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Viviendo un estilo de vida que glorifica a Dios - Hechos 25:1-12

Basado en Hechos 25:1-12 (Versión Reina Valera 1960)

Llegado, pues, Festo a la provincia, subió de Cesarea a Jerusalén tres días después. Y los principales sacerdotes y los más influyentes de los judíos se presentaron ante él contra Pablo, y le rogaron, pidiendo contra él, como gracia, que le hiciese traer a Jerusalén; preparando ellos una celada para matarle en el camino. Pero Festo respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea, adonde él mismo partiría en breve. Los que de vosotros puedan, dijo, desciendan conmigo, y si hay algún crimen en este hombre, acúsenle. Y deteniéndose entre ellos no más de ocho o diez días, venido a Cesarea, al siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que fuese traído Pablo. Cuando este llegó, lo rodearon los judíos que habían venido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar; alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada. Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí? Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien. Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que estos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo. Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás.

El Señor nos dijo que en el mundo tendríamos aflicción, y sí, hay muchas razones por lo cual podríamos tener problemas, especialmente si tratamos de hacer la voluntad de Dios. Y podríamos preguntar, ¿Por qué es que tenemos problemas en el mundo? Y la razón principal es, por el pecado, sea por el pecado que cometemos directamente, o por el pecado de las personas que nos rodean, o por el pecado que sencillamente hay en el ambiente, porque el pecado todo lo corrompe. Pero, la mayoría de las veces es por las tres razones: por el ambiente, por los pecados de los demás, y por el pecado nuestro. Siempre que hablamos de problemas, o de desafíos, como algunos lo nombran, necesitamos recordar que el factor principal siempre es el pecado. ¿Para qué? para que le comencemos a tomar aversión al pecado. Si no llegamos a entender que la raíz de todos nuestros males no es el pecado, entonces siempre va a seguir esa complacencia con él, lo cual es lo peor que podemos hacer.

Ahora, cuando venimos a Cristo, ¿Somo hechos perfectos inmediatamente? En lo práctico, por supuesto que, no. El Señor sí nos perdona, y nos dá un nuevo comienzo, pero seguimos con el pecado dentro de nuestros miembros, por lo tanto, es imposible que nosotros seamos perfectos en seguida. Pero, no obstante, cuando venimos a Cristo, el Señor empieza un proceso de transformación en nosotros, como producto de nuestro arrepentimiento y conversión, si es que hubo algo genuino, porque hay muchas personas que nunca experimentan un cambio de vida a raíz de que nunca hubo arrepentimiento. El Señor enseñó: …Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Juan 3:5-6. ¿Qué significa el agua? El Señor está hablando del bautismo de Juan el Bautista, o sea, del bautismo del arrepentimiento. Si una persona no se arrepiente y se convierte de todos sus pecados, no puede nacer de nuevo. Como también dice: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado. Hechos 3:19-20. El Espíritu Santo es el que produce la convicción de pecado (algo que va más allá de la conciencia), para que pueda haber oportunidad de conversión. Pero, si una persona no se arrepiente y no se convierte como es necesario, lo cual es una elección, entonces no hay nuevo nacimiento. Uno de los graves errores en la doctrina de muchos cristianos de hoy, es que se cree que lo único que una persona necesita hacer es solo creer en Cristo, y nada más, para nacer de nuevo, o para ser salvo, pero esto no concuerda con el Señor. Como mismo leímos, si no se cumple con la condición del arrepentimiento y conversión, los pecados nunca son borrados. Entonces, ¿Cómo puede haber salvación?

Y esto nos lleva a lo siguiente, y a lo que debiera ser lógico, especialmente para una persona que entiende el futuro venidero, y es el asunto de tratar de vivir un estilo de vida que glorifica a Dios. Si entendemos el pasaje de hoy, vimos a un Pablo muy confiado no solo en el Señor, sino también, en su conducta, y que no tenía nada que temer porque su conciencia estaba limpia. Como el mismo declaro: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada. Y, ¿Por qué podía decir esto? Porque el trataba de vivir de una manera que glorificaba a Dios, y esto en si lo hacía libre de todo juicio justo, porque cuando buscamos hacer la voluntad de Dios, no le hacemos mal a nadie. Este es el lado práctico que debemos aplicar a nuestra vida cristiana. Y digo que “debiéramos” aplicar, porque es algo que debemos buscar hacer. Nunca nos debemos olvidar del libre albedrio. Aun cuando estamos en Cristo, siempre tenemos la libertad de hacer lo que sea. El Señor siempre nos tratará de guiar, de enseñar, de hablar, de redargüir, y hasta de persuadir a través de las circunstancias, pero en rendidas cuentas, El nunca va a forzar a alguien a hacer algo que no quiere hacer. ¿Por qué? Porque todo está sujeto al amor, especialmente a la fe en Cristo. En el amor no hay ni obligación, ni aún menos, manipulación. Cuando venimos a Cristo, no nos convertimos en títeres, o en robot espiritual, por decir. Por eso que el Señor mismo estableció el primer mandamiento como tal:  Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Marcos 12:30. Si todo fuere automático cuando uno se convierte al Señor, el Señor no perdería el tiempo ni con tanta instrucción en la Palabra, ni con un proceso espiritual que debe haber en el creyente, ni nada así. Por eso que El manda a que debemos amarle con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente, porque el ser humano debe llegar a su propio convencimiento sobre las cosas espirituales, a través de la obra del Espíritu Santo y la enseñanza Bíblica. Todo lo que hacemos debe importarnos, debemos tomar conciencia de nuestros hechos. Y también, si tratamos de vivir un estilo de vida que glorifica a Dios, el lado practico es, que nuestros problemas muchas veces van a ser menos. Por lo menos evitaremos las cosas que están dentro de nuestro control. Esto finalmente aconseja la Palabra: ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. 1 Pedro 3:13-17. Al que más debemos complacer es a Dios, porque todo esto un día terminará, y el único queda por toda la eternidad es el Señor y él que determina donde pasaremos la eternidad es el Señor. Así que, ¿vives un estilo de vida que glorifica a Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La voluntad de Dios - Lucas 13:10-17

Basado en Lucas 13:10-17 (Versión Reina Valera 1960)

Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

En este pasaje, hay muchas cosas y muy profundas que ver, así que, trataremos de ver lo que se pueda. Por ejemplo, vemos al Señor, a esta mujer que llevaba 18 años enferma, a los religiosos, y al pueblo. Lo primero que pudiéremos ver es el asunto de esta pobre mujer que llevaba 18 años enferma, y que estaba enferma porque Satanás la había atado por esos 18 años. Uno se podría preguntar, ¿Todas las enfermedades son producto de un problema espiritual, o de algún pecado, o que otra cosa los produce? Debemos entender que toda enfermedad es producto del pecado del hombre, desde la creación. Cuando Adan y Eva pecaron, ese solo hecho corrompió todo en este mundo. Por eso que el propio Señor les dio una advertencia muy clara, que no comieran del árbol prohibido porque o si no, morirían. Dios fue muy explícito, lo cual nos ayuda a entender que todo el consejo de Dios es solo para nuestro bien, porque todo otro pensamiento es solo engaño de Satanás. Cuando Adan y Eva pecaron, todo en este mundo se echó a perder, y ese mal fue transmitido de alguna manera a toda su descendencia. Por eso que ellos un día murieron, y todos nosotros también moriremos, porque heredamos el pecado. Y la enfermedad es parte del proceso de la muerte. De algo vamos a morir algún día.

Ahora bien, ¿Esta mujer peco directamente, o sea, por su propia voluntad, y por eso enfermo? O ¿Ella se metió de alguna manera directamente con el enemigo, y por eso que enfermo? ¿Era una persona poseída y por eso que estuvo enferma? Lo primero para ver en este punto es que el Señor mencionó que estaba atada por el enemigo, y no hablo de posesión, lo cual es otra cosa. O sea, el enemigo puede tener mucha influencia sobre el cuerpo de uno, y hasta atarnos con una aflicción física o hasta mental. Entonces, ¿El enemigo puede hacerle esto a una persona que le ha entregado su vida al Señor? Y la respuesta es, si, por desgracia, pero, solo si Dios se lo permite. O sea, cuando una persona está vacía, sin Dios en su vida, está totalmente expuesto a todo, sin ningún tipo de protección. Pero, Dios puede permitir ciertas aflicciones que vengan de parte del enemigo cuando hay un propósito, sea por disciplina, por castigo, por prueba, o porque hay algo más allá que una persona debe aprender. Vemos el ejemplo de Job que Dios le dio permiso al enemigo para que tocara su cuerpo, y la razón era para probar a Job, para enseñar a Job, y para que Job pudiera avanzar a un nivel mejor espiritual. En la vida de Pablo, Dios permitió que el tuviera un aguijón en la carne, lo cual podemos entender que era una aflicción física, para que él no se enalteciera por las revelaciones de Dios. Entonces, esta enfermedad era como un freno para su tendencia al orgullo. Como el mismo lo dijo: Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera. 2 Corintios 12:7. Recuerden que uno de los principales problemas que Pablo tenía era su orgullo como el religioso que era antes de conocer al Señor. Entonces, es posible que Dios allá permitido este mal en esta mujer por algún lidiar personal que El tenía con ella, o porque sencillamente, permitió esto para poder mostrar Su poder milagroso en ella, para que no hubiera ninguna duda sobre el milagro, porque no era algo de días o de meses, sino de muchos años.

Otra cosa para meditar es el asunto de las causas de las enfermedades. Como se ha explicado, toda enfermedad viene por culpa del pecado, sea por el pecado ambiental, por decir, el cual no es en sí directamente culpa de la persona, o porque el Señor le da permiso al enemigo, o por culpa directa nuestra. Lo que tendría más lógica ver, es el asunto de cuando nosotros nos provocamos los problemas por nosotros mismos, sin ni siquiera tener ningún tipo de intervención espiritual, sino por nuestro propio pecado. Muchas veces, Dios no tiene que permitir algo, ni hacer algún esfuerzo para castigar o disciplinar (porque el Señor sí habla de ambas, y con respecto a Su pueblo), ni tampoco hace algo directamente el enemigo, sino que sencillamente El deja que suframos las consecuencias naturales de nuestros malos hechos. El que roba, más tarde o más temprano, va a caer en manos de la justicia humana. Si una persona sufre de glotonería, y come muchas cosas en exceso que no debiera, también va a traer sobre si sus propias consecuencias. Si una persona se mete con vicios de alcohol, o de uso de drogas (sean legales o ilegales), también tendrá consecuencias muy normales que vienen por tales cosas. Y también, algo que muchos no pensamos que sea malo es el asunto de la ansiedad o el afán, o el estrés como es más conocido hoy. Esto dijo el Señor: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mateo 6:31-32. Y también está escrito: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7. El problema es que la ansiedad, el afán, o el estrés es muchas veces causado por el miedo, y el miedo es producto de la falta de fe, y la Palabra dice: Pero sin fe es imposible agradar a Dios… Hebreos 11:6a. Haz lo que tienes que hacer, porque la flojera y la irresponsabilidad también es pecado delante de Dios, pero siempre confiando en el Señor, y nunca dejarte dominar por nada, porque también está escrito: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. 1 Corintios 6:12. En fin, cuando te dejas dominar por algo, y de tal manera que comienza hasta hacerte daño física o mentalmente, ya te estas dejando dominar por algo más que no es Dios, y eso acarrea consecuencias. Cuando somos de Cristo, venimos a ser templo del Señor, y como tal, El debe dominar nuestras vidas y nada más, para nuestro propio bien.

¿Qué finalmente podemos ver aquí? Escrito esta: Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Marcos 12:30-31. El amar a Dios y a nuestro prójimo supera todos los demás mandamientos en la escala de valores de Dios. Esta mujer que sufrió por 18 años era más importante que el no descansar unos momentos en el día de reposo. Y si Dios lo pesa así, ¿Qué diremos? Así que, ¿Buscas hacer la verdadera voluntad de Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Viviendo una vida que glorifica a Dios - 1 Tesalonicenses 1

Basado en 1 Tesalonicenses 1 (Versión Reina Valera 1960)

Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no solo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

Hoy leímos acerca de los Tesalonicenses, de personas que sobresalían en su modo de vivir para la gloria de Dios. Y vemos esto muy claramente acerca de ellos en la introducción que el propio apóstol Pablo le da a su carta, haciendo hincapié, precisamente sobre las cosas que ellos hacían. Él habló sobre las obras que ellos hacían conforme a una fe verdadera que ellos tenían, de su trabajo que hacían con amor, y su constancia, o sea, que ellos no eran personas emocionales que hacían las cosas, dependiendo de cómo se sentían, sino que era algo que sucedía permanentemente en sus vidas, que eran fieles. Y al ver su testimonio, y compararlo a lo que la Palabra de Dios enseña, ellos realmente eran genuinos seguidores de Cristo. Y esto nos debiera llevar a discernir parte por parte, lo que todo esto envuelve para que nosotros también sigamos su ejemplo. Claro está, el Señor Jesucristo es nuestro ejemplo principal, pero también el Señor mismo nos enseña que debiéramos seguir aquellos que son honrados por Dios, como El mismo lo dijo: Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco. 1 Samuel 2:30. Así que, nos conviene entender todo esto aún mejor para poder aplicarlo en nuestras vidas.

Lo primero de lo que hace mención Pablo es sobre la fe de ellos. Entendemos a través de las Escrituras, que la fe no es algo que solamente se siente o se dice, sino que es algo que va más allá. Y él lo dice de esta manera: …de la obra de vuestra fe…, dando a entender que la verdadera fe se ve a través de la obra. Y esto concuerda muy bien con muchos otros pasajes de la Palabra, como lo dice, por ejemplo, Santiago: Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Santiago 2:14. Y él continúa diciendo esto un poco más adelante: Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Santiago 2:17-26. Entonces, debe quedarnos muy claro que las buenas obras son esenciales en la vida del cristiano, y si no están o no se pueden ver, entonces no es una vida que glorifica a Dios.

Algunos pueden alegar: ¿Tú implicas entonces que la salvación se obtiene a través de las obras? Y ¿no somos solo salvos por la gracia, y por medio de la fe, y por nada más? Y, la explicación se basará en lo que mismo leímos, que, si una fe no tiene buenas obras, si no hay algo palpable tanto para Dios como para los hombres que demuestre legítimamente nuestra fe en Cristo, o sea haciendo lo que el Señor mandó y demostró con Su ejemplo, entonces hay una fe vana. Como lo dice Santiago, inspirado por el Espíritu Santo, que tal fe está muerta. Y si está muerta tal fe, o no hay vida en tal fe, entonces, ¿Podrá haber vida eterna? No. Es imposible que haya vida en algo que está muerto. Ahora, una persona puede discutir una de dos cosas, o que las buenas obras son producto del Espíritu Santo que las inspira, o una persona se esfuerza por hacer lo que Dios manda porque le importa su fe en Cristo. De cualquier modo, sea cual sea lo que motiva a una persona, lo principal es que la buena obra debe estar presente, sin excepción, y esto es así porque el fruto del Espíritu solo es visible precisamente a través de la obra, lo cual es: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23.

Y, lo otro que menciona Pablo es la constancia de ellos. El verdadero cristiano, a pesar de la imperfección que todavía queda en su vida (porque todavía tenemos al pecado en nuestros miembros), es constante, sigue su camino, pase lo que pase, no importa las circunstancias. La paciencia es precisamente parte del fruto del Espíritu como leímos recién. Ahora, puede salir la discusión de que un verdadero creyente será constante porque el Espíritu lo impulsa a serlo, o porque toma en serio su fe en Cristo, y por eso sigue en esa constancia. Y al igual que las obras, no importa cuales de las dos razones o puntos de vista sean, lo principal es que debemos permanecer, ser constantes, porque si no lo somos, y si no permanecemos en El, no llegaremos al final. El Señor dijo: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Juan 15:5-6.

Así que, podemos concluir que lo que glorifica a Dios son las buenas obras y la constancia, ambas cuales son hechas posibles solamente cuando tenemos una verdadera fe, porque: …sin fe es imposible agradar a Dios… Por lo tanto, concluyamos con lo siguiente: Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Lucas 13:23-24. Entonces, ¿Usarás tu libre albedrio y libertad en Cristo para escoger vivir una vida que glorifique a Dios para poder obtener la vida eterna a través del Señor Jesucristo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Aprovecha las oportunidades que el Señor te da - 2 Reyes 13:1-9

Basado en 2 Reyes 13:1-9 (Versión Reina Valera 1960)

En el año veintitrés de Joás hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar Joacaz hijo de Jehú sobre Israel en Samaria; y reinó diecisiete años. E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y siguió en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; y no se apartó de ellos. Y se encendió el furor de Jehová contra Israel, y los entregó en mano de Hazael rey de Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, por largo tiempo. Mas Joacaz oró en presencia de Jehová, y Jehová lo oyó; porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía. (Y dio Jehová salvador a Israel, y salieron del poder de los sirios; y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas, como antes. Con todo eso, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvieron; y también la imagen de Asera permaneció en Samaria.) Porque no le había quedado gente a Joacaz, sino cincuenta hombres de a caballo, diez carros, y diez mil hombres de a pie; pues el rey de Siria los había destruido, y los había puesto como el polvo para hollar. El resto de los hechos de Joacaz, y todo lo que hizo, y sus valentías, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? Y durmió Joacaz con sus padres, y lo sepultaron en Samaria, y reinó en su lugar Joás su hijo.

Hoy leímos del pésimo estado del pueblo de Israel, tanto espiritual como físico, durante el tiempo del reinado de Joacaz. Era uno de los puntos mas bajos del reino del norte de Israel, durante un tiempo que tanto sus autoridades como el pueblo practicaban la idolatria, y todo lo que las practicas envolvían, además de otros pecados que eran abominables al Señor. Era un tiempo muy malo, y ellos estaban viviendo las consecuencias de sus malos hechos, el fruto de su rebeldía. Y de tal punto que hasta Dios permitió que sus enemigos tomaran posesión de muchas de sus tierras, y así dejándolos pobres y débiles.

Unas de las cosas que Dios permite que pase como castigo es que Su pueblo sea atormentado por sus enemigos. El quita Su protección divina, y permite que los enemigos de un pueblo, o de las personas (porque Dios también permite el mal individualmente), les haga daño de distintas maneras. En este caso, Dios permitió a los sirios tomar muchas de sus tierras y ciudades, sus bienes, y por supuesto, muchas perdidas de vidas y económico, y así, no había paz sino ansiedad, preocupación, dolor, angustia, y tristeza. Basicamente, muy pocas cosas salen bien cuando una persona se aleja de Dios. Y si hay cosas que lucen como buenas que suceden aparte de Dios, esto es más bien razón de peor preocupación, porque el mal que esta permitiendo es aquel que no permite ver lo más importante, la destrucción espiritual.

Podriamos preguntar, ¿Si Dios es tan bueno, porque El trata así a las personas? ¿Por qué El permite cosas dolorosas que pasen para poder corregir? El asunto es que Dios es amor, y como tal, El permite que sucedan cosas que despierte a una persona de su necedad. Y por desgracia, la gran mayoría de las personas no entienden por las buenas, por decir. El ser humano, por su pecado, no entiende muchas veces ni por la razón, ni por la bondad. Sino que se envanece en su necedad. Cuando las cosas estan bien (por decir), cree o que se le lo merece, o que suceden las cosas por sus propios méritos, o por muchas otras razones, pero muy rara vez ve el llamado al arrepentimiento a traves del amor de Dios, y de todo lo que Dios hace por ellos. Israel en aquel entonces no era la acepción, igual como muchos hoy. La gran mayoría de las personas no ven a Dios en lo diario, y toman muchas cosas por asentadas, y nada más. Pero esto dice la Palabra: ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. Santiago 4:13-14.

El asunto es que, si hay algo bueno que sucede, por pequeña que se vea, viene solo porque Dios lo permitió, porque El es el que da todas las cosas, y lo hace sin ningun tipo de obligación. Esto dice la Palabra: Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Lamentaciones 3:22-23. Absolutamente todo depende de El, como también podemos leer: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Esta es la realidad. Si tu corazón palpita, es porque El lo permite. Si tus pulmones respiran en este momento, es porque Dios da el aire. Si tu sangre corre por tu cuerpo, es porque la persona de Dios lo deja ser. Si esta tierra mantiene su curso, y todo el Sistema Solar, y esta galaxia en la cual estamos, y nosotros no somos destruidos por los elementos cósmicos, es solo por Su gracia. ¿Estás entiendo la magnitud de todo lo que dependemos de El, tanto el creyente como el incredulo?

Pero, esto dice la Palabra: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos… Romanos 1:20-21a. Todo lo que existe habla de El y nos enseña de la dependencia que tenemos en El, pero, el hombre, en vez de buscar de Dios, especialmente aquel que sabe de Dios, busca confiar en si mismo o en otras cosas, o no trata a Dios como debiera. Este fue el problema de Israel en aquel entonces, y ese es el problema de la gran mayoría hoy. Esto nos advierte la Palabra: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Finalmente, Dios es un Dios de amor, y de amor extremo, y lo veríamos si decidimos creer y entender lo que El hace, pero Su amor no quita ni que sea santo ni digno. El finalmente es Dios, y Su tolerancia hacia el pecado es limitado.  

Asi que, si estas pasando por circunstancias difíciles, lo bueno del asunto es que El lo permite porque todavía tiene interés en tu persona. Y si a una persona nunca le viene algun tipo de presión o dolor, es algo de extremo cuidado, porque quiere decir que Dios esta perdiendo el interés en esa persona, y esta permitiendo que siga su camino hacia la perdición. Sea cual sea la situación, este consejo nos da la Palabra: Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Isaias 55:6-7. Pero, en conjunto con este consejo, no busques de Dios solo por resolver un asunto, sino que busca de El perpetuamente porque de ello depende lo mas importante, donde pasarás la eternidad. Si buscas solo resolver el presente, eso es todo lo que obtendrás. Ganarás una pequeña batalla, pero perderás la guerra por tu alma. Así que, ¿Aprovecharás las oportunidades que Dios te da para poder salvar tu alma? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El Señor lidia con muchas cosas a la vez - Zacarias 14:1-19

Basado en Zacarias 14:1-19 (Versión Reina Valera 1960)

He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos. Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz. Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno. Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre. Toda la tierra se volverá como llanura desde Geba hasta Rimón al sur de Jerusalén; y esta será enaltecida, y habitada en su lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta del Ángulo, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey. Y morarán en ella, y no habrá nunca más maldición, sino que Jerusalén será habitada confiadamente. Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca. Y acontecerá en aquel día que habrá entre ellos gran pánico enviado por Jehová; y trabará cada uno de la mano de su compañero, y levantará su mano contra la mano de su compañero. Y Judá también peleará en Jerusalén. Y serán reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro y plata, y ropas de vestir, en gran abundancia. Así también será la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos, y de todas las bestias que estuvieren en aquellos campamentos. Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos.

Hoy leímos de una profecía que todavía no se ha cumplido, y que posiblemente aún quede un tiempo en cumplirse. Lo más importante del asunto no es necesariamente tratar de entender cuándo serán estas cosas, aunque sean importantes, sino el “porqué” sucederán tales cosas, y como esto hoy aplica para nosotros, porque la Palabra siempre es para hoy, aún cuando se trate del futuro. Dios siempre nos habla para el hoy, y usa tanto las cosas escritas que hablan del pasado, y lo que será en el futuro. Por eso que no es solamente importante, sino apremiante, estudiar la Palabra en Su plenitud, para ver como aplica para nosotros y lo que hoy debemos hacer al respecto.

El primer concepto que debemos entender, y el más importante es: El asunto del cumplimiento de Su Palabra. Escrito esta: Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaias 55:10-11. Muchos toman que este pasaje significa que, si una persona es expuesta a la Palabra de Dios, que más tarde o más temprano será tocado por el Señor. Pero el asunto no es necesariamente así, por lo que mismo hoy vemos en el mundo hoy. Una de las profecías que sí se ha cumplido es la profecía de que el Evangelio seria predicado en todo el mundo. Gracias a la obra del Espíritu Santo y al esfuerzo de muchos fieles, el Evangelio ya ha llegado a los confines de la tierra, y prácticamente todos saben del Señor y de Sus hechos. Hasta en la religión musulmana, la segunda religión con más seguidores en todo el mundo enseña como parte de su doctrina que Cristo sí existió, y que murió por el pecado del hombre. El problema con ellos es que no creen que el Señor Jesucristo es el Unigénito Hijo de Dios, sino que es solo un profeta, pero, no obstante, saben y conocen muy bien los hechos del Señor, por lo tanto, saben del Evangelio. Y esto mismo comprueba el asunto, de que si fuere cierto que todos los que fueren expuestos a la Palabra de Dios serian salvos, entonces todo el mundo ya se hubiera convertido. Pero, tristemente no es así. Nunca podemos olvidar de que existe el libre albedrio, como lo enseña Su Palabra, entonces la Palabra se cumple en todo Su detalle dependiendo de cómo es recibida. Y esto nos lleva a lo próximo.

Dios nunca va a forzar a nadie a amarle. El proveerá las circunstancias para persuadir a una persona, El la expondrá a Su Palabra para darle la oportunidad, e inclusive, permitirá que el Espíritu Santo le dé convicción de pecado lo cual va más allá de lo que pueda sentir la conciencia de una persona, pero nunca obligará a un ser a que le ame. Todo es libre albedrio. Esto dice la Palabra, y nos explica muy claramente como es que se cumple: Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición... Deuteronomio 30:14-19a. Muy sencillamente, toda la Palabra se cumple, pero basado en la decisión de un ser.

Así que, Dios permite todas las cosas que suceden hoy y que sucederán en el futuro para lidiar con el hombre, sea por el pecado que aún está en Su pueblo, para limpiarlo, como con aquel que rehúsa aceptar al Señor. Al Señor le debemos todo: nuestra existencia y todo lo que eso envuelve, y nuestra salvación, y los que hemos decidido seguirle como Señor. Dios lidia con muchas cosas a la vez para que finalmente se cumpla lo establecido: Su Palabra. Entonces, ¿Seguirás al Señor para vida eterna, o no le tratarás como El se lo merece, y así recibir el justo castigo eterno? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Siendo juzgado por la verdad - Juan 8:48-59

Basado en Juan 8:48-59 (Versión Reina Valera 1960)

Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.

Algunas de las tantas cosas que me maravillan del Señor son: Su extrema paciencia, Su bondad, y Su amor. Pero, para poder entender más precisamente estas cosas y comenzar a tomar su valor (digo comenzar, porque, aunque tengamos la revelación del Espíritu Santo, es imposible poder comprenderlos humanamente), es absolutamente necesario ver lo que era, lo que es, y que siempre será la persona del Señor Jesucristo. Dios usa al Apóstol Juan, al que tuvo más intimidad con el Señor en la tierra, para darnos las claves más exactas de Su persona. Juan nos dice esto: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3. Y el Señor a través de Juan nos aclara conclusivamente la composición de la Trinidad o el Elohim, como está escrito: Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. 1 Juan 5:7. El Elohim o la Trinidad se ve muy claramente en el principio, cuando Dios creo al hombre, como escribió el propio Moises: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Genesis 1:26. Por eso que, aunque en nuestro lenguaje, se usa la palabra Dios en manera singular, Dios o Elohim como es escrito en el hebreo significa un Dios plural, o sea, múltiples personas que son Dios, pero con singularidad única: El Padre, el Verbo (el Señor Jesucristo), y el Espíritu Santo. Por lo tanto, este Jesús que habló con estos religiosos es Dios, el Dios Eterno, el YO SOY.

Para aclarar más aún este asunto, el Apóstol Juan nos da un gran detalle, como el testigo principal del arresto del Señor, por su cercanía al Señor, físicamente hablando. Esto nos relata la Palabra: Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas. Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra. Juan 18:3-6. El Señor en ese momento demuestra en una manera muy pequeña y contenida Su persona como el YO SOY. Y debemos entender que es muy limitada Su demostración porque un poco más, y todos hubieran muerto, porque el estar delante de la presencia de Dios causa la muerte física instantáneamente. No obstante, con solo decir: YO SOY, cayeron a tierra los que querían arrestarle. El no necesitaba ni la protección de ángeles, ni aún menos de Sus discípulos. Todos hubieran muerto en ese instante con solo revelar un poco más Su real identidad.

Ahora viendo Su actuación con un entendimiento un poco más claro de Su persona, podemos comenzar a comprender más Su paciencia, Su bondad y Su amor. Su paciencia es indudablemente profunda, porque sus medidas, si se pudieran medir seria realmente expansivas, tan expansivas como el universo mismo. Imaginen por un momento a este Ser tan poderoso, tan grande, tan ilimitado y eterno, tolerando a estas personas a su extrema dureza de corazón, y sus blasfemias, que lo juzgaban por decir Su Verdad, una Verdad que no es subjetiva o limitada, sino la única Verdad que más importa en todo el universo, tan sencillamente de hablar de Su identidad, de Su persona. ¿Cómo reaccionaríamos nosotros si nos enfrentáramos a un grupo de personas que negaran nuestra existencia, nuestra identidad, y que, por mucho que les demostremos quienes somos, que no solo lo niegan, sino que nos acusan de hablar mentira y decir que eres alguien o algo totalmente opuesto a tu persona? Yo trato de ser una persona paciente, por mis mismas creencias en el Señor, pero creo que, en lo más mínimo, perdería todo tipo de paciencia y posiblemente desearles que les sucedieran cosas no agradables, si soy sincero. Y ahora piensen que al que estaban atacando, y acusando de ser algo totalmente opuesto, y negando todo lo que es, es el Dios del universo. En otros tiempos, si una persona solo le faltaba el respeto a una autoridad significativa, por sencillamente no tratarle con el protocolo correcto era inmediatamente ejecutado o encarcelado. En muchos casos, era una muerte segura y dolorosa. Pero, el Señor a pesar de ser el Dios Todopoderoso no reacciono de esa manera. Aunque El los pudiera haber consumido completamente al instante y enviados al infierno eterno con solo pensarlo, El no lo hizo. Su paciencia es realmente increíble.

Y debemos pesar Su bondad y amor, y esto se puede hablar en conjunto porque trabajan juntos. El Señor exhibió también una bondad inmensa, porque a pesar de su incredulidad y dureza de corazón, finalmente, por su necedad, El les estaba dando la oportunidad para el arrepentimiento, y no solo eso, sino que siguió a través de Su Persona dándole el sostén para que vivan, como está escrito: Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Mateo 5:45. Dios da y sostiene a través de Su persona a todo ser humano, dándole así la oportunidad para que puedan arrepentirse y convertirse, para no tener que sufrir el castigo eterno, hasta lo que necesitan diariamente para seguir viviendo, pero hasta que su tiempo se cumpla (porque sí hay un límite). Y todo finalmente lo hizo, lo hace, y lo sigue haciendo, por amor, porque El escoge seguir haciendo las cosas, a pesar de la rebeldía y la blasfemia (Dios no tiene ninguna obligación con nosotros). Pero lo más injusto, que el mal que sufrió le vino por el simple hecho de decir la Verdad. Aunque no nos guste la Verdad muchas veces, es totalmente necesaria, porque: Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32. Por mucho que duela y nos confronte, y hasta no nos guste la verdad, es lo único que nos da libertad eterna. Por eso que la injusticia más grande que se le puede hacer al Señor es no aceptar Su Verdad y hacerla parte de nuestra vida, porque es Su más grande regalo y lo que más necesitamos. Por lo tanto, debemos aceptar Su verdad a tiempo, porque Su amor, Su bondad, y Su paciencia es muy grande, pero tienen límites. Así que, ¿Juzgarás al Señor por la Verdad y así condenarte por toda la eternidad? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La envidia y el orgullo solo te destruirían - Juan 9

Basado en Juan 9 (Versión Reina Valera 1960)

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es este el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy. Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? Él dijo: No sé. Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Él les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ese, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si este no viniera de Dios, nada podría hacer. Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró. Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.

Todas las personas no ven las cosas o los eventos de la misma forma, porque todo en la vida lo ven dependiendo de sus emociones, disposiciones, sus racionamientos personales, motivaciones, creencias, etc. Una persona puede ver algo tan sencillo como una flor como un milagro, y otra persona puede ver la misma flor con otros ojos o fijarse en distintos detalles, como algo agradable y nada más, y otros pueden decir que no es una flor de valor porque no tiene aroma, o tiene colores que no le llaman la atención, y claro, a otros ni siquiera le puede importar su existencia, como también pueden haber algunas personas que salgan huyendo porque le pueden tener alergia. Algunos pueden ver la misma flor con agrado porque les traen buenos recuerdos, y otra persona puede ver la misma flor con repugnancia porque le trae muy malos recuerdos. En fin, cada persona ve y aprecia las cosas, hasta las más sencillas según su parecer y razonamiento personal.

Hoy leímos de un milagro muy significativo que hizo el Señor, de sanarle la vista a un ciego que nació ciego, algo que no tenía precedente, y que lo hizo de una manera muy peculiar, por decir, porque lo hizo de distinta manera a como había sanado a otros ciegos. Una persona puede razonar que lo sano de una manera distinta porque era un caso distinto a los demás. Y puede ser eso, pero, recordemos que estamos hablando de Dios, del mismo Dios que hizo todo lo creado con solo pronunciar las cosas para que fuesen. ¿En realidad necesitaba el Señor hacer lodo si El mismo fue que hizo y ordeno todas las galaxias y sus estrellas y planetas con el sonido de su voz, al decir que sean, y nada más? Y esto nos trae al asunto principal del tema.

Unos pudieran enfocarse en este evento como algo grandioso, y otros, como un hecho de amor y misericordia, y otros, como otra prueba mas conclusiva que comprueba que Cristo no solo era un profeta, sino el Mesias, Dios. Algunos pudieran ver esto como un cuento, como algo que alguien escribió de su imaginación. Los religiosos de los cuales leímos vieron esto como algo malo, como algo que comprobaba que el Señor era un farsante, o alguien totalmente opuesto a Dios, porque no seguía las reglas como ellos las veían. Pero, si apartamos por un momento la vista de la grandeza de Dios, ¿Cuál era el verdadero problema de los religiosos? Si el Señor había hasta levantado a los muertos, cosas que Moises nunca pudo hacer, ¿habría lugar para la duda, o había otras cosas dentro del corazón de ellos que no les permitía ver la realidad? Tan sencillamente que su orgullo y envidia era lo que no permitía que vieran las cosas como lo que eran: la grandeza del Unigénito Hijo de Dios demostrada en amor, poder, y gloria. Los religiosos querían tener la preeminencia en el pueblo, pero ¿Cómo podían tenerla si no podían hacer nada de lo que hacía el Señor? Y aún peor, ellos hablaban de Dios y de Su ley, pero nada de lo que decían o hacían reflejaban a ese Dios. En fin, ellos querían ser más que el Señor, y querían ser honrados como tal, lo cual define su orgullo y su envidia. Todo aquel que no puede ver al Señor como lo que es, y seguirle tiene los mismos males, digan lo que digan. Todo lo que ha hecho y sigue haciendo el Señor es más que suficiente para creer, por lo tanto, el que no cree, no cree porque no puede, sino porque no quiere creer, y todo motivado por el orgullo y la envidia. No quieren admitir su pecado y desean ser su propio dios. Así que, ¿has decido creer en el Señor como tal, o sigues dejando que tu orgullo y envidia te lleve a la perdición eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La diferencia entre el saber y el hecho - Apocalipsis 5

Basado en Apocalipsis 5 (Versión Reina Valera 1960)

Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.

El escritor español Pedro Valles escribió por primera vez este refrán en el 1549, y fue hecho mundialmente famoso gracias a Miquel de Cervantes Saavedra a través de su obra Don Quijote de la Mancha escrito en 1615, que dice así: Del dicho al hecho hay mucho trecho. El concepto de este refrán no fue creado por ellos, sino que refleja una verdad universal y fundamental, y por eso que es tan importante entenderlo, pero, sobre todo, cumplir las cosas (para bien por supuesto). Las palabras y las promesas tienen un valor, pero el llevarlas a cabo o cumplirlas es otra cosa, algo que es mucho más difícil, y en ciertas circunstancias, imposible de cumplir. Todas las relaciones dependen de promesas y de hechos, lo cual consisten en alguien diciendo algo o prometiendo algo, y de cumplir lo dicho. De esta manera se crea la confianza y la fe. En realidad, este es la base de la fe, tanto entre personas, y principalmente del hombre para con Dios. Una persona se gana la confianza de otra persona o de personas, o es digna de confianza si cumple lo que promete. Cuando una persona “tiene palabra”, por decir, es una persona estimada, aún hasta por sus enemigos. Ese es el valor de cumplir lo que uno promete o dice.

Ahora bien, llevándolo a lo divino, a Dios, lo cual es lo que nos debe importar más, esta es la manera que la fe es posible en el Dios Todopoderoso, porque lo que El dijo o dice siempre se cumple, de una manera u otra. Y la realidad es que la Palabra de Dios se cumple de tal manera que se cumple hasta en los distintos reinos, por decir, tanto como en este universo material como en el universo invisible. Todo lo que existe, sea lo temporal o lo eterno, lo físico como lo espiritual existe porque Dios lo dijo, como dice: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Este es el gran poder de Dios, el Señor Jesucristo. Es imposible nosotros poder comprender humanamente que este ser humilde que vino a ser el Cordero de Dios, a vivir como un hombre pobre, que fue crucificado y muerto, pudiese ser el mismo por el cual todo existe, y es y será. Pero, no obstante, el Apóstol Juan dijo esto: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3. Este es el grave problema que la gran mayoría de nuestros amigos Judíos tienen (momentáneamente), de poder reconciliar que el mismo Dios que hizo todos los milagros a través de Moises podría ser este mismo Jesús, el YO SOY que hizo temblar el monte, que hizo caer fuego del cielo, y que abrió el mar, este Jesús de Nazaret. Y no seamos tan duros con ellos, porque, aunque muchos profesan creer en Cristo, a la hora de la prueba o de la obediencia, muchos ponen en duda Su deidad. La diferencia es que a lo menos son más sinceros. El propio Señor diría esto de muchos hoy que dicen creer en El: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran… Mateo 15:7-9a.

Entonces, ¿Qué tiene que ver todo esto con el pasaje de hoy? El Señor es digno no solo como parte del “Elohim” mencionado en el Antiguo Testamento, sino que también es digno por todo lo que El ha hecho y cumplido. El no solo es la Palabra de Dios, sino el hecho de Dios. O sea, cuando Dios habla, es a través de Cristo, y el que hace realidad la Palabra de Dios es Cristo. Cuando: …dijo Dios (el Elohim): Sea la luz, y fue la luz (Genesis 1:3), el Señor fue tanto la Palabra como el que lo hizo realidad. Cuando todas las profecías que fueron escritas del Mesias se cumplieron en el Señor, fue El, él que las pronuncio a través de Su Palabra y las cumplió. Escrito está: Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Mateo 1:22-23. Y lo más grande que cumplió el Señor fue Su sacrificio, al entregarse a ser muerto por obediencia a Dios Padre, el Santo tomo nuestro lugar solo por gracia, misericordia, y amor. Por eso que a lo que más referencia se hace en el pasaje de Apocalipsis 5 es “el Cordero”. Dios sabía desde el principio que todo tenía que cumplirse, pero una cosa es saber las cosas y otra cosa es verlas cumplidas, ver el hecho en acción. Dios Padre vió a Su Hijo Unigénito dejarse arrestar, dejarse burlar y azotar. Y finalmente, dejarse clavar y morir en la cruz, por amor y por obediencia.

Y esto nos lleva a lo que más nos debe concernir a nosotros, el gran juicio que nos espera. Dios sabe todo lo que va a suceder, y todo lo que cada uno de nosotros va a hacer bien o mal, pero el juicio no es posible a través del saber, sino a través de los hechos. Toda la diferencia está en los hechos, y principalmente, si somos cristianos de palabras solamente, o de corazón. La Palabra dice: El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Apocalipsis 21:7. El Señor Jesús venció en la cruz y ahora está sentado a la diestra de Dios Padre, tanto por título como por hechos. Y ahora, nos toca a nosotros. Todo lo podemos hacer en Cristo, porque no podemos solos, pero, no obstante, debemos disponernos y someternos a llevar a cabo Su voluntad, para la gloria de Dios y para que este a nuestra cuenta como evidencia de nuestra fe. Así que, ¿Cónoces solamente la fe en Cristo, o la vives diariamente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La revelacion del misterio de las edades - Colosenses 1:24 – 2:10

Basado en Colosenses 1:24 – 2:10 (Versión Reina Valera 1960)

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí. Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas. Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo. Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

La mayoría de las personas confiesan tener fe en Dios, lo cual es bueno, pero no es todo. La fe en Dios no es lo que en realidad cambia las cosas, ni transforma al ser humano, ni tampoco da la vida eterna. Por ejemplo, casi todas las religiones más grandes del mundo profesan tener fe en un dios genérico, y por eso que muchos cometen el error, pensando de que todos adoramos y seguimos al mismo Dios. Pero la verdad es que no todos seguimos al mismo Dios. Si fuera todo el mismo Dios, entonces estaríamos realmente perdidos. El problema sería que estaríamos lidiando con un dios que sufre serios problemas de identidades múltiples, porque a un grupo de personas le dice algo, y a otro grupo le dice otra cosa. Por lo tanto, si creemos en un Dios perfecto, es imposible entonces aceptar de qué todas las religiones llevan a lo mismo. Por eso que este asunto de solamente creer en Dios es parte de la respuesta, pero falta lo principal, lo cual da lugar al centro de este mensaje.

Para que el hombre pueda experimentar a Dios Padre, como El mismo lo desea, todo debe centrarse en el Señor Jesucristo. Si vemos las Sagradas Escrituras, son muy limitados los momentos que Dios Padre habló. El Señor Jesucristo siempre ha sido el que ha tenido contacto con el hombre. Él fue el que habló con Abraham, su amigo. Él fue el que hablo con Moises, el gran YO SOY, y así sucesivamente. Las únicas instancias que la Biblia da donde Dios Padre comunicó algo directamente fue solamente en los momentos que El mismo declaraba que fijaran su atención en el Señor Jesús. Esto leemos: Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Matthew 17:1-5. Y en ese instante, Dios Padre mismo es el que corrige la vista del hombre. El Padre no dijo que le escucharan a Él. El Padre no dijo que miraran ni a moises ni a Elías. ¿Qué fue lo que dijo Dios Padre? Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Por lo tanto, si uno quiere llegar al Padre, si una persona quiere obtener la vida eterna, si queremos alcanzar todos los secretos del universo, es necesario solamente enfocarnos en el Señor Jesucristo, y verle, como lo que es: Dios y Señor. De otra manera, no hay ni perdón de pecados, ni vida eterna, ni respuestas para nada, y obviamente, no hay ningún tipo de recompensa en la eternidad. El Señor Jesucristo es el misterio de la de edades, el cual se reveló en la manera más significativa para nosotros. Si El hubiera permanecido en los cielos, no tendríamos ninguna esperanza. Si El no hubiera muerto en la cruz como el sacrificio perfecto, no habría perdón de pecados. Y si El no hubiera sido resucitado de los muertos, no habría manera de que nosotros pudiéramos vivir eternamente. A muchos le gusta el asunto del destino, y de hablar del destino, pero la verdad es que, sin Cristo, nuestro destino sería el infierno por nuestros pecados. Pero bendito sea el Señor, por lo que El hizo, porque El rompió nuestro destino a través de la cruz.

Por lo tanto, el centro de nuestra fe y el centro de nuestra prédica debe ser el Señor Jesucristo. Esto dice la Palabra: Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Ephesians 1:15-23. El Señor es la respuesta absoluta a todo lo que realmente importa, sin excepción. Por eso que no le podemos añadir nada a la fe en Cristo. Pueden que haya cosas que ayuden, pero el centro de nuestra fe, el todo de nuestra vida, debe ser el Señor. Escrito está: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Philippians 2:9-11. Por lo tanto, el Señor debe ser nuestro ejemplo, como dijo el Apóstol Pablo: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 1 Corinthians 11:1. Cuando el Señor dijo: …Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí, no era una ilusión de grandeza, sino una realidad, y si queremos llegar a estar con Dios Padre en la eternidad, en Su reino, debemos tratar al Señor Jesucristo como lo que realmente es: la única respuesta a todo el universo. Escrito esta: El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Colosenses 1:15. Así que, si se nos a revelado el misterio de todas las edades, ¿Qué otra respuesta necesitamos? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El Señor castigará a Su pueblo - Oseas 8:8 – 9:17

Basado en Oseas 8:8 – 9:17 (Versión Reina Valera 1960)

Devorado será Israel; pronto será entre las naciones como vasija que no se estima. Porque ellos subieron a Asiria, como asno montés para sí solo; Efraín con salario alquiló amantes. Aunque alquilen entre las naciones, ahora las juntaré, y serán afligidos un poco de tiempo por la carga del rey y de los príncipes. Porque multiplicó Efraín altares para pecar, tuvo altares para pecar. Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña. En los sacrificios de mis ofrendas sacrificaron carne, y comieron; no los quiso Jehová; ahora se acordará de su iniquidad, y castigará su pecado; ellos volverán a Egipto. Olvidó, pues, Israel a su Hacedor, y edificó templos, y Judá multiplicó ciudades fortificadas; mas yo meteré fuego en sus ciudades, el cual consumirá sus palacios. No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo. La era y el lagar no los mantendrán, y les fallará el mosto.  No quedarán en la tierra de Jehová, sino que volverá Efraín a Egipto y a Asiria, donde comerán vianda inmunda. No harán libaciones a Jehová, ni sus sacrificios le serán gratos; como pan de enlutados les serán a ellos; todos los que coman de él serán inmundos. Será, pues, el pan de ellos para sí mismos; ese pan no entrará en la casa de Jehová. ¿Qué haréis en el día de la solemnidad, y en el día de la fiesta de Jehová? Porque he aquí se fueron ellos a causa de la destrucción. Egipto los recogerá, Menfis los enterrará. La ortiga conquistará lo deseable de su plata, y espino crecerá en sus moradas. Vinieron los días del castigo, vinieron los días de la retribución; e Israel lo conocerá. Necio es el profeta, insensato es el varón de espíritu, a causa de la multitud de tu maldad, y grande odio. Atalaya es Efraín para con mi Dios; el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, odio en la casa de su Dios. Llegaron hasta lo más bajo en su corrupción, como en los días de Gabaa; ahora se acordará de su iniquidad, castigará su pecado. Como uvas en el desierto hallé a Israel; como la fruta temprana de la higuera en su principio vi a vuestros padres. Ellos acudieron a Baal-peor, se apartaron para vergüenza, y se hicieron abominables como aquello que amaron. La gloria de Efraín volará cual ave, de modo que no habrá nacimientos, ni embarazos, ni concepciones. Y si llegaren a grandes sus hijos, los quitaré de entre los hombres, porque ¡ay de ellos también, cuando de ellos me aparte! Efraín, según veo, es semejante a Tiro, situado en lugar delicioso; pero Efraín sacará sus hijos a la matanza. Dales, oh Jehová, lo que les has de dar; dales matriz que aborte, y pechos enjutos. Toda la maldad de ellos fue en Gilgal; allí, pues, les tomé aversión; por la perversidad de sus obras los echaré de mi casa; no los amaré más; todos sus príncipes son desleales. Efraín fue herido, su raíz está seca, no dará más fruto; aunque engendren, yo mataré lo deseable de su vientre. Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las naciones.

El juicio de Dios sobre Su pueblo está determinado generalmente, pero en lo personal, podemos decir que sí se pueden cambiar las cosas, especialmente lo referente a lo eterno. Pero para remediar el asunto, hay que entender el mal. Es necesario identificar lo que Dios quiere que cambiemos. Vimos en este pasaje de que Dios iba a castigar a Su pueblo, y por desgracia, estos males de los cuales habló el Señor sucedieron, porque no hubo conversión en el pueblo de Dios. En vez de tomarlo en serio, lo ignoraron, y así siguieron pecando en contra del Señor.

¿De qué se trataban los pecados, que se cometían que llevó a la ira a Dios? Había mucho pecado y de distintos géneros, por decir. Casi se puede decir, qué no hubo pecado que no cometieran. El pueblo de Dios cayó en idolatría, adorando a otros dioses, a los mismos dioses de los pueblos que El mismo había derrotado delante de ellos Y en conjunto con esa idolatría, cometieron todos los pecados envueltos con la adoración hacia esos falsos dioses e ídolos. Cometían fornicación y adulterio. Hacían sacrificios inmundos. Le hacían daño a su prójimo. Y como si esto no fuese suficiente, habían cometido el sacrilegio de meter esos otros dioses e ídolos en el templo del Señor. Y con eso también se adoraban, asimismo, buscando hacer su propia voluntad, en vez de hacer lo que Dios mandaba. Tal era su depravación que hasta sacrificaban a sus hijos recién nacidos, a esto falsos dioses, quemándolos vivos sobre una estatua de piedra, pero ¿para qué? Para conseguir lo que ellos querían.

Y, ¿qué vemos hoy en el llamado pueblo de Dios? ¿No vemos las mismas cosas? En un momento se alaba a Dios, pero en otro momento, el pueblo de Dios busca a otros dioses, y le ofrendan más que a Dios, le ofrendan su tiempo, sus bienes, y hasta sus seres queridos, con tal de conseguir lo que desean. Muchas personas hoy en día viven en pecado, practicando cosas que van claramente en contra de la voluntad de Dios. Y hay muchas iglesias que hasta abiertamente apoyan lo que es abominación ante Dios. Hay muchos predicadores y maestros de la Palabra que enseñan cosas que van totalmente en contra de la voluntad de Dios para su propio beneficio, usando una aparente piedad como fuente de ganancia. Y si encuentran horrible el asunto de que el pueblo de Dios antes quemaba a sus hijos, hoy se hace de distintas maneras, y hasta de peores formas, en vez de criarlos en el temor del Señor, dejan que peligren sus propias almas al permitir la corrupción.

¿Dios irá a pasar por alto todos estos males? No, especialmente considerando todo lo que El ha hecho, y sigue haciendo hoy en Su buena voluntad y amor. La paciencia de Dios sí tiene límites, y el pueblo de Dios está llegando a esos límites, por su vana manera de vivir, por su constante rebelión, en fin, porque no le aman ni le teme como el Dios y Señor que es. Esto dice la Palabra: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? Malaquias 1:6a. Esto es lo que está mal. También dice: Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra… Isaias 51:13a. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos… Hechos 17:28a. Si vives, es porque El lo permite. Si tienes habilidades, es porque El te las dió. Todo lo que eres y lo que tienes se lo debes a Él. Y aún más, el perdón y la salvación a la cual tienes acceso solo fue hecho posible a través de la muerte de Su Unigénito Hijo, el Señor Jesucristo. Así que, le debes todo al Señor. Por tanto, vive de esa manera, de corazón, si quieres obtener Su perdón y redención. Porque también dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gálatas 6:7. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. 1 Corintios 16:22. Si deseas encontrar gracia ante el Señor, aprende a temerle y amarle como Él se lo merece. Puede que no te escapes del juicio físico hoy, pero sí, rescatarás tu alma por toda la eternidad si aprendes a ser justo con Dios a través del Señor Jesucristo. Así que, ¿cambiarás tu modo de proceder antes que sea muy tarde? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Evita el castigo eterno de Dios - Jeremias 16:1-15

Basado en Jeremias 16:1-15 (Versión Reina Valera 1960)

Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet-haquerem; porque del norte se ha visto mal, y quebrantamiento grande. Destruiré a la bella y delicada hija de Sion. Contra ella vendrán pastores y sus rebaños; junto a ella plantarán sus tiendas alrededor; cada uno apacentará en su lugar. Anunciad guerra contra ella; levantaos y asaltémosla a mediodía. ¡Ay de nosotros! que va cayendo ya el día, que las sombras de la tarde se han extendido. Levantaos y asaltemos de noche, y destruyamos sus palacios. Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Cortad árboles, y levantad vallado contra Jerusalén; esta es la ciudad que ha de ser castigada; toda ella está llena de violencia. Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida. Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra inhabitada. Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos. ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman. Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano. Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová. Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.

Este evento del cual habló el profeta Jeremias tristemente se cumplió en el año 586 AC, cuando el ejercito babilonio sitió y después destruyó a Jerusalén, e inclusive, destruyó todas sus defensas y el templo de Jehová, y así, matando a miles de miles de personas. Y la Biblia nos enseña que el Rey Nabucodonosor deporto a Babilonia miles de personas, y dejo atrás en las tierras de Israel solo a los pobres y a los campesinos para trabajar la tierra para su reino. Esto era algo impensable que sucediera. Nadie en Israel se imaginó que esto sucedería porque nunca tomaron en serio las tantas advertencias de Dios, de que vendría un castigo nacional si no se arrepentían de su mal camino.

Para poder entender lo que paso y porqué las personas nunca lo pensaron posible, debemos entender el trasfondo. El pueblo judío era una nación de extremo poder y de riqueza, por supuesto, por la manera que Dios lo bendecía y le seguía dando benevolentemente. Era prácticamente invencible, con un ejército plenamente armado y organizado. Durante la época de Salomon, el reino de Israel fue el centro del mundo donde los grandes reinos venían a Israel porque querían tener paz con ellos y aprender de su grandeza, como la reina de Saba que vino a Israel porque quería solo conocer a su rey, que desde tierras muy lejanas había escuchado de su sabiduría. Entonces, de un punto de vista humano, no era posible pensar que serían conquistados, vencidos, y hasta divididos como pueblo (como fue profetizado) teniendo tanto en que confiar humanamente hablando. No tenía ninguna lógica. Pensaban que Jerusalén, su capital, era invencible por sus grandes muros y perfecta protección estructural. No obstante, Dios mismo fue el que le dió la manera a Nabucodonosor de poder vencer tal fortaleza. Dios fue el que trajo a Babilonia a las puertas de Jerusalén, porque se cansó de contenerse, se cansó de ver el constante pecado y rebelión de Su pueblo. No pudo soportar más ver la maldad de un pueblo a quien le había dado tanto, y que su constante repuesta al bien de Dios era la ingratitud.  

Tendríamos que preguntarnos, ¿Cómo es que esto se relaciona al presente? Ya pasamos la época donde el Evangelio sí llego prácticamente a todo el mundo, y hubo cierto tiempo de paz porque hubo mucha conversión hace varios años, donde las personas en general, en lo más mínimo, había cierto respeto por Dios, y muchos de nosotros nos convertimos a Dios. En mi nación (EEUU), por ejemplo, vino un gran despertar al Evangelio hace ya varios años, donde miles de miles de personas se convertían al Señor casi a diario. Posiblemente se acordarán del evangelista llamado Billy Graham, el cual Dios uso para evangelizar tanto en grandes reuniones hechas en estadios, como también por radio y por televisión a casi todo el mundo, predicando el Evangelio de Cristo, donde millones de personas fueron expuestos a la sana doctrina de Cristo, donde una persona tenía que arrepentirse y convertirse de todos sus pecados, de recibir al Señor Jesucristo como Señor y Dios, y de seguirlo diariamente para poder ser salvo. Y como él, hubo muchos otros más que también llevaron este mensaje de salvación al mundo, misioneros que dejaban sus hogares y viajaban miles de millas para darle la oportunidad a aquellos que no sabían del amor del Señor. Pero hoy, vemos en la gran mayoría del mundo, como también, dentro de la mayoría de nuestras propias iglesias, mucha rebeldía, mucho pecado, practicando así las mismas cosas por lo cual Dios castigo a Su pueblo Israel hace años atrás. Hay muchos pastores y predicadores que hablan de paz cuando no hay paz, hablan de prosperidad y sanidad en vez de arrepentimiento y conversión, engañan al pueblo con un evangelio fácil, permisivo, y liberal donde no se predica ni del cambio o la transformación, ni siquiera de hacerle el bien al prójimo, sino de una autocomplacencia donde tratan de convertir a Dios en su siervo, en vez de ellos servir a Dios. Han convertido la gracia de Dios en libertinaje, en una licencia para pecar por la libre y vivir egoístamente. Y claro, muchos del pueblo está muy contentos con tales doctrinas, y buscan más de aquello.

Y, ¿Qué dice Dios de esto? ¿Complacemos a Dios con tal abominación? ¿La gracia de Dios tolerará tales cosas, de personas que se burlan de la cruz de Cristo, y de todo el propósito que Dios tuvo con aquello? Escrito esta: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31. La ira de Dios viene, y ya se está manifestando, porque nada de lo que sucede en este mundo es por accidente. Por lo tanto, mi más excelente consejo es: arrepiéntete y conviértete al Señor, no por un momento, o por solo apaciguar una mala circunstancia, sino de corazón, para que cuando venga Su ira sobre el mundo, a lo menos tú te encuentres justificado delante de Su trono a través del Señor Jesucristo en el gran juicio, donde todos daremos cuenta por nuestros hechos, sean buenos, o sean malos. Así que, ¿Estarás preparado para ese momento? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La fidelidad de Dios - Ezequiel 38

Basado en Ezequiel 38 (Versión Reina Valera 1960)

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas; Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo; Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo. Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a ti, y sé tú su guarda. De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel, que siempre fueron una desolación; mas fue sacada de las naciones, y todos ellos morarán confiadamente. Subirás tú, y vendrás como tempestad; como nublado para cubrir la tierra serás tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo. Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento, y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas; para arrebatar despojos y para tomar botín, para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra. Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes, te dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para tomar botín, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos? Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habite con seguridad, ¿no lo sabrás tú? Vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejército, y subirás contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra; será al cabo de los días; y te traeré sobre mi tierra, para que las naciones me conozcan, cuando sea santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos. Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No eres tú aquel de quien hablé yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te había de traer sobre ellos? En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dijo Jehová el Señor, subirá mi ira y mi enojo. Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habrá gran temblor sobre la tierra de Israel; que los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y toda serpiente que se arrastra sobre la tierra, y todos los hombres que están sobre la faz de la tierra, temblarán ante mi presencia; y se desmoronarán los montes, y los vallados caerán, y todo muro caerá a tierra. Y en todos mis montes llamaré contra él la espada, dice Jehová el Señor; la espada de cada cual será contra su hermano. Y yo litigaré contra él con pestilencia y con sangre; y haré llover sobre él, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están con él, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre. Y seré engrandecido y santificado, y seré conocido ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy Jehová.

Una de las riquezas más grandes de la Palabra de Dios, y como vemos Su divinidad es a través del cumplimiento múltiple que tiene a través de los tiempos. Muchos pasajes de la Biblia no son solo para un evento aislado, sino que puede tratarse de distintos eventos similares a través de los tiempos y en distintos medios o dimensiones, tanto como literal y físicamente, como también espiritualmente. Y esto va más allá de toda metáfora, sino que se trata de una increíble y extremadamente densa sustancia, si se le pudiera llamar asi. La Palabra de Dios es infinitamente rica que aplica tanto como en el presente y hasta el futuro eterno.

Habiendo dicho esto, leímos recién de una de las profecías Bíblicas que habla sobre el Armagedón, de un lugar donde Dios mismo será el que atraiga a las naciones de la tierra en contra de Israel no para destruir a Israel, sino para terminar con ellas de una vez y por todas. Y muchos de estas naciones que están mencionadas existen hoy, y están determinadas a terminar con Israel, tales como Persia (o Irán, en el presente), y otros como Mesec y Tubal (y Rus como el hebreo original lo menciona, que es Rusia en el presente). En fin, muchas naciones vendrán, determinadas para destruir a Israel, como lo están hoy. Pero, nos debemos preguntar algo. ¿Por qué Dios es el que los atrae? Y hay dos razones. Primero, porque Dios usa las circunstancias difíciles para poder despertar a Su pueblo (como también a todos nosotros cuando estamos enfocados en otras cosas, aparte de Dios). Por desgracia, la gran mayoría de las personas no buscan de Dios en un momento de tranquilidad y de paz, sino que cuando las cosas están turbulentas y desesperadas, y ahí es cuando o nos acordamos del Señor, o buscamos del Señor. Bendito sea el Señor que El no es rencoroso, sino grandemente misericordioso. A nadie le gusta que lo busquen después que lo hallan despreciado, y porque es su último recurso, ¿verdad? Lo segundo, Dios atrae a estas naciones en contra de Israel para traer sobre ellos justificadamente su destrucción, y así, cumpliendo Su propia promesa a Israel, como está escrito: Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré… Genesis 12:3a. Así que, podemos ver muy claramente que la razón por lo cual Irán, por ejemplo, está atacando a Israel, igual como todos aquellos que se han unido al ataque, es porque Dios desea traer juicio sobres ellos. La destrucción de estos grupos y naciones vendrán inevitablemente, más tarde o más temprano, porque Dios sigue amando a Israel, aunque todavía muchos no se hallan convertido todavía. Y esto nos lleva a lo próximo.

Escrito esta: Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo… Romanos 11:25-26a. Y la siguiente profecía le debiera preocupar al mundo, y a los cristianos fríos y tibios dentro del pueblo de Dios: De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. Mateo 24:32-33. Hay menos cristianismo verdadero hoy en el mundo gentil, y más conversión en Israel. The Times of Israel publicó un artículo donde cita su gran preocupación en el crecimiento de la populación judía convirtiéndose al cristianismo. Se escribió este articulo el 2 de mayo del 2021: Hace cinco años, había quince mil judíos en Israel que se habían convertido al cristianismo. Hoy, los misioneros presumen de que esa cifra se ha duplicado, alcanzando los treinta mil. Los expertos en el ámbito de la contramisión informan de la misma alarmante tasa de judíos que se están uniendo a la Iglesia. La higuera a comenzado a florecer, por lo tanto, el fin ya está a las puertas. Dios es un Dios fiel, y Su Palabra y Su cumplimiento a través de los tiempos lo demuestran. Por lo tanto, seas Judío o Gentil, busca del Señor con todo tu corazón para que puedas disfrutar de Su fidelidad eternamente, porque de otra manera, solo sufrirás Su juicio y Su ira al final. ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La importancia de Israel - Jeremias 16:14-15

Basado en Jeremias 16:14-15 (Versión Reina Valera 1960)

No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres.

Lo que debiera ser lo más importante para todo cristiano es la Palabra de Dios. Lo que tenemos escrito en la Santa Biblia, desde Genesis hasta Apocalipsis, no son solo palabras y letras en hojas de papel, o como se ve hoy, data en un sistema, visibles a través de una pantalla, sino que es la Palabra de Dios, y como tal, es Dios mismo, porque Su Palabra es el fundamento de todo. Dios no sería Dios sino fuere por Su Palabra. Y como lo escribió el Apóstol Juan, inspirado por el Espíritu Santo: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3. Entonces, la Palabra de Dios, lo que hace posible toda la deidad de Dios, es Cristo.

Ahora bien, lo que leímos hoy es una profecía que se cumplió hace cientos de años, y Dios uso a un rey gentil para cumplir Su promesa, al rey Ciro. El rey Ciro o Ciro el Grande de Persia fue el que terminó los 70 años de cautiverio de Israel, y permitió que el pueblo judío volviera a Jerusalén en 538 AC. Y no solamente eso, sino que también autorizo y financió la reconstrucción del Segundo Templo, y devolvió todo lo que el rey Nabucodonosor había tomado del templo. Su decreto permitió la restauración de la vida religiosa judía y la soberanía de Israel.

Habiendo dicho esto, debemos preguntarnos, ¿Las profecías en la Palabra de Dios se cumplen una sola vez, o son aplicativas para una sola instancia? Y la respuesta, y la misma historia nos enseña que no es así. En el año 70 DC, el pueblo de Israel sufrió otra destrucción, pero esta vez seria a través del imperio Romano. El Señor mismo predijo su caída y destrucción, y hasta de la manera que sería destruido, como quedo escrito:  Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada. Marcos 13:1-2. Esto se cumplió exactamente, y la razón porque no quedo piedra sobre piedra del templo, fue porque los Romanos desarmaron los muros para poder sacar el oro y las piedras preciosas incrustadas entre ellas. Y, ¿Por qué Dios permitió esto? El Señor dijo: Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. Lucas 19:43. Nada bueno sucede cuando el Señor da la oportunidad de conocerle, y se le rechaza.

Pero ¿esto sería el fin de Israel, porque rechazaron al Mesias en aquel entonces? Absolutamente que no. El mundo ha sido testigo de uno de los milagros más significativos no solamente para Israel, sino también, para el mundo entero, la señal de que estaríamos en los últimos tiempos. Después de siglos de haber sido destruido Israel y su pueblo dispersado por todo el mundo, literalmente, Dios cumpliría esta profecía: y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos. Ezequiel 37:21-22. Esto se cumplió el 14 de mayo, de 1948, y los Estados Unidos lo reconoció como tal estado y nación independiente inmediatamente, el mismo día. Esto marcaria el cumplimiento del favor de Dios hacia Su pueblo, como también, comenzaría el reloj del fin para el mundo entero.

¿Qué podemos entender con todo esto? Que Israel sigue siendo el pueblo escogido de Dios, a pesar de que muchos de ellos todavía no han reconocido al Señor Jesucristo como el Mesias, aunque esto ya ha cambiado hacia algunos años, donde vemos el cumplimiento de esta profecía:   También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Lucas 21:29-31. La higuera es Israel, y ya ha habido muchos convertidos, Judíos que sí han aceptado a Jesucristo como Señor y Dios, cosas que antes no sucedían. La higuera sí está floreciendo. Esto también dijo el Apóstol Pablo: Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Romanos 11:1-5. Por lo tanto, viendo la fidelidad de Dios mismo, haciendo milagros por Su pueblo Israel, siglos después, y hasta hoy, debemos poder entender, los que realmente deseamos honrar a Dios, que debemos seguir apoyando a Israel, porque esta promesa sigue: Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Genesis 12:1-3. Por lo tanto, el que desea la bendición de Dios sobre su vida, debe bendecir a Israel, hagan lo que hagan, pase lo que pase, porque el que le maldiga, trae sobre si la maldición de Dios. Por eso que este asunto de quitarle a Israel lo que Dios mismo le dió (sus tierras), es totalmente en contra de la voluntad de Dios. Esto no es política. Esto es la Palabra de Dios, y el que decide desafiar a Dios, la ira de Dios mismo caerá sobre él, por su propia elección (porque todos tenemos libre albedrio).

Así que, independientemente de que el judío crea en el Señor, o todavía no, no le pertenece a nadie ni juzgarlos, ni aún menos, hacerles daño por su incredulidad. Por el propio bien personal, hay que respetar la Palabra de Dios, y que El haga como El quiera, como el Dios y Señor que es. Esto dice la Palabra: …¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 1 Samuel 15:22. Entonces, ¿Le obedeces al Señor por tu propio bien, o le desobecerás y vivirás consecuencias que son totalmente evitables? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El peligro con no tomar al Señor en serio - Oseas 4

Basado en Oseas 4 (Versión Reina Valera 1960)

Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote. Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré. Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta. Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma. Y será el pueblo como el sacerdote; le castigaré por su conducta, y le pagaré conforme a sus obras. Comerán, pero no se saciarán; fornicarán, mas no se multiplicarán, porque dejaron de servir a Jehová. Fornicación, vino y mosto quitan el juicio. Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras. No castigaré a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá. Si fornicas tú, Israel, a lo menos no peque Judá; y no entréis en Gilgal, ni subáis a Bet-avén, ni juréis: Vive Jehová. Porque como novilla indómita se apartó Israel; ¿los apacentará ahora Jehová como a corderos en lugar espacioso? Efraín es dado a ídolos; déjalo. Su bebida se corrompió; fornicaron sin cesar; sus príncipes amaron lo que avergüenza. El viento los ató en sus alas, y de sus sacrificios serán avergonzados.

Para evitar confusión y dar dirección correcta al mensaje, este pasaje no fue escrito para el mundo en general, como mucho de la Biblia, sino para el pueblo de Dios. Muchos cristianos juzgan al mundo, hablando mal del que desconoce la Verdad de Dios, y que Dios los juzgará. Y sí, hay cierta verdad, que Dios traerá juicio sobre el mundo, pero no necesariamente sobre aquel que todavía desconoce Su verdad, sino sobre aquel que desprecia Su llamado a la salvación, al que ya ha sido expuesto al evangelio. Pero este pasaje no habla ni siquiera a esa parte del mundo, sino al pueblo de Dios, o al que a lo menos dice ser pueblo de Dios, y no está viviendo lo que manda Su Palabra. Dios asigna todo tipo de responsabilidad al que conoce la verdad y no la obedece. Como Adan y Eva, ellos conocían muy plenamente la dirección del Señor, de que no habían de comer del árbol prohibido, pero comieron, y así desobedecieron, y trajeron la muerta al mundo. Así mismo es aquel a quién Dios sí juzgará.

Ahora bien, muchos creyentes piensan que hoy vivimos en el tiempo de la dispensación de la gracia de Dios, y que eso significa que ya no hay juicio para ellos, porque somos salvos por gracia, pero eso es un grave error, porque contradice todo lo que está escrito, lo que inspiró directamente el Espíritu Santo. En fin, todo en la Palabra de Dios apunta hacia un juicio, y como tal, Dios tiene por responsables a todos lo que sí conocen la Verdad.

Muchos dirían: ¿Cómo me va a juzgar Dios? Y muy fácil podríamos responder: en base a Su Palabra. Desde el momento que una persona hace una decisión por Cristo, lo primero que debe buscar es Su Palabra: De leerla, estudiarla, y obedecerla. Hoy vivimos en un tiempo donde hay más acceso a la Palabra de Dios que en cualquier otro tiempo en la historia. Se estima que se han distribuido aproximadamente 7 billones de copias por todo el mundo en los últimos 1.500 años. Y hoy también tenemos el internet y aplicaciones gratis con libre acceso a través de nuestros teléfonos inteligentes donde cada persona puede tener la Palabra en su mano. Por lo tanto, nadie tiene la excusa de que no tiene acceso.

Entonces, ¿Cuál es el problema? El problema es muy sencillo que tenemos hoy, que la gran mayoría del pueblo de Dios no toma en serio al Señor, y como se levantó la ira de Dios en contra de Su pueblo Israel en el pasado (como lo que leímos hoy), también Dios hoy está llegando al punto de ira contra Su pueblo, o ¿creen que todo lo que está pasando hoy es por accidente, o por culpa de las personas que desconocen el Evangelio? Esto dice la Palabra: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Malaquias 1:6-8. ¿Cómo puedo decir que está mal el pueblo de Dios? Dense cuenta, de qué todos los pecados que cita el Señor en el capítulo de Oseas que leímos, se vé hoy plenamente en el pueblo de Dios, y así, no lo honran como Padre Celestial, ni mucho menos, le temen como Señor. El grave problema es que se ha enseñado, y también les atrae muy convenientemente las doctrinas que acentúan más la gracia de Dios, la bondad de Dios, la misericordia de Dios, en fin, el amor de Dios, y de tal manera que han tratado de convertir a Dios en un bonachón, que hagas lo que hagas, El te va a perdonar, y te va a bendecir, y claro, porque no, te va a dar la vida eterna, porque total, somos salvos “por gracia y no por obras.” Por lo tanto, no importa ni el pecado, ni la falta de arrepentimiento, ni nada de lo que hagas porque Dios es amor, y es misericordioso, y es fiel, pero, esta idea es antibíblica. Esto dice la Palabra: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31. Así que, por tu propio bien, examina tu vida, y ve lo que estás haciendo mal, y arrepiéntete con todo tu corazón porque: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿Estas tomando en serio al Señor, por tu propio bien eterno? O, ¿Haces cómo te parece sin ningún temor al Señor? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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No hay lugar para el egoísmo - Josué 21:43 – 22:9

Basado en Josué 21:43 – 22:9 (Versión Reina Valera 1960)

De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella. Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos. No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió. Entonces Josué llamó a los rubenitas, a los gaditas, y a la media tribu de Manasés, y les dijo: Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo de Jehová os mandó, y habéis obedecido a mi voz en todo lo que os he mandado. No habéis dejado a vuestros hermanos en este largo tiempo hasta el día de hoy, sino que os habéis cuidado de guardar los mandamientos de Jehová vuestro Dios. Ahora, pues, que Jehová vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos, como lo había prometido, volved, regresad a vuestras tiendas, a la tierra de vuestras posesiones, que Moisés siervo de Jehová os dio al otro lado del Jordán. Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma. Y bendiciéndolos, Josué los despidió, y se fueron a sus tiendas. También a la media tribu de Manasés había dado Moisés posesión en Basán; mas a la otra mitad dio Josué heredad entre sus hermanos a este lado del Jordán, al occidente; y también a estos envió Josué a sus tiendas, después de haberlos bendecido. Y les habló diciendo: Volved a vuestras tiendas con grandes riquezas, con mucho ganado, con plata, con oro, y bronce, y muchos vestidos; compartid con vuestros hermanos el botín de vuestros enemigos. Así los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés, se volvieron, separándose de los hijos de Israel, desde Silo, que está en la tierra de Canaán, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de sus posesiones, de la cual se habían posesionado conforme al mandato de Jehová por conducto de Moisés.

En el cristiano, nunca debe haber ningún tipo de egoísmo. Es más, si una persona en realidad desea obtener la vida eterna, la entrada al reino de Dios, no puede ser una persona egoísta. Para comenzar, la única manera que alcanzamos la vida eterna u obtenemos entrada al reino de Dios es solamente a través de hacer la voluntad de Dios y no la nuestra. No hay otra manera. Esto dijo el Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Este es un principio bíblico fundamental, y en realidad debe ser el todo del hombre. Si una persona pierde de vista esto, no va a ganar absolutamente nada, no importa la fe que profese tener. Esto también está escrito: Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Romans 14:8-9. Así que, si una persona no busca vivir para Cristo y hacer la voluntad de Dios, está perdiendo miserablemente su tiempo. No va a conseguir absolutamente nada. Y muy francamente, debiera buscar hacer otra cosa, aunque el único camino hacia Dios, hacia la vida eterna, sólo se encuentra a través del Señor Jesucristo. Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6. Esto podrá sonar duro, pero es la verdad: Si una persona no quiere hacer la voluntad de Dios, y aún menos vivir para El, ¿qué va a hacer entonces en el cielo? ¿Qué otro propósito tendría Dios, al dejar entrar a tal persona en Su reino, sino el de hacer Su voluntad por toda la eternidad, sí ni siquiera le interesa hacerla aquí qué es tan poco tiempo, en comparación?

Habiendo dicho esto, ¿qué es entonces la voluntad de Dios? Esto dice Su Palabra: Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:37-40. Cuando nuestro amor está enfocado en el Señor; el Señor siempre nos llevará a amar al prójimo, y el amor solo se demuestra con hechos, y no con palabras, ni solo con buenas intenciones y nada más. Dios mismo nos dió Su ejemplo al no solo decir que nos amaba, sino que lo demuestra a través de todos Sus hechos, como la creación, todo el universo que Él sostiene en su lugar y hace funcionar a través de Su Persona, cosas que ni aún entendemos, y aún peor, tomamos por asentado. Él dá la lluvia y la luz, y permite que nuestros corazones palpiten, que todas nuestras funciones involuntarias, como lo llama la ciencia, trabajen, como también, el aire que respiramos. Todo esto nos da Dios a diario. Y como si esto fuere poco, El demostró Su amor sacrificialmente, al dar a Su Hijo Unigénito, al Señor Jesucristo, para que muriera por nuestros pecados, para que por la fe en El y la obediencia a Él, pudiéramos tener la vida eterna. Todo esto lo hizo y lo hace Dios solo por gracia, porque El no tiene ningún tipo de obligación con nosotros. Esto dice Su Palabra: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 1 Juan 4:10-11. Así que, si amamos a Dios como El se lo merece, eso nos llevaría a obedecerle, lo cual envuelve el amar al prójimo.

Vemos también este principio en lo siguiente: …Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.  Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.  Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. Juan 21:15b-17. Noten que cada vez que el Señor le preguntaba a Pedro si le amaba, y él le respondía, Él le mandaba hacerle el bien a Sus ovejas o corderos, y las ovejas y corderos representan a las personas que siguen al Señor. Pero esto también manda el Señor: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Matthew 5:43-45.

Los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés no se quedaron en su lugar para disfrutar su posesión, sino que le obedecieron a Dios y fueron con sus hermanos para que ellos también lo pudieran obtener. Mi consejo sería: Deja a un lado todo egoísmo porque solo te llevará a la perdición, y busca del Señor honestamente para que El te guíe hacia lo que más vale la pena: A la vida eterna, con recompensa eterna. Así que, ¿seguirás viviendo egoístamente para satisfacer tus propios deseos y así condenarte eternamente? O, ¿Buscarás amar al Señor y vivir para El para que El sea quien te recompense eternamente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Necesitamos andar en el Espíritu - Romanos 8:1-14

Basado en Romanos 8:1-14 (Versión Reina Valera 1960)

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

Entendemos a través de todas las cosas creadas de qué Dios es un Dios muy intencional, y que todo lo que El ha hecho está hecho de acuerdo con Sus designios, a Sus pensamientos, y no por accidente. Entendemos que Su Palabra también ha sido hecha de la misma manera. Puede haber muchas teorías y ideas de cómo se hizo la Biblia, y algunas pueden ser acertadas, y otras no, pero tanto como por la fe y también, al ver una unión y coordinación tan perfecta entre sí, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, también aceptamos que Su palabra, sí es verdad y nuestra única guía para llegar a El. Y es por eso por lo que nos debemos guiar por ella tan cuidadosamente, y de no sacar doctrinas usando un versículo por ahí y otro pasaje por allá, si no aprender una enseñanza a través de la plenitud de las Escrituras.

En el pasaje de hoy, se nos enseña que debemos andar en el Espíritu, si legítimamente deseamos tener nueva vida en Cristo, si queremos llegar al cielo u obtener la vida eterna. El andar en el Espíritu no se trata solamente de una oración que se hizo como decisión para seguir a Cristo, sino también vivir después día a día con Cristo, buscando hacer la voluntad del Padre todo lo que podamos. Sí, hay un momento que debemos entregarnos al Señor para poder nacer de nuevo, y claro, hacerlo de corazón, pero, eso no es todo, sino que sólo es el comienzo de un largo camino que hay que caminar y terminar reteniendo una fe genuina y un estilo de vida que glorifica a Dios. Si eso no se cumple, no importa la fe que uno profese tener, ni cuánto diga una persona que cree en Cristo, si no anda en el Espíritu como lo manda la Palabra, no va a obtener la entrada al reino de Dios. Esto no es una opinión, sino un hecho que la propia Palabra de Dios enseña, como lo que leímos hoy.

La Palabra de Dios es nuestra instrucción, y por eso se nos da como mandamiento, porque es necesario hacer lo que El dice. Cuando llegamos a Cristo y le damos nuestra vida, el Espíritu Santo entra en nosotros, pero eso no quiere decir que ya todo está hecho, o como muchos piensan, que nuestra vida está puesta como sobre rieles, como un tren, y de que ya no hay que preocuparse de nada. Eso tampoco no es así. Siempre está el asunto del libre albedrío, aún cuando hemos venido a Cristo, porque todo está sujeto al amor, y en el amor no hay ni obligación ni control. Por eso que la palabra de Dios nos manda a andar en el Espíritu, porque es una decisión. No es algo automático. Escrito esta: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. Gálatas 5:16-25. Por lo tanto, no solamente vivimos por el espíritu, sino que debemos decidir andar también en el Espíritu para poder obtener la eternidad.

Muchos piensan que existe tal cosa como la predestinación, y sí, la Biblia habla acerca de eso, pero aún dentro de eso también hay lugar para el libre albedrío. Por ejemplo, no hubo una persona en la historia tan elegida como Juan el Bautista. Esto dice la palabra acerca de él: Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?  Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Lucas 1:41-44. Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.  Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. Mateo 3:13-17. Así que, Juan fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre, y fue el que bautizó al Hijo de Dios, y también escucho el testimonio del Padre desde los mismos cielos. Pero, veamos lo que pasó en su fin: Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Mateo 11:2-3. También le llegó el tiempo a Juan que él tenía que tomar una decisión: o de seguir creyendo en el Señor, o de rendirse. Si Juan tuvo que llegar a ese momento de decisión de seguir andando en la fe en Cristo o no, ¿qué te dice eso de ti y de mí?

Así que, es necesario no solamente llegar a la fe en Cristo, sino también, seguir en ella hasta el fin, andando en el Espíritu, seguir cambiando y buscando hacer la voluntad del Padre, buscando la instrucción y revelación de Dios a través de Su Palabra, y siempre hablando con El, como dice: Orad sin cesar. 1 Tesalonicenses 5:17. Así que, ¿Ándas en el Espíritu o sigues viviendo como te parece? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Viviendo para Cristo - 1 Corintios 7:17-40

Basado en 1 Corintios 7:17-40 (Versión Reina Valera 1960)

Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias. ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide. La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios. Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios. En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel. Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está. ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte. Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar. Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa. Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor. Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case. Pero el que está firme en su corazón, sin tener necesidad, sino que es dueño de su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija virgen, bien hace. De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor. La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.

El punto que el Apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, está explicando en este pasaje, es uno primordialmente, y es lo que define si una persona realmente va a obtener entrada en el reino de Dios, o no, y es el asunto de vivir para Cristo. A través de todo lo que explica, el tema que es fundamental es: el vivir para el Señor sea cual sea nuestra condición o circunstancia, y esto define todo, y lo que hace ver más claramente de lo que en realidad se trata el Evangelio. ¿Qué no es parte del Evangelio? El Evangelio no se trata de encontrar una esposa o un esposo, ni de tener hijos. El Evangelio no se trata de resolver nuestros problemas, sean problemas matrimoniales, o problemas con hijos, o ni siquiera de resolver problemas de salud. El Evangelio no se trata de tener amigos o amigas. El Evangelio no se trata de tener una casa o posesiones, de obtener un bienestar económico, ni aún menos, de “disfrutar la vida” como muchos cristianos piensan. El Evangelio tiene como centro la Cruz de Cristo, y tenemos que entender que Cristo no sufrió en este mundo, ni murió en una cruz por ninguna de estas cosas, aunque sean necesarias y no sean malas en sí mismas, sino que, El permitió que Su cuerpo fuera hecho pedazos, y derramó Su sangre por algo mucho más grande y significativo. Y si no entendemos este punto, no solamente viviremos vidas inútiles, sino que no obtendremos entrada en Su reino. Aunque una persona diga que cree en Cristo, no encontrará ninguna justificación en el Gran Juicio de Dios.

Lo primero que debemos ver es que el requisito principal para ser salvo, aparte del arrepentimiento y conversión de todos los pecados, es el creer, pero, sobre todo, el hacer a Jesús nuestro Señor, como esta escrito: Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:9. Y, ¿Qué significa que El sea el Señor de nuestras vidas? Que ya no le pertenecemos ni nos domina el pecado, ni Satanás, ni siquiera nosotros mismos en nuestras vidas. Cuando le aceptamos como Señor, nos estamos entregando a El literalmente para hacer Su voluntad. Este es todo el propósito por el cual Cristo murió, para darnos la otra oportunidad de cumplir el propósito para el cual fuimos creados y hechos, para servir a Dios. Escrito esta: Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Romanos 14:8-9. En esta vida, hay dos lados solamente, no hay neutros, por lo tanto, o le perteneces a Dios a través del Señorío de Jesús, o le sigues perteneciendo al enemigo. Pero la Palabra dice esto para tu consideración: Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:20-23.

Y finalmente, si un cristiano solo está buscando de Dios para hacer su voluntad, para arreglar sus problemas, o aún peor, tratando de utilizar a Dios, no importa lo que profese creer, está siguiendo la muerte, y tendrá eso como fin. Escrito esta: No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:15-17. Al final de todo, cada uno de nosotros dará cuentas ante el Señor, de lo que hizo, de cómo vivió esta vida, y en ese momento, el Señor determinará que sucederá con nosotros en la eternidad, si viviremos para siempre en El y con El, o si recibiremos la condena más grande que un ser podrá tener. Esto dice la Palabra: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Por lo tanto: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿Vives para el Señor, haciendo contar todo lo que haces aquí y ahora para el futuro eterno, o sigues decidiendo vivir para ti mismo, y así desechando la vida eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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¿Quién tú crees que Jesús es? - Hechos 17:1-15

Basado en Hechos 17:1-15 (Versión Reina Valera 1960)

Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de 9reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; a los cuales Jasón ha recibido; y todos estos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús. Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas.  Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.  Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.  Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres. Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes. Pero inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuese hacia el mar; y Silas y Timoteo se quedaron allí. Y los que se habían encargado de conducir a Pablo le llevaron a Atenas; y habiendo recibido orden para Silas y Timoteo, de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen, salieron.

Como leímos, pudimos ver todas las distintas cosas que sucedían cuando predicaban los discípulos. Unos eran salvos, otros no escuchaban, y otros causaban alboroto y eran de tropiezo para el Evangelio. Pero ¿qué era lo que provocaba tantas emociones y reacciones diversas? ¿Era porque hablaban de un Dios universal? No. En realidad, cuando se habla de Dios, las personas no sienten tanta aversión. Hasta las personas incrédulas y agnósticas no se ofenden mucho. La mayoría de las personas aceptan, o hasta pueden ser neutras en sus sentimientos. Entonces, ¿Qué era y es lo que provoca tanto problema?

En el pasaje, leímos que los discípulos hablaban más precisamente de Cristo Jesús, y hablaban de El no como si hablarán de un buen hombre, o de un profeta, sino como el Dios que es, el Todopoderoso que era, que es, y el que ha de venir. Y el Señor mencionó varias veces que El sería la causa de división, y entre todo tipo de personas, hasta entre familiares. Esto dijo: No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;  y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. Mateo 10:34-37. Así que, aunque El es el Príncipe de Paz como lo menciona Isaías, Su persona no siempre causa paz, sino graves problemas.

Ahora bien, ¿Por qué pasaba y aún sucede esto? ¿Por qué tanta controversia? Para la gran mayoría de los judíos, es imposible para ellos aceptar que el mismo Jesús que nació y caminó en este mundo era el mismo Dios que fue desde el principio, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, el Dios temible y poderoso que hizo grandes prodigios a través de su siervo Moisés, el mismo que se presentó como el YO SOY. Muchos no pueden aceptar que este Dios haya tomado nuestra forma, aunque haya hecho grandes señales, prodigios, y milagros como hasta el levantar a los muertos. Otros nunca pudieron aceptarle, como entre los religiosos más eruditos, no porque no podían aceptar quien realmente era (y es), sino porque increíblemente le envidiaban. Esto dice la Palabra: Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado. Mateo 27:17-18. Entonces, sea por envidia, o porque no pueden entender muchas cosas de El cómo su nacimiento, o porque tenía forma de hombre, o porque murió y dudaban y dudan de Su resurrección, o porque algunos piensan que ni siquiera existió, de alguna manera u otra, Su persona es razón de controversia.

El asunto es que a pesar de toda la controversia que el Señor causa, todos, sin excepción tienen que tomar una decisión con respecto a lo que creen de El, porque todos, sin excepción, tendremos que reconocer Su majestad, reinado, y autoridad; nosotros para una continua adoración, y otros, antes de recibir su castigo eterno, como el propio Satanás. Sí, hasta Satanás y todas sus huestes un día tendrán que aceptar, arrodillarse, y confesar a Dios, al Señor Jesucristo como lo que realmente es, como dice: …Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Romanos 14:10b-12. Los que deseamos salvación y vida eterna debemos reconocer al Señor, y tratarle como tal hasta el final, no con palabras, sino de corazón, para que podamos ser aceptos ante Dios Padre, como dice: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Debemos convencer a Dios con nuestra fe en el Señor de corazón y con hechos, porque también dice: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. Y Dios permitirá distintas cosas que sucedan para ver si nuestra fe es real y convincente, como el ejemplo que vemos en Abraham, el padre de la fe, como dice: Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Genesis 22:15-18. Abraham convenció a Dios, y nosotros debemos hacer lo mismo, de convencer al Padre con esta fe: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6. Así que, ¿ha pasado lo siguiente en tu vida, y permanecerás en esta fe a pesar del tiempo y las circunstancias, que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Romanos 10:9-10? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El lado practico de seguir a Cristo - Marcos 9:42-48

Basado en Marcos 9:42-48 (Versión Reina Valera 1960)

Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

Vivimos en una sociedad que desea todas las cosas casi instantáneamente y sin ningún tipo de esfuerzo o esmero. Y a casi nadie en el presente le gusta la idea de trabajar duro para conseguir algo, de que hay que hacer sacrificios y que las cosas que valen la pena toman mucho tiempo y dedicación. Muchos ya no creen ni en el trabajo duro, ni en el sacrificio, ni en la paciencia, ni en nada relacionado a la persistencia y la diligencia. La gran mayoría quieren gratificación instantánea con el menor esfuerzo posible, y por desgracia, este mismo mal se ve dentro del pueblo de Dios.

En muchas partes hoy, se predican evangelios o doctrinas que ponen el seguir a Cristo como algo excesivamente fácil, y que llegar al cielo no debe costar nada. El evangelio no es difícil en si, pero el caminar y seguir a Cristo no es fácil. Por ejemplo, muchos enseñan que lo único que una persona debe hacer para llegar al cielo es creer en Cristo, y nada más, sin arrepentimiento y sin un caminar de obediencia, que con solo creer se consigue todo. Otros enseñan que no podemos ganar el cielo con nuestras obras, y que todo es por gracia, y que una persona ya no tiene que hacer nada después de aceptar a Cristo porque las obras no valen de nada. Otros enseñan que toda la obra la hace el Espiritu Santo, y que a la hora que una persona recibe el Señor, todo pasará solo, sin que uno se tenga que esmerar en nada. Y también, hay otras enseñanzas que dictan que, si uno tiene suficiente fe, todo lo que te propongas va a salir bien, y que tendrás salud y también muchos bienes materiales, porque somos hijos de un Rey. Y asi, hay otras enseñanzas que son un producto de medias verdades, con el fin de atraer a las masas, o que no se vayan las personas de la iglesia, para que se puedan mantener económicamente.

Podemos aclarar todo esto con el verdadero evangelio, con la sana doctrina, completamente basada en la plenitud de las Escrituras y no en conveniencias o en cosas que favorecen la carne. El verdadero evangelio consta de: un completo arrepentimiento y conversión de todos nuestros pecados; de creer y aceptar al Señor Jesucristo cómo Dios y Señor; y de seguirlo como el Señor que debe ser en nuestras vidas, buscando hacer Su voluntad y no la nuestra, lo cual nos lleva a las buenas obras, de las cuales habla la palabra de Dios, que son necesarias de hacer como parte de nuestra obediencia. Ya que este es el completo evangelio, esto entonces descarta muchas de las otras cosas que se enseñan como verdad. Habiendo dicho esto, podemos ver lo siguiente.

Lo primero que podemos ver a través de este pasaje es de que existe tal principio como el libro albedrío, y de que debemos someter nuestra voluntad a lo que Dios manda. Leimos muchas cosas que son dadas como instrucción, como cosas que se deben hacer, y que son cosas que van a ser difíciles. Y el Señor también advierte de que, si no hacemos estas cosas, o que evitemos hacer estas ciertas cosas, corremos el peligro de no llegar a la meta eterna. El Señor no lo dice sólo una vez, sino tres veces de que, si no nos cuidamos de hacer ciertas cosas, que no obtendremos entrada al cielo, sino que seremos enviados al infierno. Más claro y tajantemente no lo pudo decir. Habla primero del asunto de no ser de tropiezo a los demás. Esto nos lleva a entender de qué por nuestra propia voluntad, debemos estar pendiente de nuestros hechos, y que no podemos vivir esta vida descuidada e irresponsablemente. Y El también dijo de qué si no nos despojamos de ciertas partes de nuestro cuerpo que nos llevan a caer, que no entraríamos en el reino. Ahora, esto no es un significado literal, de que debemos cortar nuestra mano, o de cortar nuestro pie, o de sacarnos un ojo, literalmente, para no caer. Pero el punto que El está llevando es que debes tomar decisiones muy difíciles para que puedas llegar a obtener la entrada al reino, para dejar de hacer o de practicar cosas que no te dejen heredar la vida eterna. Y estas decisiones van a ser difíciles. Eso es lo que implica el pasaje, que algo te va a costar, y en base a tu libre albedrío, son medidas que tienes que tomar que El te lleva a entenderlas, pero que tú tienes que decidir. Es posible que te sea más fácil cortarte una parte del cuerpo en comparación a las decisiones que puede que tengas que tomar para poder seguir a Cristo. Está es la verdad. La salvación del Señor es totalmente gratuita, es por gracia, pero él seguir a Cristo si tiene un precio.

La Biblia dice así: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. 1 Corintios 6:12. ¿Qué significa esto? Ya que todas las cosas son lícitas, eso muestra claramente el asunto del libre albedrío, de que tenemos la potestad de hacer todo lo que queramos, que no hay algo que nos frene o nos detenga. Dios mismo no nos detiene, ni nos obliga a hacer, o no hacer las cosas. Entonces, todo es lícito, o tengo acceso a hacer lo que yo quiera, pero no todo conviene, o es para mí bien. O sea, de poder todo se puede, pero que debemos hacer algo o no, ese es otro asunto. Y aún más, nosotros no nos podemos dejar dominar por nada, sino sólo por el Señor. Nosotros debemos tener un Señor y no varios. Esto es lo que significa el asunto de no dejarnos dominar por nada. Esto dice la palabra: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7. Dios claramente habla acerca del dominio propio, lo cual da lugar al libre albedrío, y de disponer nuestra voluntad para hacer Su voluntad. Si todo en el Señor fuera como un piloto automático, como algunos lo ponen, entonces El no mencionaría el dominio propio. El pasaje habla también de que no debemos ser cobardes, lo cual implica vencer la cobardía a través de Su poder, y por amor a Él.

Esto, finalmente, dice la palabra: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:1-2. Todo esto tiene que ver con el someter nuestra voluntad a Dios, para hacer las cosas que Él nos manda, y algunas de ellas serán fáciles, y otras pueden que sean muy difíciles. Pero, el punto es que debemos vivir para Cristo y estar dispuestos a hacer lo que El quiera que hagamos, y también, pagar el precio que sea necesario para poder demostrarle nuestro amor, como El se lo merece. Todo es por amor, a fin de cuenta, y el amor, muchas veces sí puede ser muy difícil, pero nada se compara al eterno amor y esperanza que tenemos en Cristo Jesús. Así que, ¿adorás al Señor en espíritu y en verdad con tu vida? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Diferentes experiencias, pero un solo juicio - Hechos 12:1-17

Basado en Hechos 12:1-17 (Versión Reina Valera 1960)

En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

¿Por qué habría una diferencia entre la manera que el Señor actuó con Jacobo y con Pedro? ¿Por qué permitió el Señor que a uno mataran a espada, a Jacobo, pero a Pedro le libro milagrosamente de la muerte? ¿Cuál es la diferencia entre el uno y el otro? Ambos eran apóstoles, elegidos por el propio Señor. ¿Será que Jacobo no tenía suficiente fe? ¿Será que Jacobo era de alguna manera menos que Pedro? ¿Será que Jacobo era más pecador que Pedro? ¿Pedro era más espiritual que Jacobo y por eso le libró el Señor? ¿Pedro tenía más fe que Jacobo? ¿Había un propósito más grande con Pedro que con Jacobo? ¿Había más personas orando por Pedro que por Jacobo y eso fue lo que hizo la diferencia? Como siempre, es necesario ver todas las cosas a través de Su Palabra, y especialmente algo tan pertinente a nuestro diario vivir como esto, porque no todos tenemos las mismas experiencias, ni las mismas oportunidades, y ni aún menos, la posibilidad del mismo estilo de vida. La verdad para que sea verdad debe ser verdad en todas partes, y por todos los tiempos. La verdad no es sujeto ni a naciones o a épocas, porque la Verdad es Dios.

Su Palabra es muy clara en que entre nosotros no hay grandes distinciones, en general. La única distinción que hay entre el ser humano delante de Dios es aquel que decide seguir a Cristo y el que rehúsa o rechaza seguir a Cristo. E inclusive en la dispensación de la gracia de Dios, el tiempo que estamos viviendo hoy, la Biblia dice qué Dios ve de manera similares al judío y al gentil, que ya no hay diferencias, en el sentido de separaciones. No mal entiendan, el judío sigue siendo al primero que Dios busca para salvarlo, y sigue vigente la promesa de que al que los bendice, Dios lo bendecirá y al que los maldice, Dios lo maldecirá. Pero el asunto de qué hay unos que sean mejores que otros, no existe en la palabra de Dios, porque todos somos pecadores. Aún los que hemos llegado a Cristo, seguimos siendo grandemente imperfectos. Somos perdonados, y esa es la gran diferencia con el resto del mundo, y ahora somos llamados a obedecer la voluntad de Dios, a hacer las cosas que El manda. Esto vemos, como ejemplo, acerca de qué si hay diferencia entre un pecador y el otro: En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Lucas13:1-5. Entonces, el Señor con esta respuesta deja muy claro que no hay diferencia entre un pecador y el otro. No hay uno mejor que el otro. Entonces podemos descartar muy fácilmente el asunto de que a uno le fue mejor porque era menos pecador, y al otro le fue peor porque era más pecador. Y ¿Dios ama más a uno más que a otro? Y la respuesta es: absolutamente que no. Dios nos ama a todos por iguales. La Biblia misma dice que: …porque de tal manera amo a Dios al mundo…, sin hacer distinciones entre una persona y la otra, sino que nos ama a todos por igual. A todos nos amanece el mismo sol. A todos nos da la misma lluvia. Y claro, la sangre de Cristo fue derramada igual por todos.

Entonces, ¿qué podemos entender de lo que sucedió entre Jacobo y Pedro? Lo único lo que nos debiera importar personalmente es lo que hacemos por el Señor, sea que nos vaya bien, o sea que no nos vaya de lo mejor, (humanamente hablando por supuesto), porque él que sigue al Señor tiene una esperanza eterna en los cielos, los que deciden seguir a Cristo, a pesar de las circunstancias, a pesar de las dificultades, en cualquiera estado que este. Tenemos que siempre tener en mente de que sí hay un juicio final, donde todos, sin excepción, daremos cuenta delante del Dios Altísimo, y debemos poner todo lo que somos a Su disposición, sea poco, o sea mucho, vivamos un poco de tiempo o muchos años, seamos ricos o seamos pobres. Esto dice por ejemplo la Palabra: Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Lucas 12:42-48. Esto es lo que más nos debiera interesar y no en hacer comparaciones, sino que Dios nos pedirá cuentas de lo que hicimos con nuestras oportunidades, bienes, y tiempo, si buscamos hacer Su voluntad o vivir a nuestra manera. Esto dijo Pablo: Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14. No hubo una persona con un testimonio más claro de conversión y de pertenecerle a Cristo que Pablo, y si él decía que él todavía no lo había alcanzado, ¿qué nos dice esto a nosotros? Escrito está: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Entonces, ¿estás enfocado más en tus circunstancias al presente? O ¿estás más pendiente de qué, pase lo que pase, que Dios te pedirá cuentas después, cuando todo esto haya terminado? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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