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Dios traerá orden - 1 Corintios 14:26-40

Basado en 1 Corintios 14:26-40 (Versión Reina Valera 1960)

¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación. ¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o solo a vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Mas el que ignora, ignore. Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden.

Es indudable que Dios es un Dios de orden, como el arquitecto, constructor, y Creador que es. Cada cosa tiene su sitio, su función, y su tiempo. No existe ni desorden ni confusión en Dios. Y aunque este mundo este corrompido por el pecado, no obstante, dentro de tal corrupción, Dios aún mantiene un orden. Esto dice la Palabra sobre la creación y como Dios es revelado, tanto Su poder, Su autoridad, como Su orden: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17.

El orden que Dios tiene, como el que también enseña a través de Su Palabra tiene un propósito, y es principalmente para nuestro bien, para el bien del hombre, por mucho que les desgrade a las personas el orden de Dios. Dios creo todo, lo puso en su lugar, y lo mantiene en su sitio. Por ejemplo, veamos a nuestra galaxia, algo más pequeño que el universo, pero gigantesco para nosotros. Todas las estrellas mantienen su posición, tal como Dios las puso un día, y también todos los planetas que permanecen establecidos como El lo dijo. Para que tengan una idea, nuestra propia ciencia dice que existen entre 100 a 400 billones de planetas en nuestra galaxia por sí solo, en la Via Lactia. ¿Cómo nos afectaría a nosotros si todas esas estrellas y planetas tomaran su propio rumbo, y se movieran indefinidamente de sus posiciones? Hoy, nuestro mundo tiene temperaturas y temporadas que permiten que podamos sobrevivir como tal, gracias a la manera que está establecido todo; el sol, los planetas dentro de nuestro Sistema Solar, la cuidadosa traslación de nuestro planeta alrededor del sol, como también como gira en su eje que es invisible a la vista, pero inmovible, para que tengamos día y noche. Toda esta precisión majestuosa, gloriosa, y poderosa son las que son gracias a Dios, lo que sigue fielmente hasta hoy a través de Su persona. Tantas cosas que suceden que están totalmente fuera de nuestro control, pero que podemos confiar a cada momento que funcionen como tal, gracias al El.

Como vimos en nuestro pasaje principal hoy, el Señor enseña acerca un orden y una estructura dentro de nuestras congregaciones, y ¿para qué? Para que tanto la iglesia sea edificada, como también, para que el incrédulo, el que no conoce a Dios, venga a conocer de Dios a través de la iglesia. Todo finalmente es para el bien del hombre, como para la gloria de Dios. No voy a entrar en los dilemas o controversias envueltas con ciertas cosas mencionadas, lo cual el mismo diablo trata de distorsionar para provocar división y desorden, como el agente del pecado y del desorden que es. En lo que más nos debemos enfocar es en que todo, especialmente dentro de la iglesia, debe ser hecho decentemente y con orden, porque si cada uno viene a la iglesia para lucirse, para demostrarle a los demás lo que puede hacer, eso dentro de sí mismo ya es desorden y allí comienzan los problemas, porque ya no es para edificación, sino más bien, para exaltar el ego o para sacar provecho de los demás. La única aclaración que sí hare, es con respecto a las mujeres. El Apóstol Pablo habla del silencio de la mujer en ese momento porque las mujeres en general provocaban mucho desorden, como mismo podemos ver en el pasaje, que se hacia el comentario o las preguntas en la iglesia que distraían a los demás. ¿Qué es lo práctico en esto? Si alguien está compartiendo la Palabra de Dios, tanto el hombre como la mujer debe guardar silencio para que todos puedan escuchar y ser edificados. No es momento ni para conversaciones, ni para preguntas, ni para nada que disturbe. Y tanto la mujer como el hombre no fueron hechos para estar en competencia por poder, sino para edificación mutua.  

Ahora bien, el orden de Dios no es solo para la iglesia local, sino también, para todo aspecto en nuestras vidas, en nuestra vida de trabajo o estudio, en nuestra vida familiar, en nuestra vida personal e íntima, en todo debe estar el orden de Dios, si una persona ha venido a Cristo. Cuando estábamos sin el Señor, nuestra vida estaba totalmente fuera de Su orden. Nuestra realidad antes de venir a Cristo nos guste o no, era una vida de desorden. Estábamos totalmente lejos y ajenos al reino de Dios, de Sus promesas, y por supuesto, de la vida eterna que hay solamente en El. Todos, sin excepción, estábamos totalmente separados de Dios, como está escrito: Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23. Nosotros venimos a ser hijos de Dios solamente cuando conscientemente recibimos, por nuestra propia elección, a Cristo como Señor, como está escrito: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1:12. Entonces, cuando venimos a Cristo y le aceptamos como Señor (porque esto es requisito para salvación), debemos buscar Su orden, finalmente hacer la voluntad del Padre, porque también esto es requisito para poder entrar en Su reino, como está escrito: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Dios desea que nuestras vidas estén en orden delante de El, para el bien nuestro, para el bien del prójimo, y por supuesto, para Su gloria.

Esto es lo que debemos entender. Dios traerá absolutamente todo a Su orden, irrefutablemente, al final. Todo ser, hasta el diablo y sus huestes, tendrán que entrar en Su orden, como está escrito: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Filipenses 2:9-11. El asunto es: O podemos someternos ahora al orden del Señor voluntariamente para vida eterna y recompensa, o te someterá Dios al final, pero para juicio y castigo eterno después, cuando sea ya muy tarde. Tú eliges. Entonces, ¿Elegirás buscar someterte al Señor a tiempo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El justo juicio de Dios - Isaias 66:1-6

Basado en Isaias 66:1-6 (Versión Reina Valera 1960)

Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un ídolo. Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones, también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada. Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos. Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago a sus enemigos.

La primera cosa que debemos tomar en cuenta cuando viendo este pasaje es: de que, o más bien, de Quién se trata todo en el universo, Quien es el personaje principal en toda la historia, en toda existencia, en el pasado, en el presente, y especialmente en el futuro. Estamos hablando de Dios, y no de un dios universal como muchos creen, uno que dicen que todas las religiones nos llevan a él, sino del Elohim, del Dios plural quién creo los cielos y la tierra del cual habla el libro de Genesis: Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo, como también lo declara el Apóstol Juan, como está escrito: Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. 1 Juan 5:7. Este Dios es único, y es el Verdadero Dios, el Todopoderoso, el que reina por los siglos de siglos. No estamos hablando de cualquier ser, sino que estamos hablando de un ser trino que posee todo el poder y la autoridad en todo el universo. Esto es más que importante entender porque como el Ser que es, Su Palabra nos enseña que El también es el Juez del universo, el cual juzgará a todo ser en un futuro no muy lejano.

Entendemos a través de la Palabra de Dios que Dios es amor, y que el amor es una de Sus características más importantes, y del cual todos dependemos. Por eso que fuimos creados, existimos, y a pesar de nuestra posición totalmente comprometida por el pecado, El nos amó de tal manera que nos ha dado una via, un camino para poder recibir perdón, y tener vida eterna a través del Señor Jesucristo. Pero también, El no solamente es amor, sino que también es Santo, y fuego consumidor cuando ejerce Su juicio. Y esto es algo demasiado importante de pasar por alto o de ignorar. Debemos tener en cuenta de que a pesar de que El es amor, que El no va a olvidarse o a dejar a un lado Su santidad. Es imposible. Y este carácter de Santo nos enseña de que llegará un día donde la misericordia y la gracia que se pueden encontrar al momento en El, darán lugar a Su juicio en el futuro. Este es uno de los malentendidos más grandes dentro de nuestra comunidad cristiana, de que muchos piensan de que Dios hará a un lado Su juicio por que El es amor. Hay un juicio final donde todos, cada persona, tanto el incrédulo como el cristiano, todos daremos cuenta ante El, donde verá El que es lo que hicimos, si hicimos Su voluntad u otra cosa. Y esto dice la Palabra: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. No podemos engañar a Dios, bajo ningún punto. Todo se sabrá en aquel entonces. Muchos supuestos creyentes podrán tratar de engañar a otras personas, como lo hacen ahora, o hasta tratarán de lavarse el cerebro, por decir, de que no tendrán que dar cuentas, pero no será posible ignorar a este Ser perfecto que todo lo ve, todo lo sabe, y todo lo puede. Por el bien de cada persona, sería bueno que dejaran de engañarse, cada uno quien niega este juicio venidero, y de erróneamente pensar que nuestra opinión dicta la realidad y lo eminente. Esto dice la Palabra de Dios: Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio. Hebreos 9:27. Y esto también está escrito: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres… 2 Corintios 5:9-11a.

El Señor enseñó de que la hipocresía religiosa no será pasada por alto en el juicio venidero. Muchas personas podrán tratar de hacer cosas religiosas, o hasta cosas supernaturales, pero Dios verá más allá de todo eso, y solo vera nuestra realidad. Esto dijo el Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23. En el día del juicio, habrá mucha confusión, muchas sorpresas, mucha tristeza, porque los que fingen ser verdaderos serán totalmente descubiertos ante Dios y Sus huestes celestiales. Es un grave problema si Dios ve tus ofrendas, tus sacrificios, tus obras, como cosas abominables, aunque luzcan como cosas santas y correctas ante los que ignoran la verdad que está en lo profundo, dentro del corazón de una persona. Lo que importará en ese momento es lo que sea evidente ante Dios. Y como dice la Palabra: Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Santiago 2:26. No importa si tus obras se ven bien ante los hombres. Lo que importa es que si Dios ve tu fe como verdadera basada en las obras que produce.

La Palabra nos enseña muy claramente de que daremos cuenta de todo lo que hicimos, y por supuesto, que fue lo que hicimos con el conocimiento de la Verdad. ¿Quedó como conocimiento y nada más, o ocurrió algo más? A nadie le gusta la idea de ser responsables por sus hechos, pero porque algo no nos guste no quiere decir que no sucederá. Esto mismo leemos: Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré. Hechos 24:24-25. Por tu propio bien, sigue este consejo: Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? 2 Corintios 13:5. Ignorar o no querer creer que hay un juicio es necedad, y lo puedes perder todo si no tomas en serio la advertencia de Dios. Es demasiado arriesgar. Dios va a pedirte cuentas de qué hiciste con el Evangelio, con el conocimiento de Su Palabra, finalmente, qué hiciste con Cristo. Así que, ¿Vives una real fe en Cristo para que puedas pasar el juicio de Dios, o sigues tomando a Dios y Su Palabra liviana e irresponsablemente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Un Llamado al Arrepentimiento y la Conversión - Deuteronomio 28:15-30

Basado en Deuteronomio 28:15-30 (Versión Reina Valera 1960)

Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra. Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante. Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás.

Una de las tantas realidades que son irrefutables en esta vida es que la Palabra de Dios siempre se cumple, de una manera u otra. Esto mismo dijo el Señor: Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaias 55:11. El error que muchos creyentes cometen en la interpretación de este verso en Isaias es que piensan que esto significa que, si una persona escucha la Palabra de Dios, que a su tiempo traerá un cambio en la persona, y que se convertirá. Pero sabemos que absolutamente cada persona, de alguna manera u otra, sabe quien es Dios, y sabe lo que la cruz de Cristo significa, y ha sido expuesta a la Palabra de Dios muchas veces, y, no obstante, muchos no se han convertido y se han perdido. Si fuere real la interpretación de ellos, el evangelizar al mundo seria muy fácil. El asunto es que la Palabra de Dios se cumple completamente, para bendición y salvación, como para maldición y perdición, dependiendo de lo que escoge hacer cada persona con la Verdad de Dios.

Ahora, ¿Por qué se esta manifestando cada vez mas duramente el juicio de Dios sobre el mundo? Porque hay una gran diferencia en la ignorancia que existía antes en el ser humano acerca de las cosas de Dios, del Señor Jesucristo, y el acceso que ha tenido a Su palabra. Dios sí tiene misericordia de la ignorancia de las personas, pero esa antigua ignorancia de la verdad no ha existido hace ya mucho tiempo, y en vez del hombre buscar al Señor, ha hecho todo lo contrario, o ha buscado acomodar o manipular las cosas de Dios para justificar su pecado. Es más, muchos de las personas más perversas mantienen su estilo de vida de pecado y profesan creer en Dios, y alegan que Dios los hizo de la manera que son. Esto dice la Palabra: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20. Casi todo el mundo sabe quién es Dios. Casi todo el mundo sabe quién es Jesús y lo que hizo en la cruz. Y la gran mayoría saben que la Santa Biblia es la Palabra de Dios. El mundo entero, en general, ha sido evangelizado, pero en vez de producir conversión, como lo hacían más las personas antes, ahora se han vuelto mas hacia la oscuridad, hacia los deleites y placeres de este mundo, finalmente, hacia el pecado. Y así, ¿esperamos que las cosas van a mejorar? ¿La humanidad espera que Dios le bendiga por su rebelión, por sus maldades, y por apoyar las abominaciones del pecado? No, imposible. Y Dios ya no tiene mas que dar para comprobarle al mundo quien El es, y el amor que le ha demostrado. Las únicas señales que seguirá viendo la humanidad son las que vienen como parte del juicio de Dios, sino se arrepienten, y esto nos lleva al siguiente punto.

Tal es la bondad de Dios, y el amor de Dios, y Su gracia, que El sigue llamando al arrepentimiento y a la conversión, para que, aunque el cuerpo se pierda, el alma del hombre se salve, y así, obtenga la vida eterna a través del Señor Jesucristo. Estas verdades nos enseñan Su Palabra: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 John 1:8-9. Una persona no va a ganar nada con Dios si no admite su pecado, y no solamente lo tiene que reconocer como pecado, sino que también, debe arrepentirse con todo su corazón. Es necesario que se vuelva de sus malos caminos, que se disponga a admitirle a Dios obrar en su vida para que lo ayude a cambiar, porque no lo podemos hacer solos. Pero el arrepentimiento y la conversión de pecados, la decisión como tal nos pertenece a nosotros. Esto también dice la Palabra: Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? Ezequiel 18:21-23. …Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos? Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis… Ezequiel 33:10b-11a. La misericordia de Dios esta a la puerta, si una persona genuinamente busca del Señor, como también, si una persona persiste en su rebelión y maldad, no vera el bien, sino que experimentará el juicio de Dios aquí, y aún peor, en la eternidad. Esto es lo que dictan las cosas: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Y esto dice la Palabra: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. Hechos 3:19. Entonces, ¿Seguirás buscando hacer tu voluntad para tu propio juicio y destrucción eterna, o te arrepentirás y te convertirás al Señor con todo tu corazón, antes que sea muy tarde? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El fruto que Dios espera de nuestra fe - Romanos 5:1-11

Basado en Romanos 5:1-11 (Versión Reina Valera 1960)

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

Cualquiera pudiera preguntar: ¿Por qué es necesario pasar prueba y tribulación? ¿A Dios le gusta que suframos, que tengamos dificultades? ¿Por qué un Dios de amor puede permitir que haya dolor, sufrimiento, enfermedad y muerte? Estas preguntas no tienen respuestas fáciles, pero sí hay respuestas, y todas se encuentran en la Palabra de Dios. Ahora, porque uno recibe respuestas, no quiere decir que eso haga las cosas más fáciles al momento. La respuesta no necesariamente significa que vayamos a evitar todos los males que puede que pasen en este mundo, pero, tal como lo dijo el Señor:  Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32.

Ahora, ¿qué alivio puede traer el conocer la verdad en un mundo lleno de sufrimiento y dolor? El saber la verdad debiera crear algo más grande que nuestras circunstancias en el presente, algo más poderoso: la fe. Y si crecemos en la fe y la practicamos como es necesario, nos ayudará a vencer el presente y obtener aquello que sí vale la pena: la vida y la recompensa eterna. La fe es lo que nos ayudará a vencer el presente y mirar hacia el futuro, dejar de prestarle tanta atención a lo corruptible para obtener lo incorruptible, y no enfocarnos tanto en el mundo temporal, sino en lo eterno.

Prosiguiendo, entendamos bien quién es nuestro enemigo. Dios no es nuestro enemigo, sino todo lo contrario; El es nuestro más grande aliado, quien nos ama increíblemente. Entonces, si no es Dios nuestro enemigo, ¿quién es? La respuesta obvia sería el diablo, pero tenemos algo aún peor que enfrentar que el diablo, y eso es: el pecado, la maldad. Obviamente, el diablo y sus huestes son un grave problema, pero nuestro principal enemigo es el pecado. Y lo que hace al diablo tan malo es que es un agente del pecado; él promueve el pecado y lo trata de introducir en todo lo que él pueda. ¿Por qué? Porque el enemigo es toda maldad, todo pecado. Cuando entiendes la naturaleza de algo, entonces entiendes de lo que es capaz. Es por eso que Dios aborrece la maldad y el pecado, como está escrito: Has amado la justicia y aborrecido la maldad… Salmo 45:7a.

Entonces, si Dios es bueno, y El es el que está, sobre todo, ¿por qué Dios permitiría que existiera tal cosa como el pecado y el diablo? Porque Dios es amor. Y una persona diría: ¿Qué tiene que ver el amor con el pecado? Para que el amor sea definido como tal, debe haber libre albedrío, la potestad de poder elegir. Es imposible que el verdadero amor exista o que sea posible si no hay libre albedrío, y en el libre albedrío, para que tenga propósito, debe haber opciones distintas y opuestas. O sea, existe Dios y hay un diablo, existe la justicia y existe la maldad, existe el bien y existe el mal, existe el amor y existe el odio, y así sucesivamente. Entonces Dios, que es amor, permite que existan opciones opuestas a El para que se pueda comprobar si le amamos o no. Esto dice Dios en Su Palabra: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días… Deuteronomio 30:19-20a. Dios permitió que hubiera opciones para darle validez al libre albedrío. Esta es la razón por la cual El permitió que existiera el pecado. El deseo de Dios nunca fue que los que estuvieran con El fuera por obligación, sino más bien por su propio libre albedrío.

El Apóstol Pablo explicó que tenemos que pasar prueba y tribulación, y que hasta nos debemos gloriar en lo que debería producir tales cosas en nosotros como la esperanza y la paciencia. Pero, en conjunto con esto, él trata de llevarnos a considerar lo que Dios ha hecho por nosotros para lograr soportar las dificultades, como el hecho de que recibimos justificación gratuita ante Dios a través del Señor Jesucristo. Y que Dios hizo lo que hizo aun cuando éramos pecadores, enemigos de Dios. Esto dice la Palabra: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Efesios 2:1-8. Y escrito esta: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:16-17.

Entonces, ¿qué es lo que desea finalmente el Señor como fruto de nuestra fe? Lo que El siempre quiso, lo cual lo dio como mandamiento, no como obligación, sino para que entendiéramos que es algo indispensable, de amarle por sobre todas las cosas, en respuesta a Su amor, Su gracia, Su misericordia y bondad. Escrito esta: Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Deuteronomio 6:5-7. El deseo de Dios es que no solamente nosotros lleguemos a amarle voluntariamente como tal, sino que también ayudemos a los demás a amarle de la misma manera. El desea que Su amor sea correspondido por todos, pero no por obligación, sino como racionalmente hemos entendido a través de Su verdad todo lo que le debemos. Así que, ¿Estás aprendiendo a corresponder al amor de Dios como el fruto de tu fe en Cristo para vida y recompensa eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La Palabra y la Luz del mundo - Juan 1:1-13

Basado en Juan 1:1-13 (Versión Reina Valera 1960)

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

¿De qué nos sirve saber que el unigénito Hijo de Dios, Jesucristo, es el Verbo y la Luz? Si no solamente aprendemos estas verdades, sino que, aún más importante, permitimos que se nos haga vida en nosotros, obtendremos más allá de lo necesario, obtendremos lo infinito de Dios. Todo el panorama de lo que Dios es se nos abriría y lograríamos obtener la fe que tanto necesitamos, obtendríamos las respuestas que van más allá de lo cotidiano, más allá de este mundo temporal e imperfecto.   

La Biblia nos enseña que este mundo es muy imperfecto y pasajero, que nada de lo presente durará, como está escrito: Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:16-17. Este es el primer vislumbre de la luz de Dios, que nos enseña la realidad de las cosas. Es muy posible que podamos entender esto porque lo vemos en todo. Los buenos momentos son pocos. Hay más tristeza y vacío, hasta poco después de haber vivido unos momentos de alegría. Todo pasa, y queda como un recuerdo. La vida del hombre en este mundo es como el agua que se nos escurre entre los dedos de la mano. La gran mayoría vive por obtener esas cosas que piensan que les darán alegrías y satisfacciones, pero a la hora que lo logran obtener, el vacío puede que vuelva aún más fuerte, más grande, más profundo, porque se da cuenta de que esta vida solo consta de vanidades ilusorias. Esto se dice no para crear un sentir de pesimismo y de tristeza, sino para que nos enfoquemos en lo que realmente vale la pena, en lo que verdaderamente necesitamos.

¿Qué es la respuesta que necesitamos para poder lidiar con esta realidad temporal? Lo primero es comprender que el Hijo de Dios es el Verbo, el cual hace todo lo visible e invisible posible, desde la infinidad del comienzo, el presente y lo que permanece eternamente. Dios creó todo a través de este Verbo eterno, y todo subsiste y sigue existiendo gracias a este Verbo, tanto lo presente como lo por venir. Esto dice la Palabra: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Entonces, si todo fue hecho y es a través de El, podemos entender que, si le tenemos en nuestra vida, dentro de nuestro ser, no solamente tenemos lo eterno de Dios, sino que llegaremos a ser parte de Su naturaleza. A la hora en que la naturaleza de Dios viene a formar parte con nosotros, entonces, por Su gracia, obtenemos la eternidad, un principio, pero sin fin.

Ahora bien, ¿qué beneficio obtenemos en saber y creer que Jesús es la Luz? La Luz de Dios tiene muchos significados, pero creo que lo principal es la Luz de razonar las cosas de Dios, de la cual nace la verdadera fe. Sin la luz de Dios, es imposible tener fe. Y sin fe, es imposible agradar a Dios. Antes que viniera Cristo, el mundo estaba plenamente oscuro, e inclusive hasta el pueblo de Dios. Aunque hayan recibido la ley que es Santa y parte de Dios, Cristo fue el que trajo la luz de Dios al mundo. Dios hizo el más grande milagro. El tomó nuestra forma humana y vivió con el hombre. Dios habitó con el hombre, y vivió como nosotros, y sufrió como nosotros, y hasta murió como nosotros. No hay nada más grande en el universo, ningún hecho más sublime, que se humilló no solo para estar con nosotros, sino para lidiar con nuestro mal más grande, con nuestro pecado. Y venció la muerte para que nosotros podamos vivir para siempre. Esto es lo que aprendemos a través de la Luz de Dios, de Quién es Dios y lo que somos nosotros, y lo que Dios hizo para remediar nuestra condición. La luz divina es el conocimiento y el entendimiento de lo divino, pero que no solamente se quede en ese conocimiento y entendimiento, sino que debe llegar a comprenderse a tal punto que se haga una realidad en nosotros. Y esto es lo que produce la fe. Y la fe de Dios nos lleva a lo primordial, a que podamos llegar a ser hechos hijos de Dios. Nosotros no nacemos naturalmente como hijos de Dios. Somos Su creación, pero no somos Sus hijos. La Palabra nos enseña que hay una sola manera de poder ser hecho hijo de Dios y eso sucede como está escrito: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Entonces, la luz del conocimiento de Dios nos ayuda a entender nuestra realidad, de que no le pertenecemos a Dios, pero también nos da la respuesta de cómo remediar nuestro problema, de que, si le recibimos y creemos en Su nombre, entonces somos hechos hijos de Dios.

El conocer al Verbo de Dios y la Luz de Dios nos lleva a toda verdad para que podamos vivir eternamente. Vamos a obtener todas las cosas de Dios y se harán realidad en nosotros cuando logremos vencer al mundo y toda tentación del enemigo a través de Cristo, como está escrito: Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. Mateo 24:13. Esto es lo que hace posible el Verbo y la Luz de Dios, el nacimiento y el crecimiento de la fe divina, la convicción y la paciencia que soporta toda aflicción, toda tentación y hasta toda tribulación. Finalmente, el Verbo y la Luz de Dios es lo que lleva a una persona a cumplir el mandamiento supremo de Dios por toda la eternidad, como dice lo siguiente: Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:35-40. La única manera de que una persona pueda venir a conocer al Verbo y la Luz de Dios es cómo mismo lo enseñó el Señor, al nacer del agua y del Espíritu, a través del arrepentimiento y conversión de todo pecado, y de recibir a Jesús como el Señor de su vida. Así que, ¿conoces al Verbo y la Luz de Dios íntimamente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El problema con no aceptar al Señor correctamente - Juan 6:1-15

Basado en Juan 6:1-15 (Versión Reina Valera 1960)

Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman estos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Hoy leímos una de las tantas manifestaciones del poder del Señor, y que de algo pequeño produjo algo grande. Se cree que en este milagro hubo mucho más de 5.000 personas, porque habla de 5.000 hombres, y no menciona a las mujeres y niños. Pero es muy fácil asumir que también hubo mujeres y niños presentes. La Biblia menciona el número de hombres en este momento para poder relatar que hubo posiblemente 5.000 familias. En fin, la Biblia da este recuento no para que embarquemos en un ejercicio de censo, sino más bien para ayudarnos a entender que hubo millares de personas que presenciaron personalmente la obra del Señor. Fue algo grande lo que hizo, e innegable, sin precedente, que demostraba Quien era (y es) El. Pero pasó algo que se pudiera ver como inesperado para muchos, como está escrito: Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo. Muchos pueden que piensen: ¿Por qué evito que le hicieran rey? ¿No hubiera logrado más, o hubiera convenido más hacer lo que estaba haciendo como rey? Y podemos entender a través de la Palabra dos conceptos generales que explican por qué El se apartó de todos cuando quisieron hacerle rey.

Lo primero es que El no estaba buscando las cosas que son atractivas o convenientes para la mayoría. Aunque era 100% hombre, carne, igual a nosotros, El no tenía nuestra concupiscencia, porque la gran mayoría buscan lugares altos, lugares con prestigio o de riqueza o de poder. El no tuvo ese interés de sobresalir humanamente. Segundo, El no dependía de cosas o posiciones humanas para cumplir Su ministerio. Sí, hubiera sido más práctico desde una perspectiva humana tener la posición de rey para influenciar a más personas, a que las personas les prestaran más atención o que lo tomaran más en cuenta. Y claro, siendo rey terrenal, los religiosos ya no le podían hacer daño. Y tercero, como rey terrenal, pudiera haber establecido orden para propagar las cosas de Su reino aquí en la tierra. Humanamente pensando, tiene sentido todo esto, pero bendito sea el Señor que nunca se dejó llevar por lo terrenal, ni cuando el diablo mismo le tentó en el desierto, ofreciéndole todos los reinos de la tierra. Si El hubiera cedido a tales cosas, no se hubiera llevado a cabo la voluntad del Padre, la cual es perfecta.

Pero lo más esencial por lo cual evadió ser puesto como rey terrenal fue por una razón aún mucho más poderosa, porque la gente no le reconoció como lo que El realmente es. Ellos le querían hacer rey porque lo veían como profeta, pero como nada más, lo cual era (y es) un error fundamental y hasta insultante. Una persona que no conoce bien la voluntad de Dios, o hasta le falta razonar humanamente, alegaría: No era ofensivo reconocerlo como profeta, si ser profeta era una posición o un estatus muy respetable, especialmente en la sociedad judía. Otros podrían pensar: Por algo se debe comenzar. Y lo explicaré de una manera muy terrenal para que se entienda por qué era un insulto. ¿Es de algún honor reconocer a un presidente de una nación como un senador o como gobernador? No es malo ser un senador o gobernador, pero son posiciones menores a la de un presidente, y, por lo tanto, aunque sean posiciones de prestigio, sería un gran insulto diplomático tratar a un presidente de esa manera. De igual manera, sería como ver al dueño de una compañía como un supervisor nada más. Entonces, este asunto de reconocer al Señor como profeta es un error sin medida, que va más allá del insulto. Es blasfemia. La Biblia deja muy claro este asunto de cómo se debe reconocer la divinidad del Señor por su constante repetición. Las referencias a “Dios” como tal aparecen en la Biblia más de 4.300 veces. Y las referencias al “Señor” como tal aparecen en la Biblia más de 7.000 veces. Toda otra referencia tiene mucha menos reiteración, e inclusive la de Salvador, porque el mensaje primordial de la Palabra de Dios es de aceptar a Jesús como Señor, y como nada menos, en ninguna circunstancia. Y, es más, la única manera en que una persona puede ser salva a través de Cristo es creyendo completamente y aceptándole como Señor, como está escrito: …que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Romanos 10:9-10. Es una condición totalmente requerida el aceptar Su Señorío para que una persona llegue a la salvación, tan importante como el completo arrepentimiento y conversión de todos los pecados.

Ahora bien, la Palabra de Dios aclara aún más de que el reconocer y aceptar a Jesús como Señor debe ser algo genuino, literal y efectivo. O sea, el título de Señor significa que le pertenecemos, y que estamos sujetos plenamente a Su voluntad y no a la nuestra, totalmente dispuestos a hacer lo que El diga, literalmente. Y si no es así en nosotros, entonces no podremos entrar en Su reino, como está escrito: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Entonces, ¿qué podemos entender con esto? De que es posible ver hasta milagros de Dios en nuestra vida, cosas que sean realmente increíbles, pero si una persona no llega a la realización de que El tiene que ser Señor en su vida, más tarde o más temprano, El se va a apartar. El reconocerlo como el Señor que es no es un favor, o un halago, o un cumplido para El, sino que es una realidad universal que se debe aceptar si una persona desea ser salva. De otra manera, es imposible obtener la vida eterna. Llegará el momento en que todo ser, hasta el mismo diablo y sus huestes, tendrá que arrodillarse ante Su majestad, pero cuando eso suceda, no será para redención ni perdón, sino para castigo eterno. No esperes a que sea muy tarde. Reconoce a Jesús como Señor por tu propio bien ahora, mientras tengas la oportunidad. Así que, ¿Has decidido someterte a Jesús como Señor o sigues haciendo otra cosa que te llevará a una condena eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El castigo y la restauración del Señor - Jeremías 30:12-24

Basado en Jeremías 30:12-24 (Versión Reina Valera 1960)

Porque así ha dicho Jehová: Incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto. Pero serán consumidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te hollaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa. Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Así ha dicho Jehová: He aquí yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado según su forma. Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados. Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores. De ella saldrá su príncipe, y de en medio de ella saldrá su señoreador; y le haré llegar cerca, y él se acercará a mí; porque ¿quién es aquel que se atreve a acercarse a mí? dice Jehová. Y me seréis por pueblo, y yo seré vuestro Dios. He aquí, la tempestad de Jehová sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará. No se calmará el ardor de la ira de Jehová, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de su corazón; en el fin de los días entenderéis esto.

¿Dios castigaba en el pasado? ¿Dios castiga aún hoy? Muchas personas piensan que Dios castigaba antes, en tiempos antiguos, pero que El ya no lo hace porque estamos en la dispensación de Su gracia a través de Cristo. Pero, si vemos la Palabra de Dios, y le hacemos menos caso al pecado que está dentro de nuestro ser, es muy claro que Dios sigue castigando, y cuidado, aún más duramente que antes. Muchos no lo ven así porque no ven algo palpable pasar al momento de hacer algo malo, por decir, como que le caiga un rayo del cielo en el momento. Y también, muchos toman esta aparente falta de castigo como debilidad de Dios, o aún peor, optan por pensar que sencillamente no existe. O sea, la gran mayoría de las personas piensan, e incluyendo muchos supuestos creyentes, o que Dios no castiga porque El es amor, o que Dios no es tan poderoso porque no hace nada al momento, o concluyen de que Dios sencillamente no existe, y por eso que nada pasa al momento. ¿Cuál finalmente es la verdad?

Para comenzar, Dios si castigaba antes, y lo vemos por distintas partes en el Antiguo Testamento, comenzando por Adán y Eva, los cuales fueron los culpables de todos nuestros problemas con el pecado en la humanidad. El principal castigo o consecuencia de la envidia y desobediencia en contra de Dios fue la muerte, porque esa es la consecuencia natural del pecado. Y ¿porque es así? Porque Dios lo estableció así. Dios permitió que el pecado existiera para que todo ser con raciocinio tuviera la opción de ejercer su derecho del libre albedrio. Y Dios fue el que creo la estructura o constituyo la ley universal de que el castigo o la consecuencia del pecado fuese la muerte. Y después de eso, hay muchas otras instancias de castigo, como el diluvio, como Sodoma y Gomorra, etc. Y leímos hoy de que Dios castigó a Su pueblo Israel por persistir en la magnitud de sus maldades y la multitud de sus pecados. Dios casi borró al pueblo de Israel de la faz de la tierra como castigo por su pecado.

Ahora bien, ¿Dios castiga hoy? Si, y lo hace al permitir que las consecuencias naturales de nuestros malos hechos sucedan, o al final, como resultado de Su juicio final a cada persona individual. Esto dice la Palabra: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Puede que muchos creyentes piensen: a mí no me va a pasar nada porque yo soy pueblo de Dios, y Dios me ama, y que ahora que creo en Cristo, todo se me va a perdonar. Y esto es una gran equivocación. Y muchos alegan de que, si una persona practica el pecado, es porque nunca se convirtió, lo cual es muy posible. Pero, la Palabra también da un lado muy claro donde expone el peligro que existe cuando un supuesto creyente desafía la gracia de Dios. Escrito esta: Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21. Primero ¿A quién le escribe Pablo, al mundo o la iglesia? Segundo, ¿Quién es el que está en posición de heredar, el desconocido o el hijo? Claro esta que esta advertencia sobre vivir un estilo de vida de pecado, o el practicar el pecado, va hacia el pueblo de Dios, a los hijos de Dios. ¿Qué más dice la Palabra? Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. Hebreos 10:26-30. ¿A quién la habla Dios aquí? A Su pueblo. Y dice que ejecutará no solo castigo, sino Su venganza en contra de los que se burlan de Su Sacrificio. Y esto Dios también dice a Su iglesia: Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. Apocalipsis 3:1-5. Así que, Dios sí castiga, y el castigo es peor, porque si una persona no se arrepiente antes que sea muy tarde, no solo puede sufrir ahora el castigo, sino aún peor, en la eternidad. Dios restauró a Su pueblo Israel por la gracia que encontraron a través del arrepentimiento, y no como algo automático. Esto siempre aplica: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14. Así que, ¿Seguirás practicando el pecado hasta que ya no allá más tiempo para el arrepentimiento? ¿Te volverás de tus malos caminos a tiempo para poder alcanzar todavía la gracia y la restauración del Señor? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Criar hijos es una responsabilidad muy grande - 2 Samuel 14:1-24a

Basado en 2 Samuel 14:1-24a (Versión Reina Valera 1960)

Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón, envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas ropas de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto; y entrarás al rey, y le hablarás de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca. Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: ¡Socorro, oh rey! El rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido ha muerto. Tu sierva tenía dos hijos, y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los separase, hirió el uno al otro, y lo mató. Y he aquí toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató a su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano a quien él mató, y matemos también al heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra. Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti. Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sean sin culpa. Y el rey dijo: Al que hablare contra ti, tráelo a mí, y no te tocará más. Dijo ella entonces: Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño, y no destruya a mi hijo. Y él respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra. Y la mujer dijo: Te ruego que permitas que tu sierva hable una palabra a mi señor el rey. Y él dijo: Habla. Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado. Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado. Y el haber yo venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me atemorizó; y tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey; quizá él hará lo que su sierva diga. Pues el rey oirá, para librar a su sierva de mano del hombre que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios. Tu sierva, pues, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey, pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo. Entonces David respondió y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey. Y el rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras. Para mudar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra. Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve, y haz volver al joven Absalón. Y Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío, pues ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho. Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén. Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro…

Si hay algo difícil, es el asunto de criar hijos. No hay nada de fácil en esto. El tener hijos sucede muchas veces de distintas formas, o por distintas razones. Y la gran mayoría de las veces, se tienen por las razones equivocadas, y por eso que la mayoría de las veces, se vuelven en un desafió aún más grande al transcurrir de los años. Hay personas que tienen hijos por cumplir deseos personales, o porque siente que es una etapa de la vida que se debe cumplir, como una lista de tareas. Hay esposas que tienen hijos con la idea de arreglar problemas matrimoniales. Hay personas que tienen hijos porque desean sacar provecho de alguna manera de ellos. Hay personas que los tienen por supuesto por accidente, aunque todos sabemos que no es un proceso accidental, sino todo lo contrario, muy deliberado. Y hay pocas personas que los tienen hasta por un acto de violación. Los hijos finalmente vienen por todos tipos de razones.

Entonces, ¿Cuál es la razón correcta? Para poder llegar a la razón correcta, es necesario de que ambos padres (porque un hijo solo debe traerse al mundo dentro del vínculo del matrimonio, a no ser que sea por adopción), tengan una relación en orden delante de Dios. ¿Por qué? Porque todo finalmente debe ser hecho para poder cumplir la voluntad de Dios, para Su gloria. Si hay otra razón, entonces no es algo acertado, ni siquiera si se hace por amor entre dos personas, porque hasta en esa circunstancia, aunque luzca correcto, no lo es, porque se hace por carnalidad. Y de acuerdo con la Palabra, todo lo que es sembrado en la carne siega corrupción. No obstante, sea como sea que venga un hijo, son finalmente herencia de Dios, o sea una gran responsabilidad, y debe ser tomado como tal. Esto dice la Palabra: He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Salmo 127:3-4. Los hijos pueden ser como saetas, pero una saeta puede usarse a tu favor o en tu contra. Todo depende que dirección tenga. Este fue el problema del rey David, quien tuvo muchos problemas con sus hijos, y tales que hasta un hijo (Amnón) violó a su media hermana (Tamar), y Absalón mató a su hermano Amnón por su vil hecho. Y aunque Absalón fue traído de vuelta como leímos hoy, el mismo Absalón se volvió en el enemigo de David, quien usurpo el reino y busco matar a su padre. Absalón finalmente también murió, y lo mato nada menos que Joab, el mismo que uso a esta mujer de Tecoa para traerle de vuelta a David, para mejorar su ánimo, porque el reino se estaba hundiendo por su dolor.   

No importa cual haya sido tu razón o las circunstancias en las cuales tuviste hijos, tienes una increíble responsabilidad divina, y Dios va a pedirte cuentas. En realidad, nos va a exigir cuentas por todo, pero especialmente por lo hijos, como está escrito: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres... 2 Corintios 5:9-11a. Y esto manda el Señor: Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Proverbios 22:6. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Deuteronomio 6:4-7. Ahora, ¿haciendo esto, habrá garantía de un buen resultado en este mundo temporal? Puede que si, como puede que no. Lo que más te debe importar es lo que Dios piense de ti, y que tengas el apoyo del Señor cuando las cosas se pongan difíciles. Así que, ¿Glorificás a Dios con la manera que crías a tus hijos? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La Ley y la Fe son interdependientes - Hebreos 10:1-27

Basado en Hebreos 10:1-27 (Versión Reina Valera 1960)

Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.

¿Hay contradicciones en la Palabra de Dios? ¿Hay cosas dentro de ella que se apoyan en un lugar y en otro no? Puedo decirles muy confiadamente en el Señor que no hay tales contradicciones, y lo puedo decir tanto por estudiarla ya por muchos años, pero principalmente, en conjunto con la revelación del Espíritu Santo, porque sin el Espíritu Santo, no se puede entender la Palabra ni Su revelación. Pero debe estar también a la misma vez en conjunto el intelecto con el esfuerzo porque todo debe unirse, lo cual es parte del punto de este corto mensaje.

Para comenzar, unos de los errores más grandes que se cometen es cuando se forman enseñanzas y doctrinas basadas en ciertos pasajes de la Palabra, en vez de comprobar tales cosas, viéndolo en conjunto con lo demás, o tratando de ver el panorama completo. Por ejemplo, sí, hay detalles muy importantes que son el eje de ciertas enseñanzas, pero una enseñanza debe armonizar con todo el consejo de Dios, y no solo con ciertas cosas, para que una enseñanza sea válida. El más claro ejemplo que les puedo dar es el poder conocer a un ser humano. ¿Podemos conocer a una persona solo al enfocarnos en una mano, o en su pelo, o en sus ojos? Es imposible. Para poder saber cómo es una persona, es necesario verle de cierta distancia para ver todo el conjunto, por decir. Y también, para poder conocer su apariencia aún mejor, no solo se puede ver el frente, sino también todos sus ángulos, o sea, verlo por detrás, por los lados, etc. Y así todo, ¿podemos decir que conocemos a alguien, aunque veamos toda su apariencia física? Obviamente, no. Porque un ser humano es más que su cuerpo, sino que también tiene mente, corazón, y alma. Y para poder conocer a alguien y esos aspectos, es imposible conocerle en un momento, porque lo interior de una persona se conoce con el tiempo, y en distintas condiciones o eventos. ¿Una esposa puede decir que conoce a su esposo al 100%, y viceversa? No, aunque hayan vivido toda una vida juntos. Cada persona es un mundo, y cada uno es lo que es dependiendo de las circunstancias. El verdadero amor no se ve sino al final, cuando ya no hay más belleza, cuando ya no hay más atenciones, cuando ya no se puede dar nada más, sino todo lo contrario, cuando se pone difícil la vida. Ahí es cuando se conoce quién realmente es quién. El que está contigo, a diario, en los momentos difíciles, es el que te ama.  

De una manera similar es que se puede comprobar las verdades de la Palabra de Dios, viéndolo con un vínculo espiritual, y tratando de siempre verla no de un solo ángulo o a través de ciertos pasajes nada más, ni aún menos, tratar de buscar que apoyen cosas a nuestra conveniencia humana. Para que pueda ser tomada como verdad una enseñanza o doctrina, debe ser aplicativo aquí o en cualquier otro lugar, como también, aplicativo al pasado, en el presente, y en el futuro. La verdad de Dios siempre es, porque la Palabra de Dios es Dios, y Dios es: el YO SOY. Para que algo pueda ser tomado como sana doctrina, debe alternar de la misma manera como Dios alterna con la realidad. Y si una persona siente que hay alguna contradicción en la Palabra, la explicación más sencilla es que algo falta por verse, o algo no se está entendiendo como corresponde.

Ahora bien, el Señor no vino a abrogar o a destruir la ley. El mismo dijo: No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Mateo 5:17. Entonces, si vino a cumplirla, ¿quiere decir que la ley queda obsoleta? No. Imposible. ¿Por qué? Porque la ley es la Palabra de Dios. El Señor cumplió lo temporal de la ley para hacerlo perpetuo, como los sacrificios, al morir en la cruz, pero eso no quiere decir que hay que ignorar el resto de la ley, porque entonces tendríamos que olvidar lo que Dios mismo mandó a través de la ley, como el Señor mismo lo reitero: Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:37-40. La ley es la instrucción de Dios, las advertencias de Dios (porque toda Su Palabra es condicional), lo que nos enseña Su voluntad, y si no cumplimos Su voluntad literalmente, no importa cuanta fe una persona diga que tiene, si no hace la voluntad de Dios, no tendrá entrada en Su reino. Escrito esta: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 5:21. La voluntad de Dios comienza con la fe, sigue con la obra como fruto de la fe, y ambas deben estar fundadas sobre el amor hacia Dios, lo cual se debe vivir hasta el último aliento. Dios fue fiel hasta la muerte, y muerte de cruz. Para ser salvo, es necesario también serle fiel hasta la muerte, lo cual es el conjunto de la fe, la ley, y la obra. Así que, ¿Amas al Señor por sobre todas las cosas a través de la fe y el cumplimiento de la ley en tu vida? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Nosotros perdemos cuando no seguimos al Señor - 2 Reyes 25:1-21

Basado en 2 Reyes 25:1-21 (Versión Reina Valera 1960)

Aconteció a los nueve años de su reinado, en el mes décimo, a los diez días del mes, que Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitió, y levantó torres contra ella alrededor. Y estuvo la ciudad sitiada hasta el año undécimo del rey Sedequías. A los nueve días del cuarto mes prevaleció el hambre en la ciudad, hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra. Abierta ya una brecha en el muro de la ciudad, huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey, estando los caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fue por el camino del Arabá. Y el ejército de los caldeos siguió al rey, y lo apresó en las llanuras de Jericó, habiendo sido dispersado todo su ejército. Preso, pues, el rey, le trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y pronunciaron contra él sentencia. Degollaron a los hijos de Sedequías en presencia suya, y a Sedequías le sacaron los ojos, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia. En el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año diecinueve de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia. Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y todas las casas de los príncipes quemó a fuego. Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia, derribó los muros alrededor de Jerusalén. Y a los del pueblo que habían quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia, y a los que habían quedado de la gente común, los llevó cautivos Nabuzaradán, capitán de la guardia. Mas de los pobres de la tierra dejó Nabuzaradán, capitán de la guardia, para que labrasen las viñas y la tierra. Y quebraron los caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron el bronce a Babilonia. Llevaron también los calderos, las paletas, las despabiladeras, los cucharones, y todos los utensilios de bronce con que ministraban; incensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata; todo lo llevó el capitán de la guardia. Las dos columnas, un mar, y las basas que Salomón había hecho para la casa de Jehová; no fue posible pesar todo esto. La altura de una columna era de dieciocho codos, y tenía encima un capitel de bronce; la altura del capitel era de tres codos, y sobre el capitel había una red y granadas alrededor, todo de bronce; e igual labor había en la otra columna con su red. Tomó entonces el capitán de la guardia al primer sacerdote Seraías, al segundo sacerdote Sofonías, y tres guardas de la vajilla; y de la ciudad tomó un oficial que tenía a su cargo los hombres de guerra, y cinco varones de los consejeros del rey, que estaban en la ciudad, el principal escriba del ejército, que llevaba el registro de la gente del país, y sesenta varones del pueblo de la tierra, que estaban en la ciudad. Estos tomó Nabuzaradán, capitán de la guardia, y los llevó a Ribla al rey de Babilonia. Y el rey de Babilonia los hirió y mató en Ribla, en tierra de Hamat. Así fue llevado cautivo Judá de sobre su tierra.

¿Quién es el que pierde cuando no seguimos al Señor, Dios o nosotros? Uno de los problemas más grandes que tiene el hombre hoy es la percepción de la realidad. Tan sencillamente, el hombre en general comete el error de pensar que la verdad es relativa o aún peor, subjetiva a su persona. Pero si entendemos tan solo lo grande y expansivo del universo, entenderíamos que no es lógico pensar que tenemos algún tipo de poder sobre la realidad, o si la realidad depende de nosotros de alguna manera. Hay demasiadas cosas que suceden a todo nuestro alrededor que nos enseña muy claramente que nada depende de nuestra persona, y que somos realmente insignificantes en la existencia. Hasta el palpitar de nuestros corazones, el aire que respiran nuestros pulmones, y las funciones involuntarias de nuestra mente y cuerpo nos indica que somos seres muy dependientes.

Preguntémonos lo siguiente: ¿Tenemos algún tipo de control sobre las galaxias y los billones de billones de estrellas que existen en nuestro universo? En nuestra galaxia, la Via Láctea, estiman que hay entre 100 y 400 billones de estrellas. ¿Ejercémos algún dominio sobre los planetas de nuestro sistema solar, o sobre el sol mismo? Y con referencia a nuestro planeta, ¿Su girar lo controla el hombre de alguna manera? ¿Es nuestro intelecto que hace girar este planeta en su eje que es invisible a nuestros ojos? ¿Los días y las noches están a cargo de nosotros? ¿Nosotros somos responsables por la gravedad? ¿La lluvia cae porque así lo diseñamos nosotros? ¿Ván entendiendo el punto, y lo insignificante que somos?

Y ahora veamos, ¿Quién hizo todo esto? ¿Dios o el hombre? Muchos desean creer que todo esto es el producto de un accidente cósmico que sucedió hace aproximadamente 13,8 billones de años. Y entiendo porque desean tanto eso, porque esto les justifica su ateísmo y crea dentro de si la ilusión de que no dependen, ni le deben nada a un ser como Dios. Esa es su realidad, porque no hay otra razón para su incredulidad. Y deciden no entender que el relato de Genesis principalmente centra en la creación y el diseño de nuestro planeta, y no del universo. Dios (Elohim – la Trinidad) sencillamente ordenó las cosas con el sonido de voz, haciendo posible la existencia a través de Su Palabra. Esto mismo nos relata de que ya existían muchas cosas en el universo, e inclusive nuestro planeta, como está escrito: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Genesis 1:1-2. Solo Dios sabe cuánto tiempo paso entre lo que se dice en el versículo uno y el dos, pero la tierra ya existía de alguna manera antes de los siete días de la creación. Pero lo que más nos habla de que Dios hizo todo esto posible, es su increíble diseño y orden. No es posible, aunque pase tanto tiempo, que un accidente produzca tanto orden y estructura. Esto dice la Palabra: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20.

Así que, si entendemos lo básico que expusimos recién, ¿quién es el que sale perdiendo cuando el hombre no sigue al Señor, Dios o el hombre? La respuesta debe ser muy obvia, pero nuestro pecado hace que no podamos ver hasta lo más obvio de la magnificencia de Dios y nuestra gran dependencia en El. Dios no pierde absolutamente nada cuando desobedecemos, cuando no seguimos Su Palabra. Hoy leímos que Judá fue destruido, a su rey le sacaron los ojos y fue encarcelado, sus hijos muertos, y hasta el templo del Señor destruido, todo por rebeldía. Uno puede decir: Dios salió perdiendo porque Su templo fue destruido. Pero ¿qué importa el templo si es el Rey sobre toda existencia? Escrito esta: Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová… Isaías 66:1-2a. Pero El también dijo esto: …pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. Isaías 66:2b. Entonces, tan sencillamente, somos nosotros los que perdemos, y si no hacemos como El nos indica, perderemos a nuestra alma por siempre. Necesitamos que El nos mire con gracia y compasión siempre. Así que, ¿Seguirás al Señor como lo que El es por tu propio bien eterno? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Nosotros sabemos el final - Apocalipsis 22

Basado en Apocalipsis 22 (Versión Reina Valera 1960)

Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos. Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro. Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios. Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira. Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

Creo que todos podemos estar de acuerdo de que este mundo no es perfecto, que está realmente muy lejos de la perfección. Puede que tengamos ciertos momentos agradables en esta vida, pero en general, no importa donde vivas; pero has tenido, tienes, o tendrás muchos desafíos. Hay personas que el hambre y la pobreza le es un desafío. Para otros, puede que sean los problemas de salud en familiares o en amistades, o hasta en ellos mismos es un desafío. Otros tienen problemas de soledad. Otros tienen problemas con delincuencia o violencia. Pero no importa donde vivas, y cuanto tengas, siempre hay algo o algunas cosas, y no es fácil lidiar con aquello. Y esto no tiene nada que ver con no agradecer todo lo que Dios nos da, porque hay que agradecerle todo, como lo dijo Job: ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? Job 2:10b. Pero el Señor mismo dijo: …En el mundo tendréis aflicción… Juan 16:33b. Y si leemos como fue la vida del Señor aquí, aún antes de experimentar el sacrificio de la cruz, y todo lo que anticipo ese evento, nos daríamos cuenta de que el propio Dios no tuvo una vida fácil. Conspiraron matarle al nacer, y en otras ocasiones también, fue un hombre pobre, perseguido, atribulado, siempre viviendo confrontaciones con las autoridades religiosas, despreciado, y sintió cansancio y hasta dolor, como cuando lloró por su amigo Lázaro que había muerto. El tuvo una vida muy difícil. Y si esto le paso a El, ¿Qué podremos esperar para nosotros?

Ahora bien, ¿Por qué es este mundo así? Por el pecado. El pecado corrompió todo, hasta la misma naturaleza y la vida del hombre. Por eso que sufrimos todo lo que sufrimos hoy. Se me pregunto el otro día: ¿Por qué hay enfermedades en lugares donde la comida es supuestamente más sana que en otros lugares, ya que la comida se piensa que es la raíz de muchos de nuestros males físicos? Y le respondí: Por el pecado. Puede que una persona no este experimentando una enfermedad por algo malo que hizo directamente, aunque todos, sin excepción somos pecadores, e inclusive aquellos de nosotros que tratamos de seguir legítimamente al Señor. Pero, el pecado está en el ambiente, a todo nuestro alrededor, y claro, muy dentro de nuestro ser. Así que, el pecado echa todo a perder el presente. Por eso que hasta los niños mueren, seres que son totalmente inocentes, porque pecan sin total conciencia de su maldad. Y aunque el Señor fue perfecto aún en Su estado carnal (porque El nunca peco), sufrió toda la consecuencia que acarrea el pecado en esta tierra: el hambre, la sed, el dolor, el quebranto, la tristeza, el cansancio, etc., porque el pecado está en todo lugar y afecta todo.

Ahora, ¿qué podemos sacar en limpio con todo esto? Bendito sea el Señor por todo lo que El ha hecho, hace, y hará en el futuro por aquellos que deciden amarle a pesar del pecado, a pesar de la corrupción, a pesar de todo lo que experimentan al momento. Como leímos hoy, sabemos a través de la fe, que todo este mundo presente que es temporal y corrompido pasará a la historia en algún momento. Toda la decadencia que experimentamos al vivir en este tiempo, algún día terminará, y recibiremos del Señor la eternidad, según nuestra fe y amor por El. Entendemos muy claramente lo que nos pasa hoy, pero también sabemos y tenemos la certeza en Cristo que esto no es eterno. Puede que hoy tengas problemas, sufrimientos, pruebas, y hasta tribulación, pero pasará. Y lo más importante, es que sabemos cómo es que todo culminará. Los que hemos decidido amar al Señor genuinamente, tenemos la convicción del mundo venidero. Sabemos cómo termina la historia. Nuestra historia no culmina con enfermedad, sufrimiento, dolor, tristeza, o en tribulación. Y cuando morimos, no es el final, sino todo lo contrario, es el principio de una vida eterna incorruptible, después de pasar el gran juicio de nuestro Dios. Esto leemos: Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Apocalipsis 21:1-5. Por eso que el verdadero cristiano no vive en si para este mundo, ni define la dirección de su vida así. Sino más bien, vive por la fe, con los ojos puesto en Cristo, buscando hacer Su voluntad, con la mira en el futuro, como está escrito: …Mas el justo por la fe vivirá. Romanos 1:17b. Así que, ¿Vives de una manera como si el futuro con Cristo es lo más importante? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Consiguiendo lo que quieres puede ser un problema - Genesis 13

Basado en Genesis 13 (Versión Reina Valera 1960)

Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro. Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová. También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová.

La gran mayoría de las veces, muchos de nosotros tomamos decisiones en base a lo que vemos, a nuestro parecer, cuando algo nos luce bien. Y muchas veces, oramos de acuerdo con este sentir, pidiéndole a Dios que conteste nuestras oraciones de acuerdo con lo que queremos. Pero si vemos la vida de Lot, entenderíamos que lo que queremos o deseamos al momento, o lo que nos parece bien, no siempre es lo más acertado. Y muchas veces, si conseguimos lo que queremos, puede ser un problema más grande después. Debemos tener mucho cuidado con nuestras decisiones, y aún más exacto, con la intención detrás de nuestras decisiones.

Para empezar, vemos el ejemplo, o más bien, el mal ejemplo de Lot, a pesar de que Lot no era una persona mala. La Biblia dice e inclusive que era hombre justo, como está escrito: Y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos). 2 Pedro 2:7-8. Entonces, si Lot era justo, y así tomo malas decisiones, ¿Cuánto más nosotros debemos tener cuidado con nuestras decisiones? Debemos siempre entender que en la gracia aún teniendo libre albedrio, Dios no nos va a forzarte a hacer nada. El Espíritu Santo no viene a imponer Su voluntad sobre nosotros. Así que, este asunto de que algunos piensan que a la hora que llegaste a Cristo, que todo va a salir bien, es un error. Todo en nuestra vida va a caminar según cuanto nos sometemos a Dios y nos disponemos a hacer Su voluntad. Y la única manera que todo obrará para nuestro bien es si escogemos amarle como corresponde, como está escrito: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28. Entonces, la condición de amar a Dios debe estar presente en el creyente para que todas las cosas le ayuden a bien. Pero, si una persona toma decisiones sin que la intención de su corazón sea amar a Dios, sencillamente va a vivir las consecuencias que Dios permita, pero sin ningún beneficio. Por eso que debemos tener mucho cuidado, especialmente si estamos en el Señor, porque somos responsables por nuestros hechos, y podremos sufrir consecuencias irreversibles si escogemos mal, y sin amor. Siempre debemos tener en cuenta que Dios todo lo ve, todo lo sabe, y que recibiremos no según nuestras apariencias, sino según nuestra intención, como dice la Palabra: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:9-10.

Ahora bien, ¿Cuál fue el error de Lot? Como la gran mayoría de nosotros (porque nadie lo hace bien siempre todo), no buscó la dirección de Dios. Uno podría decir: ¿Cómo podía, si era tan poco el contacto entre Dios y el hombre en aquel entonces? Debemos entender el panorama completo, y no olvidarnos de los detalles. Abram (después conocido como Abraham) salió de su tierra y de su parentela obedeciendo a Dios, y Lot tenía que saber que la razón por lo cual Abraham empezó tal viaje fue todo basado en la Palabra de Dios. Esa fue la única razón por lo cual salieron de donde estaban. Así que, no consultar o tomar el parecer al Señor fue el primer y más básico problema. Y como consecuencia, siguió el segundo paso, que fue, guiarse por sus ojos, porque vió que la llanura del Jordan era de riego, algo que tenía sentido humano. Y para empeorar el asunto, puso sus tiendas hasta Sodoma, y ya se sabía que: …los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. Entonces, puso su confianza y baso su decisión en lo que le parecía bien, y poniéndose justo al lado de lo que era desagradable a Dios. Y ¿cuál fue su consecuencia? La historia nos cuenta de que tuvo que salir huyendo de Sodoma y Gomorra, con su esposa y sus hijas. Salió con lo puesto, y nada más. Todas sus pertenencias y riquezas fueron consumidos por el fuego. Y para peor, luce que su mujer era de esa tierra (porque no dice la Escritura de que salió de su tierra con su esposa, como lo vemos en Abraham con Sara. Entonces, se puede asumir que se casó con una residente, y por eso que la mujer miro hacia atrás, porque era de allá. Y, como punto final, sus dos hijas eran depravadas, que por temor de pensar que ya no había más hombres en la tierra y que querían tener hijos, decidieron dentro de si emborrachar a Lot para poder concebir hijos de él. Lot, aunque era hombre justo, cometió tales errores que todo le costó. 

¿Cuál es la respuesta para evitar tales cosas, de perder cosas sin ningún propósito divino? El Señor mismo nos da la respuesta, como El mismo nos enseñó a orar: Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Mateo 6:9-10. Si buscamos la voluntad de Dios en todo, puede que tengamos perdidas y desafíos en el presente, pero tendrán propósitos divinos que nos darán recompensas eternas. Todo lo que hacemos para el Señor tiene su valor y recompensa, especialmente si lo hacemos todo por amor a El. Esta fue la gran diferencia entre Abraham y Lot. Dos hombres justos, pero uno que buscó hacer la voluntad de Dios en vez de dejarse llevar por su propia opinión. Y Dios no solo lo bendijo antes, sino que lo sigue bendiciendo hasta hoy, como el padre de la fe que es. Su decendencia sigue creciendo, porque cuando adoptamos la fe en Cristo, venimos a ser hijos de Abraham. Así que, ¿Sigues buscando lo que quieres, o buscas hacer la voluntad de Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Las consecuencias de la práctica del pecado - 2 Reyes 10:1-11

Basado en 2 Reyes 10:1-11 (Versión Reina Valera 1960)

Tenía Acab en Samaria setenta hijos; y Jehú escribió cartas y las envió a Samaria a los principales de Jezreel, a los ancianos y a los ayos de Acab, diciendo: Inmediatamente que lleguen estas cartas a vosotros los que tenéis a los hijos de vuestro señor, y los que tienen carros y gente de a caballo, la ciudad fortificada, y las armas, escoged al mejor y al más recto de los hijos de vuestro señor, y ponedlo en el trono de su padre, y pelead por la casa de vuestro señor. Pero ellos tuvieron gran temor, y dijeron: He aquí, dos reyes no pudieron resistirle; ¿cómo le resistiremos nosotros? Y el mayordomo, el gobernador de la ciudad, los ancianos y los ayos enviaron a decir a Jehú: Siervos tuyos somos, y haremos todo lo que nos mandes; no elegiremos por rey a ninguno, haz lo que bien te parezca. Él entonces les escribió la segunda vez, diciendo: Si sois míos, y queréis obedecerme, tomad las cabezas de los hijos varones de vuestro señor, y venid a mí mañana a esta hora, a Jezreel. Y los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban. Cuando las cartas llegaron a ellos, tomaron a los hijos del rey, y degollaron a los setenta varones, y pusieron sus cabezas en canastas, y se las enviaron a Jezreel. Y vino un mensajero que le dio las nuevas, diciendo: Han traído las cabezas de los hijos del rey. Y él le dijo: Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana. Venida la mañana, salió él, y estando en pie dijo a todo el pueblo: Vosotros sois justos; he aquí yo he conspirado contra mi señor, y le he dado muerte; pero ¿quién ha dado muerte a todos estos? Sabed ahora que de la palabra que Jehová habló sobre la casa de Acab, nada caerá en tierra; y que Jehová ha hecho lo que dijo por su siervo Elías. Mató entonces Jehú a todos los que habían quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus príncipes, a todos sus familiares, y a sus sacerdotes, hasta que no quedó ninguno.

Uno puede que diga: ¡Que horror lo que hizo Jehú, de hasta degollar a los hijos del rey Acab! No obstante, era la voluntad de Dios. ¿Cómo puede ser la voluntad de Dios algo así? Y como muchas cosas que hace y manda el Señor, puede que nos suenen duras, crueles, o hasta injustas, pero El siempre esta correcto porque tiene razones irrefutables. Para comenzar, el hombre no tiene ni el derecho, ni tampoco la más mínima facultad para creerse más justo o bueno que Dios. Es imposible. Dios es perfecto y recto en todos Sus caminos, y nosotros somos lo opuesto, totalmente imperfectos, pecaminosos, y malos, por muy bueno que nos creamos. Por eso el que se crea ser bueno, y de tal modo que se siente con el derecho de juzgar a Dios, no tiene ni siquiera ni una idea del mundo en que vive, ni aún menos, ninguna percepción de su propio mal. Esta totalmente ciego, y si permite que su ceguera siga guiando su vida, lo llevará a la perdición eterna. Y allí sabrá perfectamente, sin falta de ningún detalle, como llego allí, y que esto fue toda su responsabilidad, como también sabrá la perfección de Dios, pero será muy tarde en aquel entonces, lo cual hará su condena aún más intolerable, y por toda la eternidad. Es un precio muy alto que se paga por atentar condenar a Dios, y totalmente evitable, si solo usamos un poco de raciocinio, porque hay muchas cosas que se pueden entender si solo se tiene un poco de sinceridad e inteligencia.

Para comenzar, siempre debemos ver el punto de vista de Dios, porque es el único que realmente importa, porque de El depende toda la existencia, y aún más importante para nosotros personalmente, nuestro destino eterno. El es el que decide no solo lo que vivimos en el presente, sino aún más importante, lo que pasará con nosotros en la eternidad. Como lo dijo el propio Señor: Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10:28. Viendo el punto de vista de Dios, entenderíamos que nosotros fuimos los que primero lo ofendimos. El hombre fue el que peco en contra de Dios y nunca Dios en contra del hombre. ¿Cuál fue el mal que Dios le hizo al hombre? ¿Crear al hombre? ¿Darle la vida? ¿Darle toda la tierra para que se enseñoreara de ella? ¿Darle una existencia sin corrupción y muerte? ¿Ese fue el mal que Dios le hizo a la humanidad? Puede que digan: Yo no estuve en aquel momento, por lo tanto, no soy responsable. Y puede que sea así, pero ¿Qué has hecho desde que naciste? ¿Buscaste de Dios y de hacer Su voluntad? ¿Has vivido agradeciéndole el diario existir, todo lo que tienes, todo lo que El te da y hace por ti cada día, y a cada momento? ¿Le has puesto a El por sobre todas las cosas y amado más que a cualquier otra persona? Si eres sincero, admitirás que nada de esto lo has hecho. Pero no estás solo, si todos somos honestos, todos hemos sido muy ingratos. Y si no bastara con eso, todos hemos ofendido a Dios con nuestros pecados, devolviendo con mal el bien que El nos hace. Eso es lo que pasa cada vez que pecamos, sea poco o mucho. Todos hemos sido, y todavía somos, muy ingratos y ofendemos a Dios todo el tiempo. Así que, es imposible justificarnos de alguna manera, y ni aún menos, atrevernos a juzgar a Aquel que es perfecto, recto, y bueno para con nosotros, como dice la Palabra: Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Mateo 5:45.  

Ahora bien, ¿Qué fue lo que hizo el rey Acab? Pudiéramos decir mejor, ¿que no hizo de mal el rey Acab? Su maldad fue muy grande, y su rebelión en contra de Dios aún peor, que hasta él y su mujer Jezabel adoraron a falsos dioses y a los ídolos, y trataron de exterminar a todo quien seguía al Señor, hasta al profeta Elías, y así corrompiendo a la nación completa. Y él nunca se arrepintió de sus males, y murió él en su pecado, y tal como cumplió Jehú el castigo de Dios, la consecuencia de su pecado cayó sobre toda su familia y hasta sobre todo quien estaba relacionado con Acab.

Puede que algunos digan: Yo no soy como Acab. Hoy tenemos la dispensación de la gracia de Dios a través de Jesucristo, lo cual nos da más amplia entrada a Su reino que antes, pero a la misma vez, trae consigo aún más responsabilidad, como está escrito: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31. Y también dice: Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor. Filipenses 2:12. Así que, no nos dediquemos a pecar porque tenemos hoy Su gracia, porque el que no cuida su salvación con temor y temblor se expondrá a un juicio aún más grande tanto aquí, y aún peor, en la eternidad sino se arrepiente antes que sea muy tarde. Así que, ¿Vives para hacer la voluntad de Aquel a quien todo le debes, o sigues estancado en tus pecados, viviendo para hacer tu voluntad? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Necesitamos abandonar la hipocresía - Mateo 16:1-12

Basado en Mateo 16:1-12 (Versión Reina Valera 1960)

Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue. Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan. Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis? ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.

Lo más difícil de aceptar para cualquier persona es la verdad. Puede que suene extraño, pero es la tendencia general. Hay algunos que puede que digan: A mí me gusta la verdad. Ahondemos más en el asunto. Cuando cierta verdad tiene que ver con otra persona o grupo de personas, muchas veces, nos agrada cierta verdad, cuando es la verdad que confronta a otros. Pero, a la hora que la verdad se dirige a nosotros, y especialmente de una manera más personal y directa, ahí es cuando ya no nos agrada tanto. Ahí es cuando se siente desagradable, y especialmente cuando nos sentimos confrontados con ciertas verdades que denuncian nuestros males, cosas que sabemos que no están bien, pero aún peor, que no hemos comprendido todavía que debemos dejarlas ir, o dejar de hacerlas. Este era el problema que el Señor siempre tuvo, especialmente con aquellos que todavía no habían entendido, o que sencillamente no querían abandonar tal mal, como los religiosos. Ahora, es muy fácil juzgar a los religiosos en la Biblia porque francamente son un blanco muy fácil. Pero, no seamos tan prontos de hacerlo porque todos tenemos males similares, nada más que varía un poco, pero, no obstante, todos tenemos cierto nivel de hipocresía, y todos mentimos. Así que, sé que esto será difícil para todos, si en realidad dejamos que esto penetre, como lo necesitamos, pero es necesario ser transformados para hacer la voluntad de Dios, tanto como por hecho como por intención.

Lo primero que debemos entender es que la verdad es totalmente necesaria. Nada sacamos si no nos exponemos a la verdad, ni dejamos que la verdad obre en nuestras vidas. Entiendo que muchos tratan de decir la verdad de una manera placentera, tratando de evitar la confrontación, pero si el mensaje no se lleva con la claridad y el tono necesario, también se hace un mal. No debe ser dado el mensaje con hostilidad y con buscar ofender, porque esto también es malo, sino que hablar las cosas con transparencia, y de tal modo que una persona se dé cuenta y que la verdad haga lo necesario. Sin verdad no hay libertad, especialmente la libertad eterna de la cual Dios nos habla. Y la verdad no es relativa como muchos creen. La verdad es Dios, y lo que El dice. Esa es la única verdad que realmente importa. Otras aparentes verdades o perspectivas no producen libertad, ni aún menos, vida. Esto dijo el Señor: Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32. La verdad de Dios es suprema, universal, y trae tanto libertad espiritual como también físicamente. La verdad de que todos somos pecadores, duele, pero es necesario saberlo. La verdad de que no nacimos naturalmente siendo hijos de Dios, sino todo lo contrario, hijos del diablo, también es muy desagradable, pero es necesario saberlo. La verdad de que Cristo fue torturado y muerto sobre una cruz por nuestros pecados, y que todos somos responsables por lo que sucedió, también es duro de escuchar, pero necesitamos entenderlo. Y la verdad de que todos seguimos siendo mentirosos e hipócritas, aún después de venir a Cristo, también es muy duro de aceptar, pero es necesario, para saber de donde es que comenzamos. Esto dice la Palabra: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9. Pero, lo bueno de la verdad de Dios es que no solo nos confronta con nuestras realidades, sino también, nos da la manera de cómo resolverlas. Pero, tenemos que obedecer la verdad para que haga lo que necesitamos, porque si no obedecemos de una manera practica y genuina, no ganamos nada tampoco con saber la verdad. Esto dice también la Palabra: Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:10.

Ahora bien, ¿Qué podemos hacer para remediar nuestra hipocresía y deshonestidad? Lo primero: exponernos a la verdad, aunque duela, y aceptarla. Finalmente, las cosas son lo que son, y si deseamos lo eterno de Dios, es necesario aceptar la verdad. Segundo, arrepentirnos y convertirnos, o darle la espalda completamente a nuestros pecados y cambiar de dirección, y esto aplica para la conversión a Cristo como también para lo que sigue haciendo Dios en nuestras vidas, después de venir a El. Tercero, aceptar de que somos incapaces por nosotros mismos remediar nuestros males. Necesitamos no solamente creer en el Señor, sino hacerlo nuestro Dios y Señor literalmente, que El sea nuestro dueño y que El sea el que mande nuestras vidas completa y literalmente. ¿Por qué? Por qué necesitamos al Dios del universo a que cambie nuestra condición y no solo a un maestro, o a un hombre bueno, o a un profeta, o hasta a un salvador, sino que es Dios quien debe mandar. Ya vimos lo que conseguimos al nosotros estar al mando; solo vacío, corrupción, y como producto final, la muerte eterna. Y si no vez esto, todavía estas muy lejos de la verdad. Y lo último, y posiblemente lo más difícil, disponerte para hacer lo que Dios manda, porque Dios no va a forzar a nadie. Todo lo podemos hacer a través de Cristo, pero solo si alineamos totalmente nuestras vidas con El, si nos enyugamos con El. Esto dice la Palabra: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:1-2. Todo esto es voluntario, pero absolutamente necesario hacerlo. La fe se vive, y se debe vivir por dentro y por fuera, dejando nuestras hipocresías y mentiras, buscando del Señor no solo para resolver nuestros problemas cotidianos, sino lo que más importa, para hacer Su voluntad, porque los únicos que obtendrán entrada libre en Su reino son aquellos que fielmente hacen Su voluntad. Esto finalmente nos dice Su Verdad: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Hebreos 4:12-13. Así que, ¿Vives una vida de hipocresía y mentira, o vives la Verdad de Dios para estar listo para el juicio venidero? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Vivir para Cristo en cualquier estado que estes - 1 Corintios 7:10-24

Basado en 1 Corintios 7:10-24 (Versión Reina Valera 1960)

Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer? Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias. ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide. La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios. Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios.

Una de las primeras cosas que podemos ver a través de este pasaje es que el Señor es Dios de orden, de estructura, y que, para poder honrar y glorificar Su nombre, debemos buscar vivir a Su manera. Y esto es uno de los grandes beneficios que Dios trae a nuestra vida a través del arrepentimiento y la conversión (porque este es el fundamento del Evangelio de Dios a través de Cristo: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado. Hechos 3:19-20). Dios a través del poder del Espíritu Santo y la sabiduría de Su Palabra, no solamente viene a ordenar nuestra vida espiritual, sino también lo físico. El busca obrar tanto en lo eterno como en lo temporal, porque así es que lo eterno comienza a tomar forma en nosotros. Sin el orden carnal, no puede haber orden espiritual. Antes de venir a Cristo, nuestra vida estaba destruida y sin sentido, sin forma, con un solo destino; camino al infierno. Nuestra vida era un desastre antes de Cristo, y con rumbo a un peor y eterno estado. Estábamos igual como nuestro planeta, antes que Dios pronunciara las Palabras que cambiaria todo, como esta escrito: Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Genesis 1:2.

Lo creado, hasta todo lo que vemos hoy, es precioso y admirable, precisamente por ese orden que Dios estableció a través Su palabra. Y a pesar de la corrupción del pecado en el mundo, hoy tenemos cosas bellas que admirar y disfrutar, gracias al orden de Dios, como las montañas, los ríos, los valles, los animales, los árboles, las flores, y tantas cosas más, todas son lo que son y están en su sitio, y cumplen su función, gracias al orden que Dios estableció. La maravilla del cuerpo humano y sus funciones, todo funciona como Dios lo designo, todo tiene su sitio, todo tiene su valor, en el cual tenemos lo físico como también lo espiritual, lo temporal como lo eterno. Entonces, el orden y la estructura que Dios ha creado no fue hecho para atormentar al hombre, ni para hacer difícil la vida, sino todo lo contrario, tan bueno fue lo que hizo Dios que aún dentro de este caído, corrupto, y temporal mundo, podamos hacer contar todo para lo que realmente vale la pena, para lo invisible (al momento) y lo eterno. Veamos bien a nuestro verdadero enemigo. Nuestro enemigo no es ni Dios ni lo que El establece, sino más bien, el pecado y la muerte, los cuales van mano en mano con el enemigo, con Satanás. Dios trae orden para que haya vida, y Satanás desordena para que la muerte prevalezca. Por eso que este asunto de que, si una persona nace de una manera, pero siente que debe ser otra cosa, no proviene de Dios, sino de otra cosa, como resultado del desorden que el enemigo ocasiona para destruir lo que Dios ha hecho, y como tal, llevar al hombre a destruirse a sí mismo, no solamente temporalmente, sino que eternamente. ¿Por qué? Porque el enemigo busca tener mucha compañía en su condena eterna. Dios no hizo necesariamente el fuego eterno para el hombre, sino que la Palabra dice esto: Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Mateo 25:41. Dios no manda a las personas al infierno necesariamente, sino más bien, las personas deciden su propio destino cuando escogen por su propia voluntad seguir el desorden que el enemigo incita a través de la tentación. En el día del juicio, el Señor solo hará realidad los deseos de cada uno: al que decidió amar más a Dios que todo lo demás, le dará vida eterna con El, pero al que amó más al mundo y a las tinieblas, le dará también la consecuencia que eso trae, el pasar toda la eternidad con el enemigo y sus demonios.

Ahora bien, Dios a través de Su Palabra nos enseña que debemos hacer para poder volver a Su orden, a finalmente hacer Su voluntad. En el pasaje nos enseña cuales son algunas cosas que los matrimonios deben seguir, para el beneficio de ambos. Debemos aclarar aquí de que muchas veces se malinterpreta la palabra “separación” con “divorcio”. El separarse puede ocurrir dentro del mismo hogar, o también vivir en distintos lugares, pero no es sinónimo al divorcio. Y la única justificación para el divorcio ante Dios es cuando hay adulterio, y el que sufrió la ofensa tiene el derecho de rehacer su vida, si así lo escoge, con otra persona que no allá cometido adulterio. Esto dijo el Señor: Y yo os digo que cualquiera que repudia [le da divorcio] a su mujer, salvo por causa de fornicación [el acto del adulterio], y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera. Mateo 19:9. Si hay algo en gran desorden hoy, especialmente dentro de nuestras iglesias, es el matrimonio. Dios creo el matrimonio, y se debe respetar como tal, y si no se lleva como Dios manda, traerá gran desorden a su vida y a su familia. Y ya vimos quien es el que incita al desorden.

Finalmente, y lo más importante, es que sea cual sea nuestra situación o condición, si deseamos serle agradables a Dios a través del Señor Jesucristo, debemos buscar cumplir lo que El nos indica a través de Su Palabra, tratar lo mejor posible dentro de nuestros medios de vivir para el Señor, considerándole a El en todo aspecto de nuestra vida. Para esto fue para lo que murió el Señor, como está escrito: Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Romanos 14:7-9. Y también dice: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿Contemplas la voluntad del Señor en todo aspecto de tu vida, para hacer como El dice, por tu propio bien eterno? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Las prioridades de Dios - Lucas 6:1-11

Basado en Lucas 6:1-11 (Versión Reina Valera 1960)

Aconteció en un día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían, restregándolas con las manos. Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo? Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino solo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él? Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo. Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle. Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie. Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal?, ¿salvar la vida, o quitarla? Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada. Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

¿Dios tiene diferentes prioridades entre Sus propios mandamientos, que algunos son más importantes que otros? Según las Escrituras, la respuesta es: Sí. Para comenzar, debemos establecer ciertos hechos para poder entender porqué a Dios le es más apremiante algunas cosas más que otras, y El mismo crea ciertos eventos donde se pueden hacer excepciones. Para comenzar, lo primero que debemos entender por nuestro propio bien, y para poder serle agradable a Dios a través de Cristo, aún cuando pecamos por error, es esto: que lo más importante para Dios es que el fundamento de nuestra fe, y por lo tanto de nuestra vida, la razón de nuestro existir siempre debe ser el primer mandamiento, como está escrito: Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Marcos 12:29-30. Tan sencillo, si la razón por lo cual vivimos y hacemos todo lo que hacemos no es solo por la razón de amar a Dios, entonces, aunque guardemos todos los demás mandamientos, e inclusive el amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, no nos sirve de absolutamente de nada. Para Dios, no servimos para nada si no le amamos. Este fue el error de los religiosos en aquel entonces, y es el grave error de muchos hoy, e inclusive de muchos creyentes.

La Biblia es muy explicita en esto. Todo lo escrito nos lleva a este punto tan primordial, a lo esencial, que debemos amar a Dios, y que eso debe ser el todo de nuestra vida. El debe ser la razón por lo cual amamos a nuestro prójimo, la razón por lo cual cumplimos los mandamientos, la razón por lo cual amamos a nuestras familias, e inclusive, la razón por lo cual amamos hasta a nuestros enemigos. El debe ser la razón por lo cual estudiamos o trabajamos, la razón por lo cual crecemos y ascendemos, la razón por lo cual compro y vendo, la razón por lo cual hacemos todo en nuestra vida. Así es como hacemos contar todo lo que hacemos para nuestro crédito ante el Dios de los cielos, hasta las cosas más insignificantes. De esto se trata el hacer la voluntad de Dios. Y esto es lo que debemos pasar toda nuestra vida aprendiendo, desde que venimos al conocimiento de la salvación. Escrito esta: Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 1 Corintios 13:1-13. De este amor al Señor y por el Señor es del cual habla este pasaje. Y si no se tiene este amor, hagas lo hagas, para Dios, no sirve de nada. Por eso que El mismo mandó esto, lo cual sigue muy vigente hasta hoy: Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. Deuteronomio 6:4-9. Estudia toda la Palabra, lo cual es bueno, pero, siempre repasa esto, todos los días, de que el todo nuestro, la razón por lo cual hacemos todo lo que hacemos debe ser porque amamos a nuestro Señor.

Podemos ver muy claramente en las Escrituras que el creer no es suficiente. Es más, hay muchos creyentes que tienen malas intenciones, como mismo vemos en este pasaje: Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre. Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Juan 8:31-44a. ¿Cómo pudieron estos religiosos creer en Cristo, y ser hijos del diablo a la misma vez? Porque vemos que la fe o el creer, si no tiene buenas intenciones, si no hay amor por el Señor, de nada sirve. ¿Cuántas personas solo buscan de Dios para que Dios les sirva, y nada más? Escrito esta: Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. Santiago 2:19. Así que, el creer no es suficiente. Hacer cosas religiosas o hasta buenas tampoco es lo que convence a Dios.

Entonces, lo que justificó a los discípulos, e inclusive cuando no cumplían ciertas cosas de la ley, no solamente era su fe en Cristo, sino que también, era el hecho que estaban haciendo las cosas con la venía del Señor del día de reposo. Cristo mismo cuando hizo milagros en el día de reposo, no lo hizo porque le pareció nada más, sino para hacer la voluntad del Padre. Y, la voluntad del Padre es: Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos. Oseas 6:6. Así que, ¿Estás viviendo tu vida en base a las prioridades de Dios, amándole como se lo merece, y haciendo Su voluntad? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Un cambio de curso - 2 Corintios 5:12-21

Basado en 2 Corintios 5:12-21 (Versión Reina Valera 1960)

No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón. Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Como cristianos, ¿debemos seguir el curso del mundo, o nuestro propio curso, o seguir a Cristo? Para poder razonar cual es el que más nos conviene, debiéramos ver que es lo que en realidad ganamos con cada uno. Pero primero, hay que contemplar el aspecto del tiempo, porque eso es lo que ayuda a entender el valor de las cosas. Contemplando el beneficio de algo y para “cuando” es útil nos ayudará aún más a entender lo que realmente vale la pena. La gran mayoría de las personas, e inclusive, la mayoría de los supuestos creyentes viven para el mundo presente, por el aquí y el ahora. Puede que muchos creyentes nieguen este hecho, pero su propio estilo de vida y hasta sus oraciones reflejan o toman en cuenta más el presente que lo eterno. Es más, la gran mayoría de los creyentes vienen a Dios solo para poder resolver sus problemas y necesidades presentes, y hasta allí llega el asunto. No hay una mira, ni un sentir, ni un propósito para lo eterno, solo para el presente. Y la Biblia dice esto al respecto: Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 John 2:16-17. El mundo presente, especialmente nosotros mismos solo duraremos cierto tiempo, y esto nos lleva a nuestro próximo punto.

Todo en esta vida tiene una fecha de expiración, por decir, o cierta duración, e inclusive nosotros mismos. Nada de lo que esta basado en este mundo temporal y pasajero durará para siempre. El dinero pierde su valor o cambia de forma. El poder humano hoy es y mañana será otra cosa. En referente a la fama, una persona puede estar en la cima hoy, y mañana, volverse en un ser desconocido e insignificante a los demas. Y ¿qué podemos decir de nuestros años aquí? ¿Cuánto es que dura esta vida? La Biblia dice: Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años… Salmo 90:10a. Esto es lo que pasa en general, y hay ciertas excepciones, pero serán acaso unos pocos años más, en algunos casos. Y por esto mismo que ni siquiera nuestras relaciones más significativas duran mucho. Por naturaleza, los padres casi siempre parten primero. Y hay mas circunstancias hoy donde los hijos parten antes que los padres. Y en los casados, siempre parte uno antes que el otro, y a veces dura un matrimonio varios años, pero otros menos. Pero, todo matrimonio enfrenta más tarde o más temprano una separación.

Habiendo dicho esto, veamos ahora este asunto. ¿Vale la pena seguir el curso del mundo, o hasta nuestro propio curso? Ya que hemos visto que todo en esta tierra pasa, y que lo que mas puede durar algo es el largo de nuestra vida, pero que todo esto tiene su fin, ¿Podremos justificar el seguir la voluntad del mundo, o hasta nuestra propia voluntad? ¿Tiene sentido o lógica poner tanto enfoque en un mundo que hoy es y mañana es otra cosa, y nuestras propias vidas que pasan cambiando hasta que llega a su final? ¿Qué ganamos del mundo o de hacer las cosas a nuestra manera? Podremos tener ciertos beneficios, y hasta gozar de ciertas cosas en el presente si luchamos por obtenerlas, pero ¿Cuánto dura? Y, ¿Existe algo en este mundo que nos asegure la eternidad? Podemos concluir que ni este mundo, ni aún el hacer nuestra propia voluntad tiene algún valor, ni aporte para el futuro, sino solo Dios. Y esto nos lleva a la conclusión, la cual espero que sea vuestra conclusión también.

El Apóstol Pedro hizo esta declaración: Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Juan 6:68-69. Esta es la realidad que verdaderamente vale la pena, especialmente considerando la realidad de que existe una eternidad, y que solo el Señor es la respuesta para poder obtener esa realidad. No hay nada en este mundo que pueda darnos esto. Y es imposible que nosotros lo podamos conseguir por nosotros mismos, hagamos lo que hagamos. Por lo tanto, ¿De qué sirve estar enfocado tanto en el presente, y dedicarse solo a lo temporal? Y ¿Para qué dedicarse a cosas que solo duran cierto tiempo? El Apóstol Pablo dijo lo siguiente: Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo. Filipenses 3:7-8. Y como resultado de esto mismo, también dijo esto: Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Romanos 14:7-9. Cristo vino a cambiar el curso de nuestras vidas, para que ya no nos enfoquemos en lo temporal, en lo pasajero, en lo que no sirve para la eternidad. ¿Por qué? Porque nada de esto nos ayuda para la eternidad. Podemos pedirle ayuda a Dios por nuestras necesidades, pero consideremos esto: El Señor resucitó a Lázaro de los muertos, lo cual constituye el milagro más grande que físicamente se puede hacer. Pero Lázaro no está vivo hoy físicamente, sino que murió después. Entonces, si hasta algo tan grande como la resurrección física también no dura para siempre, ¿De qué sirve entonces enfocarse tanto en aquello? Y si la resurrección física es mas significativa que un trabajo, o una casa, o los bienes materiales, etc., entonces, ¿Tiene algún sentido ponerles tanta atención a estas cosas, y aún peor, buscar de Dios solo para resolver cosas temporales? Esto dijo el Señor: Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, este la salvará. Lucas 9:23-24. Si cambiamos de curso, y decidimos vivir para Cristo, tendremos lo más preciado, lo que vale más la pena que todo lo que podamos imaginar. Pero, si no decidimos cambiar de curso, y seguimos viviendo para hacer la voluntad del mundo, o nuestra propia voluntad, perderemos lo presente algún día, y peor, perderemos lo eterno, y no hay otra oportunidad después. Hoy es la oportunidad. Mañana es incierto. Así que, ¿ha cambiado tu vida de curso, para seguir a Cristo, o sigues el curso que solo te llevará a la perdición eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Nuestra fe debe producir fruto - Lucas 13:6-9

Basado en Lucas 13:6-9 (Versión Reina Valera 1960)

Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.

La salvación solo se alcanza a través de la gracia de Dios, cuando nos arrepentimos y convertimos de todos nuestros pecados, y por fe, reconociendo y aceptando que Jesús murió por nuestros pecados y que fue resucitado por Dios Padre al tercer día, y recibiéndole como nuestro Señor y Dios. Esto es el pleno mensaje del Evangelio para salvación. Pero, cuando una persona toma esta decisión, ¿queda algo más por hacer? Después de esto, ¿Puede una persona solo vivir para sí, para hacer su propia voluntad, y esperar vivir eternamente? O, ¿Debe haber algo que se produzca como resultado de esta fe?

Muchos creyentes hoy en día piensan que después de aceptar a Cristo o de convertirse a Cristo, que ya todo está hecho, y que no queda nada más por hacer, y lo basan en ciertos pasajes esparcidos por el Nuevo Testamento para fundamentar esta creencia o doctrina. Muchos creen que, ya que la salvación no se alcanza por obras, entonces, creen que las obras después de convertirse ya no tienen ningún valor. Pero, viendo un panorama mucho más grande y amplio de las Escrituras, que va mucho más allá de ciertos versículos, entenderíamos que cuando nacemos de nuevo, o nos convertimos a Cristo, es solo el comienzo. A través de muchas de las enseñanzas del propio Señor, entendemos que la voluntad de Dios es que nosotros rindamos un producto a raíz o como resultado de nuestra fe, y si no producimos ese fruto que Dios espera o vivimos para hacer Su voluntad, tal como lo hemos leído, nos cortará y nos sacará de Su viña.

Lo primero que debemos entender es que no podemos aceptar enseñanzas como completas, solo con ciertos versos y nada más. La Palabra de Dios se apoya en sí misma, y en múltiples lugares para poder completar un principio. Por ejemplo, hay cuatro evangelios escritos por cuatro distintas personas, que existieron en distintos tiempos. E increíblemente, dos de ellos fueron escritos por personas que no vieron al Señor físicamente, como Marcos y Lucas. Entonces ¿Quién es responsable o el autor de las Escrituras, el hombre o Dios? Escrito esta: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. 2 Timoteo 3:16. Entonces, ¿Para qué Dios inspiró que fuesen escritos cuatro distintos evangelios por diferentes personas, y por dos que ni siquiera vieron al Señor? ¿No bastaría solo un libro, y que fuere escrito por un solo escritor, y por la persona más cercana e íntima del Señor? Si fuere así, el único evangelio que importaría sería el Evangelio de Juan. Pero, no es así como Dios hizo las cosas. El permitió y diseño que fueren distintas personas para dar distintas perspectivas, y hasta el complementarse el uno para con el otro para demostrar la plenitud de la deidad de Cristo, tanto el relato de la persona que más cerca estuvo del Señor en la tierra durante Su ministerio (Juan) como el más lejano y removido de la vida física del Señor, como Lucas, quien escribió su evangelio entre 50 a 70 años después de la muerte del Señor. ¿Qué nos enseña esto? Que es Dios el que inspiró y dió sus relatos a través del Espíritu Santo, y también, que debemos ver más allá de solo unos versos por allí y por allá para completar principios divinos que deben ser observados y seguidos como parte de la fe en Cristo.

Otro punto que podemos discutir es el asunto de que, si una persona se convierte al Señor, ¿ya no debe preocuparse de nada más? A la hora que una persona se convierte, ¿comienza a funcionar el Espíritu Santo como un tipo de piloto automático (como algunos piensan), dentro de nuestras vidas? Volviendo a las Escrituras, si fuere así, que una persona ya no se tiene que preocupar de nada después de convertirse al Señor, solo asegurarse que allá una conversión genuina, entonces, ¿Para qué estudiar las Escrituras? Vayamos más allá. ¿Qué punto tendría Dios inspirar tal libro como la Santa Biblia, que no es un libro corto, producto que tomo siglos en producirse a través de muchos escritores? ¿Para que gastar tanto esfuerzo y sacrificio si solo con el Espíritu Santo tenemos para hacer todo lo que necesitamos hacer? ¿Qué importaría las Escrituras si ya estamos en un sendero sin salida ni desvió, por decir? Es imposible pensar que las Escrituras fueron hechas y escritos como pérdida de tiempo. Si vemos el universo, todo lo que Dios ha hecho, todo lo que proclama Su grandeza, desde lo más pequeño e invisible a nuestros ojos, como hasta lo más grande y expansivo del espacio, absolutamente todo tiene su propósito. Y si es así el asunto, ¿Dios no tendría un propósito aún más grande con Su Palabra, que hasta a través de ella, El hizo todo lo que hoy es y lo que permanece eternamente? Dios uso la Palabra, el Verbo, para crear lo visible y lo invisible, lo físico y lo espiritual, lo temporal y lo eterno. Como está escrito: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3.   

Entonces, ¿cuál es el propósito de la Palabra? Dios nunca quitó o canceló el libre albedrio del hombre, ni lo hizo antes de Cristo, ni mucho menos, después de Cristo. La Biblia enseña que todo está sujeto al libre albedrio, a lo que el hombre decide hacer dentro de las cosas inconmovibles de Dios. La Biblia nos enseña que hay cosas ya plenamente establecidas por Dios, pero dentro de todo eso, El dá lugar a que el hombre pueda decidir qué hacer con su vida, y así, dar lugar para juicio. Es imposible que allá juicio si somos simples marionetas o robots de Dios sencillamente. Cada uno de nosotros es responsable ante Dios por lo que hacemos, y seremos juzgados como tal. El Señor mismo hablo mucho del juicio venidero, y que todos, hasta los creyentes daremos cuenta por lo que hicimos. Esto dice la Palabra: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres… 2 Corintios 5:9-11a. Si el Apóstol Pablo se incluyó en tal juicio, nosotros estaremos también incluidos.

Así que, debemos entender que nuestra fe debe tener fruto, o sea debemos hacer con nuestra fe lo que Dios manda que hagamos. Debemos estudiar y vivir la Palabra para poder hacer la voluntad de Dios. Este es el propósito por lo cual fuimos salvados, para hacer la voluntad de Dios voluntariamente, convencidos de Su verdad, y por amor a El. Esto dijo el Señor: Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Juan 15:1-2. Así que, ¿Tu fe está produciendo el fruto que tanto anhela ver Dios en ti? O ¿no estás produciendo nada, y así, corriendo el riesgo de ser removido por Dios para siempre? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Nuestro caminar con Cristo es personal - Zacarias 10

Basado en Zacarias 10 (Versión Reina Valera 1960)

Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno. Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor. Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra. De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador. Y serán como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearán, porque Jehová estará con ellos; y los que cabalgan en caballos serán avergonzados. Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré. Y será Efraín como valiente, y se alegrará su corazón como a causa del vino; sus hijos también verán, y se alegrarán; su corazón se gozará en Jehová. Yo los llamaré con un silbido, y los reuniré, porque los he redimido; y serán multiplicados tanto como fueron antes. Bien que los esparciré entre los pueblos, aun en lejanos países se acordarán de mí; y vivirán con sus hijos, y volverán. Porque yo los traeré de la tierra de Egipto, y los recogeré de Asiria; y los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano, y no les bastará. Y la tribulación pasará por el mar, y herirá en el mar las ondas, y se secarán todas las profundidades del río; y la soberbia de Asiria será derribada, y se perderá el cetro de Egipto. Y yo los fortaleceré en Jehová, y caminarán en su nombre, dice Jehová.

Hoy mas que nunca sufre el pueblo de Dios por mala instrucción, porque se enseñan cosas erradas, como si fueren verdad. Y no debiera ser sorpresa para nosotros porque la Palabra nos advirtió que esto sucedería aún más en los últimos tiempos. Esto dice la Palabra: Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 2 Timoteo 4:3-4. También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita. Porque de estos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. 2 Timoteo 3:1-8. Esto es lo que estamos experimentando hoy dentro de muchas de nuestras iglesias, y por desgracia, en muchos de los llamados siervos y líderes. Debemos tener mucho cuidado, y debemos estudiar lo que se nos dice, no solo aceptarlo como verdad porque alguien de cierta posición lo está enseñando. No debemos tomar las cosas por asentadas.

Entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Cómo es que podemos protegernos de tales cosas, de evitar aprender mentiras, o cosas erradas? Por la gracia de Dios, hoy tenemos dos cosas qué son primordiales. Lo primero es: cuando somos redimidos por Dios a través de Cristo, por la fe recibimos al Espíritu Santo en nuestras vidas. Dios nos ha dado el Consolador a través de la salvación para que precisamente nos pueda guiar, para que podamos aprender Su verdad directamente. Escrito esta: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Juan 16:13. Nosotros como cristianos no necesitamos intermediadores humanos. Es bueno tener a alguien que nos guíe para aprender la palabra de Dios, y todavia hay personas temerosas de Dios, como este ministerio, que tratamos por todos los medios de no comprometer la verdad de Dios (sé darán cuenta que siempre todo está basado en la Palabra). Pero, de lo que más debemos depender es de nuestra propia relación con Dios a través de la oración continua y al dedicarnos a estudiar la Palabra, diariamente, y viendo si es verdad o no lo que nos enseñan o nos predican.

Puede que diga alguien: Yo no se suficiente, o no tengo el conocimiento necesario para poder distinguir. Escrito esta: Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1:5. Y tambien dice esto:  Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?  Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? Lucas 11:9-13. La buena, perfecta y agradable voluntad de Dios es que le pidamos de Su guía y sabiduría continuamente, así que, El indudablemente responderá.

Y, la segunda cosa es que debemos buscar toda respuesta en la Palabra de Dios, la Santa Biblia. Toda enseñanza, prédica, doctrina, etc., debe ser comparada a lo que Dios dice en las Escrituras. Esto dicen las mismas Escrituras: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timothy 3:16-17. No hay otra fuente más directa de Dios que Su Palabra, desde Génesis hasta Apocalipsis. Por esto mismo que muchos naufragan en su fe, o se desvían, porque no se toman el tiempo de buscar por ellos mismos la Verdad, de comparar y verificar si es verdad lo que se les dice. Esto dice la Palabra: Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Oseas 4:6. Tenemos el privilegio más grande hoy, de tener a nuestro alcance la Palabra de Dios. En tiempos antiguos, como durante el tiempo de Óseas, casi nadie podía tener su propia copia de las Escrituras. La Palabra estaba al cuidado de los sacerdotes y escribas. Y así todo, Dios dijo que Su pueblo fue destruido, porque desecharon Su Palabra. Si Dios juzgó de esa manera a Su pueblo, ¿Cuánta más responsabilidad tenemos ahora nosotros?

Lo mejor del asunto es de que nuestra relación con el Señor es personal, y que podemos depender plenamente en El. Si tenemos buenos instructores de la Palabra, bien. Pero, si no tenemos personas confiables, no importa, porque tenemos más de lo necesario, disponible. Y también, debemos tener en cuenta que todos, sin excepción, daremos cuenta delante de Dios por todo lo que hacemos. Así que, ¿mantienes tu propia relación a diario con Cristo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Porque los cristianos deben apoyar a Israel - Romanos 11

Basado en Romanos 11 (Versión Reina Valera 1960)

Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre. Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también estos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

Como cristianos debemos apoyar a Israel. Pero por desgracia, son solo algunos que lo hacen, y las razones pueden ser, o porque ignoran las Escrituras, como las que leímos hoy, o porque no entienden todavía la gracia que se le ha sido otorgada, o porque no entienden el plan de Dios, o porque todavía permanecen en oscuridad, del cual, si no se arrepienten, nunca obtendrá entrada al reino de Dios. No obstante, tenemos razones avasallantes de porque debemos apoyar y bendecir a Israel.

El primer asunto por el cual el cristiano debe apoyar a Israel es porque Dios dice que debemos hacerlo. Este debiera ser la razón más obvia, y la más relevante. Entendamos o no las razones de Dios, no importa, porque el entendimiento no es requisito para la obediencia. Hay muchas cosas en esta vida que solo aceptamos y hasta ponemos nuestras vidas en ellas sin entender porque son y como trabajan. Es más, hay una increíble cantidad de cosas que no entendemos y no obstante, dependemos a diario de ellos, sin ni siquiera saberlo. Cuando vemos lo expansivo del universo, y las complejidades de nuestro planeta, hay demasiadas cosas que no tenemos la capacidad de entender. Y usamos tal cosa como la fe, (y bendito sea Dios que nos ha dado esa capacidad, o habilidad), porque o si no, nada nos podría ser posible. Pero, en fin, esto dice Dios, de los descendientes de Abraham, el padre de la fe: Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Genesis 12:3. Así que, si deseas la bendición de Dios, bendice a Israel. Y si no lo bendices, entonces eres del grupo opuesto, porque hay solo dos caminos en esta vida, el hacer la voluntad de Dios, o el hacer la voluntad de Satanás. No existe el gris, o un lado medio. Y así, si no lo bendices, entonces traes sobre ti mismo la maldición de Dios. Por tu propio bien; piénsalo, medítalo, y pésalo.

Ahora bien, como gentiles que creemos en Dios, entenderíamos a través de este pasaje que la oportunidad de la salvación se nos otorga solo por la falla de Israel. Y Dios permitió que fallarán en general (porque no todos han despreciado la salvación de Dios) para que el gentil, nosotros los que estábamos totalmente ajenos a las promesas de Dios, pudiéramos tener la oportunidad de ser salvos. Toda nuestra oportunidad viene en relación a la intervención de Dios en el creer del judío para que pudiéramos tener la opción a través de Cristo. Debemos siempre recordar que la salvación vino a través de los judíos. El Señor era judío de judíos carnalmente, Hijo de David, y el evangelio llego a nosotros a través del pueblo judío. Todo lo que Dios hizo por nosotros fue a través de Su pueblo Israel, tanto Su propio Hijo, como los Apóstoles. Todo como cristianos se lo debemos a Dios, pero también a los judíos porque fue lo que Dios uso. Y nosotros hemos sido añadidos al pueblo creyente judío. No hay dos grupos de personas para Dios, sino uno a través de Cristo, una sola iglesia. Y a través de la fe, venimos a ser tanto hijos de Dios como hijos de Abraham. Escrito esta: Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación. Efesios 2:13-14. Si no amamos a los judíos, como cristianos, entonces, nos estamos despreciando a nosotros mismos, y desobedeciendo Dios. Así que, ¿Eres de los que bendicen a Israel para tu propia bendición, o de los que traen maldición sobre sí mismo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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