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La envidia y el orgullo solo te destruirían - Juan 9

Basado en Juan 9 (Versión Reina Valera 1960)

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es este el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy. Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? Él dijo: No sé. Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Él les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ese, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si este no viniera de Dios, nada podría hacer. Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró. Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.

Todas las personas no ven las cosas o los eventos de la misma forma, porque todo en la vida lo ven dependiendo de sus emociones, disposiciones, sus racionamientos personales, motivaciones, creencias, etc. Una persona puede ver algo tan sencillo como una flor como un milagro, y otra persona puede ver la misma flor con otros ojos o fijarse en distintos detalles, como algo agradable y nada más, y otros pueden decir que no es una flor de valor porque no tiene aroma, o tiene colores que no le llaman la atención, y claro, a otros ni siquiera le puede importar su existencia, como también pueden haber algunas personas que salgan huyendo porque le pueden tener alergia. Algunos pueden ver la misma flor con agrado porque les traen buenos recuerdos, y otra persona puede ver la misma flor con repugnancia porque le trae muy malos recuerdos. En fin, cada persona ve y aprecia las cosas, hasta las más sencillas según su parecer y razonamiento personal.

Hoy leímos de un milagro muy significativo que hizo el Señor, de sanarle la vista a un ciego que nació ciego, algo que no tenía precedente, y que lo hizo de una manera muy peculiar, por decir, porque lo hizo de distinta manera a como había sanado a otros ciegos. Una persona puede razonar que lo sano de una manera distinta porque era un caso distinto a los demás. Y puede ser eso, pero, recordemos que estamos hablando de Dios, del mismo Dios que hizo todo lo creado con solo pronunciar las cosas para que fuesen. ¿En realidad necesitaba el Señor hacer lodo si El mismo fue que hizo y ordeno todas las galaxias y sus estrellas y planetas con el sonido de su voz, al decir que sean, y nada más? Y esto nos trae al asunto principal del tema.

Unos pudieran enfocarse en este evento como algo grandioso, y otros, como un hecho de amor y misericordia, y otros, como otra prueba mas conclusiva que comprueba que Cristo no solo era un profeta, sino el Mesias, Dios. Algunos pudieran ver esto como un cuento, como algo que alguien escribió de su imaginación. Los religiosos de los cuales leímos vieron esto como algo malo, como algo que comprobaba que el Señor era un farsante, o alguien totalmente opuesto a Dios, porque no seguía las reglas como ellos las veían. Pero, si apartamos por un momento la vista de la grandeza de Dios, ¿Cuál era el verdadero problema de los religiosos? Si el Señor había hasta levantado a los muertos, cosas que Moises nunca pudo hacer, ¿habría lugar para la duda, o había otras cosas dentro del corazón de ellos que no les permitía ver la realidad? Tan sencillamente que su orgullo y envidia era lo que no permitía que vieran las cosas como lo que eran: la grandeza del Unigénito Hijo de Dios demostrada en amor, poder, y gloria. Los religiosos querían tener la preeminencia en el pueblo, pero ¿Cómo podían tenerla si no podían hacer nada de lo que hacía el Señor? Y aún peor, ellos hablaban de Dios y de Su ley, pero nada de lo que decían o hacían reflejaban a ese Dios. En fin, ellos querían ser más que el Señor, y querían ser honrados como tal, lo cual define su orgullo y su envidia. Todo aquel que no puede ver al Señor como lo que es, y seguirle tiene los mismos males, digan lo que digan. Todo lo que ha hecho y sigue haciendo el Señor es más que suficiente para creer, por lo tanto, el que no cree, no cree porque no puede, sino porque no quiere creer, y todo motivado por el orgullo y la envidia. No quieren admitir su pecado y desean ser su propio dios. Así que, ¿has decido creer en el Señor como tal, o sigues dejando que tu orgullo y envidia te lleve a la perdición eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La diferencia entre el saber y el hecho - Apocalipsis 5

Basado en Apocalipsis 5 (Versión Reina Valera 1960)

Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.

El escritor español Pedro Valles escribió por primera vez este refrán en el 1549, y fue hecho mundialmente famoso gracias a Miquel de Cervantes Saavedra a través de su obra Don Quijote de la Mancha escrito en 1615, que dice así: Del dicho al hecho hay mucho trecho. El concepto de este refrán no fue creado por ellos, sino que refleja una verdad universal y fundamental, y por eso que es tan importante entenderlo, pero, sobre todo, cumplir las cosas (para bien por supuesto). Las palabras y las promesas tienen un valor, pero el llevarlas a cabo o cumplirlas es otra cosa, algo que es mucho más difícil, y en ciertas circunstancias, imposible de cumplir. Todas las relaciones dependen de promesas y de hechos, lo cual consisten en alguien diciendo algo o prometiendo algo, y de cumplir lo dicho. De esta manera se crea la confianza y la fe. En realidad, este es la base de la fe, tanto entre personas, y principalmente del hombre para con Dios. Una persona se gana la confianza de otra persona o de personas, o es digna de confianza si cumple lo que promete. Cuando una persona “tiene palabra”, por decir, es una persona estimada, aún hasta por sus enemigos. Ese es el valor de cumplir lo que uno promete o dice.

Ahora bien, llevándolo a lo divino, a Dios, lo cual es lo que nos debe importar más, esta es la manera que la fe es posible en el Dios Todopoderoso, porque lo que El dijo o dice siempre se cumple, de una manera u otra. Y la realidad es que la Palabra de Dios se cumple de tal manera que se cumple hasta en los distintos reinos, por decir, tanto como en este universo material como en el universo invisible. Todo lo que existe, sea lo temporal o lo eterno, lo físico como lo espiritual existe porque Dios lo dijo, como dice: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Este es el gran poder de Dios, el Señor Jesucristo. Es imposible nosotros poder comprender humanamente que este ser humilde que vino a ser el Cordero de Dios, a vivir como un hombre pobre, que fue crucificado y muerto, pudiese ser el mismo por el cual todo existe, y es y será. Pero, no obstante, el Apóstol Juan dijo esto: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3. Este es el grave problema que la gran mayoría de nuestros amigos Judíos tienen (momentáneamente), de poder reconciliar que el mismo Dios que hizo todos los milagros a través de Moises podría ser este mismo Jesús, el YO SOY que hizo temblar el monte, que hizo caer fuego del cielo, y que abrió el mar, este Jesús de Nazaret. Y no seamos tan duros con ellos, porque, aunque muchos profesan creer en Cristo, a la hora de la prueba o de la obediencia, muchos ponen en duda Su deidad. La diferencia es que a lo menos son más sinceros. El propio Señor diría esto de muchos hoy que dicen creer en El: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran… Mateo 15:7-9a.

Entonces, ¿Qué tiene que ver todo esto con el pasaje de hoy? El Señor es digno no solo como parte del “Elohim” mencionado en el Antiguo Testamento, sino que también es digno por todo lo que El ha hecho y cumplido. El no solo es la Palabra de Dios, sino el hecho de Dios. O sea, cuando Dios habla, es a través de Cristo, y el que hace realidad la Palabra de Dios es Cristo. Cuando: …dijo Dios (el Elohim): Sea la luz, y fue la luz (Genesis 1:3), el Señor fue tanto la Palabra como el que lo hizo realidad. Cuando todas las profecías que fueron escritas del Mesias se cumplieron en el Señor, fue El, él que las pronuncio a través de Su Palabra y las cumplió. Escrito está: Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Mateo 1:22-23. Y lo más grande que cumplió el Señor fue Su sacrificio, al entregarse a ser muerto por obediencia a Dios Padre, el Santo tomo nuestro lugar solo por gracia, misericordia, y amor. Por eso que a lo que más referencia se hace en el pasaje de Apocalipsis 5 es “el Cordero”. Dios sabía desde el principio que todo tenía que cumplirse, pero una cosa es saber las cosas y otra cosa es verlas cumplidas, ver el hecho en acción. Dios Padre vió a Su Hijo Unigénito dejarse arrestar, dejarse burlar y azotar. Y finalmente, dejarse clavar y morir en la cruz, por amor y por obediencia.

Y esto nos lleva a lo que más nos debe concernir a nosotros, el gran juicio que nos espera. Dios sabe todo lo que va a suceder, y todo lo que cada uno de nosotros va a hacer bien o mal, pero el juicio no es posible a través del saber, sino a través de los hechos. Toda la diferencia está en los hechos, y principalmente, si somos cristianos de palabras solamente, o de corazón. La Palabra dice: El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Apocalipsis 21:7. El Señor Jesús venció en la cruz y ahora está sentado a la diestra de Dios Padre, tanto por título como por hechos. Y ahora, nos toca a nosotros. Todo lo podemos hacer en Cristo, porque no podemos solos, pero, no obstante, debemos disponernos y someternos a llevar a cabo Su voluntad, para la gloria de Dios y para que este a nuestra cuenta como evidencia de nuestra fe. Así que, ¿Cónoces solamente la fe en Cristo, o la vives diariamente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La revelacion del misterio de las edades - Colosenses 1:24 – 2:10

Basado en Colosenses 1:24 – 2:10 (Versión Reina Valera 1960)

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí. Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas. Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo. Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

La mayoría de las personas confiesan tener fe en Dios, lo cual es bueno, pero no es todo. La fe en Dios no es lo que en realidad cambia las cosas, ni transforma al ser humano, ni tampoco da la vida eterna. Por ejemplo, casi todas las religiones más grandes del mundo profesan tener fe en un dios genérico, y por eso que muchos cometen el error, pensando de que todos adoramos y seguimos al mismo Dios. Pero la verdad es que no todos seguimos al mismo Dios. Si fuera todo el mismo Dios, entonces estaríamos realmente perdidos. El problema sería que estaríamos lidiando con un dios que sufre serios problemas de identidades múltiples, porque a un grupo de personas le dice algo, y a otro grupo le dice otra cosa. Por lo tanto, si creemos en un Dios perfecto, es imposible entonces aceptar de qué todas las religiones llevan a lo mismo. Por eso que este asunto de solamente creer en Dios es parte de la respuesta, pero falta lo principal, lo cual da lugar al centro de este mensaje.

Para que el hombre pueda experimentar a Dios Padre, como El mismo lo desea, todo debe centrarse en el Señor Jesucristo. Si vemos las Sagradas Escrituras, son muy limitados los momentos que Dios Padre habló. El Señor Jesucristo siempre ha sido el que ha tenido contacto con el hombre. Él fue el que habló con Abraham, su amigo. Él fue el que hablo con Moises, el gran YO SOY, y así sucesivamente. Las únicas instancias que la Biblia da donde Dios Padre comunicó algo directamente fue solamente en los momentos que El mismo declaraba que fijaran su atención en el Señor Jesús. Esto leemos: Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Matthew 17:1-5. Y en ese instante, Dios Padre mismo es el que corrige la vista del hombre. El Padre no dijo que le escucharan a Él. El Padre no dijo que miraran ni a moises ni a Elías. ¿Qué fue lo que dijo Dios Padre? Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Por lo tanto, si uno quiere llegar al Padre, si una persona quiere obtener la vida eterna, si queremos alcanzar todos los secretos del universo, es necesario solamente enfocarnos en el Señor Jesucristo, y verle, como lo que es: Dios y Señor. De otra manera, no hay ni perdón de pecados, ni vida eterna, ni respuestas para nada, y obviamente, no hay ningún tipo de recompensa en la eternidad. El Señor Jesucristo es el misterio de la de edades, el cual se reveló en la manera más significativa para nosotros. Si El hubiera permanecido en los cielos, no tendríamos ninguna esperanza. Si El no hubiera muerto en la cruz como el sacrificio perfecto, no habría perdón de pecados. Y si El no hubiera sido resucitado de los muertos, no habría manera de que nosotros pudiéramos vivir eternamente. A muchos le gusta el asunto del destino, y de hablar del destino, pero la verdad es que, sin Cristo, nuestro destino sería el infierno por nuestros pecados. Pero bendito sea el Señor, por lo que El hizo, porque El rompió nuestro destino a través de la cruz.

Por lo tanto, el centro de nuestra fe y el centro de nuestra prédica debe ser el Señor Jesucristo. Esto dice la Palabra: Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Ephesians 1:15-23. El Señor es la respuesta absoluta a todo lo que realmente importa, sin excepción. Por eso que no le podemos añadir nada a la fe en Cristo. Pueden que haya cosas que ayuden, pero el centro de nuestra fe, el todo de nuestra vida, debe ser el Señor. Escrito está: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Philippians 2:9-11. Por lo tanto, el Señor debe ser nuestro ejemplo, como dijo el Apóstol Pablo: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 1 Corinthians 11:1. Cuando el Señor dijo: …Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí, no era una ilusión de grandeza, sino una realidad, y si queremos llegar a estar con Dios Padre en la eternidad, en Su reino, debemos tratar al Señor Jesucristo como lo que realmente es: la única respuesta a todo el universo. Escrito esta: El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Colosenses 1:15. Así que, si se nos a revelado el misterio de todas las edades, ¿Qué otra respuesta necesitamos? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El Señor castigará a Su pueblo - Oseas 8:8 – 9:17

Basado en Oseas 8:8 – 9:17 (Versión Reina Valera 1960)

Devorado será Israel; pronto será entre las naciones como vasija que no se estima. Porque ellos subieron a Asiria, como asno montés para sí solo; Efraín con salario alquiló amantes. Aunque alquilen entre las naciones, ahora las juntaré, y serán afligidos un poco de tiempo por la carga del rey y de los príncipes. Porque multiplicó Efraín altares para pecar, tuvo altares para pecar. Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña. En los sacrificios de mis ofrendas sacrificaron carne, y comieron; no los quiso Jehová; ahora se acordará de su iniquidad, y castigará su pecado; ellos volverán a Egipto. Olvidó, pues, Israel a su Hacedor, y edificó templos, y Judá multiplicó ciudades fortificadas; mas yo meteré fuego en sus ciudades, el cual consumirá sus palacios. No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo. La era y el lagar no los mantendrán, y les fallará el mosto.  No quedarán en la tierra de Jehová, sino que volverá Efraín a Egipto y a Asiria, donde comerán vianda inmunda. No harán libaciones a Jehová, ni sus sacrificios le serán gratos; como pan de enlutados les serán a ellos; todos los que coman de él serán inmundos. Será, pues, el pan de ellos para sí mismos; ese pan no entrará en la casa de Jehová. ¿Qué haréis en el día de la solemnidad, y en el día de la fiesta de Jehová? Porque he aquí se fueron ellos a causa de la destrucción. Egipto los recogerá, Menfis los enterrará. La ortiga conquistará lo deseable de su plata, y espino crecerá en sus moradas. Vinieron los días del castigo, vinieron los días de la retribución; e Israel lo conocerá. Necio es el profeta, insensato es el varón de espíritu, a causa de la multitud de tu maldad, y grande odio. Atalaya es Efraín para con mi Dios; el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, odio en la casa de su Dios. Llegaron hasta lo más bajo en su corrupción, como en los días de Gabaa; ahora se acordará de su iniquidad, castigará su pecado. Como uvas en el desierto hallé a Israel; como la fruta temprana de la higuera en su principio vi a vuestros padres. Ellos acudieron a Baal-peor, se apartaron para vergüenza, y se hicieron abominables como aquello que amaron. La gloria de Efraín volará cual ave, de modo que no habrá nacimientos, ni embarazos, ni concepciones. Y si llegaren a grandes sus hijos, los quitaré de entre los hombres, porque ¡ay de ellos también, cuando de ellos me aparte! Efraín, según veo, es semejante a Tiro, situado en lugar delicioso; pero Efraín sacará sus hijos a la matanza. Dales, oh Jehová, lo que les has de dar; dales matriz que aborte, y pechos enjutos. Toda la maldad de ellos fue en Gilgal; allí, pues, les tomé aversión; por la perversidad de sus obras los echaré de mi casa; no los amaré más; todos sus príncipes son desleales. Efraín fue herido, su raíz está seca, no dará más fruto; aunque engendren, yo mataré lo deseable de su vientre. Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las naciones.

El juicio de Dios sobre Su pueblo está determinado generalmente, pero en lo personal, podemos decir que sí se pueden cambiar las cosas, especialmente lo referente a lo eterno. Pero para remediar el asunto, hay que entender el mal. Es necesario identificar lo que Dios quiere que cambiemos. Vimos en este pasaje de que Dios iba a castigar a Su pueblo, y por desgracia, estos males de los cuales habló el Señor sucedieron, porque no hubo conversión en el pueblo de Dios. En vez de tomarlo en serio, lo ignoraron, y así siguieron pecando en contra del Señor.

¿De qué se trataban los pecados, que se cometían que llevó a la ira a Dios? Había mucho pecado y de distintos géneros, por decir. Casi se puede decir, qué no hubo pecado que no cometieran. El pueblo de Dios cayó en idolatría, adorando a otros dioses, a los mismos dioses de los pueblos que El mismo había derrotado delante de ellos Y en conjunto con esa idolatría, cometieron todos los pecados envueltos con la adoración hacia esos falsos dioses e ídolos. Cometían fornicación y adulterio. Hacían sacrificios inmundos. Le hacían daño a su prójimo. Y como si esto no fuese suficiente, habían cometido el sacrilegio de meter esos otros dioses e ídolos en el templo del Señor. Y con eso también se adoraban, asimismo, buscando hacer su propia voluntad, en vez de hacer lo que Dios mandaba. Tal era su depravación que hasta sacrificaban a sus hijos recién nacidos, a esto falsos dioses, quemándolos vivos sobre una estatua de piedra, pero ¿para qué? Para conseguir lo que ellos querían.

Y, ¿qué vemos hoy en el llamado pueblo de Dios? ¿No vemos las mismas cosas? En un momento se alaba a Dios, pero en otro momento, el pueblo de Dios busca a otros dioses, y le ofrendan más que a Dios, le ofrendan su tiempo, sus bienes, y hasta sus seres queridos, con tal de conseguir lo que desean. Muchas personas hoy en día viven en pecado, practicando cosas que van claramente en contra de la voluntad de Dios. Y hay muchas iglesias que hasta abiertamente apoyan lo que es abominación ante Dios. Hay muchos predicadores y maestros de la Palabra que enseñan cosas que van totalmente en contra de la voluntad de Dios para su propio beneficio, usando una aparente piedad como fuente de ganancia. Y si encuentran horrible el asunto de que el pueblo de Dios antes quemaba a sus hijos, hoy se hace de distintas maneras, y hasta de peores formas, en vez de criarlos en el temor del Señor, dejan que peligren sus propias almas al permitir la corrupción.

¿Dios irá a pasar por alto todos estos males? No, especialmente considerando todo lo que El ha hecho, y sigue haciendo hoy en Su buena voluntad y amor. La paciencia de Dios sí tiene límites, y el pueblo de Dios está llegando a esos límites, por su vana manera de vivir, por su constante rebelión, en fin, porque no le aman ni le teme como el Dios y Señor que es. Esto dice la Palabra: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? Malaquias 1:6a. Esto es lo que está mal. También dice: Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra… Isaias 51:13a. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos… Hechos 17:28a. Si vives, es porque El lo permite. Si tienes habilidades, es porque El te las dió. Todo lo que eres y lo que tienes se lo debes a Él. Y aún más, el perdón y la salvación a la cual tienes acceso solo fue hecho posible a través de la muerte de Su Unigénito Hijo, el Señor Jesucristo. Así que, le debes todo al Señor. Por tanto, vive de esa manera, de corazón, si quieres obtener Su perdón y redención. Porque también dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gálatas 6:7. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. 1 Corintios 16:22. Si deseas encontrar gracia ante el Señor, aprende a temerle y amarle como Él se lo merece. Puede que no te escapes del juicio físico hoy, pero sí, rescatarás tu alma por toda la eternidad si aprendes a ser justo con Dios a través del Señor Jesucristo. Así que, ¿cambiarás tu modo de proceder antes que sea muy tarde? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Evita el castigo eterno de Dios - Jeremias 16:1-15

Basado en Jeremias 16:1-15 (Versión Reina Valera 1960)

Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet-haquerem; porque del norte se ha visto mal, y quebrantamiento grande. Destruiré a la bella y delicada hija de Sion. Contra ella vendrán pastores y sus rebaños; junto a ella plantarán sus tiendas alrededor; cada uno apacentará en su lugar. Anunciad guerra contra ella; levantaos y asaltémosla a mediodía. ¡Ay de nosotros! que va cayendo ya el día, que las sombras de la tarde se han extendido. Levantaos y asaltemos de noche, y destruyamos sus palacios. Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Cortad árboles, y levantad vallado contra Jerusalén; esta es la ciudad que ha de ser castigada; toda ella está llena de violencia. Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida. Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra inhabitada. Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos. ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman. Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano. Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová. Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.

Este evento del cual habló el profeta Jeremias tristemente se cumplió en el año 586 AC, cuando el ejercito babilonio sitió y después destruyó a Jerusalén, e inclusive, destruyó todas sus defensas y el templo de Jehová, y así, matando a miles de miles de personas. Y la Biblia nos enseña que el Rey Nabucodonosor deporto a Babilonia miles de personas, y dejo atrás en las tierras de Israel solo a los pobres y a los campesinos para trabajar la tierra para su reino. Esto era algo impensable que sucediera. Nadie en Israel se imaginó que esto sucedería porque nunca tomaron en serio las tantas advertencias de Dios, de que vendría un castigo nacional si no se arrepentían de su mal camino.

Para poder entender lo que paso y porqué las personas nunca lo pensaron posible, debemos entender el trasfondo. El pueblo judío era una nación de extremo poder y de riqueza, por supuesto, por la manera que Dios lo bendecía y le seguía dando benevolentemente. Era prácticamente invencible, con un ejército plenamente armado y organizado. Durante la época de Salomon, el reino de Israel fue el centro del mundo donde los grandes reinos venían a Israel porque querían tener paz con ellos y aprender de su grandeza, como la reina de Saba que vino a Israel porque quería solo conocer a su rey, que desde tierras muy lejanas había escuchado de su sabiduría. Entonces, de un punto de vista humano, no era posible pensar que serían conquistados, vencidos, y hasta divididos como pueblo (como fue profetizado) teniendo tanto en que confiar humanamente hablando. No tenía ninguna lógica. Pensaban que Jerusalén, su capital, era invencible por sus grandes muros y perfecta protección estructural. No obstante, Dios mismo fue el que le dió la manera a Nabucodonosor de poder vencer tal fortaleza. Dios fue el que trajo a Babilonia a las puertas de Jerusalén, porque se cansó de contenerse, se cansó de ver el constante pecado y rebelión de Su pueblo. No pudo soportar más ver la maldad de un pueblo a quien le había dado tanto, y que su constante repuesta al bien de Dios era la ingratitud.  

Tendríamos que preguntarnos, ¿Cómo es que esto se relaciona al presente? Ya pasamos la época donde el Evangelio sí llego prácticamente a todo el mundo, y hubo cierto tiempo de paz porque hubo mucha conversión hace varios años, donde las personas en general, en lo más mínimo, había cierto respeto por Dios, y muchos de nosotros nos convertimos a Dios. En mi nación (EEUU), por ejemplo, vino un gran despertar al Evangelio hace ya varios años, donde miles de miles de personas se convertían al Señor casi a diario. Posiblemente se acordarán del evangelista llamado Billy Graham, el cual Dios uso para evangelizar tanto en grandes reuniones hechas en estadios, como también por radio y por televisión a casi todo el mundo, predicando el Evangelio de Cristo, donde millones de personas fueron expuestos a la sana doctrina de Cristo, donde una persona tenía que arrepentirse y convertirse de todos sus pecados, de recibir al Señor Jesucristo como Señor y Dios, y de seguirlo diariamente para poder ser salvo. Y como él, hubo muchos otros más que también llevaron este mensaje de salvación al mundo, misioneros que dejaban sus hogares y viajaban miles de millas para darle la oportunidad a aquellos que no sabían del amor del Señor. Pero hoy, vemos en la gran mayoría del mundo, como también, dentro de la mayoría de nuestras propias iglesias, mucha rebeldía, mucho pecado, practicando así las mismas cosas por lo cual Dios castigo a Su pueblo Israel hace años atrás. Hay muchos pastores y predicadores que hablan de paz cuando no hay paz, hablan de prosperidad y sanidad en vez de arrepentimiento y conversión, engañan al pueblo con un evangelio fácil, permisivo, y liberal donde no se predica ni del cambio o la transformación, ni siquiera de hacerle el bien al prójimo, sino de una autocomplacencia donde tratan de convertir a Dios en su siervo, en vez de ellos servir a Dios. Han convertido la gracia de Dios en libertinaje, en una licencia para pecar por la libre y vivir egoístamente. Y claro, muchos del pueblo está muy contentos con tales doctrinas, y buscan más de aquello.

Y, ¿Qué dice Dios de esto? ¿Complacemos a Dios con tal abominación? ¿La gracia de Dios tolerará tales cosas, de personas que se burlan de la cruz de Cristo, y de todo el propósito que Dios tuvo con aquello? Escrito esta: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31. La ira de Dios viene, y ya se está manifestando, porque nada de lo que sucede en este mundo es por accidente. Por lo tanto, mi más excelente consejo es: arrepiéntete y conviértete al Señor, no por un momento, o por solo apaciguar una mala circunstancia, sino de corazón, para que cuando venga Su ira sobre el mundo, a lo menos tú te encuentres justificado delante de Su trono a través del Señor Jesucristo en el gran juicio, donde todos daremos cuenta por nuestros hechos, sean buenos, o sean malos. Así que, ¿Estarás preparado para ese momento? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La fidelidad de Dios - Ezequiel 38

Basado en Ezequiel 38 (Versión Reina Valera 1960)

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas; Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo; Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo. Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a ti, y sé tú su guarda. De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel, que siempre fueron una desolación; mas fue sacada de las naciones, y todos ellos morarán confiadamente. Subirás tú, y vendrás como tempestad; como nublado para cubrir la tierra serás tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo. Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento, y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas; para arrebatar despojos y para tomar botín, para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra. Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes, te dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para tomar botín, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos? Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habite con seguridad, ¿no lo sabrás tú? Vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejército, y subirás contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra; será al cabo de los días; y te traeré sobre mi tierra, para que las naciones me conozcan, cuando sea santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos. Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No eres tú aquel de quien hablé yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te había de traer sobre ellos? En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dijo Jehová el Señor, subirá mi ira y mi enojo. Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habrá gran temblor sobre la tierra de Israel; que los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y toda serpiente que se arrastra sobre la tierra, y todos los hombres que están sobre la faz de la tierra, temblarán ante mi presencia; y se desmoronarán los montes, y los vallados caerán, y todo muro caerá a tierra. Y en todos mis montes llamaré contra él la espada, dice Jehová el Señor; la espada de cada cual será contra su hermano. Y yo litigaré contra él con pestilencia y con sangre; y haré llover sobre él, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están con él, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre. Y seré engrandecido y santificado, y seré conocido ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy Jehová.

Una de las riquezas más grandes de la Palabra de Dios, y como vemos Su divinidad es a través del cumplimiento múltiple que tiene a través de los tiempos. Muchos pasajes de la Biblia no son solo para un evento aislado, sino que puede tratarse de distintos eventos similares a través de los tiempos y en distintos medios o dimensiones, tanto como literal y físicamente, como también espiritualmente. Y esto va más allá de toda metáfora, sino que se trata de una increíble y extremadamente densa sustancia, si se le pudiera llamar asi. La Palabra de Dios es infinitamente rica que aplica tanto como en el presente y hasta el futuro eterno.

Habiendo dicho esto, leímos recién de una de las profecías Bíblicas que habla sobre el Armagedón, de un lugar donde Dios mismo será el que atraiga a las naciones de la tierra en contra de Israel no para destruir a Israel, sino para terminar con ellas de una vez y por todas. Y muchos de estas naciones que están mencionadas existen hoy, y están determinadas a terminar con Israel, tales como Persia (o Irán, en el presente), y otros como Mesec y Tubal (y Rus como el hebreo original lo menciona, que es Rusia en el presente). En fin, muchas naciones vendrán, determinadas para destruir a Israel, como lo están hoy. Pero, nos debemos preguntar algo. ¿Por qué Dios es el que los atrae? Y hay dos razones. Primero, porque Dios usa las circunstancias difíciles para poder despertar a Su pueblo (como también a todos nosotros cuando estamos enfocados en otras cosas, aparte de Dios). Por desgracia, la gran mayoría de las personas no buscan de Dios en un momento de tranquilidad y de paz, sino que cuando las cosas están turbulentas y desesperadas, y ahí es cuando o nos acordamos del Señor, o buscamos del Señor. Bendito sea el Señor que El no es rencoroso, sino grandemente misericordioso. A nadie le gusta que lo busquen después que lo hallan despreciado, y porque es su último recurso, ¿verdad? Lo segundo, Dios atrae a estas naciones en contra de Israel para traer sobre ellos justificadamente su destrucción, y así, cumpliendo Su propia promesa a Israel, como está escrito: Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré… Genesis 12:3a. Así que, podemos ver muy claramente que la razón por lo cual Irán, por ejemplo, está atacando a Israel, igual como todos aquellos que se han unido al ataque, es porque Dios desea traer juicio sobres ellos. La destrucción de estos grupos y naciones vendrán inevitablemente, más tarde o más temprano, porque Dios sigue amando a Israel, aunque todavía muchos no se hallan convertido todavía. Y esto nos lleva a lo próximo.

Escrito esta: Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo… Romanos 11:25-26a. Y la siguiente profecía le debiera preocupar al mundo, y a los cristianos fríos y tibios dentro del pueblo de Dios: De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. Mateo 24:32-33. Hay menos cristianismo verdadero hoy en el mundo gentil, y más conversión en Israel. The Times of Israel publicó un artículo donde cita su gran preocupación en el crecimiento de la populación judía convirtiéndose al cristianismo. Se escribió este articulo el 2 de mayo del 2021: Hace cinco años, había quince mil judíos en Israel que se habían convertido al cristianismo. Hoy, los misioneros presumen de que esa cifra se ha duplicado, alcanzando los treinta mil. Los expertos en el ámbito de la contramisión informan de la misma alarmante tasa de judíos que se están uniendo a la Iglesia. La higuera a comenzado a florecer, por lo tanto, el fin ya está a las puertas. Dios es un Dios fiel, y Su Palabra y Su cumplimiento a través de los tiempos lo demuestran. Por lo tanto, seas Judío o Gentil, busca del Señor con todo tu corazón para que puedas disfrutar de Su fidelidad eternamente, porque de otra manera, solo sufrirás Su juicio y Su ira al final. ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La importancia de Israel - Jeremias 16:14-15

Basado en Jeremias 16:14-15 (Versión Reina Valera 1960)

No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres.

Lo que debiera ser lo más importante para todo cristiano es la Palabra de Dios. Lo que tenemos escrito en la Santa Biblia, desde Genesis hasta Apocalipsis, no son solo palabras y letras en hojas de papel, o como se ve hoy, data en un sistema, visibles a través de una pantalla, sino que es la Palabra de Dios, y como tal, es Dios mismo, porque Su Palabra es el fundamento de todo. Dios no sería Dios sino fuere por Su Palabra. Y como lo escribió el Apóstol Juan, inspirado por el Espíritu Santo: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3. Entonces, la Palabra de Dios, lo que hace posible toda la deidad de Dios, es Cristo.

Ahora bien, lo que leímos hoy es una profecía que se cumplió hace cientos de años, y Dios uso a un rey gentil para cumplir Su promesa, al rey Ciro. El rey Ciro o Ciro el Grande de Persia fue el que terminó los 70 años de cautiverio de Israel, y permitió que el pueblo judío volviera a Jerusalén en 538 AC. Y no solamente eso, sino que también autorizo y financió la reconstrucción del Segundo Templo, y devolvió todo lo que el rey Nabucodonosor había tomado del templo. Su decreto permitió la restauración de la vida religiosa judía y la soberanía de Israel.

Habiendo dicho esto, debemos preguntarnos, ¿Las profecías en la Palabra de Dios se cumplen una sola vez, o son aplicativas para una sola instancia? Y la respuesta, y la misma historia nos enseña que no es así. En el año 70 DC, el pueblo de Israel sufrió otra destrucción, pero esta vez seria a través del imperio Romano. El Señor mismo predijo su caída y destrucción, y hasta de la manera que sería destruido, como quedo escrito:  Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada. Marcos 13:1-2. Esto se cumplió exactamente, y la razón porque no quedo piedra sobre piedra del templo, fue porque los Romanos desarmaron los muros para poder sacar el oro y las piedras preciosas incrustadas entre ellas. Y, ¿Por qué Dios permitió esto? El Señor dijo: Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. Lucas 19:43. Nada bueno sucede cuando el Señor da la oportunidad de conocerle, y se le rechaza.

Pero ¿esto sería el fin de Israel, porque rechazaron al Mesias en aquel entonces? Absolutamente que no. El mundo ha sido testigo de uno de los milagros más significativos no solamente para Israel, sino también, para el mundo entero, la señal de que estaríamos en los últimos tiempos. Después de siglos de haber sido destruido Israel y su pueblo dispersado por todo el mundo, literalmente, Dios cumpliría esta profecía: y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos. Ezequiel 37:21-22. Esto se cumplió el 14 de mayo, de 1948, y los Estados Unidos lo reconoció como tal estado y nación independiente inmediatamente, el mismo día. Esto marcaria el cumplimiento del favor de Dios hacia Su pueblo, como también, comenzaría el reloj del fin para el mundo entero.

¿Qué podemos entender con todo esto? Que Israel sigue siendo el pueblo escogido de Dios, a pesar de que muchos de ellos todavía no han reconocido al Señor Jesucristo como el Mesias, aunque esto ya ha cambiado hacia algunos años, donde vemos el cumplimiento de esta profecía:   También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Lucas 21:29-31. La higuera es Israel, y ya ha habido muchos convertidos, Judíos que sí han aceptado a Jesucristo como Señor y Dios, cosas que antes no sucedían. La higuera sí está floreciendo. Esto también dijo el Apóstol Pablo: Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Romanos 11:1-5. Por lo tanto, viendo la fidelidad de Dios mismo, haciendo milagros por Su pueblo Israel, siglos después, y hasta hoy, debemos poder entender, los que realmente deseamos honrar a Dios, que debemos seguir apoyando a Israel, porque esta promesa sigue: Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Genesis 12:1-3. Por lo tanto, el que desea la bendición de Dios sobre su vida, debe bendecir a Israel, hagan lo que hagan, pase lo que pase, porque el que le maldiga, trae sobre si la maldición de Dios. Por eso que este asunto de quitarle a Israel lo que Dios mismo le dió (sus tierras), es totalmente en contra de la voluntad de Dios. Esto no es política. Esto es la Palabra de Dios, y el que decide desafiar a Dios, la ira de Dios mismo caerá sobre él, por su propia elección (porque todos tenemos libre albedrio).

Así que, independientemente de que el judío crea en el Señor, o todavía no, no le pertenece a nadie ni juzgarlos, ni aún menos, hacerles daño por su incredulidad. Por el propio bien personal, hay que respetar la Palabra de Dios, y que El haga como El quiera, como el Dios y Señor que es. Esto dice la Palabra: …¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 1 Samuel 15:22. Entonces, ¿Le obedeces al Señor por tu propio bien, o le desobecerás y vivirás consecuencias que son totalmente evitables? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El peligro con no tomar al Señor en serio - Oseas 4

Basado en Oseas 4 (Versión Reina Valera 1960)

Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote. Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré. Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta. Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma. Y será el pueblo como el sacerdote; le castigaré por su conducta, y le pagaré conforme a sus obras. Comerán, pero no se saciarán; fornicarán, mas no se multiplicarán, porque dejaron de servir a Jehová. Fornicación, vino y mosto quitan el juicio. Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras. No castigaré a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá. Si fornicas tú, Israel, a lo menos no peque Judá; y no entréis en Gilgal, ni subáis a Bet-avén, ni juréis: Vive Jehová. Porque como novilla indómita se apartó Israel; ¿los apacentará ahora Jehová como a corderos en lugar espacioso? Efraín es dado a ídolos; déjalo. Su bebida se corrompió; fornicaron sin cesar; sus príncipes amaron lo que avergüenza. El viento los ató en sus alas, y de sus sacrificios serán avergonzados.

Para evitar confusión y dar dirección correcta al mensaje, este pasaje no fue escrito para el mundo en general, como mucho de la Biblia, sino para el pueblo de Dios. Muchos cristianos juzgan al mundo, hablando mal del que desconoce la Verdad de Dios, y que Dios los juzgará. Y sí, hay cierta verdad, que Dios traerá juicio sobre el mundo, pero no necesariamente sobre aquel que todavía desconoce Su verdad, sino sobre aquel que desprecia Su llamado a la salvación, al que ya ha sido expuesto al evangelio. Pero este pasaje no habla ni siquiera a esa parte del mundo, sino al pueblo de Dios, o al que a lo menos dice ser pueblo de Dios, y no está viviendo lo que manda Su Palabra. Dios asigna todo tipo de responsabilidad al que conoce la verdad y no la obedece. Como Adan y Eva, ellos conocían muy plenamente la dirección del Señor, de que no habían de comer del árbol prohibido, pero comieron, y así desobedecieron, y trajeron la muerta al mundo. Así mismo es aquel a quién Dios sí juzgará.

Ahora bien, muchos creyentes piensan que hoy vivimos en el tiempo de la dispensación de la gracia de Dios, y que eso significa que ya no hay juicio para ellos, porque somos salvos por gracia, pero eso es un grave error, porque contradice todo lo que está escrito, lo que inspiró directamente el Espíritu Santo. En fin, todo en la Palabra de Dios apunta hacia un juicio, y como tal, Dios tiene por responsables a todos lo que sí conocen la Verdad.

Muchos dirían: ¿Cómo me va a juzgar Dios? Y muy fácil podríamos responder: en base a Su Palabra. Desde el momento que una persona hace una decisión por Cristo, lo primero que debe buscar es Su Palabra: De leerla, estudiarla, y obedecerla. Hoy vivimos en un tiempo donde hay más acceso a la Palabra de Dios que en cualquier otro tiempo en la historia. Se estima que se han distribuido aproximadamente 7 billones de copias por todo el mundo en los últimos 1.500 años. Y hoy también tenemos el internet y aplicaciones gratis con libre acceso a través de nuestros teléfonos inteligentes donde cada persona puede tener la Palabra en su mano. Por lo tanto, nadie tiene la excusa de que no tiene acceso.

Entonces, ¿Cuál es el problema? El problema es muy sencillo que tenemos hoy, que la gran mayoría del pueblo de Dios no toma en serio al Señor, y como se levantó la ira de Dios en contra de Su pueblo Israel en el pasado (como lo que leímos hoy), también Dios hoy está llegando al punto de ira contra Su pueblo, o ¿creen que todo lo que está pasando hoy es por accidente, o por culpa de las personas que desconocen el Evangelio? Esto dice la Palabra: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Malaquias 1:6-8. ¿Cómo puedo decir que está mal el pueblo de Dios? Dense cuenta, de qué todos los pecados que cita el Señor en el capítulo de Oseas que leímos, se vé hoy plenamente en el pueblo de Dios, y así, no lo honran como Padre Celestial, ni mucho menos, le temen como Señor. El grave problema es que se ha enseñado, y también les atrae muy convenientemente las doctrinas que acentúan más la gracia de Dios, la bondad de Dios, la misericordia de Dios, en fin, el amor de Dios, y de tal manera que han tratado de convertir a Dios en un bonachón, que hagas lo que hagas, El te va a perdonar, y te va a bendecir, y claro, porque no, te va a dar la vida eterna, porque total, somos salvos “por gracia y no por obras.” Por lo tanto, no importa ni el pecado, ni la falta de arrepentimiento, ni nada de lo que hagas porque Dios es amor, y es misericordioso, y es fiel, pero, esta idea es antibíblica. Esto dice la Palabra: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31. Así que, por tu propio bien, examina tu vida, y ve lo que estás haciendo mal, y arrepiéntete con todo tu corazón porque: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿Estas tomando en serio al Señor, por tu propio bien eterno? O, ¿Haces cómo te parece sin ningún temor al Señor? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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No hay lugar para el egoísmo - Josué 21:43 – 22:9

Basado en Josué 21:43 – 22:9 (Versión Reina Valera 1960)

De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella. Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos. No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió. Entonces Josué llamó a los rubenitas, a los gaditas, y a la media tribu de Manasés, y les dijo: Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo de Jehová os mandó, y habéis obedecido a mi voz en todo lo que os he mandado. No habéis dejado a vuestros hermanos en este largo tiempo hasta el día de hoy, sino que os habéis cuidado de guardar los mandamientos de Jehová vuestro Dios. Ahora, pues, que Jehová vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos, como lo había prometido, volved, regresad a vuestras tiendas, a la tierra de vuestras posesiones, que Moisés siervo de Jehová os dio al otro lado del Jordán. Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma. Y bendiciéndolos, Josué los despidió, y se fueron a sus tiendas. También a la media tribu de Manasés había dado Moisés posesión en Basán; mas a la otra mitad dio Josué heredad entre sus hermanos a este lado del Jordán, al occidente; y también a estos envió Josué a sus tiendas, después de haberlos bendecido. Y les habló diciendo: Volved a vuestras tiendas con grandes riquezas, con mucho ganado, con plata, con oro, y bronce, y muchos vestidos; compartid con vuestros hermanos el botín de vuestros enemigos. Así los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés, se volvieron, separándose de los hijos de Israel, desde Silo, que está en la tierra de Canaán, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de sus posesiones, de la cual se habían posesionado conforme al mandato de Jehová por conducto de Moisés.

En el cristiano, nunca debe haber ningún tipo de egoísmo. Es más, si una persona en realidad desea obtener la vida eterna, la entrada al reino de Dios, no puede ser una persona egoísta. Para comenzar, la única manera que alcanzamos la vida eterna u obtenemos entrada al reino de Dios es solamente a través de hacer la voluntad de Dios y no la nuestra. No hay otra manera. Esto dijo el Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Este es un principio bíblico fundamental, y en realidad debe ser el todo del hombre. Si una persona pierde de vista esto, no va a ganar absolutamente nada, no importa la fe que profese tener. Esto también está escrito: Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Romans 14:8-9. Así que, si una persona no busca vivir para Cristo y hacer la voluntad de Dios, está perdiendo miserablemente su tiempo. No va a conseguir absolutamente nada. Y muy francamente, debiera buscar hacer otra cosa, aunque el único camino hacia Dios, hacia la vida eterna, sólo se encuentra a través del Señor Jesucristo. Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6. Esto podrá sonar duro, pero es la verdad: Si una persona no quiere hacer la voluntad de Dios, y aún menos vivir para El, ¿qué va a hacer entonces en el cielo? ¿Qué otro propósito tendría Dios, al dejar entrar a tal persona en Su reino, sino el de hacer Su voluntad por toda la eternidad, sí ni siquiera le interesa hacerla aquí qué es tan poco tiempo, en comparación?

Habiendo dicho esto, ¿qué es entonces la voluntad de Dios? Esto dice Su Palabra: Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:37-40. Cuando nuestro amor está enfocado en el Señor; el Señor siempre nos llevará a amar al prójimo, y el amor solo se demuestra con hechos, y no con palabras, ni solo con buenas intenciones y nada más. Dios mismo nos dió Su ejemplo al no solo decir que nos amaba, sino que lo demuestra a través de todos Sus hechos, como la creación, todo el universo que Él sostiene en su lugar y hace funcionar a través de Su Persona, cosas que ni aún entendemos, y aún peor, tomamos por asentado. Él dá la lluvia y la luz, y permite que nuestros corazones palpiten, que todas nuestras funciones involuntarias, como lo llama la ciencia, trabajen, como también, el aire que respiramos. Todo esto nos da Dios a diario. Y como si esto fuere poco, El demostró Su amor sacrificialmente, al dar a Su Hijo Unigénito, al Señor Jesucristo, para que muriera por nuestros pecados, para que por la fe en El y la obediencia a Él, pudiéramos tener la vida eterna. Todo esto lo hizo y lo hace Dios solo por gracia, porque El no tiene ningún tipo de obligación con nosotros. Esto dice Su Palabra: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 1 Juan 4:10-11. Así que, si amamos a Dios como El se lo merece, eso nos llevaría a obedecerle, lo cual envuelve el amar al prójimo.

Vemos también este principio en lo siguiente: …Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.  Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.  Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. Juan 21:15b-17. Noten que cada vez que el Señor le preguntaba a Pedro si le amaba, y él le respondía, Él le mandaba hacerle el bien a Sus ovejas o corderos, y las ovejas y corderos representan a las personas que siguen al Señor. Pero esto también manda el Señor: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Matthew 5:43-45.

Los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés no se quedaron en su lugar para disfrutar su posesión, sino que le obedecieron a Dios y fueron con sus hermanos para que ellos también lo pudieran obtener. Mi consejo sería: Deja a un lado todo egoísmo porque solo te llevará a la perdición, y busca del Señor honestamente para que El te guíe hacia lo que más vale la pena: A la vida eterna, con recompensa eterna. Así que, ¿seguirás viviendo egoístamente para satisfacer tus propios deseos y así condenarte eternamente? O, ¿Buscarás amar al Señor y vivir para El para que El sea quien te recompense eternamente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Necesitamos andar en el Espíritu - Romanos 8:1-14

Basado en Romanos 8:1-14 (Versión Reina Valera 1960)

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

Entendemos a través de todas las cosas creadas de qué Dios es un Dios muy intencional, y que todo lo que El ha hecho está hecho de acuerdo con Sus designios, a Sus pensamientos, y no por accidente. Entendemos que Su Palabra también ha sido hecha de la misma manera. Puede haber muchas teorías y ideas de cómo se hizo la Biblia, y algunas pueden ser acertadas, y otras no, pero tanto como por la fe y también, al ver una unión y coordinación tan perfecta entre sí, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, también aceptamos que Su palabra, sí es verdad y nuestra única guía para llegar a El. Y es por eso por lo que nos debemos guiar por ella tan cuidadosamente, y de no sacar doctrinas usando un versículo por ahí y otro pasaje por allá, si no aprender una enseñanza a través de la plenitud de las Escrituras.

En el pasaje de hoy, se nos enseña que debemos andar en el Espíritu, si legítimamente deseamos tener nueva vida en Cristo, si queremos llegar al cielo u obtener la vida eterna. El andar en el Espíritu no se trata solamente de una oración que se hizo como decisión para seguir a Cristo, sino también vivir después día a día con Cristo, buscando hacer la voluntad del Padre todo lo que podamos. Sí, hay un momento que debemos entregarnos al Señor para poder nacer de nuevo, y claro, hacerlo de corazón, pero, eso no es todo, sino que sólo es el comienzo de un largo camino que hay que caminar y terminar reteniendo una fe genuina y un estilo de vida que glorifica a Dios. Si eso no se cumple, no importa la fe que uno profese tener, ni cuánto diga una persona que cree en Cristo, si no anda en el Espíritu como lo manda la Palabra, no va a obtener la entrada al reino de Dios. Esto no es una opinión, sino un hecho que la propia Palabra de Dios enseña, como lo que leímos hoy.

La Palabra de Dios es nuestra instrucción, y por eso se nos da como mandamiento, porque es necesario hacer lo que El dice. Cuando llegamos a Cristo y le damos nuestra vida, el Espíritu Santo entra en nosotros, pero eso no quiere decir que ya todo está hecho, o como muchos piensan, que nuestra vida está puesta como sobre rieles, como un tren, y de que ya no hay que preocuparse de nada. Eso tampoco no es así. Siempre está el asunto del libre albedrío, aún cuando hemos venido a Cristo, porque todo está sujeto al amor, y en el amor no hay ni obligación ni control. Por eso que la palabra de Dios nos manda a andar en el Espíritu, porque es una decisión. No es algo automático. Escrito esta: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. Gálatas 5:16-25. Por lo tanto, no solamente vivimos por el espíritu, sino que debemos decidir andar también en el Espíritu para poder obtener la eternidad.

Muchos piensan que existe tal cosa como la predestinación, y sí, la Biblia habla acerca de eso, pero aún dentro de eso también hay lugar para el libre albedrío. Por ejemplo, no hubo una persona en la historia tan elegida como Juan el Bautista. Esto dice la palabra acerca de él: Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?  Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Lucas 1:41-44. Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.  Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. Mateo 3:13-17. Así que, Juan fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre, y fue el que bautizó al Hijo de Dios, y también escucho el testimonio del Padre desde los mismos cielos. Pero, veamos lo que pasó en su fin: Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Mateo 11:2-3. También le llegó el tiempo a Juan que él tenía que tomar una decisión: o de seguir creyendo en el Señor, o de rendirse. Si Juan tuvo que llegar a ese momento de decisión de seguir andando en la fe en Cristo o no, ¿qué te dice eso de ti y de mí?

Así que, es necesario no solamente llegar a la fe en Cristo, sino también, seguir en ella hasta el fin, andando en el Espíritu, seguir cambiando y buscando hacer la voluntad del Padre, buscando la instrucción y revelación de Dios a través de Su Palabra, y siempre hablando con El, como dice: Orad sin cesar. 1 Tesalonicenses 5:17. Así que, ¿Ándas en el Espíritu o sigues viviendo como te parece? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Viviendo para Cristo - 1 Corintios 7:17-40

Basado en 1 Corintios 7:17-40 (Versión Reina Valera 1960)

Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias. ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide. La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios. Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios. En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel. Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está. ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte. Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar. Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa. Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor. Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case. Pero el que está firme en su corazón, sin tener necesidad, sino que es dueño de su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija virgen, bien hace. De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor. La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.

El punto que el Apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, está explicando en este pasaje, es uno primordialmente, y es lo que define si una persona realmente va a obtener entrada en el reino de Dios, o no, y es el asunto de vivir para Cristo. A través de todo lo que explica, el tema que es fundamental es: el vivir para el Señor sea cual sea nuestra condición o circunstancia, y esto define todo, y lo que hace ver más claramente de lo que en realidad se trata el Evangelio. ¿Qué no es parte del Evangelio? El Evangelio no se trata de encontrar una esposa o un esposo, ni de tener hijos. El Evangelio no se trata de resolver nuestros problemas, sean problemas matrimoniales, o problemas con hijos, o ni siquiera de resolver problemas de salud. El Evangelio no se trata de tener amigos o amigas. El Evangelio no se trata de tener una casa o posesiones, de obtener un bienestar económico, ni aún menos, de “disfrutar la vida” como muchos cristianos piensan. El Evangelio tiene como centro la Cruz de Cristo, y tenemos que entender que Cristo no sufrió en este mundo, ni murió en una cruz por ninguna de estas cosas, aunque sean necesarias y no sean malas en sí mismas, sino que, El permitió que Su cuerpo fuera hecho pedazos, y derramó Su sangre por algo mucho más grande y significativo. Y si no entendemos este punto, no solamente viviremos vidas inútiles, sino que no obtendremos entrada en Su reino. Aunque una persona diga que cree en Cristo, no encontrará ninguna justificación en el Gran Juicio de Dios.

Lo primero que debemos ver es que el requisito principal para ser salvo, aparte del arrepentimiento y conversión de todos los pecados, es el creer, pero, sobre todo, el hacer a Jesús nuestro Señor, como esta escrito: Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:9. Y, ¿Qué significa que El sea el Señor de nuestras vidas? Que ya no le pertenecemos ni nos domina el pecado, ni Satanás, ni siquiera nosotros mismos en nuestras vidas. Cuando le aceptamos como Señor, nos estamos entregando a El literalmente para hacer Su voluntad. Este es todo el propósito por el cual Cristo murió, para darnos la otra oportunidad de cumplir el propósito para el cual fuimos creados y hechos, para servir a Dios. Escrito esta: Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Romanos 14:8-9. En esta vida, hay dos lados solamente, no hay neutros, por lo tanto, o le perteneces a Dios a través del Señorío de Jesús, o le sigues perteneciendo al enemigo. Pero la Palabra dice esto para tu consideración: Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:20-23.

Y finalmente, si un cristiano solo está buscando de Dios para hacer su voluntad, para arreglar sus problemas, o aún peor, tratando de utilizar a Dios, no importa lo que profese creer, está siguiendo la muerte, y tendrá eso como fin. Escrito esta: No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:15-17. Al final de todo, cada uno de nosotros dará cuentas ante el Señor, de lo que hizo, de cómo vivió esta vida, y en ese momento, el Señor determinará que sucederá con nosotros en la eternidad, si viviremos para siempre en El y con El, o si recibiremos la condena más grande que un ser podrá tener. Esto dice la Palabra: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Por lo tanto: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿Vives para el Señor, haciendo contar todo lo que haces aquí y ahora para el futuro eterno, o sigues decidiendo vivir para ti mismo, y así desechando la vida eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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¿Quién tú crees que Jesús es? - Hechos 17:1-15

Basado en Hechos 17:1-15 (Versión Reina Valera 1960)

Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de 9reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; a los cuales Jasón ha recibido; y todos estos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús. Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas.  Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.  Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.  Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres. Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes. Pero inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuese hacia el mar; y Silas y Timoteo se quedaron allí. Y los que se habían encargado de conducir a Pablo le llevaron a Atenas; y habiendo recibido orden para Silas y Timoteo, de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen, salieron.

Como leímos, pudimos ver todas las distintas cosas que sucedían cuando predicaban los discípulos. Unos eran salvos, otros no escuchaban, y otros causaban alboroto y eran de tropiezo para el Evangelio. Pero ¿qué era lo que provocaba tantas emociones y reacciones diversas? ¿Era porque hablaban de un Dios universal? No. En realidad, cuando se habla de Dios, las personas no sienten tanta aversión. Hasta las personas incrédulas y agnósticas no se ofenden mucho. La mayoría de las personas aceptan, o hasta pueden ser neutras en sus sentimientos. Entonces, ¿Qué era y es lo que provoca tanto problema?

En el pasaje, leímos que los discípulos hablaban más precisamente de Cristo Jesús, y hablaban de El no como si hablarán de un buen hombre, o de un profeta, sino como el Dios que es, el Todopoderoso que era, que es, y el que ha de venir. Y el Señor mencionó varias veces que El sería la causa de división, y entre todo tipo de personas, hasta entre familiares. Esto dijo: No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;  y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. Mateo 10:34-37. Así que, aunque El es el Príncipe de Paz como lo menciona Isaías, Su persona no siempre causa paz, sino graves problemas.

Ahora bien, ¿Por qué pasaba y aún sucede esto? ¿Por qué tanta controversia? Para la gran mayoría de los judíos, es imposible para ellos aceptar que el mismo Jesús que nació y caminó en este mundo era el mismo Dios que fue desde el principio, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, el Dios temible y poderoso que hizo grandes prodigios a través de su siervo Moisés, el mismo que se presentó como el YO SOY. Muchos no pueden aceptar que este Dios haya tomado nuestra forma, aunque haya hecho grandes señales, prodigios, y milagros como hasta el levantar a los muertos. Otros nunca pudieron aceptarle, como entre los religiosos más eruditos, no porque no podían aceptar quien realmente era (y es), sino porque increíblemente le envidiaban. Esto dice la Palabra: Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado. Mateo 27:17-18. Entonces, sea por envidia, o porque no pueden entender muchas cosas de El cómo su nacimiento, o porque tenía forma de hombre, o porque murió y dudaban y dudan de Su resurrección, o porque algunos piensan que ni siquiera existió, de alguna manera u otra, Su persona es razón de controversia.

El asunto es que a pesar de toda la controversia que el Señor causa, todos, sin excepción tienen que tomar una decisión con respecto a lo que creen de El, porque todos, sin excepción, tendremos que reconocer Su majestad, reinado, y autoridad; nosotros para una continua adoración, y otros, antes de recibir su castigo eterno, como el propio Satanás. Sí, hasta Satanás y todas sus huestes un día tendrán que aceptar, arrodillarse, y confesar a Dios, al Señor Jesucristo como lo que realmente es, como dice: …Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Romanos 14:10b-12. Los que deseamos salvación y vida eterna debemos reconocer al Señor, y tratarle como tal hasta el final, no con palabras, sino de corazón, para que podamos ser aceptos ante Dios Padre, como dice: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Debemos convencer a Dios con nuestra fe en el Señor de corazón y con hechos, porque también dice: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. Y Dios permitirá distintas cosas que sucedan para ver si nuestra fe es real y convincente, como el ejemplo que vemos en Abraham, el padre de la fe, como dice: Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Genesis 22:15-18. Abraham convenció a Dios, y nosotros debemos hacer lo mismo, de convencer al Padre con esta fe: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6. Así que, ¿ha pasado lo siguiente en tu vida, y permanecerás en esta fe a pesar del tiempo y las circunstancias, que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Romanos 10:9-10? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El lado practico de seguir a Cristo - Marcos 9:42-48

Basado en Marcos 9:42-48 (Versión Reina Valera 1960)

Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

Vivimos en una sociedad que desea todas las cosas casi instantáneamente y sin ningún tipo de esfuerzo o esmero. Y a casi nadie en el presente le gusta la idea de trabajar duro para conseguir algo, de que hay que hacer sacrificios y que las cosas que valen la pena toman mucho tiempo y dedicación. Muchos ya no creen ni en el trabajo duro, ni en el sacrificio, ni en la paciencia, ni en nada relacionado a la persistencia y la diligencia. La gran mayoría quieren gratificación instantánea con el menor esfuerzo posible, y por desgracia, este mismo mal se ve dentro del pueblo de Dios.

En muchas partes hoy, se predican evangelios o doctrinas que ponen el seguir a Cristo como algo excesivamente fácil, y que llegar al cielo no debe costar nada. El evangelio no es difícil en si, pero el caminar y seguir a Cristo no es fácil. Por ejemplo, muchos enseñan que lo único que una persona debe hacer para llegar al cielo es creer en Cristo, y nada más, sin arrepentimiento y sin un caminar de obediencia, que con solo creer se consigue todo. Otros enseñan que no podemos ganar el cielo con nuestras obras, y que todo es por gracia, y que una persona ya no tiene que hacer nada después de aceptar a Cristo porque las obras no valen de nada. Otros enseñan que toda la obra la hace el Espiritu Santo, y que a la hora que una persona recibe el Señor, todo pasará solo, sin que uno se tenga que esmerar en nada. Y también, hay otras enseñanzas que dictan que, si uno tiene suficiente fe, todo lo que te propongas va a salir bien, y que tendrás salud y también muchos bienes materiales, porque somos hijos de un Rey. Y asi, hay otras enseñanzas que son un producto de medias verdades, con el fin de atraer a las masas, o que no se vayan las personas de la iglesia, para que se puedan mantener económicamente.

Podemos aclarar todo esto con el verdadero evangelio, con la sana doctrina, completamente basada en la plenitud de las Escrituras y no en conveniencias o en cosas que favorecen la carne. El verdadero evangelio consta de: un completo arrepentimiento y conversión de todos nuestros pecados; de creer y aceptar al Señor Jesucristo cómo Dios y Señor; y de seguirlo como el Señor que debe ser en nuestras vidas, buscando hacer Su voluntad y no la nuestra, lo cual nos lleva a las buenas obras, de las cuales habla la palabra de Dios, que son necesarias de hacer como parte de nuestra obediencia. Ya que este es el completo evangelio, esto entonces descarta muchas de las otras cosas que se enseñan como verdad. Habiendo dicho esto, podemos ver lo siguiente.

Lo primero que podemos ver a través de este pasaje es de que existe tal principio como el libro albedrío, y de que debemos someter nuestra voluntad a lo que Dios manda. Leimos muchas cosas que son dadas como instrucción, como cosas que se deben hacer, y que son cosas que van a ser difíciles. Y el Señor también advierte de que, si no hacemos estas cosas, o que evitemos hacer estas ciertas cosas, corremos el peligro de no llegar a la meta eterna. El Señor no lo dice sólo una vez, sino tres veces de que, si no nos cuidamos de hacer ciertas cosas, que no obtendremos entrada al cielo, sino que seremos enviados al infierno. Más claro y tajantemente no lo pudo decir. Habla primero del asunto de no ser de tropiezo a los demás. Esto nos lleva a entender de qué por nuestra propia voluntad, debemos estar pendiente de nuestros hechos, y que no podemos vivir esta vida descuidada e irresponsablemente. Y El también dijo de qué si no nos despojamos de ciertas partes de nuestro cuerpo que nos llevan a caer, que no entraríamos en el reino. Ahora, esto no es un significado literal, de que debemos cortar nuestra mano, o de cortar nuestro pie, o de sacarnos un ojo, literalmente, para no caer. Pero el punto que El está llevando es que debes tomar decisiones muy difíciles para que puedas llegar a obtener la entrada al reino, para dejar de hacer o de practicar cosas que no te dejen heredar la vida eterna. Y estas decisiones van a ser difíciles. Eso es lo que implica el pasaje, que algo te va a costar, y en base a tu libre albedrío, son medidas que tienes que tomar que El te lleva a entenderlas, pero que tú tienes que decidir. Es posible que te sea más fácil cortarte una parte del cuerpo en comparación a las decisiones que puede que tengas que tomar para poder seguir a Cristo. Está es la verdad. La salvación del Señor es totalmente gratuita, es por gracia, pero él seguir a Cristo si tiene un precio.

La Biblia dice así: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. 1 Corintios 6:12. ¿Qué significa esto? Ya que todas las cosas son lícitas, eso muestra claramente el asunto del libre albedrío, de que tenemos la potestad de hacer todo lo que queramos, que no hay algo que nos frene o nos detenga. Dios mismo no nos detiene, ni nos obliga a hacer, o no hacer las cosas. Entonces, todo es lícito, o tengo acceso a hacer lo que yo quiera, pero no todo conviene, o es para mí bien. O sea, de poder todo se puede, pero que debemos hacer algo o no, ese es otro asunto. Y aún más, nosotros no nos podemos dejar dominar por nada, sino sólo por el Señor. Nosotros debemos tener un Señor y no varios. Esto es lo que significa el asunto de no dejarnos dominar por nada. Esto dice la palabra: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7. Dios claramente habla acerca del dominio propio, lo cual da lugar al libre albedrío, y de disponer nuestra voluntad para hacer Su voluntad. Si todo en el Señor fuera como un piloto automático, como algunos lo ponen, entonces El no mencionaría el dominio propio. El pasaje habla también de que no debemos ser cobardes, lo cual implica vencer la cobardía a través de Su poder, y por amor a Él.

Esto, finalmente, dice la palabra: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:1-2. Todo esto tiene que ver con el someter nuestra voluntad a Dios, para hacer las cosas que Él nos manda, y algunas de ellas serán fáciles, y otras pueden que sean muy difíciles. Pero, el punto es que debemos vivir para Cristo y estar dispuestos a hacer lo que El quiera que hagamos, y también, pagar el precio que sea necesario para poder demostrarle nuestro amor, como El se lo merece. Todo es por amor, a fin de cuenta, y el amor, muchas veces sí puede ser muy difícil, pero nada se compara al eterno amor y esperanza que tenemos en Cristo Jesús. Así que, ¿adorás al Señor en espíritu y en verdad con tu vida? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Diferentes experiencias, pero un solo juicio - Hechos 12:1-17

Basado en Hechos 12:1-17 (Versión Reina Valera 1960)

En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

¿Por qué habría una diferencia entre la manera que el Señor actuó con Jacobo y con Pedro? ¿Por qué permitió el Señor que a uno mataran a espada, a Jacobo, pero a Pedro le libro milagrosamente de la muerte? ¿Cuál es la diferencia entre el uno y el otro? Ambos eran apóstoles, elegidos por el propio Señor. ¿Será que Jacobo no tenía suficiente fe? ¿Será que Jacobo era de alguna manera menos que Pedro? ¿Será que Jacobo era más pecador que Pedro? ¿Pedro era más espiritual que Jacobo y por eso le libró el Señor? ¿Pedro tenía más fe que Jacobo? ¿Había un propósito más grande con Pedro que con Jacobo? ¿Había más personas orando por Pedro que por Jacobo y eso fue lo que hizo la diferencia? Como siempre, es necesario ver todas las cosas a través de Su Palabra, y especialmente algo tan pertinente a nuestro diario vivir como esto, porque no todos tenemos las mismas experiencias, ni las mismas oportunidades, y ni aún menos, la posibilidad del mismo estilo de vida. La verdad para que sea verdad debe ser verdad en todas partes, y por todos los tiempos. La verdad no es sujeto ni a naciones o a épocas, porque la Verdad es Dios.

Su Palabra es muy clara en que entre nosotros no hay grandes distinciones, en general. La única distinción que hay entre el ser humano delante de Dios es aquel que decide seguir a Cristo y el que rehúsa o rechaza seguir a Cristo. E inclusive en la dispensación de la gracia de Dios, el tiempo que estamos viviendo hoy, la Biblia dice qué Dios ve de manera similares al judío y al gentil, que ya no hay diferencias, en el sentido de separaciones. No mal entiendan, el judío sigue siendo al primero que Dios busca para salvarlo, y sigue vigente la promesa de que al que los bendice, Dios lo bendecirá y al que los maldice, Dios lo maldecirá. Pero el asunto de qué hay unos que sean mejores que otros, no existe en la palabra de Dios, porque todos somos pecadores. Aún los que hemos llegado a Cristo, seguimos siendo grandemente imperfectos. Somos perdonados, y esa es la gran diferencia con el resto del mundo, y ahora somos llamados a obedecer la voluntad de Dios, a hacer las cosas que El manda. Esto vemos, como ejemplo, acerca de qué si hay diferencia entre un pecador y el otro: En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Lucas13:1-5. Entonces, el Señor con esta respuesta deja muy claro que no hay diferencia entre un pecador y el otro. No hay uno mejor que el otro. Entonces podemos descartar muy fácilmente el asunto de que a uno le fue mejor porque era menos pecador, y al otro le fue peor porque era más pecador. Y ¿Dios ama más a uno más que a otro? Y la respuesta es: absolutamente que no. Dios nos ama a todos por iguales. La Biblia misma dice que: …porque de tal manera amo a Dios al mundo…, sin hacer distinciones entre una persona y la otra, sino que nos ama a todos por igual. A todos nos amanece el mismo sol. A todos nos da la misma lluvia. Y claro, la sangre de Cristo fue derramada igual por todos.

Entonces, ¿qué podemos entender de lo que sucedió entre Jacobo y Pedro? Lo único lo que nos debiera importar personalmente es lo que hacemos por el Señor, sea que nos vaya bien, o sea que no nos vaya de lo mejor, (humanamente hablando por supuesto), porque él que sigue al Señor tiene una esperanza eterna en los cielos, los que deciden seguir a Cristo, a pesar de las circunstancias, a pesar de las dificultades, en cualquiera estado que este. Tenemos que siempre tener en mente de que sí hay un juicio final, donde todos, sin excepción, daremos cuenta delante del Dios Altísimo, y debemos poner todo lo que somos a Su disposición, sea poco, o sea mucho, vivamos un poco de tiempo o muchos años, seamos ricos o seamos pobres. Esto dice por ejemplo la Palabra: Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Lucas 12:42-48. Esto es lo que más nos debiera interesar y no en hacer comparaciones, sino que Dios nos pedirá cuentas de lo que hicimos con nuestras oportunidades, bienes, y tiempo, si buscamos hacer Su voluntad o vivir a nuestra manera. Esto dijo Pablo: Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14. No hubo una persona con un testimonio más claro de conversión y de pertenecerle a Cristo que Pablo, y si él decía que él todavía no lo había alcanzado, ¿qué nos dice esto a nosotros? Escrito está: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Entonces, ¿estás enfocado más en tus circunstancias al presente? O ¿estás más pendiente de qué, pase lo que pase, que Dios te pedirá cuentas después, cuando todo esto haya terminado? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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No le desobedezcas al Señor - 1 Reyes 13

Basado en 1 Reyes 13 (Versión Reina Valera 1960)

He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, aquel clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres. Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará. Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar. Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová. Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes. Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente. Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar. Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres. Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el. Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le contó todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había hablado al rey. Y su padre les dijo: ¿Por qué camino se fue? Y sus hijos le mostraron el camino por donde había regresado el varón de Dios que había venido de Judá. Y él dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le ensillaron el asno, y él lo montó. Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá? Él dijo: Yo soy. Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan. Mas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar. Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres. Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua. Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver. Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito, sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres. Cuando había comido pan y bebido, el que le había hecho volver le ensilló el asno. Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al cuerpo. Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo; y vinieron y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba. Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del camino, dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehová; por tanto, Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehová que él le dijo. Y habló a sus hijos, y les dijo: Ensilladme un asno. Y ellos se lo ensillaron. Y él fue, y halló el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león que estaban junto al cuerpo; el león no había comido el cuerpo, ni dañado al asno. Entonces tomó el profeta el cuerpo del varón de Dios, y lo puso sobre el asno y se lo llevó. Y el profeta viejo vino a la ciudad, para endecharle y enterrarle. Y puso el cuerpo en su sepulcro; y le endecharon, diciendo: ¡Ay, hermano mío! Y después que le hubieron enterrado, habló a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto a los suyos. Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el, y contra todas las casas de los lugares altos que están en las ciudades de Samaria. Con todo esto, no se apartó Jeroboam de su mal camino, sino que volvió a hacer sacerdotes de los lugares altos de entre el pueblo, y a quien quería lo consagraba para que fuese de los sacerdotes de los lugares altos. Y esto fue causa de pecado a la casa de Jeroboam, por lo cual fue cortada y raída de sobre la faz de la tierra.

Hoy, el pasaje es largo, pero necesario, para poder entender el mensaje: No le desobedezcas al Señor. Hoy leímos de dos personas que no le obedecieron al Señor, y de un profeta engañador que le fue de tropiezo al varón de Dios. El primero que veremos es el rey Jeroboam. Dios precisamente le mando a este varón de Dios al rey porque Jeroboam estaba pecando en contra de Dios, a sabiendas, y no solamente peco él, sino que hizo a muchos dentro de su pueblo pecar en contra del Señor, al desobedecer principios básicos de Dios, mandatos claros que el Señor había establecido. Y como persistió en su maldad, Jeroboam con toda su familia fue cortada y raída de sobre la faz de la tierra.

El segundo es este varón de Dios, quien había presenciado hasta un milagro de Dios. El Señor le había mandado muy claramente que no podía volver a Bet-el, ni comer pan ni agua de ese lugar. Y se dejó engañar por este profeta viejo, que probablemente era uno de los corruptos que había puesto el rey Jeroboam. Uno podría decir, ¿Por qué le mando el Señor que no volviere a Bet-el, y que no comiere pan ni bebiere agua de allí? Y la respuesta es: ¿Que importa? Tenga lógica o no, entendiera o no el porqué, no es necesario una larga explicación o disertación teológica. El Señor sencillamente le dijo que, no lo hiciera. Y para su desgracia, se dejó llevar por alguien que tenía el membrete, pero que no temía a Dios, y le fue muy mal.

Esto dice la Palabra de Dios: …Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación… 1 Samuel 15:22b-23a. Todo es pecado en este mundo, pero hay cosas que Dios le pone más prioridad que a otras, y que deben ser acatadas, se entiendan o no. No todo lo que Dios manda tendrá lógica para nosotros, ni aún menos, para nuestra sociedad, pero sencillamente se debe obedecer para nuestro bien. Lo único lo que produce la vida eterna en el ser humano es la obediencia a Dios. Si Dios manda muy claramente algo en Su Palabra, no te dejes engañar por alguien que te diga lo contrario, ni por tu propio parecer o necesidad, sino obedece por tu propio bien. Y, si no te pasa algo malo al momento, no es señal ni de aprobación o de debilidad divina, sino solo de Su misericordia, dando lugar para un cambio. Entonces, ¿Le obedeces al Señor, o vives en desobediencia, y así, produciendo tu propia futura destrucción? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Si buscas la Verdad, la encontrarás - Hechos 8:26-40

Basado en Hechos 8:26-40 (Versión Reina Valera 1960)

Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.

¿Es difícil encontrar la Verdad, especialmente si uno genuinamente la está buscando? La respuesta es, no. En realidad, la Verdad esta siempre alrededor de nosotros, y lo experimentamos a cada momento y de distintas maneras. Todas las cosas que todos nuestros sentidos detectan no solamente nos dejan saber, sino que proclaman que hay un Dios Todopoderoso. Esto dice la Palabra: Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:19-20. Y también dice: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Así que, todo existe, y es, y subsiste gracias a la Persona de Dios. Entonces, si estas respirando, y tu corazón esta palpitando también, y todas tus facultades y habilidades “involuntarias”, como le llaman la ciencia, están funcionando en este momento, es porque Dios a través de Su Persona lo hace posible y lo permite. Esta es una realidad, por lo tanto: la Verdad.

Entonces, ¿por qué muchas personas supuestamente no encuentran la Verdad? El problema en sí, no es que no puedan lograr tener acceso a la Verdad, sino que la gran mayoría de las personas no están buscando la Verdad, aunque digan lo contrario. La realidad es que la gran mayoría de las personas están buscando otras cosas, y se preocupan por cosas que no tienen nada que ver con la Verdad. La mayoría de las personas están solamente buscando resolver sus problemas en el presente, o conseguir obtener sus metas, o cómo dicen muchos, de realizar sus sueños, pero nada de eso tiene que ver con la Verdad, en fin, con Dios. Y es por eso por lo que casi nadie logra llegar a la Verdad. Es más, la gran mayoría de los supuestos cristianos buscan de Dios para que Dios les sirva, para que Dios les cumpla su voluntad en vez de ellos hacer la voluntad de El. Esto por desgracia es un triste hecho. Y los que hacen esto solamente están contentos con Dios cuando les cumple a ellos en sus términos. Y si Dios no les cumple, entonces se enojan con Dios, y deciden hasta abandonar a Dios. Dirán muchos que creen en Cristo, pero por desgracia, son palabras y nada más, y no le siguen como el Señor que es. Esto dice la palabra: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. Entonces, el problema no es de qué es difícil llegar a la Verdad, sino que muchos, en su gran mayoría, sencillamente no están buscando la Verdad, y cuando la Verdad se presenta delante de ellos, o la rechazan, o la tratan de utilizar a su voluntad, pero, en fin, no toman la Verdad como tal. Y lo peor del asunto es que se atreven a hablar mal del Señor, como si la culpa fuera de Dios que ellos están buscando las respuestas en cosas ilusorias.

Esto, por ejemplo, aclara la palabra de Dios: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7-8. Entonces, si una persona de corazón pide encontrar la Verdad, Dios proveerá los medios de que lleguen a ella, como lo hizo con este eunuco del cual leímos antes. Este hombre estaba buscando de Dios, y estaba buscando en Su Palabra, y el Señor al ver tal hambre en él, que, hasta le envío a Felipe, para que le aclarará lo necesario, para que llegara a la Verdad, la cual es el Señor. Pero también hay que tener cuidado, en que esta palabra no solamente se cumple para bien y para salvación, sino que también se puede cumplir de otra manera. Si una persona sigue empecinada en pedir lo que no sirve, en buscar lo que no es de Dios, en llamar a todo lo que no tiene que ver con Dios o está opuesto a Dios, es muy posible que se le cumpla. Tenemos que entender que como hay un Dios, también hay un diablo. Está el bien y está el mal. Y si una persona persiste tanto buscar en lo malo, no verá la Verdad, no verá el bien, sino que Dios permitirá que sí se cumpla lo que desea, y que el diablo haga de la suyas. Siempre debemos tener en mente que el Señor es digno, y como tal, El sí tiene gracia para con nosotros, pero también tiene un límite. Él es lento para la ira y grande en misericordia, pero eso no quiere decir de qué su ira nunca vendrá y que su misericordia es ilimitada. La gracia de Dios, aunque sea algo increíblemente grande por decir, tiene sus límites. Y el Señor nunca va a violar el libre albedrío de una persona. Cada uno finalmente es libre para decidir su futuro eterno. Esto dice la palabra acerca del libre albedrío: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19. Todos tenemos esta libertad, sin excepción. Ni Dios, ni el diablo puede obligar a nadie. Todos somos libres para escoger. y muchas veces, Dios, en Su gran misericordia, no deja que se nos cumplan nuestros malos deseos, con la esperanza que nos demos cuenta de que nada de lo demás sirve, sino que El es el único que vale la pena. El Señor es el único que nos puede librar de nuestros pecados y lavarnos de todos ellos. El Señor es el único que nos puede dar vida y recompensa eterna. Todo lo demás, como lo dice la Palabra es solo vanidad. Esto dijo el apóstol Juan acerca de este mundo: Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 John 2:16-17. Entonces, ¿estás buscando del Señor genuinamente, o sigues buscando en otras cosas que no sirven para nada? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Las cosas de Dios son distintas a las cosas del mundo - Marcos 10:35-45

Basado en Marcos 10:35-45 (Versión Reina Valera 1960)

Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

En general, a nosotros muchas veces no nos queda claro, o no somos suficientemente celosos, de que debe haber una separación entre las cosas de Dios, y las cosas del mundo, o de nuestro parecer (lo cual se explicara más adelante). Muchas veces, nos dejamos llevar por las opiniones del mundo para tomar decisiones y conducir nuestras vidas, y hasta para dirigir cosas dentro de los mismos ministerios, cosas que debieran ser totalmente consagradas a lo de Dios, como indica Su Palabra. No debe haber ninguna mixtura en las cosas de Dios con las del mundo, porque se junta lo santo con lo profano.

En la Palabra, como vimos hoy, vimos muy claramente que hay grandes diferencias entre ambos reinos. Ya vimos que el Señor le explico a sus discípulos que él que quiera ser grande en el reino de Dios, debe servir, como el modelo que dejo El mismo. El Señor Jesucristo vino porque Dios lo envió, y vino a servir a tal punto que hasta se sacrificó por nuestros pecados en la cruz. En un punto relacionado, nuestros soldados y sirvientes públicos arriesgan sus vidas todos los días por el bienestar del pueblo a quien sirven, muchos de ellos también han sacrificado sus vidas por el bien de los demás, para que pudiéramos disfrutar de las tantas y bellas libertades que disfrutamos hoy, como también, de la relativa seguridad en que podemos vivir. Pero, a pesar del gran valor que tiene este servicio público y nacional, el Hijo de Dios hizo mucho más, porque fue perfecto, santo, y lo hizo no por algunas personas o naciones, sino por todo el mundo. Todos nuestros pecados fueron puestos sobre El. Así fue como sirvió el Señor a la humanidad, en obediencia y para la gloria de Dios Padre. Así que, hay una gran diferencia entre la manera de Dios y la del hombre natural.   

Lo curioso es que precisamente Juan y Jacobo tuvieron este problema de mezclar las cosas en más de una ocasión. En el evangelio de Lucas leemos lo siguiente: Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea. Lucas 9:51-56. Entonces, ¿Cuál fue el error de Juan y Jacobo en su modo de pensar? En que el mundo siempre piensa en la venganza, en las muestras de poder, como también, en infligir algún tipo de daño en respuesta al mal. El Señor no necesitaba que Juan y Jacobo hiciera descender fuego del cielo. El Señor como el Dios Todopoderoso que era (y es) pudiera haber hecho eso y mucho más, pero decidió no hacerlo, sino mas bien, promulgo la gracia de Dios. Su misión en Su ministerio terrenal como el Dios que era (y es) no era de consumir a sus enemigos como en el Antiguo Testamento, sino del extender la gracia, al dar lugar al arrepentimiento y a la conversión para que haya salvación. Lo que si debemos tener muy en cuenta es que la gracia de Dios si tiene límites. Su gracia no es una licencia para pecar, como muchos lo toman hoy, y que algunos ven la misericordia y gracia de Dios como señales de debilidad o de inexistencia. El Señor volverá a ser ese fuego consumidor en el juicio venidero.

¿Qué otra cosa es muy distinta entre Dios y las cosas del mundo (y aquí entramos en la explicación de nuestro parecer, y como también debemos evitarlo)? Es muy común escuchar el consejo: deja guiarte por tu corazón. De acuerdo con Dios, esto es un grave error. Nosotros nunca, ni como cristianos, debemos dejarnos llevar por nuestro corazón porque nuestro corazón, aunque more el Señor en él, todavía tiene severos problemas. El corazón finalmente es el centro del ser del hombre, y como tal, sigue corrompido por el pecado, y es por eso que no nos debemos dejar llevar por él. Esto dice la Palabra: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. Y esto también dijo el Señor: Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Mateo 15:18-19. Así que, no es nada bueno dejarnos llevar por nuestro corazón porque solo saldrán malas decisiones, y ninguna mala decisión trae buenas consecuencias, especialmente en referencia a las cosas de Dios.

Entonces, ¿Con qué nos debemos dejar llevar y usar como la base para todo en nuestra vida, si deseamos ser acertados en las cosas eternas de Dios? Es necesario nacer de nuevo en Cristo para que el Espíritu Santo entre en nuestras vidas. El es el que debe guiarnos, y no el mundo, ni siquiera nosotros mismos. Dijo el Señor: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Juan 16:13-14. Y, ¿Que usa el Espíritu Santo para guiarnos? El usa la Palabra de Dios, desde Genesis hasta Apocalipsis. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16-17. Si deseas hacer la voluntad de Dios y ser acertado en las cosas de Dios, debes dejar a un lado las cosas del mundo y hasta tus propias ideas y adoptar lo que Dios dice, para tu propio bien en el mundo presente, y aún más importante, en el futuro eterno. Así que, ¿Sigues las cosas de Dios o lo que a ti te parece? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El problema con el yugo desigual - Esdras 9:1-7

Basado en Esdras 9:1-7 (Versión Reina Valera 1960)

Acabadas estas cosas, los príncipes vinieron a mí, diciendo: El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones. Porque han tomado de las hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en cometer este pecado. Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo. Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde. Y a la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí mis manos a Jehová mi Dios, y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día. 

Sabemos que vivimos en un mundo corrompido por el pecado. Desde la caída de Adan y de Eva, todos heredamos un lugar con una naturaleza llena de muerte, de destrucción, de enfermedades, y de diversos problemas, gracias al pecado que entro en el mundo. Si deseamos ubicar la raíz de todos nuestros males, la culpa NO es de Dios, por mucho que deseen culparlo. El hombre decidió pecar en contra de Dios voluntariamente, en base a su libre albedrio, y después de eso, todos hemos hecho lo mismo. Así que sea, directamente por nuestro pecado, o por el pecado de los demás, o hasta por el pecado ambiental (porque vivimos en un ambiente corrompido), el pecado es la raíz de todos nuestros males. Hoy leímos de una de las razones principales de porque el pueblo de Israel se corrompió, y Dios mismo los entregó a una destrucción nacional, y como lo dijo el mismo Esdras, sobrevivió solo un remanente, y este pequeño grupo de personas, o fue llevado cautivo a Babilonia para ser siervos, o fue dejado en la tierra para cultivarla para el reino, también, como siervos. Se estiman que fueron como 4.600 familias que fueron deportadas a Babilonia durante la conquista de Nabucodonosor. Una gran nación fue reducida a una fracción pequeña en gran parte, por haber hecho yugo desigual. Esdras mismo explicó en este pasaje que se trataba del pecado que cometió el pueblo, de no solamente unirse a personas paganas, sino que también, que hicieron conforme a sus abominaciones. Y ¿cuáles eran estas abominaciones? La adoración a dioses extraños y falsos, cometiendo idolatría y todo lo asociado con esa idolatría, hasta llegar a sacrificar a sus propios hijos, quemándolos vivos en un altar de piedra. Este fue el grave problema con el yugo desigual, o con unirse a personas paganas.

Ahora ¿este pecado sigue siendo malo hoy ante Dios? Muchos cristianos cometen el error en pensar que las cosas del Antiguo Testamento, o los fundamentos de la ley de Dios ya no aplican, y que fueron abolidos a través de Cristo. El unirse a personas paganas o no convertidas al Señor, sigue siendo pecado ante Dios. Esto dice la Palabra: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. 2 Corintios 6:14-18. Y veamos aún más. Hay muchos supuestos creyentes que practican la fornicación y piensan que no pecan en contra de Dios, o porque tienen una sola pareja (como le llaman hoy) o porque no se casan con ellas, pero también es un grave error. Esto explica la Palabra: ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Corintios 6:15-19. Sea un yugo temporal o más permanente, cualquier yugo (porque los yugos no solo son sexuales, sino también cuando formas una intimidad con el mundo), la unión con un incrédulo sigue siendo un pecado serio ante Dios y trae muchas consecuencias espirituales y naturales.

Esdras hace referencia de que este mal ya estaba presente hacia mucho tiempo en el pueblo de Dios, desde los antiguos reyes. Esto explica la Palabra: Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A estas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel.. 1 Reyes 11:1-9a. Mas claro no puede explicarse el problema.

¿Qué finalmente manda Dios? ¿Qué debemos aborrecer el mundo, como muchos creyentes también hacen hoy? No. Esto dice Dios: Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Jeremias 15:19. Dios desea salvar al mundo, y nosotros debemos ayudar en el asunto, pero no en unirnos al mundo, sino ayudar al mundo llegar a Cristo, y convertirse de corazón (porque prácticas religiosas no salvan). Un real convertido a Cristo debe unirse, o entablar intimidad solo con otro igual. O si no, se traerá muchos problemas sobre sí. Así que, si eres cristiano, ¿con quién es tu intimidad, con lo que le pertenece a Dios, o al enemigo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Confundiendo la misericordia de Dios por debilidad, o porque no existe - Ezequiel 39:1-16

Basado en Ezequiel 39:1-16 (Versión Reina Valera 1960)

Tú pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las partes del norte, y te traeré sobre los montes de Israel; y sacaré tu arco de tu mano izquierda, y derribaré tus saetas de tu mano derecha. Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida. Sobre la faz del campo caerás; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor. Y enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que moran con seguridad en las costas; y sabrán que yo soy Jehová. Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca más dejaré profanar mi santo nombre; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, el Santo en Israel. He aquí viene, y se cumplirá, dice Jehová el Señor; este es el día del cual he hablado. Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán, y encenderán y quemarán armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y lanzas; y los quemarán en el fuego por siete años. No traerán leña del campo, ni cortarán de los bosques, sino quemarán las armas en el fuego; y despojarán a sus despojadores, y robarán a los que les robaron, dice Jehová el Señor. En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán Valle de Hamón-gog. Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para limpiar la tierra. Los enterrará todo el pueblo de la tierra; y será para ellos célebre el día en que yo sea glorificado, dice Jehová el Señor. Y tomarán hombres a jornal que vayan por el país con los que viajen, para enterrar a los que queden sobre la faz de la tierra, a fin de limpiarla; al cabo de siete meses harán el reconocimiento. Y pasarán los que irán por el país, y el que vea los huesos de algún hombre pondrá junto a ellos una señal, hasta que los entierren los sepultureros en el Valle de Hamón-gog. Y también el nombre de la ciudad será Hamona; y limpiarán la tierra.

Muchos argumentarían de que este pasaje está haciendo referencia a un gran enfrentamiento entre Dios y el hombre en los últimos tiempos, a un momento donde Dios mismo congregará a las naciones en contra de Israel para derrotarlos horrible y vergonzosamente. De acuerdo a la Palabra, Israel no tendrá que mover ni un solo dedo para defenderse, sino que el Señor hará maravillas, o mas bien, dejará caer Su ira en horror sobre Sus enemigos. La Palabra también da estos detalles: Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad [Jerusalén], y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios. Apocalipsis 14:17-20. Para actualizar las medidas de lo que Dios expresa aquí, los frenos de los caballos van en su boca, lo que esta conectado a las riendas. La boca de un caballo esta, en promedio a un metro y medio de altura; y un estadio (que es una medida griega para la longitud), es aproximadamente 180-190 metros de largo, así que, 1.600 estadios son como 304 kilómetros de largo. O sea, la ira de Dios va a dejar un mar de sangre de 304 kilómetros de largo por un metro y medio de profundo. Esto no va a ser una masacre, sino algo que en realidad no existe la palabra para describirlo.  

¿Cuándo será este horroroso evento? No lo sabemos con exactitud, pero como van transcurriendo las cosas, puede que suceda un día no muy lejano. De acuerdo a todo lo que ya se ha cumplido de las Escrituras hasta ahora, el Señor podría venir en cualquier momento por Su pueblo. Estamos viviendo indudablemente los últimos tiempos. Las cosas que mas definen que estamos ya en la recta final son: las guerras que han pasado ya estos dos últimos siglos (Mateo 24:6); las enfermedades y plagas que existen hoy, en conjunto con el hambre (Lucas 21:11); el volver Israel a su tierra y ser reestablecido en 1948 (Ezequiel 36:24); la decadencia del mundo, llamando lo bueno malo y a lo malo bueno (Isaias 5:20); las grandes inmigraciones del mundo con el avance sin precedente de la ciencia, como está escrito: Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará. (Daniel 12:4b); y finalmente, la corrupción y la apostasía dentro de la iglesia universal de Dios, donde se cambia la Biblia dando muchas excusas inaceptables y donde se enseña y practican muchas cosas que parecen como la verdad, pero no lo son (2 Timoteo 4:3-4). No debe haber ninguna duda de que ya estamos muy cerca del fin.

Ahora bien, muchos dirán, ¿Por qué ya no ha venido el fin todavía? Y la respuesta también se encuentra en la Palabra, como está escrito: Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3:8-9. La gran misericordia y gracia de Dios es lo que hace que demoren las cosas un poco más. El es el que ha decidido tardar lo por venir. Si el mundo y todo lo que en el hay no ha sido consumido, es solo por Su paciencia.

Pero ¿Qué esta pasando hoy con el hombre? En vez de agradecerle a Dios Su gran bondad y tomar la oportunidad para cambiar, para volverse a El como corresponde, hoy, la gran mayoría, e inclusive muchos de los que se llaman ser pueblo de Dios, toman Su gran bondad, misericordia, y paciencia como debilidad, como incapacidad, o aún peor, como que El no existe. Para muchas de las personas hoy, no hay Dios. Puede que digan que creen en Dios, pero dentro de su intimidad, de lo profundo de su mente y corazón, no lo creen. Porque si lo creyeran, sus vidas serian algo totalmente distinto. Muchos de la humanidad, e inclusive muchos de los supuestos creyentes viven como si Dios no existiera, y por lo tanto, como si nunca va a haber un gran juicio donde todos daremos cuentas. Pero la verdad es que Dios sí existe, y que Dios sí va a traer la calamidad al hombre, mas tarde o mas temprano, por su continua rebelión, y no solo va a traer la destrucción en lo físico, sino aún más importante, si el hombre no se arrepiente individualmente de sus pecados como corresponde y le obedece a Dios, experimentará el horror más grande: la condena a un infierno eterno, donde el alma sufrirá lo indecible e indescriptible para siempre. Porque esto dice la Palabra, lo que dijo el propio Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. El consejo más excelente que le puedo dar al mundo entero es que se arrepienta con todo su corazón de todos sus pecados, y que obedezca al Señorío de Jesucristo para perdón y salvación eterna, antes que sea muy tarde. Nuestras opiniones no valen de nada ni aquí, ni menos, ante el trono del Dios Todopoderoso. Lo único que importa es lo que Dios piensa de nosotros y de nuestros hechos. Así que, ¿Tomarás en serio la misericordia de Dios “a tiempo” en vez de deambular en otras cosas que solo te llevaran a tu perdición eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La fe que complace a Dios - Hebreos 11:8-22

Basado en Hebreos 11:8-22 (Versión Reina Valera 1960)

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos.

¿Qué tipo de fe es la que agrada a Dios? Para comenzar, tendríamos que definir la fe, y podríamos comenzar al decir las cosas que no son fe, a lo menos, la fe que es divina, la fe de la cual habla la palabra de Dios. Por ejemplo, la fe no se trata de pensar positivo. La fe no tiene nada que ver con el cumplir nuestra voluntad. La fe no controla a Dios, ni es una manera de hacer a Dios algo que El no desea. Como también, la fe divina nunca va en contra de Su Palabra. Al entender estas cosas, nos daríamos cuenta de lo que muchos piensan que es la fe en realidad, pues no tiene nada que ver con lo que Dios enseña. La gran mayoría de las veces, tanto el amor, como la fe son malentendidas y malinterpretadas, como otras cosas que no tienen nada que ver ni con Dios, ni con lo que en realidad debieran ser.

La Biblia enseña esto acerca de la fe: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.  Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Hebreos 11:1-3. Entonces, al entender lo escrito, debiéramos poder ver más claramente que la fe no es en sí, ni un sentir, ni una idea, ni un concepto, sino que es algo que va mucho más allá de eso. Por ejemplo, la Palabra nos enseña aquí que la fe nos ayuda a entender que todo el universo fue hecho a través de la Palabra de Dios. Así que, la fe se trata más bien de qué está enfocada en una Persona, en la persona de Dios y en Sus hechos. La fe es la manera que podemos venir a intelectualizar o razonar de alguna forma que el Invisible fue el que creó e hizo todo lo visible. Entonces la fe es el vehículo que de alguna manera conecta a Dios con el hombre, es lo que Dios ha incorporado en el ser humano para que tenga la capacidad de ir más allá de lo visible, en fin, de poder tener la habilidad de poder creer en Dios.

Ahora bien, esto nos conlleva al siguiente punto, que la fe en sí no tiene mucho significado por sí sola, sino que adquiere el gran valor que tiene cuando la aplicamos a Dios. Ahí es que la fe realmente se convierte en un poder ilimitado, donde toma su verdadero valor, lo cual hace toda la diferencia en el mundo. Lo explicaré de esta manera. Si una persona pone su fe sobre lo material, en realidad no le sirve de nada, porque su confianza está puesta sobre algo que es finito, corrupto, y limitado. Por ejemplo, ¿Qué gana una persona al poner su fe en el dinero? Es verdad que el dinero tiene cierto valor en este mundo, y que es necesario para muchas cosas. Pero ¿de qué sirve el dinero en la eternidad? ¿El dinero puede borrar el pecado? ¿El dinero puede darte la vida eterna? ¿El dinero puede llenar el vacío del corazón del hombre? ¿Podrás comprar el cielo con el dinero? No. De la misma manera ¿qué ganamos con poner nuestra fe en otras personas que son tan falibles y limitadas como nosotros? Es verdad que una relación entre personas tiene mucho valor, pero, no obstante, no tiene ningún poder en las cosas que realmente importan, en lo eterno. Todo lo que existe en este mundo algún día dejará de ser, hasta nosotros mismos. Todo lo que está contaminado de alguna manera u otra con el pecado tiene una fecha límite. Entonces ¿sobre quién realmente vale la pena establecer nuestra fe? Sobre Dios, el cual es perfecto, el que nos ama, y el que reina y vive por los siglos de los siglos. Y la Palabra dice esto: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6.

Entonces, la fe que agrada a Dios es la que se establece firmemente sobre El, y sobre todo lo que El hace, especialmente sobre Su Palabra, la cual es responsable por toda la creación. Y entendemos en la Biblia que la Palabra es Cristo, cómo está escrito: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:1-4. La Palabra (Cristo) es el que hace todas las cosas posibles, desde nuestro diario existir hasta lo eterno, como dice: El [Jesús] es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:15-17. El Señor es finalmente lo más grande que debiera alimentar nuestra fe, porque El es la personificación de Dios. Y ¿Qué fue lo que nos mostró el Señor mientras estaba en la tierra? El hizo grandes e increíbles milagros. Él nos enseñó sobre Su reino, y de cómo alcanzar la vida eterna. El demostró con hechos el gran amor de Dios al rendir su vida para ser dada por rescate por nosotros, al morir en la cruz, como el sacrificio perfecto para nuestra salvación. Y finalmente, fue resucitado al tercer día de entre los muertos, y fue visto ascender al cielo, a la diestra del trono de Dios. Todo esto lo vieron los hombres de aquel entonces, y dieron fe de esta realidad. El Señor dijo: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Juan 14:1-3. Así que, ¿quién más ha hecho lo que el Señor ha hecho? ¿Quién puede prometernos lo que sólo El puede dar? Nada ni nadie es como El. Así que, ¿has puesto tu fe sobre el Señor como la Biblia lo enseña para poder complacer a Dios, o todavía tienes puesta tu fe en algo más, convirtiendo tu fe en algo inservible? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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