levantar a los muertos. Otros nunca pudieron aceptarle, como entre los religiosos más eruditos, no porque no podían aceptar quien realmente era (y es), sino porque increíblemente le envidiaban. Esto dice la Palabra: Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado. Mateo 27:17-18. Entonces, sea por envidia, o porque no pueden entender muchas cosas de El cómo su nacimiento, o porque tenía forma de hombre, o porque murió y dudaban y dudan de Su resurrección, o porque algunos piensan que ni siquiera existió, de alguna manera u otra, Su persona es razón de controversia.

El asunto es que a pesar de toda la controversia que el Señor causa, todos, sin excepción tienen que tomar una decisión con respecto a lo que creen de El, porque todos, sin excepción, tendremos que reconocer Su majestad, reinado, y autoridad; nosotros para una continua adoración, y otros, antes de recibir su castigo eterno, como el propio Satanás. Sí, hasta Satanás y todas sus huestes un día tendrán que aceptar, arrodillarse, y confesar a Dios, al Señor Jesucristo como lo que realmente es, como dice: …Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Romanos 14:10b-12. Los que deseamos salvación y vida eterna debemos reconocer al Señor, y tratarle como tal hasta el final, no con palabras, sino de corazón, para que podamos ser aceptos ante Dios Padre, como dice: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Debemos convencer a Dios con nuestra fe en el Señor de corazón y con hechos, porque también dice: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. Y Dios permitirá distintas cosas que sucedan para ver si nuestra fe es real y convincente, como el ejemplo que vemos en Abraham, el padre de la fe, como dice: Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Genesis 22:15-18. Abraham convenció a Dios, y nosotros debemos hacer lo mismo, de convencer al Padre con esta fe: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6. Así que, ¿ha pasado lo siguiente en tu vida, y permanecerás en esta fe a pesar del tiempo y las circunstancias, que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Romanos 10:9-10? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El lado practico de seguir a Cristo - Marcos 9:42-48

Basado en Marcos 9:42-48 (Versión Reina Valera 1960)

Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

Vivimos en una sociedad que desea todas las cosas casi instantáneamente y sin ningún tipo de esfuerzo o esmero. Y a casi nadie en el presente le gusta la idea de trabajar duro para conseguir algo, de que hay que hacer sacrificios y que las cosas que valen la pena toman mucho tiempo y dedicación. Muchos ya no creen ni en el trabajo duro, ni en el sacrificio, ni en la paciencia, ni en nada relacionado a la persistencia y la diligencia. La gran mayoría quieren gratificación instantánea con el menor esfuerzo posible, y por desgracia, este mismo mal se ve dentro del pueblo de Dios.

En muchas partes hoy, se predican evangelios o doctrinas que ponen el seguir a Cristo como algo excesivamente fácil, y que llegar al cielo no debe costar nada. El evangelio no es difícil en si, pero el caminar y seguir a Cristo no es fácil. Por ejemplo, muchos enseñan que lo único que una persona debe hacer para llegar al cielo es creer en Cristo, y nada más, sin arrepentimiento y sin un caminar de obediencia, que con solo creer se consigue todo. Otros enseñan que no podemos ganar el cielo con nuestras obras, y que todo es por gracia, y que una persona ya no tiene que hacer nada después de aceptar a Cristo porque las obras no valen de nada. Otros enseñan que toda la obra la hace el Espiritu Santo, y que a la hora que una persona recibe el Señor, todo pasará solo, sin que uno se tenga que esmerar en nada. Y también, hay otras enseñanzas que dictan que, si uno tiene suficiente fe, todo lo que te propongas va a salir bien, y que tendrás salud y también muchos bienes materiales, porque somos hijos de un Rey. Y asi, hay otras enseñanzas que son un producto de medias verdades, con el fin de atraer a las masas, o que no se vayan las personas de la iglesia, para que se puedan mantener económicamente.

Podemos aclarar todo esto con el verdadero evangelio, con la sana doctrina, completamente basada en la plenitud de las Escrituras y no en conveniencias o en cosas que favorecen la carne. El verdadero evangelio consta de: un completo arrepentimiento y conversión de todos nuestros pecados; de creer y aceptar al Señor Jesucristo cómo Dios y Señor; y de seguirlo como el Señor que debe ser en nuestras vidas, buscando hacer Su voluntad y no la nuestra, lo cual nos lleva a las buenas obras, de las cuales habla la palabra de Dios, que son necesarias de hacer como parte de nuestra obediencia. Ya que este es el completo evangelio, esto entonces descarta muchas de las otras cosas que se enseñan como verdad. Habiendo dicho esto, podemos ver lo siguiente.

Lo primero que podemos ver a través de este pasaje es de que existe tal principio como el libro albedrío, y de que debemos someter nuestra voluntad a lo que Dios manda. Leimos muchas cosas que son dadas como instrucción, como cosas que se deben hacer, y que son cosas que van a ser difíciles. Y el Señor también advierte de que, si no hacemos estas cosas, o que evitemos hacer estas ciertas cosas, corremos el peligro de no llegar a la meta eterna. El Señor no lo dice sólo una vez, sino tres veces de que, si no nos cuidamos de hacer ciertas cosas, que no obtendremos entrada al cielo, sino que seremos enviados al infierno. Más claro y tajantemente no lo pudo decir. Habla primero del asunto de no ser de tropiezo a los demás. Esto nos lleva a entender de qué por nuestra propia voluntad, debemos estar pendiente de nuestros hechos, y que no podemos vivir esta vida descuidada e irresponsablemente. Y El también dijo de qué si no nos despojamos de ciertas partes de nuestro cuerpo que nos llevan a caer, que no entraríamos en el reino. Ahora, esto no es un significado literal, de que debemos cortar nuestra mano, o de cortar nuestro pie, o de sacarnos un ojo, literalmente, para no caer. Pero el punto que El está llevando es que debes tomar decisiones muy difíciles para que puedas llegar a obtener la entrada al reino, para dejar de hacer o de practicar cosas que no te dejen heredar la vida eterna. Y estas decisiones van a ser difíciles. Eso es lo que implica el pasaje, que algo te va a costar, y en base a tu libre albedrío, son medidas que tienes que tomar que El te lleva a entenderlas, pero que tú tienes que decidir. Es posible que te sea más fácil cortarte una parte del cuerpo en comparación a las decisiones que puede que tengas que tomar para poder seguir a Cristo. Está es la verdad. La salvación del Señor es totalmente gratuita, es por gracia, pero él seguir a Cristo si tiene un precio.

La Biblia dice así: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. 1 Corintios 6:12. ¿Qué significa esto? Ya que todas las cosas son lícitas, eso muestra claramente el asunto del libre albedrío, de que tenemos la potestad de hacer todo lo que queramos, que no hay algo que nos frene o nos detenga. Dios mismo no nos detiene, ni nos obliga a hacer, o no hacer las cosas. Entonces, todo es lícito, o tengo acceso a hacer lo que yo quiera, pero no todo conviene, o es para mí bien. O sea, de poder todo se puede, pero que debemos hacer algo o no, ese es otro asunto. Y aún más, nosotros no nos podemos dejar dominar por nada, sino sólo por el Señor. Nosotros debemos tener un Señor y no varios. Esto es lo que significa el asunto de no dejarnos dominar por nada. Esto dice la palabra: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7. Dios claramente habla acerca del dominio propio, lo cual da lugar al libre albedrío, y de disponer nuestra voluntad para hacer Su voluntad. Si todo en el Señor fuera como un piloto automático, como algunos lo ponen, entonces El no mencionaría el dominio propio. El pasaje habla también de que no debemos ser cobardes, lo cual implica vencer la cobardía a través de Su poder, y por amor a Él.

Esto, finalmente, dice la palabra: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:1-2. Todo esto tiene que ver con el someter nuestra voluntad a Dios, para hacer las cosas que Él nos manda, y algunas de ellas serán fáciles, y otras pueden que sean muy difíciles. Pero, el punto es que debemos vivir para Cristo y estar dispuestos a hacer lo que El quiera que hagamos, y también, pagar el precio que sea necesario para poder demostrarle nuestro amor, como El se lo merece. Todo es por amor, a fin de cuenta, y el amor, muchas veces sí puede ser muy difícil, pero nada se compara al eterno amor y esperanza que tenemos en Cristo Jesús. Así que, ¿adorás al Señor en espíritu y en verdad con tu vida? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Diferentes experiencias, pero un solo juicio - Hechos 12:1-17

Basado en Hechos 12:1-17 (Versión Reina Valera 1960)

En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

¿Por qué habría una diferencia entre la manera que el Señor actuó con Jacobo y con Pedro? ¿Por qué permitió el Señor que a uno mataran a espada, a Jacobo, pero a Pedro le libro milagrosamente de la muerte? ¿Cuál es la diferencia entre el uno y el otro? Ambos eran apóstoles, elegidos por el propio Señor. ¿Será que Jacobo no tenía suficiente fe? ¿Será que Jacobo era de alguna manera menos que Pedro? ¿Será que Jacobo era más pecador que Pedro? ¿Pedro era más espiritual que Jacobo y por eso le libró el Señor? ¿Pedro tenía más fe que Jacobo? ¿Había un propósito más grande con Pedro que con Jacobo? ¿Había más personas orando por Pedro que por Jacobo y eso fue lo que hizo la diferencia? Como siempre, es necesario ver todas las cosas a través de Su Palabra, y especialmente algo tan pertinente a nuestro diario vivir como esto, porque no todos tenemos las mismas experiencias, ni las mismas oportunidades, y ni aún menos, la posibilidad del mismo estilo de vida. La verdad para que sea verdad debe ser verdad en todas partes, y por todos los tiempos. La verdad no es sujeto ni a naciones o a épocas, porque la Verdad es Dios.

Su Palabra es muy clara en que entre nosotros no hay grandes distinciones, en general. La única distinción que hay entre el ser humano delante de Dios es aquel que decide seguir a Cristo y el que rehúsa o rechaza seguir a Cristo. E inclusive en la dispensación de la gracia de Dios, el tiempo que estamos viviendo hoy, la Biblia dice qué Dios ve de manera similares al judío y al gentil, que ya no hay diferencias, en el sentido de separaciones. No mal entiendan, el judío sigue siendo al primero que Dios busca para salvarlo, y sigue vigente la promesa de que al que los bendice, Dios lo bendecirá y al que los maldice, Dios lo maldecirá. Pero el asunto de qué hay unos que sean mejores que otros, no existe en la palabra de Dios, porque todos somos pecadores. Aún los que hemos llegado a Cristo, seguimos siendo grandemente imperfectos. Somos perdonados, y esa es la gran diferencia con el resto del mundo, y ahora somos llamados a obedecer la voluntad de Dios, a hacer las cosas que El manda. Esto vemos, como ejemplo, acerca de qué si hay diferencia entre un pecador y el otro: En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Lucas13:1-5. Entonces, el Señor con esta respuesta deja muy claro que no hay diferencia entre un pecador y el otro. No hay uno mejor que el otro. Entonces podemos descartar muy fácilmente el asunto de que a uno le fue mejor porque era menos pecador, y al otro le fue peor porque era más pecador. Y ¿Dios ama más a uno más que a otro? Y la respuesta es: absolutamente que no. Dios nos ama a todos por iguales. La Biblia misma dice que: …porque de tal manera amo a Dios al mundo…, sin hacer distinciones entre una persona y la otra, sino que nos ama a todos por igual. A todos nos amanece el mismo sol. A todos nos da la misma lluvia. Y claro, la sangre de Cristo fue derramada igual por todos.

Entonces, ¿qué podemos entender de lo que sucedió entre Jacobo y Pedro? Lo único lo que nos debiera importar personalmente es lo que hacemos por el Señor, sea que nos vaya bien, o sea que no nos vaya de lo mejor, (humanamente hablando por supuesto), porque él que sigue al Señor tiene una esperanza eterna en los cielos, los que deciden seguir a Cristo, a pesar de las circunstancias, a pesar de las dificultades, en cualquiera estado que este. Tenemos que siempre tener en mente de que sí hay un juicio final, donde todos, sin excepción, daremos cuenta delante del Dios Altísimo, y debemos poner todo lo que somos a Su disposición, sea poco, o sea mucho, vivamos un poco de tiempo o muchos años, seamos ricos o seamos pobres. Esto dice por ejemplo la Palabra: Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Lucas 12:42-48. Esto es lo que más nos debiera interesar y no en hacer comparaciones, sino que Dios nos pedirá cuentas de lo que hicimos con nuestras oportunidades, bienes, y tiempo, si buscamos hacer Su voluntad o vivir a nuestra manera. Esto dijo Pablo: Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14. No hubo una persona con un testimonio más claro de conversión y de pertenecerle a Cristo que Pablo, y si él decía que él todavía no lo había alcanzado, ¿qué nos dice esto a nosotros? Escrito está: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Entonces, ¿estás enfocado más en tus circunstancias al presente? O ¿estás más pendiente de qué, pase lo que pase, que Dios te pedirá cuentas después, cuando todo esto haya terminado? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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No le desobedezcas al Señor - 1 Reyes 13

Basado en 1 Reyes 13 (Versión Reina Valera 1960)

He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, aquel clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres. Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará. Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar. Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová. Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes. Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente. Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar. Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres. Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el. Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le contó todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había hablado al rey. Y su padre les dijo: ¿Por qué camino se fue? Y sus hijos le mostraron el camino por donde había regresado el varón de Dios que había venido de Judá. Y él dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le ensillaron el asno, y él lo montó. Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá? Él dijo: Yo soy. Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan. Mas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar. Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres. Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua. Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver. Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito, sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres. Cuando había comido pan y bebido, el que le había hecho volver le ensilló el asno. Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al cuerpo. Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo; y vinieron y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba. Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del camino, dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehová; por tanto, Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehová que él le dijo. Y habló a sus hijos, y les dijo: Ensilladme un asno. Y ellos se lo ensillaron. Y él fue, y halló el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león que estaban junto al cuerpo; el león no había comido el cuerpo, ni dañado al asno. Entonces tomó el profeta el cuerpo del varón de Dios, y lo puso sobre el asno y se lo llevó. Y el profeta viejo vino a la ciudad, para endecharle y enterrarle. Y puso el cuerpo en su sepulcro; y le endecharon, diciendo: ¡Ay, hermano mío! Y después que le hubieron enterrado, habló a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto a los suyos. Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el, y contra todas las casas de los lugares altos que están en las ciudades de Samaria. Con todo esto, no se apartó Jeroboam de su mal camino, sino que volvió a hacer sacerdotes de los lugares altos de entre el pueblo, y a quien quería lo consagraba para que fuese de los sacerdotes de los lugares altos. Y esto fue causa de pecado a la casa de Jeroboam, por lo cual fue cortada y raída de sobre la faz de la tierra.

Hoy, el pasaje es largo, pero necesario, para poder entender el mensaje: No le desobedezcas al Señor. Hoy leímos de dos personas que no le obedecieron al Señor, y de un profeta engañador que le fue de tropiezo al varón de Dios. El primero que veremos es el rey Jeroboam. Dios precisamente le mando a este varón de Dios al rey porque Jeroboam estaba pecando en contra de Dios, a sabiendas, y no solamente peco él, sino que hizo a muchos dentro de su pueblo pecar en contra del Señor, al desobedecer principios básicos de Dios, mandatos claros que el Señor había establecido. Y como persistió en su maldad, Jeroboam con toda su familia fue cortada y raída de sobre la faz de la tierra.

El segundo es este varón de Dios, quien había presenciado hasta un milagro de Dios. El Señor le había mandado muy claramente que no podía volver a Bet-el, ni comer pan ni agua de ese lugar. Y se dejó engañar por este profeta viejo, que probablemente era uno de los corruptos que había puesto el rey Jeroboam. Uno podría decir, ¿Por qué le mando el Señor que no volviere a Bet-el, y que no comiere pan ni bebiere agua de allí? Y la respuesta es: ¿Que importa? Tenga lógica o no, entendiera o no el porqué, no es necesario una larga explicación o disertación teológica. El Señor sencillamente le dijo que, no lo hiciera. Y para su desgracia, se dejó llevar por alguien que tenía el membrete, pero que no temía a Dios, y le fue muy mal.

Esto dice la Palabra de Dios: …Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación… 1 Samuel 15:22b-23a. Todo es pecado en este mundo, pero hay cosas que Dios le pone más prioridad que a otras, y que deben ser acatadas, se entiendan o no. No todo lo que Dios manda tendrá lógica para nosotros, ni aún menos, para nuestra sociedad, pero sencillamente se debe obedecer para nuestro bien. Lo único lo que produce la vida eterna en el ser humano es la obediencia a Dios. Si Dios manda muy claramente algo en Su Palabra, no te dejes engañar por alguien que te diga lo contrario, ni por tu propio parecer o necesidad, sino obedece por tu propio bien. Y, si no te pasa algo malo al momento, no es señal ni de aprobación o de debilidad divina, sino solo de Su misericordia, dando lugar para un cambio. Entonces, ¿Le obedeces al Señor, o vives en desobediencia, y así, produciendo tu propia futura destrucción? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Si buscas la Verdad, la encontrarás - Hechos 8:26-40

Basado en Hechos 8:26-40 (Versión Reina Valera 1960)

Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.

¿Es difícil encontrar la Verdad, especialmente si uno genuinamente la está buscando? La respuesta es, no. En realidad, la Verdad esta siempre alrededor de nosotros, y lo experimentamos a cada momento y de distintas maneras. Todas las cosas que todos nuestros sentidos detectan no solamente nos dejan saber, sino que proclaman que hay un Dios Todopoderoso. Esto dice la Palabra: Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:19-20. Y también dice: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Así que, todo existe, y es, y subsiste gracias a la Persona de Dios. Entonces, si estas respirando, y tu corazón esta palpitando también, y todas tus facultades y habilidades “involuntarias”, como le llaman la ciencia, están funcionando en este momento, es porque Dios a través de Su Persona lo hace posible y lo permite. Esta es una realidad, por lo tanto: la Verdad.

Entonces, ¿por qué muchas personas supuestamente no encuentran la Verdad? El problema en sí, no es que no puedan lograr tener acceso a la Verdad, sino que la gran mayoría de las personas no están buscando la Verdad, aunque digan lo contrario. La realidad es que la gran mayoría de las personas están buscando otras cosas, y se preocupan por cosas que no tienen nada que ver con la Verdad. La mayoría de las personas están solamente buscando resolver sus problemas en el presente, o conseguir obtener sus metas, o cómo dicen muchos, de realizar sus sueños, pero nada de eso tiene que ver con la Verdad, en fin, con Dios. Y es por eso por lo que casi nadie logra llegar a la Verdad. Es más, la gran mayoría de los supuestos cristianos buscan de Dios para que Dios les sirva, para que Dios les cumpla su voluntad en vez de ellos hacer la voluntad de El. Esto por desgracia es un triste hecho. Y los que hacen esto solamente están contentos con Dios cuando les cumple a ellos en sus términos. Y si Dios no les cumple, entonces se enojan con Dios, y deciden hasta abandonar a Dios. Dirán muchos que creen en Cristo, pero por desgracia, son palabras y nada más, y no le siguen como el Señor que es. Esto dice la palabra: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. Entonces, el problema no es de qué es difícil llegar a la Verdad, sino que muchos, en su gran mayoría, sencillamente no están buscando la Verdad, y cuando la Verdad se presenta delante de ellos, o la rechazan, o la tratan de utilizar a su voluntad, pero, en fin, no toman la Verdad como tal. Y lo peor del asunto es que se atreven a hablar mal del Señor, como si la culpa fuera de Dios que ellos están buscando las respuestas en cosas ilusorias.

Esto, por ejemplo, aclara la palabra de Dios: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7-8. Entonces, si una persona de corazón pide encontrar la Verdad, Dios proveerá los medios de que lleguen a ella, como lo hizo con este eunuco del cual leímos antes. Este hombre estaba buscando de Dios, y estaba buscando en Su Palabra, y el Señor al ver tal hambre en él, que, hasta le envío a Felipe, para que le aclarará lo necesario, para que llegara a la Verdad, la cual es el Señor. Pero también hay que tener cuidado, en que esta palabra no solamente se cumple para bien y para salvación, sino que también se puede cumplir de otra manera. Si una persona sigue empecinada en pedir lo que no sirve, en buscar lo que no es de Dios, en llamar a todo lo que no tiene que ver con Dios o está opuesto a Dios, es muy posible que se le cumpla. Tenemos que entender que como hay un Dios, también hay un diablo. Está el bien y está el mal. Y si una persona persiste tanto buscar en lo malo, no verá la Verdad, no verá el bien, sino que Dios permitirá que sí se cumpla lo que desea, y que el diablo haga de la suyas. Siempre debemos tener en mente que el Señor es digno, y como tal, El sí tiene gracia para con nosotros, pero también tiene un límite. Él es lento para la ira y grande en misericordia, pero eso no quiere decir de qué su ira nunca vendrá y que su misericordia es ilimitada. La gracia de Dios, aunque sea algo increíblemente grande por decir, tiene sus límites. Y el Señor nunca va a violar el libre albedrío de una persona. Cada uno finalmente es libre para decidir su futuro eterno. Esto dice la palabra acerca del libre albedrío: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19. Todos tenemos esta libertad, sin excepción. Ni Dios, ni el diablo puede obligar a nadie. Todos somos libres para escoger. y muchas veces, Dios, en Su gran misericordia, no deja que se nos cumplan nuestros malos deseos, con la esperanza que nos demos cuenta de que nada de lo demás sirve, sino que El es el único que vale la pena. El Señor es el único que nos puede librar de nuestros pecados y lavarnos de todos ellos. El Señor es el único que nos puede dar vida y recompensa eterna. Todo lo demás, como lo dice la Palabra es solo vanidad. Esto dijo el apóstol Juan acerca de este mundo: Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 John 2:16-17. Entonces, ¿estás buscando del Señor genuinamente, o sigues buscando en otras cosas que no sirven para nada? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Las cosas de Dios son distintas a las cosas del mundo - Marcos 10:35-45

Basado en Marcos 10:35-45 (Versión Reina Valera 1960)

Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

En general, a nosotros muchas veces no nos queda claro, o no somos suficientemente celosos, de que debe haber una separación entre las cosas de Dios, y las cosas del mundo, o de nuestro parecer (lo cual se explicara más adelante). Muchas veces, nos dejamos llevar por las opiniones del mundo para tomar decisiones y conducir nuestras vidas, y hasta para dirigir cosas dentro de los mismos ministerios, cosas que debieran ser totalmente consagradas a lo de Dios, como indica Su Palabra. No debe haber ninguna mixtura en las cosas de Dios con las del mundo, porque se junta lo santo con lo profano.

En la Palabra, como vimos hoy, vimos muy claramente que hay grandes diferencias entre ambos reinos. Ya vimos que el Señor le explico a sus discípulos que él que quiera ser grande en el reino de Dios, debe servir, como el modelo que dejo El mismo. El Señor Jesucristo vino porque Dios lo envió, y vino a servir a tal punto que hasta se sacrificó por nuestros pecados en la cruz. En un punto relacionado, nuestros soldados y sirvientes públicos arriesgan sus vidas todos los días por el bienestar del pueblo a quien sirven, muchos de ellos también han sacrificado sus vidas por el bien de los demás, para que pudiéramos disfrutar de las tantas y bellas libertades que disfrutamos hoy, como también, de la relativa seguridad en que podemos vivir. Pero, a pesar del gran valor que tiene este servicio público y nacional, el Hijo de Dios hizo mucho más, porque fue perfecto, santo, y lo hizo no por algunas personas o naciones, sino por todo el mundo. Todos nuestros pecados fueron puestos sobre El. Así fue como sirvió el Señor a la humanidad, en obediencia y para la gloria de Dios Padre. Así que, hay una gran diferencia entre la manera de Dios y la del hombre natural.   

Lo curioso es que precisamente Juan y Jacobo tuvieron este problema de mezclar las cosas en más de una ocasión. En el evangelio de Lucas leemos lo siguiente: Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea. Lucas 9:51-56. Entonces, ¿Cuál fue el error de Juan y Jacobo en su modo de pensar? En que el mundo siempre piensa en la venganza, en las muestras de poder, como también, en infligir algún tipo de daño en respuesta al mal. El Señor no necesitaba que Juan y Jacobo hiciera descender fuego del cielo. El Señor como el Dios Todopoderoso que era (y es) pudiera haber hecho eso y mucho más, pero decidió no hacerlo, sino mas bien, promulgo la gracia de Dios. Su misión en Su ministerio terrenal como el Dios que era (y es) no era de consumir a sus enemigos como en el Antiguo Testamento, sino del extender la gracia, al dar lugar al arrepentimiento y a la conversión para que haya salvación. Lo que si debemos tener muy en cuenta es que la gracia de Dios si tiene límites. Su gracia no es una licencia para pecar, como muchos lo toman hoy, y que algunos ven la misericordia y gracia de Dios como señales de debilidad o de inexistencia. El Señor volverá a ser ese fuego consumidor en el juicio venidero.

¿Qué otra cosa es muy distinta entre Dios y las cosas del mundo (y aquí entramos en la explicación de nuestro parecer, y como también debemos evitarlo)? Es muy común escuchar el consejo: deja guiarte por tu corazón. De acuerdo con Dios, esto es un grave error. Nosotros nunca, ni como cristianos, debemos dejarnos llevar por nuestro corazón porque nuestro corazón, aunque more el Señor en él, todavía tiene severos problemas. El corazón finalmente es el centro del ser del hombre, y como tal, sigue corrompido por el pecado, y es por eso que no nos debemos dejar llevar por él. Esto dice la Palabra: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. Y esto también dijo el Señor: Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Mateo 15:18-19. Así que, no es nada bueno dejarnos llevar por nuestro corazón porque solo saldrán malas decisiones, y ninguna mala decisión trae buenas consecuencias, especialmente en referencia a las cosas de Dios.

Entonces, ¿Con qué nos debemos dejar llevar y usar como la base para todo en nuestra vida, si deseamos ser acertados en las cosas eternas de Dios? Es necesario nacer de nuevo en Cristo para que el Espíritu Santo entre en nuestras vidas. El es el que debe guiarnos, y no el mundo, ni siquiera nosotros mismos. Dijo el Señor: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Juan 16:13-14. Y, ¿Que usa el Espíritu Santo para guiarnos? El usa la Palabra de Dios, desde Genesis hasta Apocalipsis. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16-17. Si deseas hacer la voluntad de Dios y ser acertado en las cosas de Dios, debes dejar a un lado las cosas del mundo y hasta tus propias ideas y adoptar lo que Dios dice, para tu propio bien en el mundo presente, y aún más importante, en el futuro eterno. Así que, ¿Sigues las cosas de Dios o lo que a ti te parece? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El problema con el yugo desigual - Esdras 9:1-7

Basado en Esdras 9:1-7 (Versión Reina Valera 1960)

Acabadas estas cosas, los príncipes vinieron a mí, diciendo: El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones. Porque han tomado de las hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en cometer este pecado. Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo. Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde. Y a la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí mis manos a Jehová mi Dios, y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día. 

Sabemos que vivimos en un mundo corrompido por el pecado. Desde la caída de Adan y de Eva, todos heredamos un lugar con una naturaleza llena de muerte, de destrucción, de enfermedades, y de diversos problemas, gracias al pecado que entro en el mundo. Si deseamos ubicar la raíz de todos nuestros males, la culpa NO es de Dios, por mucho que deseen culparlo. El hombre decidió pecar en contra de Dios voluntariamente, en base a su libre albedrio, y después de eso, todos hemos hecho lo mismo. Así que sea, directamente por nuestro pecado, o por el pecado de los demás, o hasta por el pecado ambiental (porque vivimos en un ambiente corrompido), el pecado es la raíz de todos nuestros males. Hoy leímos de una de las razones principales de porque el pueblo de Israel se corrompió, y Dios mismo los entregó a una destrucción nacional, y como lo dijo el mismo Esdras, sobrevivió solo un remanente, y este pequeño grupo de personas, o fue llevado cautivo a Babilonia para ser siervos, o fue dejado en la tierra para cultivarla para el reino, también, como siervos. Se estiman que fueron como 4.600 familias que fueron deportadas a Babilonia durante la conquista de Nabucodonosor. Una gran nación fue reducida a una fracción pequeña en gran parte, por haber hecho yugo desigual. Esdras mismo explicó en este pasaje que se trataba del pecado que cometió el pueblo, de no solamente unirse a personas paganas, sino que también, que hicieron conforme a sus abominaciones. Y ¿cuáles eran estas abominaciones? La adoración a dioses extraños y falsos, cometiendo idolatría y todo lo asociado con esa idolatría, hasta llegar a sacrificar a sus propios hijos, quemándolos vivos en un altar de piedra. Este fue el grave problema con el yugo desigual, o con unirse a personas paganas.

Ahora ¿este pecado sigue siendo malo hoy ante Dios? Muchos cristianos cometen el error en pensar que las cosas del Antiguo Testamento, o los fundamentos de la ley de Dios ya no aplican, y que fueron abolidos a través de Cristo. El unirse a personas paganas o no convertidas al Señor, sigue siendo pecado ante Dios. Esto dice la Palabra: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. 2 Corintios 6:14-18. Y veamos aún más. Hay muchos supuestos creyentes que practican la fornicación y piensan que no pecan en contra de Dios, o porque tienen una sola pareja (como le llaman hoy) o porque no se casan con ellas, pero también es un grave error. Esto explica la Palabra: ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Corintios 6:15-19. Sea un yugo temporal o más permanente, cualquier yugo (porque los yugos no solo son sexuales, sino también cuando formas una intimidad con el mundo), la unión con un incrédulo sigue siendo un pecado serio ante Dios y trae muchas consecuencias espirituales y naturales.

Esdras hace referencia de que este mal ya estaba presente hacia mucho tiempo en el pueblo de Dios, desde los antiguos reyes. Esto explica la Palabra: Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A estas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel.. 1 Reyes 11:1-9a. Mas claro no puede explicarse el problema.

¿Qué finalmente manda Dios? ¿Qué debemos aborrecer el mundo, como muchos creyentes también hacen hoy? No. Esto dice Dios: Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Jeremias 15:19. Dios desea salvar al mundo, y nosotros debemos ayudar en el asunto, pero no en unirnos al mundo, sino ayudar al mundo llegar a Cristo, y convertirse de corazón (porque prácticas religiosas no salvan). Un real convertido a Cristo debe unirse, o entablar intimidad solo con otro igual. O si no, se traerá muchos problemas sobre sí. Así que, si eres cristiano, ¿con quién es tu intimidad, con lo que le pertenece a Dios, o al enemigo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Confundiendo la misericordia de Dios por debilidad, o porque no existe - Ezequiel 39:1-16

Basado en Ezequiel 39:1-16 (Versión Reina Valera 1960)

Tú pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las partes del norte, y te traeré sobre los montes de Israel; y sacaré tu arco de tu mano izquierda, y derribaré tus saetas de tu mano derecha. Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida. Sobre la faz del campo caerás; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor. Y enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que moran con seguridad en las costas; y sabrán que yo soy Jehová. Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca más dejaré profanar mi santo nombre; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, el Santo en Israel. He aquí viene, y se cumplirá, dice Jehová el Señor; este es el día del cual he hablado. Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán, y encenderán y quemarán armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y lanzas; y los quemarán en el fuego por siete años. No traerán leña del campo, ni cortarán de los bosques, sino quemarán las armas en el fuego; y despojarán a sus despojadores, y robarán a los que les robaron, dice Jehová el Señor. En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán Valle de Hamón-gog. Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para limpiar la tierra. Los enterrará todo el pueblo de la tierra; y será para ellos célebre el día en que yo sea glorificado, dice Jehová el Señor. Y tomarán hombres a jornal que vayan por el país con los que viajen, para enterrar a los que queden sobre la faz de la tierra, a fin de limpiarla; al cabo de siete meses harán el reconocimiento. Y pasarán los que irán por el país, y el que vea los huesos de algún hombre pondrá junto a ellos una señal, hasta que los entierren los sepultureros en el Valle de Hamón-gog. Y también el nombre de la ciudad será Hamona; y limpiarán la tierra.

Muchos argumentarían de que este pasaje está haciendo referencia a un gran enfrentamiento entre Dios y el hombre en los últimos tiempos, a un momento donde Dios mismo congregará a las naciones en contra de Israel para derrotarlos horrible y vergonzosamente. De acuerdo a la Palabra, Israel no tendrá que mover ni un solo dedo para defenderse, sino que el Señor hará maravillas, o mas bien, dejará caer Su ira en horror sobre Sus enemigos. La Palabra también da estos detalles: Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad [Jerusalén], y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios. Apocalipsis 14:17-20. Para actualizar las medidas de lo que Dios expresa aquí, los frenos de los caballos van en su boca, lo que esta conectado a las riendas. La boca de un caballo esta, en promedio a un metro y medio de altura; y un estadio (que es una medida griega para la longitud), es aproximadamente 180-190 metros de largo, así que, 1.600 estadios son como 304 kilómetros de largo. O sea, la ira de Dios va a dejar un mar de sangre de 304 kilómetros de largo por un metro y medio de profundo. Esto no va a ser una masacre, sino algo que en realidad no existe la palabra para describirlo.  

¿Cuándo será este horroroso evento? No lo sabemos con exactitud, pero como van transcurriendo las cosas, puede que suceda un día no muy lejano. De acuerdo a todo lo que ya se ha cumplido de las Escrituras hasta ahora, el Señor podría venir en cualquier momento por Su pueblo. Estamos viviendo indudablemente los últimos tiempos. Las cosas que mas definen que estamos ya en la recta final son: las guerras que han pasado ya estos dos últimos siglos (Mateo 24:6); las enfermedades y plagas que existen hoy, en conjunto con el hambre (Lucas 21:11); el volver Israel a su tierra y ser reestablecido en 1948 (Ezequiel 36:24); la decadencia del mundo, llamando lo bueno malo y a lo malo bueno (Isaias 5:20); las grandes inmigraciones del mundo con el avance sin precedente de la ciencia, como está escrito: Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará. (Daniel 12:4b); y finalmente, la corrupción y la apostasía dentro de la iglesia universal de Dios, donde se cambia la Biblia dando muchas excusas inaceptables y donde se enseña y practican muchas cosas que parecen como la verdad, pero no lo son (2 Timoteo 4:3-4). No debe haber ninguna duda de que ya estamos muy cerca del fin.

Ahora bien, muchos dirán, ¿Por qué ya no ha venido el fin todavía? Y la respuesta también se encuentra en la Palabra, como está escrito: Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3:8-9. La gran misericordia y gracia de Dios es lo que hace que demoren las cosas un poco más. El es el que ha decidido tardar lo por venir. Si el mundo y todo lo que en el hay no ha sido consumido, es solo por Su paciencia.

Pero ¿Qué esta pasando hoy con el hombre? En vez de agradecerle a Dios Su gran bondad y tomar la oportunidad para cambiar, para volverse a El como corresponde, hoy, la gran mayoría, e inclusive muchos de los que se llaman ser pueblo de Dios, toman Su gran bondad, misericordia, y paciencia como debilidad, como incapacidad, o aún peor, como que El no existe. Para muchas de las personas hoy, no hay Dios. Puede que digan que creen en Dios, pero dentro de su intimidad, de lo profundo de su mente y corazón, no lo creen. Porque si lo creyeran, sus vidas serian algo totalmente distinto. Muchos de la humanidad, e inclusive muchos de los supuestos creyentes viven como si Dios no existiera, y por lo tanto, como si nunca va a haber un gran juicio donde todos daremos cuentas. Pero la verdad es que Dios sí existe, y que Dios sí va a traer la calamidad al hombre, mas tarde o mas temprano, por su continua rebelión, y no solo va a traer la destrucción en lo físico, sino aún más importante, si el hombre no se arrepiente individualmente de sus pecados como corresponde y le obedece a Dios, experimentará el horror más grande: la condena a un infierno eterno, donde el alma sufrirá lo indecible e indescriptible para siempre. Porque esto dice la Palabra, lo que dijo el propio Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. El consejo más excelente que le puedo dar al mundo entero es que se arrepienta con todo su corazón de todos sus pecados, y que obedezca al Señorío de Jesucristo para perdón y salvación eterna, antes que sea muy tarde. Nuestras opiniones no valen de nada ni aquí, ni menos, ante el trono del Dios Todopoderoso. Lo único que importa es lo que Dios piensa de nosotros y de nuestros hechos. Así que, ¿Tomarás en serio la misericordia de Dios “a tiempo” en vez de deambular en otras cosas que solo te llevaran a tu perdición eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La fe que complace a Dios - Hebreos 11:8-22

Basado en Hebreos 11:8-22 (Versión Reina Valera 1960)

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos.

¿Qué tipo de fe es la que agrada a Dios? Para comenzar, tendríamos que definir la fe, y podríamos comenzar al decir las cosas que no son fe, a lo menos, la fe que es divina, la fe de la cual habla la palabra de Dios. Por ejemplo, la fe no se trata de pensar positivo. La fe no tiene nada que ver con el cumplir nuestra voluntad. La fe no controla a Dios, ni es una manera de hacer a Dios algo que El no desea. Como también, la fe divina nunca va en contra de Su Palabra. Al entender estas cosas, nos daríamos cuenta de lo que muchos piensan que es la fe en realidad, pues no tiene nada que ver con lo que Dios enseña. La gran mayoría de las veces, tanto el amor, como la fe son malentendidas y malinterpretadas, como otras cosas que no tienen nada que ver ni con Dios, ni con lo que en realidad debieran ser.

La Biblia enseña esto acerca de la fe: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.  Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Hebreos 11:1-3. Entonces, al entender lo escrito, debiéramos poder ver más claramente que la fe no es en sí, ni un sentir, ni una idea, ni un concepto, sino que es algo que va mucho más allá de eso. Por ejemplo, la Palabra nos enseña aquí que la fe nos ayuda a entender que todo el universo fue hecho a través de la Palabra de Dios. Así que, la fe se trata más bien de qué está enfocada en una Persona, en la persona de Dios y en Sus hechos. La fe es la manera que podemos venir a intelectualizar o razonar de alguna forma que el Invisible fue el que creó e hizo todo lo visible. Entonces la fe es el vehículo que de alguna manera conecta a Dios con el hombre, es lo que Dios ha incorporado en el ser humano para que tenga la capacidad de ir más allá de lo visible, en fin, de poder tener la habilidad de poder creer en Dios.

Ahora bien, esto nos conlleva al siguiente punto, que la fe en sí no tiene mucho significado por sí sola, sino que adquiere el gran valor que tiene cuando la aplicamos a Dios. Ahí es que la fe realmente se convierte en un poder ilimitado, donde toma su verdadero valor, lo cual hace toda la diferencia en el mundo. Lo explicaré de esta manera. Si una persona pone su fe sobre lo material, en realidad no le sirve de nada, porque su confianza está puesta sobre algo que es finito, corrupto, y limitado. Por ejemplo, ¿Qué gana una persona al poner su fe en el dinero? Es verdad que el dinero tiene cierto valor en este mundo, y que es necesario para muchas cosas. Pero ¿de qué sirve el dinero en la eternidad? ¿El dinero puede borrar el pecado? ¿El dinero puede darte la vida eterna? ¿El dinero puede llenar el vacío del corazón del hombre? ¿Podrás comprar el cielo con el dinero? No. De la misma manera ¿qué ganamos con poner nuestra fe en otras personas que son tan falibles y limitadas como nosotros? Es verdad que una relación entre personas tiene mucho valor, pero, no obstante, no tiene ningún poder en las cosas que realmente importan, en lo eterno. Todo lo que existe en este mundo algún día dejará de ser, hasta nosotros mismos. Todo lo que está contaminado de alguna manera u otra con el pecado tiene una fecha límite. Entonces ¿sobre quién realmente vale la pena establecer nuestra fe? Sobre Dios, el cual es perfecto, el que nos ama, y el que reina y vive por los siglos de los siglos. Y la Palabra dice esto: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6.

Entonces, la fe que agrada a Dios es la que se establece firmemente sobre El, y sobre todo lo que El hace, especialmente sobre Su Palabra, la cual es responsable por toda la creación. Y entendemos en la Biblia que la Palabra es Cristo, cómo está escrito: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:1-4. La Palabra (Cristo) es el que hace todas las cosas posibles, desde nuestro diario existir hasta lo eterno, como dice: El [Jesús] es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:15-17. El Señor es finalmente lo más grande que debiera alimentar nuestra fe, porque El es la personificación de Dios. Y ¿Qué fue lo que nos mostró el Señor mientras estaba en la tierra? El hizo grandes e increíbles milagros. Él nos enseñó sobre Su reino, y de cómo alcanzar la vida eterna. El demostró con hechos el gran amor de Dios al rendir su vida para ser dada por rescate por nosotros, al morir en la cruz, como el sacrificio perfecto para nuestra salvación. Y finalmente, fue resucitado al tercer día de entre los muertos, y fue visto ascender al cielo, a la diestra del trono de Dios. Todo esto lo vieron los hombres de aquel entonces, y dieron fe de esta realidad. El Señor dijo: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Juan 14:1-3. Así que, ¿quién más ha hecho lo que el Señor ha hecho? ¿Quién puede prometernos lo que sólo El puede dar? Nada ni nadie es como El. Así que, ¿has puesto tu fe sobre el Señor como la Biblia lo enseña para poder complacer a Dios, o todavía tienes puesta tu fe en algo más, convirtiendo tu fe en algo inservible? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Dios traerá orden - 1 Corintios 14:26-40

Basado en 1 Corintios 14:26-40 (Versión Reina Valera 1960)

¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación. ¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o solo a vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Mas el que ignora, ignore. Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden.

Es indudable que Dios es un Dios de orden, como el arquitecto, constructor, y Creador que es. Cada cosa tiene su sitio, su función, y su tiempo. No existe ni desorden ni confusión en Dios. Y aunque este mundo este corrompido por el pecado, no obstante, dentro de tal corrupción, Dios aún mantiene un orden. Esto dice la Palabra sobre la creación y como Dios es revelado, tanto Su poder, Su autoridad, como Su orden: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17.

El orden que Dios tiene, como el que también enseña a través de Su Palabra tiene un propósito, y es principalmente para nuestro bien, para el bien del hombre, por mucho que les desgrade a las personas el orden de Dios. Dios creo todo, lo puso en su lugar, y lo mantiene en su sitio. Por ejemplo, veamos a nuestra galaxia, algo más pequeño que el universo, pero gigantesco para nosotros. Todas las estrellas mantienen su posición, tal como Dios las puso un día, y también todos los planetas que permanecen establecidos como El lo dijo. Para que tengan una idea, nuestra propia ciencia dice que existen entre 100 a 400 billones de planetas en nuestra galaxia por sí solo, en la Via Lactia. ¿Cómo nos afectaría a nosotros si todas esas estrellas y planetas tomaran su propio rumbo, y se movieran indefinidamente de sus posiciones? Hoy, nuestro mundo tiene temperaturas y temporadas que permiten que podamos sobrevivir como tal, gracias a la manera que está establecido todo; el sol, los planetas dentro de nuestro Sistema Solar, la cuidadosa traslación de nuestro planeta alrededor del sol, como también como gira en su eje que es invisible a la vista, pero inmovible, para que tengamos día y noche. Toda esta precisión majestuosa, gloriosa, y poderosa son las que son gracias a Dios, lo que sigue fielmente hasta hoy a través de Su persona. Tantas cosas que suceden que están totalmente fuera de nuestro control, pero que podemos confiar a cada momento que funcionen como tal, gracias al El.

Como vimos en nuestro pasaje principal hoy, el Señor enseña acerca un orden y una estructura dentro de nuestras congregaciones, y ¿para qué? Para que tanto la iglesia sea edificada, como también, para que el incrédulo, el que no conoce a Dios, venga a conocer de Dios a través de la iglesia. Todo finalmente es para el bien del hombre, como para la gloria de Dios. No voy a entrar en los dilemas o controversias envueltas con ciertas cosas mencionadas, lo cual el mismo diablo trata de distorsionar para provocar división y desorden, como el agente del pecado y del desorden que es. En lo que más nos debemos enfocar es en que todo, especialmente dentro de la iglesia, debe ser hecho decentemente y con orden, porque si cada uno viene a la iglesia para lucirse, para demostrarle a los demás lo que puede hacer, eso dentro de sí mismo ya es desorden y allí comienzan los problemas, porque ya no es para edificación, sino más bien, para exaltar el ego o para sacar provecho de los demás. La única aclaración que sí hare, es con respecto a las mujeres. El Apóstol Pablo habla del silencio de la mujer en ese momento porque las mujeres en general provocaban mucho desorden, como mismo podemos ver en el pasaje, que se hacia el comentario o las preguntas en la iglesia que distraían a los demás. ¿Qué es lo práctico en esto? Si alguien está compartiendo la Palabra de Dios, tanto el hombre como la mujer debe guardar silencio para que todos puedan escuchar y ser edificados. No es momento ni para conversaciones, ni para preguntas, ni para nada que disturbe. Y tanto la mujer como el hombre no fueron hechos para estar en competencia por poder, sino para edificación mutua.  

Ahora bien, el orden de Dios no es solo para la iglesia local, sino también, para todo aspecto en nuestras vidas, en nuestra vida de trabajo o estudio, en nuestra vida familiar, en nuestra vida personal e íntima, en todo debe estar el orden de Dios, si una persona ha venido a Cristo. Cuando estábamos sin el Señor, nuestra vida estaba totalmente fuera de Su orden. Nuestra realidad antes de venir a Cristo nos guste o no, era una vida de desorden. Estábamos totalmente lejos y ajenos al reino de Dios, de Sus promesas, y por supuesto, de la vida eterna que hay solamente en El. Todos, sin excepción, estábamos totalmente separados de Dios, como está escrito: Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23. Nosotros venimos a ser hijos de Dios solamente cuando conscientemente recibimos, por nuestra propia elección, a Cristo como Señor, como está escrito: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1:12. Entonces, cuando venimos a Cristo y le aceptamos como Señor (porque esto es requisito para salvación), debemos buscar Su orden, finalmente hacer la voluntad del Padre, porque también esto es requisito para poder entrar en Su reino, como está escrito: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Dios desea que nuestras vidas estén en orden delante de El, para el bien nuestro, para el bien del prójimo, y por supuesto, para Su gloria.

Esto es lo que debemos entender. Dios traerá absolutamente todo a Su orden, irrefutablemente, al final. Todo ser, hasta el diablo y sus huestes, tendrán que entrar en Su orden, como está escrito: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Filipenses 2:9-11. El asunto es: O podemos someternos ahora al orden del Señor voluntariamente para vida eterna y recompensa, o te someterá Dios al final, pero para juicio y castigo eterno después, cuando sea ya muy tarde. Tú eliges. Entonces, ¿Elegirás buscar someterte al Señor a tiempo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El justo juicio de Dios - Isaias 66:1-6

Basado en Isaias 66:1-6 (Versión Reina Valera 1960)

Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un ídolo. Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones, también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada. Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos. Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago a sus enemigos.

La primera cosa que debemos tomar en cuenta cuando viendo este pasaje es: de que, o más bien, de Quién se trata todo en el universo, Quien es el personaje principal en toda la historia, en toda existencia, en el pasado, en el presente, y especialmente en el futuro. Estamos hablando de Dios, y no de un dios universal como muchos creen, uno que dicen que todas las religiones nos llevan a él, sino del Elohim, del Dios plural quién creo los cielos y la tierra del cual habla el libro de Genesis: Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo, como también lo declara el Apóstol Juan, como está escrito: Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. 1 Juan 5:7. Este Dios es único, y es el Verdadero Dios, el Todopoderoso, el que reina por los siglos de siglos. No estamos hablando de cualquier ser, sino que estamos hablando de un ser trino que posee todo el poder y la autoridad en todo el universo. Esto es más que importante entender porque como el Ser que es, Su Palabra nos enseña que El también es el Juez del universo, el cual juzgará a todo ser en un futuro no muy lejano.

Entendemos a través de la Palabra de Dios que Dios es amor, y que el amor es una de Sus características más importantes, y del cual todos dependemos. Por eso que fuimos creados, existimos, y a pesar de nuestra posición totalmente comprometida por el pecado, El nos amó de tal manera que nos ha dado una via, un camino para poder recibir perdón, y tener vida eterna a través del Señor Jesucristo. Pero también, El no solamente es amor, sino que también es Santo, y fuego consumidor cuando ejerce Su juicio. Y esto es algo demasiado importante de pasar por alto o de ignorar. Debemos tener en cuenta de que a pesar de que El es amor, que El no va a olvidarse o a dejar a un lado Su santidad. Es imposible. Y este carácter de Santo nos enseña de que llegará un día donde la misericordia y la gracia que se pueden encontrar al momento en El, darán lugar a Su juicio en el futuro. Este es uno de los malentendidos más grandes dentro de nuestra comunidad cristiana, de que muchos piensan de que Dios hará a un lado Su juicio por que El es amor. Hay un juicio final donde todos, cada persona, tanto el incrédulo como el cristiano, todos daremos cuenta ante El, donde verá El que es lo que hicimos, si hicimos Su voluntad u otra cosa. Y esto dice la Palabra: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. No podemos engañar a Dios, bajo ningún punto. Todo se sabrá en aquel entonces. Muchos supuestos creyentes podrán tratar de engañar a otras personas, como lo hacen ahora, o hasta tratarán de lavarse el cerebro, por decir, de que no tendrán que dar cuentas, pero no será posible ignorar a este Ser perfecto que todo lo ve, todo lo sabe, y todo lo puede. Por el bien de cada persona, sería bueno que dejaran de engañarse, cada uno quien niega este juicio venidero, y de erróneamente pensar que nuestra opinión dicta la realidad y lo eminente. Esto dice la Palabra de Dios: Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio. Hebreos 9:27. Y esto también está escrito: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres… 2 Corintios 5:9-11a.

El Señor enseñó de que la hipocresía religiosa no será pasada por alto en el juicio venidero. Muchas personas podrán tratar de hacer cosas religiosas, o hasta cosas supernaturales, pero Dios verá más allá de todo eso, y solo vera nuestra realidad. Esto dijo el Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23. En el día del juicio, habrá mucha confusión, muchas sorpresas, mucha tristeza, porque los que fingen ser verdaderos serán totalmente descubiertos ante Dios y Sus huestes celestiales. Es un grave problema si Dios ve tus ofrendas, tus sacrificios, tus obras, como cosas abominables, aunque luzcan como cosas santas y correctas ante los que ignoran la verdad que está en lo profundo, dentro del corazón de una persona. Lo que importará en ese momento es lo que sea evidente ante Dios. Y como dice la Palabra: Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Santiago 2:26. No importa si tus obras se ven bien ante los hombres. Lo que importa es que si Dios ve tu fe como verdadera basada en las obras que produce.

La Palabra nos enseña muy claramente de que daremos cuenta de todo lo que hicimos, y por supuesto, que fue lo que hicimos con el conocimiento de la Verdad. ¿Quedó como conocimiento y nada más, o ocurrió algo más? A nadie le gusta la idea de ser responsables por sus hechos, pero porque algo no nos guste no quiere decir que no sucederá. Esto mismo leemos: Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré. Hechos 24:24-25. Por tu propio bien, sigue este consejo: Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? 2 Corintios 13:5. Ignorar o no querer creer que hay un juicio es necedad, y lo puedes perder todo si no tomas en serio la advertencia de Dios. Es demasiado arriesgar. Dios va a pedirte cuentas de qué hiciste con el Evangelio, con el conocimiento de Su Palabra, finalmente, qué hiciste con Cristo. Así que, ¿Vives una real fe en Cristo para que puedas pasar el juicio de Dios, o sigues tomando a Dios y Su Palabra liviana e irresponsablemente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Un Llamado al Arrepentimiento y la Conversión - Deuteronomio 28:15-30

Basado en Deuteronomio 28:15-30 (Versión Reina Valera 1960)

Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra. Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante. Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás.

Una de las tantas realidades que son irrefutables en esta vida es que la Palabra de Dios siempre se cumple, de una manera u otra. Esto mismo dijo el Señor: Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaias 55:11. El error que muchos creyentes cometen en la interpretación de este verso en Isaias es que piensan que esto significa que, si una persona escucha la Palabra de Dios, que a su tiempo traerá un cambio en la persona, y que se convertirá. Pero sabemos que absolutamente cada persona, de alguna manera u otra, sabe quien es Dios, y sabe lo que la cruz de Cristo significa, y ha sido expuesta a la Palabra de Dios muchas veces, y, no obstante, muchos no se han convertido y se han perdido. Si fuere real la interpretación de ellos, el evangelizar al mundo seria muy fácil. El asunto es que la Palabra de Dios se cumple completamente, para bendición y salvación, como para maldición y perdición, dependiendo de lo que escoge hacer cada persona con la Verdad de Dios.

Ahora, ¿Por qué se esta manifestando cada vez mas duramente el juicio de Dios sobre el mundo? Porque hay una gran diferencia en la ignorancia que existía antes en el ser humano acerca de las cosas de Dios, del Señor Jesucristo, y el acceso que ha tenido a Su palabra. Dios sí tiene misericordia de la ignorancia de las personas, pero esa antigua ignorancia de la verdad no ha existido hace ya mucho tiempo, y en vez del hombre buscar al Señor, ha hecho todo lo contrario, o ha buscado acomodar o manipular las cosas de Dios para justificar su pecado. Es más, muchos de las personas más perversas mantienen su estilo de vida de pecado y profesan creer en Dios, y alegan que Dios los hizo de la manera que son. Esto dice la Palabra: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20. Casi todo el mundo sabe quién es Dios. Casi todo el mundo sabe quién es Jesús y lo que hizo en la cruz. Y la gran mayoría saben que la Santa Biblia es la Palabra de Dios. El mundo entero, en general, ha sido evangelizado, pero en vez de producir conversión, como lo hacían más las personas antes, ahora se han vuelto mas hacia la oscuridad, hacia los deleites y placeres de este mundo, finalmente, hacia el pecado. Y así, ¿esperamos que las cosas van a mejorar? ¿La humanidad espera que Dios le bendiga por su rebelión, por sus maldades, y por apoyar las abominaciones del pecado? No, imposible. Y Dios ya no tiene mas que dar para comprobarle al mundo quien El es, y el amor que le ha demostrado. Las únicas señales que seguirá viendo la humanidad son las que vienen como parte del juicio de Dios, sino se arrepienten, y esto nos lleva al siguiente punto.

Tal es la bondad de Dios, y el amor de Dios, y Su gracia, que El sigue llamando al arrepentimiento y a la conversión, para que, aunque el cuerpo se pierda, el alma del hombre se salve, y así, obtenga la vida eterna a través del Señor Jesucristo. Estas verdades nos enseñan Su Palabra: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 John 1:8-9. Una persona no va a ganar nada con Dios si no admite su pecado, y no solamente lo tiene que reconocer como pecado, sino que también, debe arrepentirse con todo su corazón. Es necesario que se vuelva de sus malos caminos, que se disponga a admitirle a Dios obrar en su vida para que lo ayude a cambiar, porque no lo podemos hacer solos. Pero el arrepentimiento y la conversión de pecados, la decisión como tal nos pertenece a nosotros. Esto también dice la Palabra: Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? Ezequiel 18:21-23. …Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos? Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis… Ezequiel 33:10b-11a. La misericordia de Dios esta a la puerta, si una persona genuinamente busca del Señor, como también, si una persona persiste en su rebelión y maldad, no vera el bien, sino que experimentará el juicio de Dios aquí, y aún peor, en la eternidad. Esto es lo que dictan las cosas: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Y esto dice la Palabra: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. Hechos 3:19. Entonces, ¿Seguirás buscando hacer tu voluntad para tu propio juicio y destrucción eterna, o te arrepentirás y te convertirás al Señor con todo tu corazón, antes que sea muy tarde? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El fruto que Dios espera de nuestra fe - Romanos 5:1-11

Basado en Romanos 5:1-11 (Versión Reina Valera 1960)

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

Cualquiera pudiera preguntar: ¿Por qué es necesario pasar prueba y tribulación? ¿A Dios le gusta que suframos, que tengamos dificultades? ¿Por qué un Dios de amor puede permitir que haya dolor, sufrimiento, enfermedad y muerte? Estas preguntas no tienen respuestas fáciles, pero sí hay respuestas, y todas se encuentran en la Palabra de Dios. Ahora, porque uno recibe respuestas, no quiere decir que eso haga las cosas más fáciles al momento. La respuesta no necesariamente significa que vayamos a evitar todos los males que puede que pasen en este mundo, pero, tal como lo dijo el Señor:  Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32.

Ahora, ¿qué alivio puede traer el conocer la verdad en un mundo lleno de sufrimiento y dolor? El saber la verdad debiera crear algo más grande que nuestras circunstancias en el presente, algo más poderoso: la fe. Y si crecemos en la fe y la practicamos como es necesario, nos ayudará a vencer el presente y obtener aquello que sí vale la pena: la vida y la recompensa eterna. La fe es lo que nos ayudará a vencer el presente y mirar hacia el futuro, dejar de prestarle tanta atención a lo corruptible para obtener lo incorruptible, y no enfocarnos tanto en el mundo temporal, sino en lo eterno.

Prosiguiendo, entendamos bien quién es nuestro enemigo. Dios no es nuestro enemigo, sino todo lo contrario; El es nuestro más grande aliado, quien nos ama increíblemente. Entonces, si no es Dios nuestro enemigo, ¿quién es? La respuesta obvia sería el diablo, pero tenemos algo aún peor que enfrentar que el diablo, y eso es: el pecado, la maldad. Obviamente, el diablo y sus huestes son un grave problema, pero nuestro principal enemigo es el pecado. Y lo que hace al diablo tan malo es que es un agente del pecado; él promueve el pecado y lo trata de introducir en todo lo que él pueda. ¿Por qué? Porque el enemigo es toda maldad, todo pecado. Cuando entiendes la naturaleza de algo, entonces entiendes de lo que es capaz. Es por eso que Dios aborrece la maldad y el pecado, como está escrito: Has amado la justicia y aborrecido la maldad… Salmo 45:7a.

Entonces, si Dios es bueno, y El es el que está, sobre todo, ¿por qué Dios permitiría que existiera tal cosa como el pecado y el diablo? Porque Dios es amor. Y una persona diría: ¿Qué tiene que ver el amor con el pecado? Para que el amor sea definido como tal, debe haber libre albedrío, la potestad de poder elegir. Es imposible que el verdadero amor exista o que sea posible si no hay libre albedrío, y en el libre albedrío, para que tenga propósito, debe haber opciones distintas y opuestas. O sea, existe Dios y hay un diablo, existe la justicia y existe la maldad, existe el bien y existe el mal, existe el amor y existe el odio, y así sucesivamente. Entonces Dios, que es amor, permite que existan opciones opuestas a El para que se pueda comprobar si le amamos o no. Esto dice Dios en Su Palabra: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días… Deuteronomio 30:19-20a. Dios permitió que hubiera opciones para darle validez al libre albedrío. Esta es la razón por la cual El permitió que existiera el pecado. El deseo de Dios nunca fue que los que estuvieran con El fuera por obligación, sino más bien por su propio libre albedrío.

El Apóstol Pablo explicó que tenemos que pasar prueba y tribulación, y que hasta nos debemos gloriar en lo que debería producir tales cosas en nosotros como la esperanza y la paciencia. Pero, en conjunto con esto, él trata de llevarnos a considerar lo que Dios ha hecho por nosotros para lograr soportar las dificultades, como el hecho de que recibimos justificación gratuita ante Dios a través del Señor Jesucristo. Y que Dios hizo lo que hizo aun cuando éramos pecadores, enemigos de Dios. Esto dice la Palabra: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Efesios 2:1-8. Y escrito esta: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:16-17.

Entonces, ¿qué es lo que desea finalmente el Señor como fruto de nuestra fe? Lo que El siempre quiso, lo cual lo dio como mandamiento, no como obligación, sino para que entendiéramos que es algo indispensable, de amarle por sobre todas las cosas, en respuesta a Su amor, Su gracia, Su misericordia y bondad. Escrito esta: Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Deuteronomio 6:5-7. El deseo de Dios es que no solamente nosotros lleguemos a amarle voluntariamente como tal, sino que también ayudemos a los demás a amarle de la misma manera. El desea que Su amor sea correspondido por todos, pero no por obligación, sino como racionalmente hemos entendido a través de Su verdad todo lo que le debemos. Así que, ¿Estás aprendiendo a corresponder al amor de Dios como el fruto de tu fe en Cristo para vida y recompensa eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La Palabra y la Luz del mundo - Juan 1:1-13

Basado en Juan 1:1-13 (Versión Reina Valera 1960)

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

¿De qué nos sirve saber que el unigénito Hijo de Dios, Jesucristo, es el Verbo y la Luz? Si no solamente aprendemos estas verdades, sino que, aún más importante, permitimos que se nos haga vida en nosotros, obtendremos más allá de lo necesario, obtendremos lo infinito de Dios. Todo el panorama de lo que Dios es se nos abriría y lograríamos obtener la fe que tanto necesitamos, obtendríamos las respuestas que van más allá de lo cotidiano, más allá de este mundo temporal e imperfecto.   

La Biblia nos enseña que este mundo es muy imperfecto y pasajero, que nada de lo presente durará, como está escrito: Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:16-17. Este es el primer vislumbre de la luz de Dios, que nos enseña la realidad de las cosas. Es muy posible que podamos entender esto porque lo vemos en todo. Los buenos momentos son pocos. Hay más tristeza y vacío, hasta poco después de haber vivido unos momentos de alegría. Todo pasa, y queda como un recuerdo. La vida del hombre en este mundo es como el agua que se nos escurre entre los dedos de la mano. La gran mayoría vive por obtener esas cosas que piensan que les darán alegrías y satisfacciones, pero a la hora que lo logran obtener, el vacío puede que vuelva aún más fuerte, más grande, más profundo, porque se da cuenta de que esta vida solo consta de vanidades ilusorias. Esto se dice no para crear un sentir de pesimismo y de tristeza, sino para que nos enfoquemos en lo que realmente vale la pena, en lo que verdaderamente necesitamos.

¿Qué es la respuesta que necesitamos para poder lidiar con esta realidad temporal? Lo primero es comprender que el Hijo de Dios es el Verbo, el cual hace todo lo visible e invisible posible, desde la infinidad del comienzo, el presente y lo que permanece eternamente. Dios creó todo a través de este Verbo eterno, y todo subsiste y sigue existiendo gracias a este Verbo, tanto lo presente como lo por venir. Esto dice la Palabra: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Entonces, si todo fue hecho y es a través de El, podemos entender que, si le tenemos en nuestra vida, dentro de nuestro ser, no solamente tenemos lo eterno de Dios, sino que llegaremos a ser parte de Su naturaleza. A la hora en que la naturaleza de Dios viene a formar parte con nosotros, entonces, por Su gracia, obtenemos la eternidad, un principio, pero sin fin.

Ahora bien, ¿qué beneficio obtenemos en saber y creer que Jesús es la Luz? La Luz de Dios tiene muchos significados, pero creo que lo principal es la Luz de razonar las cosas de Dios, de la cual nace la verdadera fe. Sin la luz de Dios, es imposible tener fe. Y sin fe, es imposible agradar a Dios. Antes que viniera Cristo, el mundo estaba plenamente oscuro, e inclusive hasta el pueblo de Dios. Aunque hayan recibido la ley que es Santa y parte de Dios, Cristo fue el que trajo la luz de Dios al mundo. Dios hizo el más grande milagro. El tomó nuestra forma humana y vivió con el hombre. Dios habitó con el hombre, y vivió como nosotros, y sufrió como nosotros, y hasta murió como nosotros. No hay nada más grande en el universo, ningún hecho más sublime, que se humilló no solo para estar con nosotros, sino para lidiar con nuestro mal más grande, con nuestro pecado. Y venció la muerte para que nosotros podamos vivir para siempre. Esto es lo que aprendemos a través de la Luz de Dios, de Quién es Dios y lo que somos nosotros, y lo que Dios hizo para remediar nuestra condición. La luz divina es el conocimiento y el entendimiento de lo divino, pero que no solamente se quede en ese conocimiento y entendimiento, sino que debe llegar a comprenderse a tal punto que se haga una realidad en nosotros. Y esto es lo que produce la fe. Y la fe de Dios nos lleva a lo primordial, a que podamos llegar a ser hechos hijos de Dios. Nosotros no nacemos naturalmente como hijos de Dios. Somos Su creación, pero no somos Sus hijos. La Palabra nos enseña que hay una sola manera de poder ser hecho hijo de Dios y eso sucede como está escrito: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Entonces, la luz del conocimiento de Dios nos ayuda a entender nuestra realidad, de que no le pertenecemos a Dios, pero también nos da la respuesta de cómo remediar nuestro problema, de que, si le recibimos y creemos en Su nombre, entonces somos hechos hijos de Dios.

El conocer al Verbo de Dios y la Luz de Dios nos lleva a toda verdad para que podamos vivir eternamente. Vamos a obtener todas las cosas de Dios y se harán realidad en nosotros cuando logremos vencer al mundo y toda tentación del enemigo a través de Cristo, como está escrito: Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. Mateo 24:13. Esto es lo que hace posible el Verbo y la Luz de Dios, el nacimiento y el crecimiento de la fe divina, la convicción y la paciencia que soporta toda aflicción, toda tentación y hasta toda tribulación. Finalmente, el Verbo y la Luz de Dios es lo que lleva a una persona a cumplir el mandamiento supremo de Dios por toda la eternidad, como dice lo siguiente: Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:35-40. La única manera de que una persona pueda venir a conocer al Verbo y la Luz de Dios es cómo mismo lo enseñó el Señor, al nacer del agua y del Espíritu, a través del arrepentimiento y conversión de todo pecado, y de recibir a Jesús como el Señor de su vida. Así que, ¿conoces al Verbo y la Luz de Dios íntimamente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El problema con no aceptar al Señor correctamente - Juan 6:1-15

Basado en Juan 6:1-15 (Versión Reina Valera 1960)

Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman estos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Hoy leímos una de las tantas manifestaciones del poder del Señor, y que de algo pequeño produjo algo grande. Se cree que en este milagro hubo mucho más de 5.000 personas, porque habla de 5.000 hombres, y no menciona a las mujeres y niños. Pero es muy fácil asumir que también hubo mujeres y niños presentes. La Biblia menciona el número de hombres en este momento para poder relatar que hubo posiblemente 5.000 familias. En fin, la Biblia da este recuento no para que embarquemos en un ejercicio de censo, sino más bien para ayudarnos a entender que hubo millares de personas que presenciaron personalmente la obra del Señor. Fue algo grande lo que hizo, e innegable, sin precedente, que demostraba Quien era (y es) El. Pero pasó algo que se pudiera ver como inesperado para muchos, como está escrito: Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo. Muchos pueden que piensen: ¿Por qué evito que le hicieran rey? ¿No hubiera logrado más, o hubiera convenido más hacer lo que estaba haciendo como rey? Y podemos entender a través de la Palabra dos conceptos generales que explican por qué El se apartó de todos cuando quisieron hacerle rey.

Lo primero es que El no estaba buscando las cosas que son atractivas o convenientes para la mayoría. Aunque era 100% hombre, carne, igual a nosotros, El no tenía nuestra concupiscencia, porque la gran mayoría buscan lugares altos, lugares con prestigio o de riqueza o de poder. El no tuvo ese interés de sobresalir humanamente. Segundo, El no dependía de cosas o posiciones humanas para cumplir Su ministerio. Sí, hubiera sido más práctico desde una perspectiva humana tener la posición de rey para influenciar a más personas, a que las personas les prestaran más atención o que lo tomaran más en cuenta. Y claro, siendo rey terrenal, los religiosos ya no le podían hacer daño. Y tercero, como rey terrenal, pudiera haber establecido orden para propagar las cosas de Su reino aquí en la tierra. Humanamente pensando, tiene sentido todo esto, pero bendito sea el Señor que nunca se dejó llevar por lo terrenal, ni cuando el diablo mismo le tentó en el desierto, ofreciéndole todos los reinos de la tierra. Si El hubiera cedido a tales cosas, no se hubiera llevado a cabo la voluntad del Padre, la cual es perfecta.

Pero lo más esencial por lo cual evadió ser puesto como rey terrenal fue por una razón aún mucho más poderosa, porque la gente no le reconoció como lo que El realmente es. Ellos le querían hacer rey porque lo veían como profeta, pero como nada más, lo cual era (y es) un error fundamental y hasta insultante. Una persona que no conoce bien la voluntad de Dios, o hasta le falta razonar humanamente, alegaría: No era ofensivo reconocerlo como profeta, si ser profeta era una posición o un estatus muy respetable, especialmente en la sociedad judía. Otros podrían pensar: Por algo se debe comenzar. Y lo explicaré de una manera muy terrenal para que se entienda por qué era un insulto. ¿Es de algún honor reconocer a un presidente de una nación como un senador o como gobernador? No es malo ser un senador o gobernador, pero son posiciones menores a la de un presidente, y, por lo tanto, aunque sean posiciones de prestigio, sería un gran insulto diplomático tratar a un presidente de esa manera. De igual manera, sería como ver al dueño de una compañía como un supervisor nada más. Entonces, este asunto de reconocer al Señor como profeta es un error sin medida, que va más allá del insulto. Es blasfemia. La Biblia deja muy claro este asunto de cómo se debe reconocer la divinidad del Señor por su constante repetición. Las referencias a “Dios” como tal aparecen en la Biblia más de 4.300 veces. Y las referencias al “Señor” como tal aparecen en la Biblia más de 7.000 veces. Toda otra referencia tiene mucha menos reiteración, e inclusive la de Salvador, porque el mensaje primordial de la Palabra de Dios es de aceptar a Jesús como Señor, y como nada menos, en ninguna circunstancia. Y, es más, la única manera en que una persona puede ser salva a través de Cristo es creyendo completamente y aceptándole como Señor, como está escrito: …que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Romanos 10:9-10. Es una condición totalmente requerida el aceptar Su Señorío para que una persona llegue a la salvación, tan importante como el completo arrepentimiento y conversión de todos los pecados.

Ahora bien, la Palabra de Dios aclara aún más de que el reconocer y aceptar a Jesús como Señor debe ser algo genuino, literal y efectivo. O sea, el título de Señor significa que le pertenecemos, y que estamos sujetos plenamente a Su voluntad y no a la nuestra, totalmente dispuestos a hacer lo que El diga, literalmente. Y si no es así en nosotros, entonces no podremos entrar en Su reino, como está escrito: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Entonces, ¿qué podemos entender con esto? De que es posible ver hasta milagros de Dios en nuestra vida, cosas que sean realmente increíbles, pero si una persona no llega a la realización de que El tiene que ser Señor en su vida, más tarde o más temprano, El se va a apartar. El reconocerlo como el Señor que es no es un favor, o un halago, o un cumplido para El, sino que es una realidad universal que se debe aceptar si una persona desea ser salva. De otra manera, es imposible obtener la vida eterna. Llegará el momento en que todo ser, hasta el mismo diablo y sus huestes, tendrá que arrodillarse ante Su majestad, pero cuando eso suceda, no será para redención ni perdón, sino para castigo eterno. No esperes a que sea muy tarde. Reconoce a Jesús como Señor por tu propio bien ahora, mientras tengas la oportunidad. Así que, ¿Has decidido someterte a Jesús como Señor o sigues haciendo otra cosa que te llevará a una condena eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El castigo y la restauración del Señor - Jeremías 30:12-24

Basado en Jeremías 30:12-24 (Versión Reina Valera 1960)

Porque así ha dicho Jehová: Incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto. Pero serán consumidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te hollaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa. Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Así ha dicho Jehová: He aquí yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado según su forma. Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados. Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores. De ella saldrá su príncipe, y de en medio de ella saldrá su señoreador; y le haré llegar cerca, y él se acercará a mí; porque ¿quién es aquel que se atreve a acercarse a mí? dice Jehová. Y me seréis por pueblo, y yo seré vuestro Dios. He aquí, la tempestad de Jehová sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará. No se calmará el ardor de la ira de Jehová, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de su corazón; en el fin de los días entenderéis esto.

¿Dios castigaba en el pasado? ¿Dios castiga aún hoy? Muchas personas piensan que Dios castigaba antes, en tiempos antiguos, pero que El ya no lo hace porque estamos en la dispensación de Su gracia a través de Cristo. Pero, si vemos la Palabra de Dios, y le hacemos menos caso al pecado que está dentro de nuestro ser, es muy claro que Dios sigue castigando, y cuidado, aún más duramente que antes. Muchos no lo ven así porque no ven algo palpable pasar al momento de hacer algo malo, por decir, como que le caiga un rayo del cielo en el momento. Y también, muchos toman esta aparente falta de castigo como debilidad de Dios, o aún peor, optan por pensar que sencillamente no existe. O sea, la gran mayoría de las personas piensan, e incluyendo muchos supuestos creyentes, o que Dios no castiga porque El es amor, o que Dios no es tan poderoso porque no hace nada al momento, o concluyen de que Dios sencillamente no existe, y por eso que nada pasa al momento. ¿Cuál finalmente es la verdad?

Para comenzar, Dios si castigaba antes, y lo vemos por distintas partes en el Antiguo Testamento, comenzando por Adán y Eva, los cuales fueron los culpables de todos nuestros problemas con el pecado en la humanidad. El principal castigo o consecuencia de la envidia y desobediencia en contra de Dios fue la muerte, porque esa es la consecuencia natural del pecado. Y ¿porque es así? Porque Dios lo estableció así. Dios permitió que el pecado existiera para que todo ser con raciocinio tuviera la opción de ejercer su derecho del libre albedrio. Y Dios fue el que creo la estructura o constituyo la ley universal de que el castigo o la consecuencia del pecado fuese la muerte. Y después de eso, hay muchas otras instancias de castigo, como el diluvio, como Sodoma y Gomorra, etc. Y leímos hoy de que Dios castigó a Su pueblo Israel por persistir en la magnitud de sus maldades y la multitud de sus pecados. Dios casi borró al pueblo de Israel de la faz de la tierra como castigo por su pecado.

Ahora bien, ¿Dios castiga hoy? Si, y lo hace al permitir que las consecuencias naturales de nuestros malos hechos sucedan, o al final, como resultado de Su juicio final a cada persona individual. Esto dice la Palabra: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Puede que muchos creyentes piensen: a mí no me va a pasar nada porque yo soy pueblo de Dios, y Dios me ama, y que ahora que creo en Cristo, todo se me va a perdonar. Y esto es una gran equivocación. Y muchos alegan de que, si una persona practica el pecado, es porque nunca se convirtió, lo cual es muy posible. Pero, la Palabra también da un lado muy claro donde expone el peligro que existe cuando un supuesto creyente desafía la gracia de Dios. Escrito esta: Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21. Primero ¿A quién le escribe Pablo, al mundo o la iglesia? Segundo, ¿Quién es el que está en posición de heredar, el desconocido o el hijo? Claro esta que esta advertencia sobre vivir un estilo de vida de pecado, o el practicar el pecado, va hacia el pueblo de Dios, a los hijos de Dios. ¿Qué más dice la Palabra? Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. Hebreos 10:26-30. ¿A quién la habla Dios aquí? A Su pueblo. Y dice que ejecutará no solo castigo, sino Su venganza en contra de los que se burlan de Su Sacrificio. Y esto Dios también dice a Su iglesia: Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. Apocalipsis 3:1-5. Así que, Dios sí castiga, y el castigo es peor, porque si una persona no se arrepiente antes que sea muy tarde, no solo puede sufrir ahora el castigo, sino aún peor, en la eternidad. Dios restauró a Su pueblo Israel por la gracia que encontraron a través del arrepentimiento, y no como algo automático. Esto siempre aplica: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14. Así que, ¿Seguirás practicando el pecado hasta que ya no allá más tiempo para el arrepentimiento? ¿Te volverás de tus malos caminos a tiempo para poder alcanzar todavía la gracia y la restauración del Señor? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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