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Siendo controlado por apetitos pecaminosos - Marcos 6:14-29

Basado en Marcos 6:14-29 (Versión Reina Valera 1960)

Oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había hecho notorio; y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes. Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas. Al oír esto Herodes, dijo: Este es Juan, el que yo decapité, que ha resucitado de los muertos. Porque el mismo Herodes había enviado y prendido a Juan, y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer. Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano. Pero Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía; porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana. Pero venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, daba una cena a sus príncipes y tribunos y a los principales de Galilea, entrando la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino. Saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista. Entonces ella entró prontamente al rey, y pidió diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista. Y el rey se entristeció mucho; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla. Y en seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mandó que fuese traída la cabeza de Juan. El guarda fue, le decapitó en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre. Cuando oyeron esto sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro.

Unas de las cosas principales que podemos aprender hoy, a través de este pasaje es que nosotros no debemos dejarnos llevar por nuestros deseos pecaminosos. Es necesario decir “no debemos”, porque se entiende a través de la palabra de Dios que todos tenemos libre albedrío. La Biblia nos enseña muy claramente esto, y que todavía tenemos este libre albedrío, aún cuando le hemos entregado nuestra vida a Cristo. O sea, absolutamente nadie está sujeto a un curso predeterminado, sino que la Palabra de Dios en su plenitud, nos enseña que todo es decisión propia de cada uno, especialmente el seguirle. Por ejemplo, esto dice: Todo me es lícito… 1 Corintios 10:23a. ¿Qué significa esta frase tan pequeña? Que cada persona, hasta el cristiano (porque Pablo le escribe a la iglesia en Corintios en esta carta), es libre para hacer todo lo que le place, que tiene la potestad de escoger por sí mismo. Por lo tanto, no hay un versículo que use la frase “libre albedrío”, pero esto significa lo mismo.

Ahora, si la Palabra nos dice que Herodes le temía a Juan, que sabía que era varón justo y santo, y que le escuchaba de buena gana, ¿por qué entonces le mandó a decapitar? ¿Cuál era la raíz del problema de Herodes? El grave problema de Herodes era que se dejaba dominar por su lado pecaminoso. O sea, él tomaba sus decisiones en base a lo que su apetito pecaminoso le dictaba. Claro tanto Herodías como su hija eran mujeres malas, pero finalmente todas las decisiones las tomo Herodes bajo su propio libre albedrio. El era un hombre llevado por el pecado que le asediaba. Pero ¿esto solo le pasaba a Herodes? Y aquí viene lo que debemos aprender.

Entonces, entendemos que todo es libre albedrio, o que todo nos es licito, pero lo que debemos siempre entender también es que el libre albedrio trae consigo la responsabilidad, cada acción tiene su consecuencia. Ese es el orden establecido en todo el universo. El diablo a través de la sociedad quiere hacernos creer que no hay tal cosa como pecado, que no hay tal cosa como consecuencia, que no hay infierno, y aún, de que ni él mismo existe. Uno pudiera preguntar, ¿Qué gana el enemigo con esto? ¡Mucho! Si no existe el mal, entonces no existe el bien tampoco, sino como muchos creen hoy, que todo es relativo, y que no hay ni mal ni bien. Lo que mas hace el enemigo es que las personas se enfoquen en hacer su voluntad, y que nada tiene consecuencias, porque como ellos mismos dicen: el único que te puede hacer feliz eres a ti mismo. Pero, todos, y más aún el creyente no puede hacerle caso al enemigo. Esto dice la Palabra: Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 1 Corintios 10:23. Y también dice esto: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. 1 Corintios 6:12. Todos somos pecadores, aún cuando le hemos dado nuestra vida al Señor, porque todavía tenemos el pecado en nuestros miembros. Mientras estemos en esta carne, pecaremos. Pero, la gran diferencia es que no debemos dejarnos dominar por nuestro pecado. Ese fue el gran problema de Herodes, que se dejaba llevar y tomaba decisiones basadas en su carnalidad. Pero, ¿que manda Dios, por nuestro propio bien? Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. Gálatas 5:16-25. Por lo tanto, aunque todo nos es licito, debemos aprender a escoger y ha no dejarnos dominar por el pecado, sino por Dios y Su Espíritu.

Y finalmente, si nosotros los cristianos hemos sido redimidos, ¿Por qué preocuparse? Porque todos, sin excepción, debemos dar cuentas a Dios, especialmente si conocemos la Verdad. Esto dice la Palabra: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? 1 Pedro 4:17-18. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Así que, por tu propio bien, no hagas caso cuando te digan: no tienes nada de que preocuparte. Ese es el enemigo poniendo en duda lo que Dios enseña, porque quiere tu perdición. Por lo tanto, no te dejes dominar por tu pecado, por que o si no, tomarás muchas malas decisiones, y lo único que segarás es corrupción, tal como lo hizo Herodes. Así que, ¿andas en el Espíritu para vida eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Las consecuencias de la desobediencia - Jonás 1:17 – 3:5

Basado en Jonás 1:17 – 3:5 (Versión Reina Valera 1960)

Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches. Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste. Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, y me rodeó la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; mas aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; el alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra. Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré. Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino. Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.

La historia del profeta Jonás es una de las historias con más enseñanza en la Biblia sobre la importancia de obedecer a Dios, y de cómo la desobediencia puede afectar todo. Para poder entender esto, y aún mejor, es necesario entender la realidad y las artimañas del enemigo. Esta es la verdad: Que nuestras vidas y todo lo que hacemos impacta nuestro presente, nuestro futuro, afecta a todos alrededor nuestro, y afecta todo en lo que nos envolvemos o no (lo cual veremos después). Nadie es insignificante, nadie vive en una burbuja, nadie pasa por desapercibido, y como tal, no solo somos importantes, sino que tenemos una gran responsabilidad. Esta es la artimaña del enemigo: de desmentir o minimizar nuestro impacto, las consecuencias de nuestros hechos, y de que no tenemos ninguna importancia, y con todo eso, quitar todo tipo de responsabilidad. La meta mas grande del enemigo es hacer todo lo posible de quitarnos todo tipo de sentido de responsabilidad, y de que nada de lo que hacemos acarrea algún tipo de consecuencia, en fin, su meta es hacernos pensar que no existen las consecuencias.

Una de las mentiras mas grandes que el diablo a introducido dentro del pueblo de Dios es precisamente eso, el quitar cualquier tipo de sentido de responsabilidad, y de que no existen las consecuencias. Es más, muchas de las llamadas doctrinas que circulan hoy dentro de la Iglesia tienen encubiertos dentro de si estos principios. Y claro, el mejor crimen es el que queda encubierto y pasa por desapercibido. Por ejemplo, algo que usa el enemigo es el concepto de la predestinación, y el detalle que muchos siguen dentro de esta doctrina (porque sí hay lugar para la predestinación en la Biblia, pero no como se enseña). Cristo es el predestinado, y es posible que un grupo muy selecto de personas posiblemente (pero no del todo) que también hayan sido predestinados. Pero en general, no todos somos predestinados. El grave problema es pensar que todos ya tenemos un camino trazado y que lo único que estamos haciendo es llevando a cabo algo que fue predispuesto por Dios en la antigüedad. Ese es el error. Porque, si somos todos predestinados, entonces, ¿Qué responsabilidad existe, si después de todo, solo somos el producto de un plan que Dios trazo para todos? Y este concepto quita cualquier tipo de culpa y de juicio. En fin, inutiliza totalmente la posición de juez de Dios, y aún peor, culpa a Dios por todas las decisiones de los hombres, esto pone a Dios como que El fue el que decidió quien se pierde y quien se salva. Por lo tanto, esto es totalmente antibíblico. La verdad es que es el hombre y no Dios quien finalmente decide donde pasa la eternidad.

El otro problema que existe dentro del pueblo de Dios es el asunto de la falta de responsabilidad, y de asignarle mas responsabilidad a la gracia y a la misericordia de Dios, y quitar todo tipo de responsabilidad al creyente. O sea, que Dios todo lo perdona, y que no hay tal cosa como una mala decisión, que Dios saca provecho de todo, y que finalmente todo depende de Dios. Mucho de esto sí es verdad, pero no al extremo que se lleva. Las personas son responsables por sus hechos, por sus decisiones, especialmente cuando ya han conocido la Verdad. Y sí, Dios puede perdonar nuestros pecados, pero no perdona la rebelión. Y aunque perdona el pecado, muchas veces pueden quedar consecuencias. La gracia y el perdón de Dios están ahí siempre, pero no para el abuso, ni aún menos, para permitir una vida totalmente irresponsable y desobediente a El.

Otro problema muy grave es que casi todo en la iglesia moderna se concentra en pensar mas en las cosas de aquí, en el mundo presente. Se ha perdido totalmente el foco en la eternidad, en la esperanza del cielo y del reino de Dios. Casi todo se enfoca en recibir bendiciones aquí y ahora, en arreglar los problemas del presente, en recibir bienes materiales y cosas palpables. Es más, muchos miden la bendición de Dios solo con la riqueza, la comodidad, el bienestar, y en cumplir deseos egoístas. Y esto esta pudriendo a la iglesia. ¿Por qué? Porque el mundo solo ve más de si mismo en la iglesia en general, y no ve a Cristo. Esto dice la Palabra: No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:15-17. Si las personas aman más las cosas del mundo, aunque busquen que Dios se los dé, no permanecerán para siempre, sino que perderán su alma para siempre. Escrito esta: No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:19-21.

¿Qué podemos aprender de Jonás? Si no fuere solo por la misericordia de Dios, Jonás hubiera perecido en el barco junto con todos los demás, y Dios hubiera destruido a Ninive, no solo por su maldad, sino porque Jonás le hubiera robado la oportunidad para el arrepentimiento. La tormenta fue parte de la misericordia de Dios. El gran pez fue parte de la misericordia de Dios, todas las cosas que Dios uso para ayudar (pero no forzar) al profeta a razonar y volver a hacer su trabajo, el obedecer a Dios. Por eso que tenemos que pensar, meditar, y si algo está mal, arrepentirnos, con la esperanza que todavía estamos a tiempo, porque hay veces que ésta la misericordia de Dios, y hay veces que se agota. No esperes a que se agote, por tu propio bien, y por el bien de los demás, porque todo lo que hacemos (o no) no solo nos afecta a nosotros, sino que también afecta a los demás. Escrito esta: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Entonces, ¿Qué quieres para ti mismo, corrupción eterna, o vida eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Amarás a tu prójimo como a ti mismo - Jeremias 34:8-22

Basado en Jeremias 34:8-22 (Versión Reina Valera 1960)

Palabra de Jehová que vino a Jeremías, después que Sedequías hizo pacto con todo el pueblo en Jerusalén para promulgarles libertad; que cada uno dejase libre a su siervo y a su sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judíos, sus hermanos, como siervos. Y cuando oyeron todos los príncipes, y todo el pueblo que había convenido en el pacto de dejar libre cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que ninguno los usase más como siervos, obedecieron, y los dejaron. Pero después se arrepintieron, e hicieron volver a los siervos y a las siervas que habían dejado libres, y los sujetaron como siervos y siervas. Vino, pues, palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: Así dice Jehová Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el día que los saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre, diciendo: Al cabo de siete años dejará cada uno a su hermano hebreo que le fuere vendido; le servirá seis años, y lo enviará libre; pero vuestros padres no me oyeron, ni inclinaron su oído. Y vosotros os habíais hoy convertido, y hecho lo recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad a su prójimo; y habíais hecho pacto en mi presencia, en la casa en la cual es invocado mi nombre. Pero os habéis vuelto y profanado mi nombre, y habéis vuelto a tomar cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que habíais dejado libres a su voluntad; y los habéis sujetado para que os sean siervos y siervas. Por tanto, así ha dicho Jehová: Vosotros no me habéis oído para promulgar cada uno libertad a su hermano, y cada uno a su compañero; he aquí que yo promulgo libertad, dice Jehová, a la espada y a la pestilencia y al hambre; y os pondré por afrenta ante todos los reinos de la tierra. Y entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado a efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas; a los príncipes de Judá y a los príncipes de Jerusalén, a los oficiales y a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro, los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra. Y a Sedequías rey de Judá y a sus príncipes los entregaré en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su vida, y en mano del ejército del rey de Babilonia, que se ha ido de vosotros. He aquí, mandaré yo, dice Jehová, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella y la tomarán, y la quemarán con fuego; y reduciré a soledad las ciudades de Judá, hasta no quedar morador.

Lo primero que pudiéramos ver hoy es el asunto de que la palabra de Dios siempre se va a cumplir, pero debemos entender aún más claramente de que la palabra de Dios se cumple condicionalmente. O sea, la palabra de Dios se cumple en nuestra vida de la manera que nosotros le respondemos a El. En otras palabras, nosotros recibiremos las bendiciones de Dios que prescribe la palabra de Dios, sí obedecemos para cumplir el requisito o la condición para recibir tales bendiciones. Pero si no obedecemos a la palabra de Dios, pasara entonces lo opuesto. Por ejemplo, si Sedequías y el pueblo en general hubieran obedecido a Dios, cumpliendo lo prometido, Dios hubiera tenido misericordia, y no los hubiera castigado. Pero, por su necedad y rebelión en contra de Dios, esto fue lo que pasó: En el noveno año de Sedequías rey de Judá, en el mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitiaron. Y en el undécimo año de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve días del mes se abrió brecha en el muro de la ciudad. Y entraron todos los príncipes del rey de Babilonia, y acamparon a la puerta de en medio: Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsequim el Rabsaris, Nergal-sarezer el Rabmag y todos los demás príncipes del rey de Babilonia. Y viéndolos Sedequías rey de Judá y todos los hombres de guerra, huyeron y salieron de noche de la ciudad por el camino del huerto del rey, por la puerta entre los dos muros; y salió el rey por el camino del Arabá. Pero el ejército de los caldeos los siguió, y alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó; y le tomaron, y le hicieron subir a Ribla en tierra de Hamat, donde estaba Nabucodonosor rey de Babilonia, y le sentenció. Y degolló el rey de Babilonia a los hijos de Sedequías en presencia de este en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia a todos los nobles de Judá. Y sacó los ojos del rey Sedequías, y le aprisionó con grillos para llevarle a Babilonia. Y los caldeos pusieron a fuego la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalén. Y al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, y a los que se habían adherido a él, con todo el resto del pueblo que había quedado, Nabuzaradán capitán de la guardia los transportó a Babilonia. Pero Nabuzaradán capitán de la guardia hizo quedar en tierra de Judá a los pobres del pueblo que no tenían nada, y les dio viñas y heredades. Jeremias 39:1-10. Dios trajo el castigo, como también Dios le hizo justicia a los esclavos y a los pobres del pueblo.

Veamos otros ejemplos que la propia Palabra menciona como condiciones muy claras. En Juan 3:36, dice así: El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. Esto se explica solo. Otra es: El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Proverbios 1:7. Esto se puede explicar de la siguiente manera: Si una persona teme al Señor, entonces está cumpliendo con la condición para que la sabiduría comience a desarrollarse en su vida. Pero, el insensato o el necio al despreciar la sabiduría y la enseñanza demuestran que no le temen a Dios, y, por lo tanto, reciben su propia consecuencia. Una persona que nunca aprende a temerle a Dios, nunca será una persona sabia, sino que todo lo que hace, será para su propia destrucción, especialmente en la eternidad. Otro ejemplo es: Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:9. Las condiciones o requisitos que se deben cumplir, lo que nos pertenece a nosotros para hacer que seamos salvos, son dos cosas en este pasaje: Aceptar a Jesús como el Señor, y no como otra cosa inferior; y tener la fe, la convicción de corazon, o sea sin dudar, de que Dios Padre le levantó de los muertos. Pero si no se cumplen con las dos condiciones, entonces, no hay salvación. Si vez a Jesús solo como Salvador, u otra cosa menor, no solo no estás cumpliendo el requisito, sino que no le estás haciendo dueño y amo tuyo como debe ser, para que puedas pertenecerle y obedecerle como es necesario. Y claro, si tienes dudas en que Dios lo levantó de los muertos, ¿cómo entonces vas a poder ser resucitado en el día postrero, si no crees que Dios Padre lo hizo con el Señor?

Ahora bien, ¿Cuál fue el gran fallo del rey y el pueblo en general? Que nunca amaron a su prójimo. Y ¿quienes eran su prójimo? Por definición, el prójimo es el vecino, o sea, las personas que te rodean, sin excepción, porque hasta el desconocido y tu enemigo es tu prójimo. Y ¿Quién es nuestro principal prójimo? Dios. Ellos nunca respetaron a Dios, ni lo que Él les pidió, y ni aún menos, a las personas que tenían que darles su libertad. Esto dice el Señor: Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Lucas 6:31. ¿Quieres que te amen? Ama a Dios y a tu prójimo. ¿Quieres respeto? Respeta a Dios y a tu prójimo. ¿Quieres fidelidad en los demás? Se fiel con Dios y con tu prójimo. Entonces, ¿De verdad amás a tu prójimo como a ti mismo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La fe a traves de la revelación de la Verdad - Juan 4:39-54

Basado en Juan 4:39-54 (Versión Reina Valera 1960)

Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo. Dos días después, salió de allí y fue a Galilea. Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra. Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta. Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.

El matemático y físico francés Blaise Pascal dijo lo siguiente sobre la fe: Hay suficiente luz para aquellos que desean ver, y suficiente oscuridad para aquellos que tienen una disposición contraria. La lógica subyacente a esto puede interpretarse en el sentido de que Dios deja la ambigüedad justa para poner a prueba la intención humana y, al mismo tiempo, preservar el libre albedrío. Para poder explicar el punto aún más, y como esto se relaciona a la cita Bíblica, debiéramos ver un poco más el trasfondo de este Blaise Pascal, para comenzar. Blaise nació el 19 de junio de 1623, en Clermont-Ferrand, Francia, hijo de un colector de impuestos. Fue un prodigio de las matemáticas y de la ciencia, al cual se le atribuye muchos logros y conocimientos que hoy usamos en dichos campos. Por ejemplo, a los 16 años escribió un significante tratado sobre la geometría proyectiva y de secciones cónicas. Más tarde, influiría significativamente en la economía moderna y en las ciencias sociales mediante el desarrollo de la teoría de la probabilidad. Y en 1642, el comenzó a trabajar en lo que le llamaban maquinas calculadoras, estableciéndolo como uno de los inventores de la calculadora mecánica. Estos son unos pocos de los tantos logros que tuvo Pascal que han formado parte de nuestro desarrollo humano. Pero, en conjunto con esto, el llego a la fe un tiempo después.

¿Cuál es el punto con todo esto? El punto es que muchos le atribuyen su falta de fe o problemas con la fe por un asunto de intelecto, como que son demasiado inteligentes como para poder llegar a creer en Dios y en Jesucristo. Y justifican su incredulidad con su supuesta sobre capacitación intelectual. Pero, ha habido en la historia muchas personas inteligentes, poderosas, y hasta prodigios (como este Pascal) que su intelecto no le fue de estorbo para la fe. Ha habido reyes gentiles que profesaron tener fe en Dios como Nabucodonosor, Dario, y Ciro quienes prácticamente gobernaron el mundo, y como ellos mismos lo reconocieron, solo porque Dios lo permitió y se los otorgo. La historia también nos cuenta de Carlomagno el Grande, el primer emperador que reinó sobre el Sacro Imperio Romano, estableciendo el primer gobierno cristiano sobre el mundo. Así que, como dijo Pascal, todo el asunto sobre la fe no tiene nada que ver ni con el intelecto, ni con el poder, ni con nada semejante, sino que se trata de algo tan sencillo como si una persona desea tener fe o no. Nada se trata ni de aptitudes ni habilidades, sino del libre albedrio, si una persona escoge creer o no. Y esto nos lleva a lo siguiente.

El Señor dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. Y esto es verdad para muchas personas. La gran mayoría de las personas esperan algún tipo de prueba física de Dios para decidir tener fe en El. Pero sabemos por la Palabra, como también, por la realidad que vemos hoy, que haga lo que haga Dios, suceda lo que suceda, si no hay deseo de creer, no hay fe. En la Palabra vemos todos los hechos del Señor en la tierra. Y vemos que, a pesar de todas las señales que hizo, hasta levantar a los muertos, el pueblo en general no creyó. Vieron Sus hechos, los palparon, Lázaro hasta vivió y camino entre ellos, después de estar muerto por cuatro días, pero no llegaron a tal fe. En vez, ¿Qué fue lo que hicieron con el Señor? Lo arrestaron, lo azotaron, lo coronaron con espinas, y finalmente, lo clavaron en una cruz, donde vertió toda su sangre, y murió. Unos pueden decir muy neciamente: Esa fue culpa de los Judíos religiosos. Esto dice la Palabra: Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Mateo 27:22-25. Por lo tanto, las señales y prodigios de poco sirven, porque crean algo temporal o sin raíz. Si se llega a una fe, no es algo permanente.  

Pero, vemos el ejemplo de la mujer Samaritana, y del pueblo que la acompañaba. Lo único que hizo el Señor fue revelar una verdad oculta, revelar el pecado de la mujer. No hubo grandes sanidades, ni multiplicación de alimentos, ni liberaciones de demonios, ni nada así. No hubo señales. Los samaritanos creyeron que era el Cristo sencillamente por lo que les dijo la mujer, y por lo que El les predico durante su estadía de dos días.  

Entonces, Para poder creer ¿No es suficiente toda Su creación, la obra de Su Palabra? ¿No es suficiente todo lo que sucede y es porque El lo permite, cosas que están totalmente fuera de nuestro control, como el aire que respiramos, el palpitar de nuestros corazones, la lluvia, el sol, la gravedad, y tantas otras cosas que son porque El lo permite? Como esta escrito: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20. Y lo mas significativo para nuestro futuro: ¿No es suficiente la sublime muestra de amor que hizo al morir en la cruz por toda la humanidad, para que por gracia y por fe en El, pudiésemos tener vida eterna? ¿Su misericordia no es suficiente? Escrito esta: ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor... Hebreos 10:29-30a. Tenemos mucho mas de lo necesario para poder llegar a creer en el Señor Jesucristo como tal. El asunto es solo querer creer. Así que, ¿Hás decidido tener fe en Cristo por la revelación de Su Verdad? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La fe y la incredulidad - Juan 9

Basado en Juan 9 (Versión Reina Valera 1960)

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es este el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy. Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? Él dijo: No sé. Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Él les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ese, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si este no viniera de Dios, nada podría hacer. Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró. Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.

Leímos que el Señor dijo, que para juicio había venido al mundo. Pero, en otra parte, dice también la Palabra: Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:17. ¿Cuál entonces es la diferencia entre juicio y condena? Viéndolo a través de la perspectiva de la Palabra (la única que realmente importa, porque es la de Dios), podemos entender de ambas de que es tanto el hombre que se juzga así mismo, o trae juicio sobre sí mismo, como también es el que se condena o trae condenación sobre si mismo. Pero, lo que hace ambas cosas posible es la presencia y los hechos de Dios, porque son los que traen al hombre a una encrucijada, por decir, porque esto compele al hombre a tomar una decisión, y en base a esa decisión es que trae sobre sí mismo tal juicio y condenación. Por tanto, debemos preguntarnos, ¿Es la voluntad de Dios que se cumpla tal juicio y condena? Y la respuesta es: si y no.

Responderemos al porque Dios no desea ni el juicio, ni la condena del hombre. La respuesta es: por amor. Dentro de sí Dios es amor. Dios no desea el mal del hombre, sino todo lo contrario. El creo al hombre para que el hombre le sirviera en base al amor. Por eso que le dió al hombre todo desde el comienzo. Dios le dió la tierra y todo lo que en él hay, para que tuviese dominio sobre él, y para que lo trabajase. Por amor, Dios le encomendó al hombre Su creación. Y la muestra mas grande de amor fue en Su respuesta al pecado y a la traición del hombre, porque el hombre, en vez de corresponder al amor de Dios, lo traicionó, al escuchar y darle mas credibilidad a un ser que nada le había dado, y que era hasta inferior a si mismo, a una serpiente. Pero, en vez de Dios hacer desaparecer por completo al hombre, El envió a Su Hijo Unigénito, no para condenar al mundo como leímos antes, sino para darle la oportunidad al hombre para que se pudiera salvar, si así lo escogía. Pero, esto nos lleva a lo próximo.

Ahora bien, la respuesta de porque Dios sí desea llevar a cabo tanto el juicio y la condena, y es porque El es Dios Justo y Santo. A pesar de que Dios es amor, El no puede ignorar que también es Justo y Santo. Debe también llevar a cabo tales cosas por Su propia naturaleza. El debe permitir tales cosas como el juicio y la condena para poder llevar a establecer en el universo lo que El hizo al comienzo de la creación, que todo lo que había hecho era muy bueno. Tiene que hacer desaparecer mas tarde o mas temprano la corrupción, para que lo eterno sea posible.

Entonces, ¿Qué hace posible tanto la justificación y la vida eterna, como también el juicio y la condena? La fe y la incredulidad. La fe en el Señor es lo que hace posible que una persona sea justificada ante Dios, y, por lo tanto, le da acceso a la vida eterna. Y de lo contrario, una persona se juzga y se condena a sí misma al no querer creer como corresponde, porque lo que Dios hará en el juicio venidero es solamente cumplir lo que la persona decidió por sí misma, por su propia voluntad, al no querer creer ni aceptar la realidad de que el Señor Jesucristo es Dios y Señor, y que El es el único camino al Padre, por lo tanto, la única opción que tenemos para la vida y la recompensa eterna. Finalmente, el que tiene fe, podrá ver a Dios, pero el que rehúsa creer y aceptar, no vera la vida, sino que solo experimentará la ira de Dios por toda la eternidad, por su propia elección. Así que, ¿Hás decidido vivir una verdadera fe en el Señor o sigues decidiendo ser incrédulo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Nuestro enemigo también es nuestro prójimo - Lucas 6:27-37

Basado en Lucas 6:27-37 (Versión Reina Valera 1960)

Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

Esto es lo más difícil de aceptar para muchos, e inclusive aún para aquellos de nosotros que llevamos mucho tiempo en el Señor: el amar a nuestros enemigos. Lo que lo hace tan difícil es nuestra naturaleza pecaminosa, la que aún sigue operando muy fuerte dentro de nuestros miembros, a pesar de entregarle nuestras vidas al Señor. Y este pecado que sigue todavía con mucha influencia dentro de nosotros, siempre nos va a impulsar a actuar en contra de la voluntad de Dios. El pecado siempre nos va a llevar a rebelarnos en contra de los principios divinos. Para lograr vencer esto a través del Señor, debemos entender ciertas cosas.

Para comenzar, unas de las armas principales que usa el diablo, en conjunto con el pecado que todavía mora en nosotros, es la autocompasión. Esta es la principal debilidad que se usa para evitar amar a nuestros enemigos. Muchas personas se justifican cuando dicen: ¡Tu no sabes lo que me hicieron! O ¡hay muchas cosas que se pueden perdonar, pero esto es imperdonable! Y vemos a través de la Palabra el arma de la autocompasión, aún de la manera mas sutil, lo cual hubiera destruido todo el plan de Dios, si el Señor en su estado carnal le hubiera hecho caso al enemigo a través de Pedro. Esto leemos: Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Mateo 16:21-23. ¡Bendito sea el Señor que no se dejo manipular por la autocompasión y cumplió todo hasta el final! ¿Se imaginan si el Señor hubiera cedido? Ahora, por desgracia, muchos alegarían: El era el Señor y tenia que ser así. Y sí, es verdad, el Señor era y es Dios, pero, ni Dios Padre, ni el Señor Jesucristo tenían ninguna obligación para con el hombre para hacer tales cosas. Son Dios, y como tal, nada sujeta al Creador con Su creación, sino Su propia voluntad y deseo. Pero, en fin, la autocompasión es una de las armas mas letales del enemigo, porque es sutil, y de cierta manera, es hasta razonable, y por supuesto, apela a nuestra carnalidad.

Lo segundo que el diablo usa para persuadirnos a no amar a nuestros enemigos, es un sentimiento de justicia, o sea, que no seria justo perdonar los males que se nos han hecho. Muchos hoy todavía siguen con el pensamiento: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero, esto no es lo que enseñó el Señor. Esto fue lo que dijo y dejo establecido: Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Mateo 5:38-42. Una cosa siempre debemos tener en cuenta, que nosotros jamás vamos a ser más justos que Dios y nadie puede ser más bueno que Dios. Y si El establece esto como mandato, entonces ¿Qué podemos decir nosotros?  

Y una tercera cosa que el diablo usa para persuadirnos a no amar a nuestros enemigos es el orgullo. Siempre está la preocupación de hacer el papel de tonto, o que, si perdonamos, nos van a pasar por encima, en todas las oportunidades que tengan. El orgullo es lo que muchas veces alimenta el odio, la ira, y el rencor, porque sencillamente, a nadie le gusta que lo pasen a llevar, que lo atropellen, o que se sientan estúpidos. Y esto es, una reacción muy natural porque el orgullo muchas veces funciona como una autodefensa, casi como una herramienta para sobrevivir. Pero, no hay nada en la Palabra de Dios que justifique el orgullo, no importa que una buena intención o utilidad se lo adjudique. Esto dice la Palabra: Hacer justicia y juicio es a Jehová más agradable que sacrificio. Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamiento de impíos, son pecado. Proverbios 21:3-4.

Finalmente, hay muchas otras cosas que usa el diablo para que no podamos sentir o demostrar algún tipo de amor para con nuestros enemigos. Pero, si deseamos hacer la voluntad de Dios y hasta recibir honra del Señor, como esta escrito: …porque yo honraré a los que me honran…, debemos entonces obedecerle. Esto dijo el Señor para que consideremos el lado práctico del amar a nuestros enemigos: Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Mateo 5:44-45. Nuestra verdad es que todos nosotros, antes de aceptar al Señor como tal, éramos por naturaleza enemigos de Dios, perdidos en nuestros pecados, y con uno solo destino: el infierno. Pero, bendito sea nuestro Dios y Padre (por Su gracia) que no pensó en la justicia al ver nuestra condición, porque en vez de tratarnos como lo merecíamos, El mostró misericordia y gracia, y nos ha dado una manera de recibir un perdón inmerecido a través de la cruz. Como esta escrito: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16. Y si Dios no nos trató como los enemigos que éramos, ¿No debiéramos considerar la misma bondad que El nos demostró? Por eso, en lo mas mínimo, antes de pensar mal o de vengarte en contra de tu enemigo, o dejar que el rencor tome lugar dentro de ti, considera lo que Dios ha hecho por ti. Es muy difícil llegar a amar a nuestros enemigos, y solo se puede hacer a través de una conversión real ante Dios y a través de seguir sometiéndonos a Su instrucción. Por lo tanto, ¿Tratás a tu enemigo como el prójimo que también es delante de los ojos de Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Haciendo nuestra parte - Hechos 14:1-7

Basado en Hechos 14:1-7 (Versión Reina Valera 1960)

Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos. Mas los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos. Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios. Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles. Pero cuando los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos, habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, y allí predicaban el evangelio.

Mucha controversia abunda con el asunto de que, si somos salvos por obras o por gracia, y nada más. Y al ver la plenitud de la Palabra, podemos entender muy claramente que para llegar a ser salvos, hay tres cosas que deben pasar en una persona, las cuales son: el completo arrepentimiento y conversión de todos sus pecados, el aceptar y hacer literalmente por fe a Jesucristo su Señor, y el hacer la voluntad de Dios Padre (hacer buenas obras). Si estas tres cosas no se cumplen en una persona, no es posible que halla salvación, y lo explicaremos porque prácticamente es así.

Con respecto al arrepentimiento y conversión, todo el ministerio de Juan el Bautista se trato de preparar el camino del Señor, y todo su ministerio se trató del bautismo de arrepentimiento. Y fue puesto como bautismo no en esencia porque el agua en si es requisito, sino para poder dar a entender muy claramente lo que debe suceder dentro del corazón de una persona. Cuando uno se bautizaba, era por inmersión, entonces, nada de la persona quedaba seco, o sea, era algo total y completo, y, por cierto, era algo muy público, delante de todo el pueblo. Y el bautismo simboliza que era enterrado un ser y otro ser nuevo era levantado. Esto preparaba, y aún prepara hoy lo segundo, la fe en Cristo.

Cuando una persona se arrepiente y se convierte, entonces está preparada o lista para aceptar a un nuevo Señor, porque la verdad es que, por nuestros pecados, no nacemos siendo hijos de Dios, porque: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1:12. Entonces, la cruda realidad es que, si no le pertenecíamos al Señor, entonces pertenecíamos a otro reino, al reino del enemigo. Pero cuando nos arrepentimos y nos convertimos, nos estamos efectivamente rebelando en contra de ese otro reino, y necesitamos volvernos al reino del Dios Altísimo, que solo puede suceder al aceptar y hacer literalmente al Señor Jesucristo nuestro Señor, porque: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6. Y: Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:9. Entonces, esto es lo que debe hacerse por fe, sin dudas, sin reservaciones, y vivir como tal, lo cual nos lleva a lo tercero, el requisito de hacer la voluntad del Padre.

¿Somos salvos por obras? En sí, no podemos ser salvos por nuestras obras por sí solas. O sea, una persona no se puede salvarse porque es buena, o porque hace buenas cosas y por nada más. Como lo vimos, tanto el arrepentimiento y la conversión de todos los pecados y la fe en Jesús como Señor es necesario para alcanzar la salvación. Pero, aquí viene la aclaración, como lo podemos leer en las Escrituras: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Efesios 2:8-10. El todo de porque somos salvos por fe a través del Señor Jesucristo es para buenas obras. Toda la razón por lo cual fuimos rescatados de nuestra vana manera de vida es para volver al propósito original por lo cual fuimos creados, para servir a Dios. No fuimos creados, ni aun menos salvos, para entretenernos, o para vivir la vida como queremos, o para hacer nuestra voluntad, sino que fuimos creados y ahora, salvados a través de la fe en Cristo para hacer la voluntad del Padre. Esto dice la Palabra: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Por lo tanto, la persona que invalida la condición de Señor en su vida al buscar hacer y cumplir su propia voluntad solamente, por mucho que diga: Señor, Señor; no entrará en el reino de los cielos. La salvación es otorgada solamente a la persona que cumple el compromiso que hizo al aceptar al Señor Jesucristo como Señor. Y esto nos lleva a lo siguiente, a la relación directa que hay con el pasaje de hoy.

Lo que leímos hoy nos enseña de personas que estaban preocupadas por hacer la voluntad del Padre, a pesar de las circunstancias. El hacer la voluntad de Dios puede constar de ayudar a nuestro prójimo de una manera práctica, como esta escrito: Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Mateo 25:34-36. Pero, el servicio mas grande que debemos dar a nuestro prójimo es compartir el Evangelio con ellos, para darles en lo mínimo, la oportunidad de ser salvos. Nosotros estamos supuestos a ser sal y luz en le mundo, como lo manda el Señor. Porque, ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Romanos 10:14-15. Nuestra única oportunidad de compartir el Evangelio es ahora, durante nuestra estadía temporal en este lugar, porque en el cielo, no vamos a necesitar evangelizar a nadie.

Pero, en fin, ¿puede compartir el Evangelio una persona que todavía no ha entendido ni comprendido el valor de la salvación? Este es el problema cuando un supuesto creyente no siente compartir el Evangelio, porque si no lo siente, es porque todavía no se ha hecho una realidad tal cosa en su vida. Y si tiene vergüenza, aún menos. Escrito esta: Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Romanos 1:16. Todos los que predicaban el Evangelio lo hacían porque lo entendían, y porque veían Su valor, y no les importaba sufrir lo que fuera, ni la persecución, ni la muerte, con la fe de que Dios veía lo que estaban haciendo. Entendían esto: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16. Así que, ¿entiendes la parte que te toca cumplir para honrar al Dios que te amó hasta al punto de morir por ti? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Viviendo un estilo de vida que glorifica a Dios - Hechos 25:1-12

Basado en Hechos 25:1-12 (Versión Reina Valera 1960)

Llegado, pues, Festo a la provincia, subió de Cesarea a Jerusalén tres días después. Y los principales sacerdotes y los más influyentes de los judíos se presentaron ante él contra Pablo, y le rogaron, pidiendo contra él, como gracia, que le hiciese traer a Jerusalén; preparando ellos una celada para matarle en el camino. Pero Festo respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea, adonde él mismo partiría en breve. Los que de vosotros puedan, dijo, desciendan conmigo, y si hay algún crimen en este hombre, acúsenle. Y deteniéndose entre ellos no más de ocho o diez días, venido a Cesarea, al siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que fuese traído Pablo. Cuando este llegó, lo rodearon los judíos que habían venido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar; alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada. Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí? Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien. Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que estos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo. Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás.

El Señor nos dijo que en el mundo tendríamos aflicción, y sí, hay muchas razones por lo cual podríamos tener problemas, especialmente si tratamos de hacer la voluntad de Dios. Y podríamos preguntar, ¿Por qué es que tenemos problemas en el mundo? Y la razón principal es, por el pecado, sea por el pecado que cometemos directamente, o por el pecado de las personas que nos rodean, o por el pecado que sencillamente hay en el ambiente, porque el pecado todo lo corrompe. Pero, la mayoría de las veces es por las tres razones: por el ambiente, por los pecados de los demás, y por el pecado nuestro. Siempre que hablamos de problemas, o de desafíos, como algunos lo nombran, necesitamos recordar que el factor principal siempre es el pecado. ¿Para qué? para que le comencemos a tomar aversión al pecado. Si no llegamos a entender que la raíz de todos nuestros males no es el pecado, entonces siempre va a seguir esa complacencia con él, lo cual es lo peor que podemos hacer.

Ahora, cuando venimos a Cristo, ¿Somo hechos perfectos inmediatamente? En lo práctico, por supuesto que, no. El Señor sí nos perdona, y nos dá un nuevo comienzo, pero seguimos con el pecado dentro de nuestros miembros, por lo tanto, es imposible que nosotros seamos perfectos en seguida. Pero, no obstante, cuando venimos a Cristo, el Señor empieza un proceso de transformación en nosotros, como producto de nuestro arrepentimiento y conversión, si es que hubo algo genuino, porque hay muchas personas que nunca experimentan un cambio de vida a raíz de que nunca hubo arrepentimiento. El Señor enseñó: …Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Juan 3:5-6. ¿Qué significa el agua? El Señor está hablando del bautismo de Juan el Bautista, o sea, del bautismo del arrepentimiento. Si una persona no se arrepiente y se convierte de todos sus pecados, no puede nacer de nuevo. Como también dice: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado. Hechos 3:19-20. El Espíritu Santo es el que produce la convicción de pecado (algo que va más allá de la conciencia), para que pueda haber oportunidad de conversión. Pero, si una persona no se arrepiente y no se convierte como es necesario, lo cual es una elección, entonces no hay nuevo nacimiento. Uno de los graves errores en la doctrina de muchos cristianos de hoy, es que se cree que lo único que una persona necesita hacer es solo creer en Cristo, y nada más, para nacer de nuevo, o para ser salvo, pero esto no concuerda con el Señor. Como mismo leímos, si no se cumple con la condición del arrepentimiento y conversión, los pecados nunca son borrados. Entonces, ¿Cómo puede haber salvación?

Y esto nos lleva a lo siguiente, y a lo que debiera ser lógico, especialmente para una persona que entiende el futuro venidero, y es el asunto de tratar de vivir un estilo de vida que glorifica a Dios. Si entendemos el pasaje de hoy, vimos a un Pablo muy confiado no solo en el Señor, sino también, en su conducta, y que no tenía nada que temer porque su conciencia estaba limpia. Como el mismo declaro: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada. Y, ¿Por qué podía decir esto? Porque el trataba de vivir de una manera que glorificaba a Dios, y esto en si lo hacía libre de todo juicio justo, porque cuando buscamos hacer la voluntad de Dios, no le hacemos mal a nadie. Este es el lado práctico que debemos aplicar a nuestra vida cristiana. Y digo que “debiéramos” aplicar, porque es algo que debemos buscar hacer. Nunca nos debemos olvidar del libre albedrio. Aun cuando estamos en Cristo, siempre tenemos la libertad de hacer lo que sea. El Señor siempre nos tratará de guiar, de enseñar, de hablar, de redargüir, y hasta de persuadir a través de las circunstancias, pero en rendidas cuentas, El nunca va a forzar a alguien a hacer algo que no quiere hacer. ¿Por qué? Porque todo está sujeto al amor, especialmente a la fe en Cristo. En el amor no hay ni obligación, ni aún menos, manipulación. Cuando venimos a Cristo, no nos convertimos en títeres, o en robot espiritual, por decir. Por eso que el Señor mismo estableció el primer mandamiento como tal:  Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Marcos 12:30. Si todo fuere automático cuando uno se convierte al Señor, el Señor no perdería el tiempo ni con tanta instrucción en la Palabra, ni con un proceso espiritual que debe haber en el creyente, ni nada así. Por eso que El manda a que debemos amarle con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente, porque el ser humano debe llegar a su propio convencimiento sobre las cosas espirituales, a través de la obra del Espíritu Santo y la enseñanza Bíblica. Todo lo que hacemos debe importarnos, debemos tomar conciencia de nuestros hechos. Y también, si tratamos de vivir un estilo de vida que glorifica a Dios, el lado practico es, que nuestros problemas muchas veces van a ser menos. Por lo menos evitaremos las cosas que están dentro de nuestro control. Esto finalmente aconseja la Palabra: ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. 1 Pedro 3:13-17. Al que más debemos complacer es a Dios, porque todo esto un día terminará, y el único queda por toda la eternidad es el Señor y él que determina donde pasaremos la eternidad es el Señor. Así que, ¿vives un estilo de vida que glorifica a Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La voluntad de Dios - Lucas 13:10-17

Basado en Lucas 13:10-17 (Versión Reina Valera 1960)

Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

En este pasaje, hay muchas cosas y muy profundas que ver, así que, trataremos de ver lo que se pueda. Por ejemplo, vemos al Señor, a esta mujer que llevaba 18 años enferma, a los religiosos, y al pueblo. Lo primero que pudiéremos ver es el asunto de esta pobre mujer que llevaba 18 años enferma, y que estaba enferma porque Satanás la había atado por esos 18 años. Uno se podría preguntar, ¿Todas las enfermedades son producto de un problema espiritual, o de algún pecado, o que otra cosa los produce? Debemos entender que toda enfermedad es producto del pecado del hombre, desde la creación. Cuando Adan y Eva pecaron, ese solo hecho corrompió todo en este mundo. Por eso que el propio Señor les dio una advertencia muy clara, que no comieran del árbol prohibido porque o si no, morirían. Dios fue muy explícito, lo cual nos ayuda a entender que todo el consejo de Dios es solo para nuestro bien, porque todo otro pensamiento es solo engaño de Satanás. Cuando Adan y Eva pecaron, todo en este mundo se echó a perder, y ese mal fue transmitido de alguna manera a toda su descendencia. Por eso que ellos un día murieron, y todos nosotros también moriremos, porque heredamos el pecado. Y la enfermedad es parte del proceso de la muerte. De algo vamos a morir algún día.

Ahora bien, ¿Esta mujer peco directamente, o sea, por su propia voluntad, y por eso enfermo? O ¿Ella se metió de alguna manera directamente con el enemigo, y por eso que enfermo? ¿Era una persona poseída y por eso que estuvo enferma? Lo primero para ver en este punto es que el Señor mencionó que estaba atada por el enemigo, y no hablo de posesión, lo cual es otra cosa. O sea, el enemigo puede tener mucha influencia sobre el cuerpo de uno, y hasta atarnos con una aflicción física o hasta mental. Entonces, ¿El enemigo puede hacerle esto a una persona que le ha entregado su vida al Señor? Y la respuesta es, si, por desgracia, pero, solo si Dios se lo permite. O sea, cuando una persona está vacía, sin Dios en su vida, está totalmente expuesto a todo, sin ningún tipo de protección. Pero, Dios puede permitir ciertas aflicciones que vengan de parte del enemigo cuando hay un propósito, sea por disciplina, por castigo, por prueba, o porque hay algo más allá que una persona debe aprender. Vemos el ejemplo de Job que Dios le dio permiso al enemigo para que tocara su cuerpo, y la razón era para probar a Job, para enseñar a Job, y para que Job pudiera avanzar a un nivel mejor espiritual. En la vida de Pablo, Dios permitió que el tuviera un aguijón en la carne, lo cual podemos entender que era una aflicción física, para que él no se enalteciera por las revelaciones de Dios. Entonces, esta enfermedad era como un freno para su tendencia al orgullo. Como el mismo lo dijo: Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera. 2 Corintios 12:7. Recuerden que uno de los principales problemas que Pablo tenía era su orgullo como el religioso que era antes de conocer al Señor. Entonces, es posible que Dios allá permitido este mal en esta mujer por algún lidiar personal que El tenía con ella, o porque sencillamente, permitió esto para poder mostrar Su poder milagroso en ella, para que no hubiera ninguna duda sobre el milagro, porque no era algo de días o de meses, sino de muchos años.

Otra cosa para meditar es el asunto de las causas de las enfermedades. Como se ha explicado, toda enfermedad viene por culpa del pecado, sea por el pecado ambiental, por decir, el cual no es en sí directamente culpa de la persona, o porque el Señor le da permiso al enemigo, o por culpa directa nuestra. Lo que tendría más lógica ver, es el asunto de cuando nosotros nos provocamos los problemas por nosotros mismos, sin ni siquiera tener ningún tipo de intervención espiritual, sino por nuestro propio pecado. Muchas veces, Dios no tiene que permitir algo, ni hacer algún esfuerzo para castigar o disciplinar (porque el Señor sí habla de ambas, y con respecto a Su pueblo), ni tampoco hace algo directamente el enemigo, sino que sencillamente El deja que suframos las consecuencias naturales de nuestros malos hechos. El que roba, más tarde o más temprano, va a caer en manos de la justicia humana. Si una persona sufre de glotonería, y come muchas cosas en exceso que no debiera, también va a traer sobre si sus propias consecuencias. Si una persona se mete con vicios de alcohol, o de uso de drogas (sean legales o ilegales), también tendrá consecuencias muy normales que vienen por tales cosas. Y también, algo que muchos no pensamos que sea malo es el asunto de la ansiedad o el afán, o el estrés como es más conocido hoy. Esto dijo el Señor: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mateo 6:31-32. Y también está escrito: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7. El problema es que la ansiedad, el afán, o el estrés es muchas veces causado por el miedo, y el miedo es producto de la falta de fe, y la Palabra dice: Pero sin fe es imposible agradar a Dios… Hebreos 11:6a. Haz lo que tienes que hacer, porque la flojera y la irresponsabilidad también es pecado delante de Dios, pero siempre confiando en el Señor, y nunca dejarte dominar por nada, porque también está escrito: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. 1 Corintios 6:12. En fin, cuando te dejas dominar por algo, y de tal manera que comienza hasta hacerte daño física o mentalmente, ya te estas dejando dominar por algo más que no es Dios, y eso acarrea consecuencias. Cuando somos de Cristo, venimos a ser templo del Señor, y como tal, El debe dominar nuestras vidas y nada más, para nuestro propio bien.

¿Qué finalmente podemos ver aquí? Escrito esta: Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Marcos 12:30-31. El amar a Dios y a nuestro prójimo supera todos los demás mandamientos en la escala de valores de Dios. Esta mujer que sufrió por 18 años era más importante que el no descansar unos momentos en el día de reposo. Y si Dios lo pesa así, ¿Qué diremos? Así que, ¿Buscas hacer la verdadera voluntad de Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Viviendo una vida que glorifica a Dios - 1 Tesalonicenses 1

Basado en 1 Tesalonicenses 1 (Versión Reina Valera 1960)

Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no solo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

Hoy leímos acerca de los Tesalonicenses, de personas que sobresalían en su modo de vivir para la gloria de Dios. Y vemos esto muy claramente acerca de ellos en la introducción que el propio apóstol Pablo le da a su carta, haciendo hincapié, precisamente sobre las cosas que ellos hacían. Él habló sobre las obras que ellos hacían conforme a una fe verdadera que ellos tenían, de su trabajo que hacían con amor, y su constancia, o sea, que ellos no eran personas emocionales que hacían las cosas, dependiendo de cómo se sentían, sino que era algo que sucedía permanentemente en sus vidas, que eran fieles. Y al ver su testimonio, y compararlo a lo que la Palabra de Dios enseña, ellos realmente eran genuinos seguidores de Cristo. Y esto nos debiera llevar a discernir parte por parte, lo que todo esto envuelve para que nosotros también sigamos su ejemplo. Claro está, el Señor Jesucristo es nuestro ejemplo principal, pero también el Señor mismo nos enseña que debiéramos seguir aquellos que son honrados por Dios, como El mismo lo dijo: Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco. 1 Samuel 2:30. Así que, nos conviene entender todo esto aún mejor para poder aplicarlo en nuestras vidas.

Lo primero de lo que hace mención Pablo es sobre la fe de ellos. Entendemos a través de las Escrituras, que la fe no es algo que solamente se siente o se dice, sino que es algo que va más allá. Y él lo dice de esta manera: …de la obra de vuestra fe…, dando a entender que la verdadera fe se ve a través de la obra. Y esto concuerda muy bien con muchos otros pasajes de la Palabra, como lo dice, por ejemplo, Santiago: Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Santiago 2:14. Y él continúa diciendo esto un poco más adelante: Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Santiago 2:17-26. Entonces, debe quedarnos muy claro que las buenas obras son esenciales en la vida del cristiano, y si no están o no se pueden ver, entonces no es una vida que glorifica a Dios.

Algunos pueden alegar: ¿Tú implicas entonces que la salvación se obtiene a través de las obras? Y ¿no somos solo salvos por la gracia, y por medio de la fe, y por nada más? Y, la explicación se basará en lo que mismo leímos, que, si una fe no tiene buenas obras, si no hay algo palpable tanto para Dios como para los hombres que demuestre legítimamente nuestra fe en Cristo, o sea haciendo lo que el Señor mandó y demostró con Su ejemplo, entonces hay una fe vana. Como lo dice Santiago, inspirado por el Espíritu Santo, que tal fe está muerta. Y si está muerta tal fe, o no hay vida en tal fe, entonces, ¿Podrá haber vida eterna? No. Es imposible que haya vida en algo que está muerto. Ahora, una persona puede discutir una de dos cosas, o que las buenas obras son producto del Espíritu Santo que las inspira, o una persona se esfuerza por hacer lo que Dios manda porque le importa su fe en Cristo. De cualquier modo, sea cual sea lo que motiva a una persona, lo principal es que la buena obra debe estar presente, sin excepción, y esto es así porque el fruto del Espíritu solo es visible precisamente a través de la obra, lo cual es: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23.

Y, lo otro que menciona Pablo es la constancia de ellos. El verdadero cristiano, a pesar de la imperfección que todavía queda en su vida (porque todavía tenemos al pecado en nuestros miembros), es constante, sigue su camino, pase lo que pase, no importa las circunstancias. La paciencia es precisamente parte del fruto del Espíritu como leímos recién. Ahora, puede salir la discusión de que un verdadero creyente será constante porque el Espíritu lo impulsa a serlo, o porque toma en serio su fe en Cristo, y por eso sigue en esa constancia. Y al igual que las obras, no importa cuales de las dos razones o puntos de vista sean, lo principal es que debemos permanecer, ser constantes, porque si no lo somos, y si no permanecemos en El, no llegaremos al final. El Señor dijo: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Juan 15:5-6.

Así que, podemos concluir que lo que glorifica a Dios son las buenas obras y la constancia, ambas cuales son hechas posibles solamente cuando tenemos una verdadera fe, porque: …sin fe es imposible agradar a Dios… Por lo tanto, concluyamos con lo siguiente: Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Lucas 13:23-24. Entonces, ¿Usarás tu libre albedrio y libertad en Cristo para escoger vivir una vida que glorifique a Dios para poder obtener la vida eterna a través del Señor Jesucristo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Aprovecha las oportunidades que el Señor te da - 2 Reyes 13:1-9

Basado en 2 Reyes 13:1-9 (Versión Reina Valera 1960)

En el año veintitrés de Joás hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar Joacaz hijo de Jehú sobre Israel en Samaria; y reinó diecisiete años. E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y siguió en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; y no se apartó de ellos. Y se encendió el furor de Jehová contra Israel, y los entregó en mano de Hazael rey de Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, por largo tiempo. Mas Joacaz oró en presencia de Jehová, y Jehová lo oyó; porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía. (Y dio Jehová salvador a Israel, y salieron del poder de los sirios; y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas, como antes. Con todo eso, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvieron; y también la imagen de Asera permaneció en Samaria.) Porque no le había quedado gente a Joacaz, sino cincuenta hombres de a caballo, diez carros, y diez mil hombres de a pie; pues el rey de Siria los había destruido, y los había puesto como el polvo para hollar. El resto de los hechos de Joacaz, y todo lo que hizo, y sus valentías, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? Y durmió Joacaz con sus padres, y lo sepultaron en Samaria, y reinó en su lugar Joás su hijo.

Hoy leímos del pésimo estado del pueblo de Israel, tanto espiritual como físico, durante el tiempo del reinado de Joacaz. Era uno de los puntos mas bajos del reino del norte de Israel, durante un tiempo que tanto sus autoridades como el pueblo practicaban la idolatria, y todo lo que las practicas envolvían, además de otros pecados que eran abominables al Señor. Era un tiempo muy malo, y ellos estaban viviendo las consecuencias de sus malos hechos, el fruto de su rebeldía. Y de tal punto que hasta Dios permitió que sus enemigos tomaran posesión de muchas de sus tierras, y así dejándolos pobres y débiles.

Unas de las cosas que Dios permite que pase como castigo es que Su pueblo sea atormentado por sus enemigos. El quita Su protección divina, y permite que los enemigos de un pueblo, o de las personas (porque Dios también permite el mal individualmente), les haga daño de distintas maneras. En este caso, Dios permitió a los sirios tomar muchas de sus tierras y ciudades, sus bienes, y por supuesto, muchas perdidas de vidas y económico, y así, no había paz sino ansiedad, preocupación, dolor, angustia, y tristeza. Basicamente, muy pocas cosas salen bien cuando una persona se aleja de Dios. Y si hay cosas que lucen como buenas que suceden aparte de Dios, esto es más bien razón de peor preocupación, porque el mal que esta permitiendo es aquel que no permite ver lo más importante, la destrucción espiritual.

Podriamos preguntar, ¿Si Dios es tan bueno, porque El trata así a las personas? ¿Por qué El permite cosas dolorosas que pasen para poder corregir? El asunto es que Dios es amor, y como tal, El permite que sucedan cosas que despierte a una persona de su necedad. Y por desgracia, la gran mayoría de las personas no entienden por las buenas, por decir. El ser humano, por su pecado, no entiende muchas veces ni por la razón, ni por la bondad. Sino que se envanece en su necedad. Cuando las cosas estan bien (por decir), cree o que se le lo merece, o que suceden las cosas por sus propios méritos, o por muchas otras razones, pero muy rara vez ve el llamado al arrepentimiento a traves del amor de Dios, y de todo lo que Dios hace por ellos. Israel en aquel entonces no era la acepción, igual como muchos hoy. La gran mayoría de las personas no ven a Dios en lo diario, y toman muchas cosas por asentadas, y nada más. Pero esto dice la Palabra: ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. Santiago 4:13-14.

El asunto es que, si hay algo bueno que sucede, por pequeña que se vea, viene solo porque Dios lo permitió, porque El es el que da todas las cosas, y lo hace sin ningun tipo de obligación. Esto dice la Palabra: Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Lamentaciones 3:22-23. Absolutamente todo depende de El, como también podemos leer: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Esta es la realidad. Si tu corazón palpita, es porque El lo permite. Si tus pulmones respiran en este momento, es porque Dios da el aire. Si tu sangre corre por tu cuerpo, es porque la persona de Dios lo deja ser. Si esta tierra mantiene su curso, y todo el Sistema Solar, y esta galaxia en la cual estamos, y nosotros no somos destruidos por los elementos cósmicos, es solo por Su gracia. ¿Estás entiendo la magnitud de todo lo que dependemos de El, tanto el creyente como el incredulo?

Pero, esto dice la Palabra: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos… Romanos 1:20-21a. Todo lo que existe habla de El y nos enseña de la dependencia que tenemos en El, pero, el hombre, en vez de buscar de Dios, especialmente aquel que sabe de Dios, busca confiar en si mismo o en otras cosas, o no trata a Dios como debiera. Este fue el problema de Israel en aquel entonces, y ese es el problema de la gran mayoría hoy. Esto nos advierte la Palabra: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Finalmente, Dios es un Dios de amor, y de amor extremo, y lo veríamos si decidimos creer y entender lo que El hace, pero Su amor no quita ni que sea santo ni digno. El finalmente es Dios, y Su tolerancia hacia el pecado es limitado.  

Asi que, si estas pasando por circunstancias difíciles, lo bueno del asunto es que El lo permite porque todavía tiene interés en tu persona. Y si a una persona nunca le viene algun tipo de presión o dolor, es algo de extremo cuidado, porque quiere decir que Dios esta perdiendo el interés en esa persona, y esta permitiendo que siga su camino hacia la perdición. Sea cual sea la situación, este consejo nos da la Palabra: Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Isaias 55:6-7. Pero, en conjunto con este consejo, no busques de Dios solo por resolver un asunto, sino que busca de El perpetuamente porque de ello depende lo mas importante, donde pasarás la eternidad. Si buscas solo resolver el presente, eso es todo lo que obtendrás. Ganarás una pequeña batalla, pero perderás la guerra por tu alma. Así que, ¿Aprovecharás las oportunidades que Dios te da para poder salvar tu alma? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El Señor lidia con muchas cosas a la vez - Zacarias 14:1-19

Basado en Zacarias 14:1-19 (Versión Reina Valera 1960)

He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos. Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz. Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno. Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre. Toda la tierra se volverá como llanura desde Geba hasta Rimón al sur de Jerusalén; y esta será enaltecida, y habitada en su lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta del Ángulo, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey. Y morarán en ella, y no habrá nunca más maldición, sino que Jerusalén será habitada confiadamente. Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca. Y acontecerá en aquel día que habrá entre ellos gran pánico enviado por Jehová; y trabará cada uno de la mano de su compañero, y levantará su mano contra la mano de su compañero. Y Judá también peleará en Jerusalén. Y serán reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro y plata, y ropas de vestir, en gran abundancia. Así también será la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos, y de todas las bestias que estuvieren en aquellos campamentos. Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos.

Hoy leímos de una profecía que todavía no se ha cumplido, y que posiblemente aún quede un tiempo en cumplirse. Lo más importante del asunto no es necesariamente tratar de entender cuándo serán estas cosas, aunque sean importantes, sino el “porqué” sucederán tales cosas, y como esto hoy aplica para nosotros, porque la Palabra siempre es para hoy, aún cuando se trate del futuro. Dios siempre nos habla para el hoy, y usa tanto las cosas escritas que hablan del pasado, y lo que será en el futuro. Por eso que no es solamente importante, sino apremiante, estudiar la Palabra en Su plenitud, para ver como aplica para nosotros y lo que hoy debemos hacer al respecto.

El primer concepto que debemos entender, y el más importante es: El asunto del cumplimiento de Su Palabra. Escrito esta: Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaias 55:10-11. Muchos toman que este pasaje significa que, si una persona es expuesta a la Palabra de Dios, que más tarde o más temprano será tocado por el Señor. Pero el asunto no es necesariamente así, por lo que mismo hoy vemos en el mundo hoy. Una de las profecías que sí se ha cumplido es la profecía de que el Evangelio seria predicado en todo el mundo. Gracias a la obra del Espíritu Santo y al esfuerzo de muchos fieles, el Evangelio ya ha llegado a los confines de la tierra, y prácticamente todos saben del Señor y de Sus hechos. Hasta en la religión musulmana, la segunda religión con más seguidores en todo el mundo enseña como parte de su doctrina que Cristo sí existió, y que murió por el pecado del hombre. El problema con ellos es que no creen que el Señor Jesucristo es el Unigénito Hijo de Dios, sino que es solo un profeta, pero, no obstante, saben y conocen muy bien los hechos del Señor, por lo tanto, saben del Evangelio. Y esto mismo comprueba el asunto, de que si fuere cierto que todos los que fueren expuestos a la Palabra de Dios serian salvos, entonces todo el mundo ya se hubiera convertido. Pero, tristemente no es así. Nunca podemos olvidar de que existe el libre albedrio, como lo enseña Su Palabra, entonces la Palabra se cumple en todo Su detalle dependiendo de cómo es recibida. Y esto nos lleva a lo próximo.

Dios nunca va a forzar a nadie a amarle. El proveerá las circunstancias para persuadir a una persona, El la expondrá a Su Palabra para darle la oportunidad, e inclusive, permitirá que el Espíritu Santo le dé convicción de pecado lo cual va más allá de lo que pueda sentir la conciencia de una persona, pero nunca obligará a un ser a que le ame. Todo es libre albedrio. Esto dice la Palabra, y nos explica muy claramente como es que se cumple: Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición... Deuteronomio 30:14-19a. Muy sencillamente, toda la Palabra se cumple, pero basado en la decisión de un ser.

Así que, Dios permite todas las cosas que suceden hoy y que sucederán en el futuro para lidiar con el hombre, sea por el pecado que aún está en Su pueblo, para limpiarlo, como con aquel que rehúsa aceptar al Señor. Al Señor le debemos todo: nuestra existencia y todo lo que eso envuelve, y nuestra salvación, y los que hemos decidido seguirle como Señor. Dios lidia con muchas cosas a la vez para que finalmente se cumpla lo establecido: Su Palabra. Entonces, ¿Seguirás al Señor para vida eterna, o no le tratarás como El se lo merece, y así recibir el justo castigo eterno? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Siendo juzgado por la verdad - Juan 8:48-59

Basado en Juan 8:48-59 (Versión Reina Valera 1960)

Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.

Algunas de las tantas cosas que me maravillan del Señor son: Su extrema paciencia, Su bondad, y Su amor. Pero, para poder entender más precisamente estas cosas y comenzar a tomar su valor (digo comenzar, porque, aunque tengamos la revelación del Espíritu Santo, es imposible poder comprenderlos humanamente), es absolutamente necesario ver lo que era, lo que es, y que siempre será la persona del Señor Jesucristo. Dios usa al Apóstol Juan, al que tuvo más intimidad con el Señor en la tierra, para darnos las claves más exactas de Su persona. Juan nos dice esto: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3. Y el Señor a través de Juan nos aclara conclusivamente la composición de la Trinidad o el Elohim, como está escrito: Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. 1 Juan 5:7. El Elohim o la Trinidad se ve muy claramente en el principio, cuando Dios creo al hombre, como escribió el propio Moises: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Genesis 1:26. Por eso que, aunque en nuestro lenguaje, se usa la palabra Dios en manera singular, Dios o Elohim como es escrito en el hebreo significa un Dios plural, o sea, múltiples personas que son Dios, pero con singularidad única: El Padre, el Verbo (el Señor Jesucristo), y el Espíritu Santo. Por lo tanto, este Jesús que habló con estos religiosos es Dios, el Dios Eterno, el YO SOY.

Para aclarar más aún este asunto, el Apóstol Juan nos da un gran detalle, como el testigo principal del arresto del Señor, por su cercanía al Señor, físicamente hablando. Esto nos relata la Palabra: Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas. Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra. Juan 18:3-6. El Señor en ese momento demuestra en una manera muy pequeña y contenida Su persona como el YO SOY. Y debemos entender que es muy limitada Su demostración porque un poco más, y todos hubieran muerto, porque el estar delante de la presencia de Dios causa la muerte física instantáneamente. No obstante, con solo decir: YO SOY, cayeron a tierra los que querían arrestarle. El no necesitaba ni la protección de ángeles, ni aún menos de Sus discípulos. Todos hubieran muerto en ese instante con solo revelar un poco más Su real identidad.

Ahora viendo Su actuación con un entendimiento un poco más claro de Su persona, podemos comenzar a comprender más Su paciencia, Su bondad y Su amor. Su paciencia es indudablemente profunda, porque sus medidas, si se pudieran medir seria realmente expansivas, tan expansivas como el universo mismo. Imaginen por un momento a este Ser tan poderoso, tan grande, tan ilimitado y eterno, tolerando a estas personas a su extrema dureza de corazón, y sus blasfemias, que lo juzgaban por decir Su Verdad, una Verdad que no es subjetiva o limitada, sino la única Verdad que más importa en todo el universo, tan sencillamente de hablar de Su identidad, de Su persona. ¿Cómo reaccionaríamos nosotros si nos enfrentáramos a un grupo de personas que negaran nuestra existencia, nuestra identidad, y que, por mucho que les demostremos quienes somos, que no solo lo niegan, sino que nos acusan de hablar mentira y decir que eres alguien o algo totalmente opuesto a tu persona? Yo trato de ser una persona paciente, por mis mismas creencias en el Señor, pero creo que, en lo más mínimo, perdería todo tipo de paciencia y posiblemente desearles que les sucedieran cosas no agradables, si soy sincero. Y ahora piensen que al que estaban atacando, y acusando de ser algo totalmente opuesto, y negando todo lo que es, es el Dios del universo. En otros tiempos, si una persona solo le faltaba el respeto a una autoridad significativa, por sencillamente no tratarle con el protocolo correcto era inmediatamente ejecutado o encarcelado. En muchos casos, era una muerte segura y dolorosa. Pero, el Señor a pesar de ser el Dios Todopoderoso no reacciono de esa manera. Aunque El los pudiera haber consumido completamente al instante y enviados al infierno eterno con solo pensarlo, El no lo hizo. Su paciencia es realmente increíble.

Y debemos pesar Su bondad y amor, y esto se puede hablar en conjunto porque trabajan juntos. El Señor exhibió también una bondad inmensa, porque a pesar de su incredulidad y dureza de corazón, finalmente, por su necedad, El les estaba dando la oportunidad para el arrepentimiento, y no solo eso, sino que siguió a través de Su Persona dándole el sostén para que vivan, como está escrito: Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Mateo 5:45. Dios da y sostiene a través de Su persona a todo ser humano, dándole así la oportunidad para que puedan arrepentirse y convertirse, para no tener que sufrir el castigo eterno, hasta lo que necesitan diariamente para seguir viviendo, pero hasta que su tiempo se cumpla (porque sí hay un límite). Y todo finalmente lo hizo, lo hace, y lo sigue haciendo, por amor, porque El escoge seguir haciendo las cosas, a pesar de la rebeldía y la blasfemia (Dios no tiene ninguna obligación con nosotros). Pero lo más injusto, que el mal que sufrió le vino por el simple hecho de decir la Verdad. Aunque no nos guste la Verdad muchas veces, es totalmente necesaria, porque: Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32. Por mucho que duela y nos confronte, y hasta no nos guste la verdad, es lo único que nos da libertad eterna. Por eso que la injusticia más grande que se le puede hacer al Señor es no aceptar Su Verdad y hacerla parte de nuestra vida, porque es Su más grande regalo y lo que más necesitamos. Por lo tanto, debemos aceptar Su verdad a tiempo, porque Su amor, Su bondad, y Su paciencia es muy grande, pero tienen límites. Así que, ¿Juzgarás al Señor por la Verdad y así condenarte por toda la eternidad? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La envidia y el orgullo solo te destruirían - Juan 9

Basado en Juan 9 (Versión Reina Valera 1960)

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es este el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy. Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? Él dijo: No sé. Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Él les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ese, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si este no viniera de Dios, nada podría hacer. Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró. Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.

Todas las personas no ven las cosas o los eventos de la misma forma, porque todo en la vida lo ven dependiendo de sus emociones, disposiciones, sus racionamientos personales, motivaciones, creencias, etc. Una persona puede ver algo tan sencillo como una flor como un milagro, y otra persona puede ver la misma flor con otros ojos o fijarse en distintos detalles, como algo agradable y nada más, y otros pueden decir que no es una flor de valor porque no tiene aroma, o tiene colores que no le llaman la atención, y claro, a otros ni siquiera le puede importar su existencia, como también pueden haber algunas personas que salgan huyendo porque le pueden tener alergia. Algunos pueden ver la misma flor con agrado porque les traen buenos recuerdos, y otra persona puede ver la misma flor con repugnancia porque le trae muy malos recuerdos. En fin, cada persona ve y aprecia las cosas, hasta las más sencillas según su parecer y razonamiento personal.

Hoy leímos de un milagro muy significativo que hizo el Señor, de sanarle la vista a un ciego que nació ciego, algo que no tenía precedente, y que lo hizo de una manera muy peculiar, por decir, porque lo hizo de distinta manera a como había sanado a otros ciegos. Una persona puede razonar que lo sano de una manera distinta porque era un caso distinto a los demás. Y puede ser eso, pero, recordemos que estamos hablando de Dios, del mismo Dios que hizo todo lo creado con solo pronunciar las cosas para que fuesen. ¿En realidad necesitaba el Señor hacer lodo si El mismo fue que hizo y ordeno todas las galaxias y sus estrellas y planetas con el sonido de su voz, al decir que sean, y nada más? Y esto nos trae al asunto principal del tema.

Unos pudieran enfocarse en este evento como algo grandioso, y otros, como un hecho de amor y misericordia, y otros, como otra prueba mas conclusiva que comprueba que Cristo no solo era un profeta, sino el Mesias, Dios. Algunos pudieran ver esto como un cuento, como algo que alguien escribió de su imaginación. Los religiosos de los cuales leímos vieron esto como algo malo, como algo que comprobaba que el Señor era un farsante, o alguien totalmente opuesto a Dios, porque no seguía las reglas como ellos las veían. Pero, si apartamos por un momento la vista de la grandeza de Dios, ¿Cuál era el verdadero problema de los religiosos? Si el Señor había hasta levantado a los muertos, cosas que Moises nunca pudo hacer, ¿habría lugar para la duda, o había otras cosas dentro del corazón de ellos que no les permitía ver la realidad? Tan sencillamente que su orgullo y envidia era lo que no permitía que vieran las cosas como lo que eran: la grandeza del Unigénito Hijo de Dios demostrada en amor, poder, y gloria. Los religiosos querían tener la preeminencia en el pueblo, pero ¿Cómo podían tenerla si no podían hacer nada de lo que hacía el Señor? Y aún peor, ellos hablaban de Dios y de Su ley, pero nada de lo que decían o hacían reflejaban a ese Dios. En fin, ellos querían ser más que el Señor, y querían ser honrados como tal, lo cual define su orgullo y su envidia. Todo aquel que no puede ver al Señor como lo que es, y seguirle tiene los mismos males, digan lo que digan. Todo lo que ha hecho y sigue haciendo el Señor es más que suficiente para creer, por lo tanto, el que no cree, no cree porque no puede, sino porque no quiere creer, y todo motivado por el orgullo y la envidia. No quieren admitir su pecado y desean ser su propio dios. Así que, ¿has decido creer en el Señor como tal, o sigues dejando que tu orgullo y envidia te lleve a la perdición eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La diferencia entre el saber y el hecho - Apocalipsis 5

Basado en Apocalipsis 5 (Versión Reina Valera 1960)

Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.

El escritor español Pedro Valles escribió por primera vez este refrán en el 1549, y fue hecho mundialmente famoso gracias a Miquel de Cervantes Saavedra a través de su obra Don Quijote de la Mancha escrito en 1615, que dice así: Del dicho al hecho hay mucho trecho. El concepto de este refrán no fue creado por ellos, sino que refleja una verdad universal y fundamental, y por eso que es tan importante entenderlo, pero, sobre todo, cumplir las cosas (para bien por supuesto). Las palabras y las promesas tienen un valor, pero el llevarlas a cabo o cumplirlas es otra cosa, algo que es mucho más difícil, y en ciertas circunstancias, imposible de cumplir. Todas las relaciones dependen de promesas y de hechos, lo cual consisten en alguien diciendo algo o prometiendo algo, y de cumplir lo dicho. De esta manera se crea la confianza y la fe. En realidad, este es la base de la fe, tanto entre personas, y principalmente del hombre para con Dios. Una persona se gana la confianza de otra persona o de personas, o es digna de confianza si cumple lo que promete. Cuando una persona “tiene palabra”, por decir, es una persona estimada, aún hasta por sus enemigos. Ese es el valor de cumplir lo que uno promete o dice.

Ahora bien, llevándolo a lo divino, a Dios, lo cual es lo que nos debe importar más, esta es la manera que la fe es posible en el Dios Todopoderoso, porque lo que El dijo o dice siempre se cumple, de una manera u otra. Y la realidad es que la Palabra de Dios se cumple de tal manera que se cumple hasta en los distintos reinos, por decir, tanto como en este universo material como en el universo invisible. Todo lo que existe, sea lo temporal o lo eterno, lo físico como lo espiritual existe porque Dios lo dijo, como dice: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. Este es el gran poder de Dios, el Señor Jesucristo. Es imposible nosotros poder comprender humanamente que este ser humilde que vino a ser el Cordero de Dios, a vivir como un hombre pobre, que fue crucificado y muerto, pudiese ser el mismo por el cual todo existe, y es y será. Pero, no obstante, el Apóstol Juan dijo esto: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3. Este es el grave problema que la gran mayoría de nuestros amigos Judíos tienen (momentáneamente), de poder reconciliar que el mismo Dios que hizo todos los milagros a través de Moises podría ser este mismo Jesús, el YO SOY que hizo temblar el monte, que hizo caer fuego del cielo, y que abrió el mar, este Jesús de Nazaret. Y no seamos tan duros con ellos, porque, aunque muchos profesan creer en Cristo, a la hora de la prueba o de la obediencia, muchos ponen en duda Su deidad. La diferencia es que a lo menos son más sinceros. El propio Señor diría esto de muchos hoy que dicen creer en El: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran… Mateo 15:7-9a.

Entonces, ¿Qué tiene que ver todo esto con el pasaje de hoy? El Señor es digno no solo como parte del “Elohim” mencionado en el Antiguo Testamento, sino que también es digno por todo lo que El ha hecho y cumplido. El no solo es la Palabra de Dios, sino el hecho de Dios. O sea, cuando Dios habla, es a través de Cristo, y el que hace realidad la Palabra de Dios es Cristo. Cuando: …dijo Dios (el Elohim): Sea la luz, y fue la luz (Genesis 1:3), el Señor fue tanto la Palabra como el que lo hizo realidad. Cuando todas las profecías que fueron escritas del Mesias se cumplieron en el Señor, fue El, él que las pronuncio a través de Su Palabra y las cumplió. Escrito está: Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Mateo 1:22-23. Y lo más grande que cumplió el Señor fue Su sacrificio, al entregarse a ser muerto por obediencia a Dios Padre, el Santo tomo nuestro lugar solo por gracia, misericordia, y amor. Por eso que a lo que más referencia se hace en el pasaje de Apocalipsis 5 es “el Cordero”. Dios sabía desde el principio que todo tenía que cumplirse, pero una cosa es saber las cosas y otra cosa es verlas cumplidas, ver el hecho en acción. Dios Padre vió a Su Hijo Unigénito dejarse arrestar, dejarse burlar y azotar. Y finalmente, dejarse clavar y morir en la cruz, por amor y por obediencia.

Y esto nos lleva a lo que más nos debe concernir a nosotros, el gran juicio que nos espera. Dios sabe todo lo que va a suceder, y todo lo que cada uno de nosotros va a hacer bien o mal, pero el juicio no es posible a través del saber, sino a través de los hechos. Toda la diferencia está en los hechos, y principalmente, si somos cristianos de palabras solamente, o de corazón. La Palabra dice: El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Apocalipsis 21:7. El Señor Jesús venció en la cruz y ahora está sentado a la diestra de Dios Padre, tanto por título como por hechos. Y ahora, nos toca a nosotros. Todo lo podemos hacer en Cristo, porque no podemos solos, pero, no obstante, debemos disponernos y someternos a llevar a cabo Su voluntad, para la gloria de Dios y para que este a nuestra cuenta como evidencia de nuestra fe. Así que, ¿Cónoces solamente la fe en Cristo, o la vives diariamente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La revelacion del misterio de las edades - Colosenses 1:24 – 2:10

Basado en Colosenses 1:24 – 2:10 (Versión Reina Valera 1960)

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí. Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas. Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo. Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

La mayoría de las personas confiesan tener fe en Dios, lo cual es bueno, pero no es todo. La fe en Dios no es lo que en realidad cambia las cosas, ni transforma al ser humano, ni tampoco da la vida eterna. Por ejemplo, casi todas las religiones más grandes del mundo profesan tener fe en un dios genérico, y por eso que muchos cometen el error, pensando de que todos adoramos y seguimos al mismo Dios. Pero la verdad es que no todos seguimos al mismo Dios. Si fuera todo el mismo Dios, entonces estaríamos realmente perdidos. El problema sería que estaríamos lidiando con un dios que sufre serios problemas de identidades múltiples, porque a un grupo de personas le dice algo, y a otro grupo le dice otra cosa. Por lo tanto, si creemos en un Dios perfecto, es imposible entonces aceptar de qué todas las religiones llevan a lo mismo. Por eso que este asunto de solamente creer en Dios es parte de la respuesta, pero falta lo principal, lo cual da lugar al centro de este mensaje.

Para que el hombre pueda experimentar a Dios Padre, como El mismo lo desea, todo debe centrarse en el Señor Jesucristo. Si vemos las Sagradas Escrituras, son muy limitados los momentos que Dios Padre habló. El Señor Jesucristo siempre ha sido el que ha tenido contacto con el hombre. Él fue el que habló con Abraham, su amigo. Él fue el que hablo con Moises, el gran YO SOY, y así sucesivamente. Las únicas instancias que la Biblia da donde Dios Padre comunicó algo directamente fue solamente en los momentos que El mismo declaraba que fijaran su atención en el Señor Jesús. Esto leemos: Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Matthew 17:1-5. Y en ese instante, Dios Padre mismo es el que corrige la vista del hombre. El Padre no dijo que le escucharan a Él. El Padre no dijo que miraran ni a moises ni a Elías. ¿Qué fue lo que dijo Dios Padre? Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Por lo tanto, si uno quiere llegar al Padre, si una persona quiere obtener la vida eterna, si queremos alcanzar todos los secretos del universo, es necesario solamente enfocarnos en el Señor Jesucristo, y verle, como lo que es: Dios y Señor. De otra manera, no hay ni perdón de pecados, ni vida eterna, ni respuestas para nada, y obviamente, no hay ningún tipo de recompensa en la eternidad. El Señor Jesucristo es el misterio de la de edades, el cual se reveló en la manera más significativa para nosotros. Si El hubiera permanecido en los cielos, no tendríamos ninguna esperanza. Si El no hubiera muerto en la cruz como el sacrificio perfecto, no habría perdón de pecados. Y si El no hubiera sido resucitado de los muertos, no habría manera de que nosotros pudiéramos vivir eternamente. A muchos le gusta el asunto del destino, y de hablar del destino, pero la verdad es que, sin Cristo, nuestro destino sería el infierno por nuestros pecados. Pero bendito sea el Señor, por lo que El hizo, porque El rompió nuestro destino a través de la cruz.

Por lo tanto, el centro de nuestra fe y el centro de nuestra prédica debe ser el Señor Jesucristo. Esto dice la Palabra: Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Ephesians 1:15-23. El Señor es la respuesta absoluta a todo lo que realmente importa, sin excepción. Por eso que no le podemos añadir nada a la fe en Cristo. Pueden que haya cosas que ayuden, pero el centro de nuestra fe, el todo de nuestra vida, debe ser el Señor. Escrito está: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Philippians 2:9-11. Por lo tanto, el Señor debe ser nuestro ejemplo, como dijo el Apóstol Pablo: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 1 Corinthians 11:1. Cuando el Señor dijo: …Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí, no era una ilusión de grandeza, sino una realidad, y si queremos llegar a estar con Dios Padre en la eternidad, en Su reino, debemos tratar al Señor Jesucristo como lo que realmente es: la única respuesta a todo el universo. Escrito esta: El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Colosenses 1:15. Así que, si se nos a revelado el misterio de todas las edades, ¿Qué otra respuesta necesitamos? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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El Señor castigará a Su pueblo - Oseas 8:8 – 9:17

Basado en Oseas 8:8 – 9:17 (Versión Reina Valera 1960)

Devorado será Israel; pronto será entre las naciones como vasija que no se estima. Porque ellos subieron a Asiria, como asno montés para sí solo; Efraín con salario alquiló amantes. Aunque alquilen entre las naciones, ahora las juntaré, y serán afligidos un poco de tiempo por la carga del rey y de los príncipes. Porque multiplicó Efraín altares para pecar, tuvo altares para pecar. Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña. En los sacrificios de mis ofrendas sacrificaron carne, y comieron; no los quiso Jehová; ahora se acordará de su iniquidad, y castigará su pecado; ellos volverán a Egipto. Olvidó, pues, Israel a su Hacedor, y edificó templos, y Judá multiplicó ciudades fortificadas; mas yo meteré fuego en sus ciudades, el cual consumirá sus palacios. No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo. La era y el lagar no los mantendrán, y les fallará el mosto.  No quedarán en la tierra de Jehová, sino que volverá Efraín a Egipto y a Asiria, donde comerán vianda inmunda. No harán libaciones a Jehová, ni sus sacrificios le serán gratos; como pan de enlutados les serán a ellos; todos los que coman de él serán inmundos. Será, pues, el pan de ellos para sí mismos; ese pan no entrará en la casa de Jehová. ¿Qué haréis en el día de la solemnidad, y en el día de la fiesta de Jehová? Porque he aquí se fueron ellos a causa de la destrucción. Egipto los recogerá, Menfis los enterrará. La ortiga conquistará lo deseable de su plata, y espino crecerá en sus moradas. Vinieron los días del castigo, vinieron los días de la retribución; e Israel lo conocerá. Necio es el profeta, insensato es el varón de espíritu, a causa de la multitud de tu maldad, y grande odio. Atalaya es Efraín para con mi Dios; el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, odio en la casa de su Dios. Llegaron hasta lo más bajo en su corrupción, como en los días de Gabaa; ahora se acordará de su iniquidad, castigará su pecado. Como uvas en el desierto hallé a Israel; como la fruta temprana de la higuera en su principio vi a vuestros padres. Ellos acudieron a Baal-peor, se apartaron para vergüenza, y se hicieron abominables como aquello que amaron. La gloria de Efraín volará cual ave, de modo que no habrá nacimientos, ni embarazos, ni concepciones. Y si llegaren a grandes sus hijos, los quitaré de entre los hombres, porque ¡ay de ellos también, cuando de ellos me aparte! Efraín, según veo, es semejante a Tiro, situado en lugar delicioso; pero Efraín sacará sus hijos a la matanza. Dales, oh Jehová, lo que les has de dar; dales matriz que aborte, y pechos enjutos. Toda la maldad de ellos fue en Gilgal; allí, pues, les tomé aversión; por la perversidad de sus obras los echaré de mi casa; no los amaré más; todos sus príncipes son desleales. Efraín fue herido, su raíz está seca, no dará más fruto; aunque engendren, yo mataré lo deseable de su vientre. Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las naciones.

El juicio de Dios sobre Su pueblo está determinado generalmente, pero en lo personal, podemos decir que sí se pueden cambiar las cosas, especialmente lo referente a lo eterno. Pero para remediar el asunto, hay que entender el mal. Es necesario identificar lo que Dios quiere que cambiemos. Vimos en este pasaje de que Dios iba a castigar a Su pueblo, y por desgracia, estos males de los cuales habló el Señor sucedieron, porque no hubo conversión en el pueblo de Dios. En vez de tomarlo en serio, lo ignoraron, y así siguieron pecando en contra del Señor.

¿De qué se trataban los pecados, que se cometían que llevó a la ira a Dios? Había mucho pecado y de distintos géneros, por decir. Casi se puede decir, qué no hubo pecado que no cometieran. El pueblo de Dios cayó en idolatría, adorando a otros dioses, a los mismos dioses de los pueblos que El mismo había derrotado delante de ellos Y en conjunto con esa idolatría, cometieron todos los pecados envueltos con la adoración hacia esos falsos dioses e ídolos. Cometían fornicación y adulterio. Hacían sacrificios inmundos. Le hacían daño a su prójimo. Y como si esto no fuese suficiente, habían cometido el sacrilegio de meter esos otros dioses e ídolos en el templo del Señor. Y con eso también se adoraban, asimismo, buscando hacer su propia voluntad, en vez de hacer lo que Dios mandaba. Tal era su depravación que hasta sacrificaban a sus hijos recién nacidos, a esto falsos dioses, quemándolos vivos sobre una estatua de piedra, pero ¿para qué? Para conseguir lo que ellos querían.

Y, ¿qué vemos hoy en el llamado pueblo de Dios? ¿No vemos las mismas cosas? En un momento se alaba a Dios, pero en otro momento, el pueblo de Dios busca a otros dioses, y le ofrendan más que a Dios, le ofrendan su tiempo, sus bienes, y hasta sus seres queridos, con tal de conseguir lo que desean. Muchas personas hoy en día viven en pecado, practicando cosas que van claramente en contra de la voluntad de Dios. Y hay muchas iglesias que hasta abiertamente apoyan lo que es abominación ante Dios. Hay muchos predicadores y maestros de la Palabra que enseñan cosas que van totalmente en contra de la voluntad de Dios para su propio beneficio, usando una aparente piedad como fuente de ganancia. Y si encuentran horrible el asunto de que el pueblo de Dios antes quemaba a sus hijos, hoy se hace de distintas maneras, y hasta de peores formas, en vez de criarlos en el temor del Señor, dejan que peligren sus propias almas al permitir la corrupción.

¿Dios irá a pasar por alto todos estos males? No, especialmente considerando todo lo que El ha hecho, y sigue haciendo hoy en Su buena voluntad y amor. La paciencia de Dios sí tiene límites, y el pueblo de Dios está llegando a esos límites, por su vana manera de vivir, por su constante rebelión, en fin, porque no le aman ni le teme como el Dios y Señor que es. Esto dice la Palabra: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? Malaquias 1:6a. Esto es lo que está mal. También dice: Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra… Isaias 51:13a. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos… Hechos 17:28a. Si vives, es porque El lo permite. Si tienes habilidades, es porque El te las dió. Todo lo que eres y lo que tienes se lo debes a Él. Y aún más, el perdón y la salvación a la cual tienes acceso solo fue hecho posible a través de la muerte de Su Unigénito Hijo, el Señor Jesucristo. Así que, le debes todo al Señor. Por tanto, vive de esa manera, de corazón, si quieres obtener Su perdón y redención. Porque también dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gálatas 6:7. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. 1 Corintios 16:22. Si deseas encontrar gracia ante el Señor, aprende a temerle y amarle como Él se lo merece. Puede que no te escapes del juicio físico hoy, pero sí, rescatarás tu alma por toda la eternidad si aprendes a ser justo con Dios a través del Señor Jesucristo. Así que, ¿cambiarás tu modo de proceder antes que sea muy tarde? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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Evita el castigo eterno de Dios - Jeremias 16:1-15

Basado en Jeremias 16:1-15 (Versión Reina Valera 1960)

Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet-haquerem; porque del norte se ha visto mal, y quebrantamiento grande. Destruiré a la bella y delicada hija de Sion. Contra ella vendrán pastores y sus rebaños; junto a ella plantarán sus tiendas alrededor; cada uno apacentará en su lugar. Anunciad guerra contra ella; levantaos y asaltémosla a mediodía. ¡Ay de nosotros! que va cayendo ya el día, que las sombras de la tarde se han extendido. Levantaos y asaltemos de noche, y destruyamos sus palacios. Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Cortad árboles, y levantad vallado contra Jerusalén; esta es la ciudad que ha de ser castigada; toda ella está llena de violencia. Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida. Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra inhabitada. Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos. ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman. Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano. Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová. Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.

Este evento del cual habló el profeta Jeremias tristemente se cumplió en el año 586 AC, cuando el ejercito babilonio sitió y después destruyó a Jerusalén, e inclusive, destruyó todas sus defensas y el templo de Jehová, y así, matando a miles de miles de personas. Y la Biblia nos enseña que el Rey Nabucodonosor deporto a Babilonia miles de personas, y dejo atrás en las tierras de Israel solo a los pobres y a los campesinos para trabajar la tierra para su reino. Esto era algo impensable que sucediera. Nadie en Israel se imaginó que esto sucedería porque nunca tomaron en serio las tantas advertencias de Dios, de que vendría un castigo nacional si no se arrepentían de su mal camino.

Para poder entender lo que paso y porqué las personas nunca lo pensaron posible, debemos entender el trasfondo. El pueblo judío era una nación de extremo poder y de riqueza, por supuesto, por la manera que Dios lo bendecía y le seguía dando benevolentemente. Era prácticamente invencible, con un ejército plenamente armado y organizado. Durante la época de Salomon, el reino de Israel fue el centro del mundo donde los grandes reinos venían a Israel porque querían tener paz con ellos y aprender de su grandeza, como la reina de Saba que vino a Israel porque quería solo conocer a su rey, que desde tierras muy lejanas había escuchado de su sabiduría. Entonces, de un punto de vista humano, no era posible pensar que serían conquistados, vencidos, y hasta divididos como pueblo (como fue profetizado) teniendo tanto en que confiar humanamente hablando. No tenía ninguna lógica. Pensaban que Jerusalén, su capital, era invencible por sus grandes muros y perfecta protección estructural. No obstante, Dios mismo fue el que le dió la manera a Nabucodonosor de poder vencer tal fortaleza. Dios fue el que trajo a Babilonia a las puertas de Jerusalén, porque se cansó de contenerse, se cansó de ver el constante pecado y rebelión de Su pueblo. No pudo soportar más ver la maldad de un pueblo a quien le había dado tanto, y que su constante repuesta al bien de Dios era la ingratitud.  

Tendríamos que preguntarnos, ¿Cómo es que esto se relaciona al presente? Ya pasamos la época donde el Evangelio sí llego prácticamente a todo el mundo, y hubo cierto tiempo de paz porque hubo mucha conversión hace varios años, donde las personas en general, en lo más mínimo, había cierto respeto por Dios, y muchos de nosotros nos convertimos a Dios. En mi nación (EEUU), por ejemplo, vino un gran despertar al Evangelio hace ya varios años, donde miles de miles de personas se convertían al Señor casi a diario. Posiblemente se acordarán del evangelista llamado Billy Graham, el cual Dios uso para evangelizar tanto en grandes reuniones hechas en estadios, como también por radio y por televisión a casi todo el mundo, predicando el Evangelio de Cristo, donde millones de personas fueron expuestos a la sana doctrina de Cristo, donde una persona tenía que arrepentirse y convertirse de todos sus pecados, de recibir al Señor Jesucristo como Señor y Dios, y de seguirlo diariamente para poder ser salvo. Y como él, hubo muchos otros más que también llevaron este mensaje de salvación al mundo, misioneros que dejaban sus hogares y viajaban miles de millas para darle la oportunidad a aquellos que no sabían del amor del Señor. Pero hoy, vemos en la gran mayoría del mundo, como también, dentro de la mayoría de nuestras propias iglesias, mucha rebeldía, mucho pecado, practicando así las mismas cosas por lo cual Dios castigo a Su pueblo Israel hace años atrás. Hay muchos pastores y predicadores que hablan de paz cuando no hay paz, hablan de prosperidad y sanidad en vez de arrepentimiento y conversión, engañan al pueblo con un evangelio fácil, permisivo, y liberal donde no se predica ni del cambio o la transformación, ni siquiera de hacerle el bien al prójimo, sino de una autocomplacencia donde tratan de convertir a Dios en su siervo, en vez de ellos servir a Dios. Han convertido la gracia de Dios en libertinaje, en una licencia para pecar por la libre y vivir egoístamente. Y claro, muchos del pueblo está muy contentos con tales doctrinas, y buscan más de aquello.

Y, ¿Qué dice Dios de esto? ¿Complacemos a Dios con tal abominación? ¿La gracia de Dios tolerará tales cosas, de personas que se burlan de la cruz de Cristo, y de todo el propósito que Dios tuvo con aquello? Escrito esta: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31. La ira de Dios viene, y ya se está manifestando, porque nada de lo que sucede en este mundo es por accidente. Por lo tanto, mi más excelente consejo es: arrepiéntete y conviértete al Señor, no por un momento, o por solo apaciguar una mala circunstancia, sino de corazón, para que cuando venga Su ira sobre el mundo, a lo menos tú te encuentres justificado delante de Su trono a través del Señor Jesucristo en el gran juicio, donde todos daremos cuenta por nuestros hechos, sean buenos, o sean malos. Así que, ¿Estarás preparado para ese momento? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La fidelidad de Dios - Ezequiel 38

Basado en Ezequiel 38 (Versión Reina Valera 1960)

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas; Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo; Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo. Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a ti, y sé tú su guarda. De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel, que siempre fueron una desolación; mas fue sacada de las naciones, y todos ellos morarán confiadamente. Subirás tú, y vendrás como tempestad; como nublado para cubrir la tierra serás tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo. Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento, y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas; para arrebatar despojos y para tomar botín, para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra. Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes, te dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para tomar botín, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos? Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habite con seguridad, ¿no lo sabrás tú? Vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejército, y subirás contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra; será al cabo de los días; y te traeré sobre mi tierra, para que las naciones me conozcan, cuando sea santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos. Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No eres tú aquel de quien hablé yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te había de traer sobre ellos? En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dijo Jehová el Señor, subirá mi ira y mi enojo. Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habrá gran temblor sobre la tierra de Israel; que los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y toda serpiente que se arrastra sobre la tierra, y todos los hombres que están sobre la faz de la tierra, temblarán ante mi presencia; y se desmoronarán los montes, y los vallados caerán, y todo muro caerá a tierra. Y en todos mis montes llamaré contra él la espada, dice Jehová el Señor; la espada de cada cual será contra su hermano. Y yo litigaré contra él con pestilencia y con sangre; y haré llover sobre él, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están con él, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre. Y seré engrandecido y santificado, y seré conocido ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy Jehová.

Una de las riquezas más grandes de la Palabra de Dios, y como vemos Su divinidad es a través del cumplimiento múltiple que tiene a través de los tiempos. Muchos pasajes de la Biblia no son solo para un evento aislado, sino que puede tratarse de distintos eventos similares a través de los tiempos y en distintos medios o dimensiones, tanto como literal y físicamente, como también espiritualmente. Y esto va más allá de toda metáfora, sino que se trata de una increíble y extremadamente densa sustancia, si se le pudiera llamar asi. La Palabra de Dios es infinitamente rica que aplica tanto como en el presente y hasta el futuro eterno.

Habiendo dicho esto, leímos recién de una de las profecías Bíblicas que habla sobre el Armagedón, de un lugar donde Dios mismo será el que atraiga a las naciones de la tierra en contra de Israel no para destruir a Israel, sino para terminar con ellas de una vez y por todas. Y muchos de estas naciones que están mencionadas existen hoy, y están determinadas a terminar con Israel, tales como Persia (o Irán, en el presente), y otros como Mesec y Tubal (y Rus como el hebreo original lo menciona, que es Rusia en el presente). En fin, muchas naciones vendrán, determinadas para destruir a Israel, como lo están hoy. Pero, nos debemos preguntar algo. ¿Por qué Dios es el que los atrae? Y hay dos razones. Primero, porque Dios usa las circunstancias difíciles para poder despertar a Su pueblo (como también a todos nosotros cuando estamos enfocados en otras cosas, aparte de Dios). Por desgracia, la gran mayoría de las personas no buscan de Dios en un momento de tranquilidad y de paz, sino que cuando las cosas están turbulentas y desesperadas, y ahí es cuando o nos acordamos del Señor, o buscamos del Señor. Bendito sea el Señor que El no es rencoroso, sino grandemente misericordioso. A nadie le gusta que lo busquen después que lo hallan despreciado, y porque es su último recurso, ¿verdad? Lo segundo, Dios atrae a estas naciones en contra de Israel para traer sobre ellos justificadamente su destrucción, y así, cumpliendo Su propia promesa a Israel, como está escrito: Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré… Genesis 12:3a. Así que, podemos ver muy claramente que la razón por lo cual Irán, por ejemplo, está atacando a Israel, igual como todos aquellos que se han unido al ataque, es porque Dios desea traer juicio sobres ellos. La destrucción de estos grupos y naciones vendrán inevitablemente, más tarde o más temprano, porque Dios sigue amando a Israel, aunque todavía muchos no se hallan convertido todavía. Y esto nos lleva a lo próximo.

Escrito esta: Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo… Romanos 11:25-26a. Y la siguiente profecía le debiera preocupar al mundo, y a los cristianos fríos y tibios dentro del pueblo de Dios: De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. Mateo 24:32-33. Hay menos cristianismo verdadero hoy en el mundo gentil, y más conversión en Israel. The Times of Israel publicó un artículo donde cita su gran preocupación en el crecimiento de la populación judía convirtiéndose al cristianismo. Se escribió este articulo el 2 de mayo del 2021: Hace cinco años, había quince mil judíos en Israel que se habían convertido al cristianismo. Hoy, los misioneros presumen de que esa cifra se ha duplicado, alcanzando los treinta mil. Los expertos en el ámbito de la contramisión informan de la misma alarmante tasa de judíos que se están uniendo a la Iglesia. La higuera a comenzado a florecer, por lo tanto, el fin ya está a las puertas. Dios es un Dios fiel, y Su Palabra y Su cumplimiento a través de los tiempos lo demuestran. Por lo tanto, seas Judío o Gentil, busca del Señor con todo tu corazón para que puedas disfrutar de Su fidelidad eternamente, porque de otra manera, solo sufrirás Su juicio y Su ira al final. ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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La importancia de Israel - Jeremias 16:14-15

Basado en Jeremias 16:14-15 (Versión Reina Valera 1960)

No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres.

Lo que debiera ser lo más importante para todo cristiano es la Palabra de Dios. Lo que tenemos escrito en la Santa Biblia, desde Genesis hasta Apocalipsis, no son solo palabras y letras en hojas de papel, o como se ve hoy, data en un sistema, visibles a través de una pantalla, sino que es la Palabra de Dios, y como tal, es Dios mismo, porque Su Palabra es el fundamento de todo. Dios no sería Dios sino fuere por Su Palabra. Y como lo escribió el Apóstol Juan, inspirado por el Espíritu Santo: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3. Entonces, la Palabra de Dios, lo que hace posible toda la deidad de Dios, es Cristo.

Ahora bien, lo que leímos hoy es una profecía que se cumplió hace cientos de años, y Dios uso a un rey gentil para cumplir Su promesa, al rey Ciro. El rey Ciro o Ciro el Grande de Persia fue el que terminó los 70 años de cautiverio de Israel, y permitió que el pueblo judío volviera a Jerusalén en 538 AC. Y no solamente eso, sino que también autorizo y financió la reconstrucción del Segundo Templo, y devolvió todo lo que el rey Nabucodonosor había tomado del templo. Su decreto permitió la restauración de la vida religiosa judía y la soberanía de Israel.

Habiendo dicho esto, debemos preguntarnos, ¿Las profecías en la Palabra de Dios se cumplen una sola vez, o son aplicativas para una sola instancia? Y la respuesta, y la misma historia nos enseña que no es así. En el año 70 DC, el pueblo de Israel sufrió otra destrucción, pero esta vez seria a través del imperio Romano. El Señor mismo predijo su caída y destrucción, y hasta de la manera que sería destruido, como quedo escrito:  Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada. Marcos 13:1-2. Esto se cumplió exactamente, y la razón porque no quedo piedra sobre piedra del templo, fue porque los Romanos desarmaron los muros para poder sacar el oro y las piedras preciosas incrustadas entre ellas. Y, ¿Por qué Dios permitió esto? El Señor dijo: Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. Lucas 19:43. Nada bueno sucede cuando el Señor da la oportunidad de conocerle, y se le rechaza.

Pero ¿esto sería el fin de Israel, porque rechazaron al Mesias en aquel entonces? Absolutamente que no. El mundo ha sido testigo de uno de los milagros más significativos no solamente para Israel, sino también, para el mundo entero, la señal de que estaríamos en los últimos tiempos. Después de siglos de haber sido destruido Israel y su pueblo dispersado por todo el mundo, literalmente, Dios cumpliría esta profecía: y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos. Ezequiel 37:21-22. Esto se cumplió el 14 de mayo, de 1948, y los Estados Unidos lo reconoció como tal estado y nación independiente inmediatamente, el mismo día. Esto marcaria el cumplimiento del favor de Dios hacia Su pueblo, como también, comenzaría el reloj del fin para el mundo entero.

¿Qué podemos entender con todo esto? Que Israel sigue siendo el pueblo escogido de Dios, a pesar de que muchos de ellos todavía no han reconocido al Señor Jesucristo como el Mesias, aunque esto ya ha cambiado hacia algunos años, donde vemos el cumplimiento de esta profecía:   También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Lucas 21:29-31. La higuera es Israel, y ya ha habido muchos convertidos, Judíos que sí han aceptado a Jesucristo como Señor y Dios, cosas que antes no sucedían. La higuera sí está floreciendo. Esto también dijo el Apóstol Pablo: Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Romanos 11:1-5. Por lo tanto, viendo la fidelidad de Dios mismo, haciendo milagros por Su pueblo Israel, siglos después, y hasta hoy, debemos poder entender, los que realmente deseamos honrar a Dios, que debemos seguir apoyando a Israel, porque esta promesa sigue: Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Genesis 12:1-3. Por lo tanto, el que desea la bendición de Dios sobre su vida, debe bendecir a Israel, hagan lo que hagan, pase lo que pase, porque el que le maldiga, trae sobre si la maldición de Dios. Por eso que este asunto de quitarle a Israel lo que Dios mismo le dió (sus tierras), es totalmente en contra de la voluntad de Dios. Esto no es política. Esto es la Palabra de Dios, y el que decide desafiar a Dios, la ira de Dios mismo caerá sobre él, por su propia elección (porque todos tenemos libre albedrio).

Así que, independientemente de que el judío crea en el Señor, o todavía no, no le pertenece a nadie ni juzgarlos, ni aún menos, hacerles daño por su incredulidad. Por el propio bien personal, hay que respetar la Palabra de Dios, y que El haga como El quiera, como el Dios y Señor que es. Esto dice la Palabra: …¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 1 Samuel 15:22. Entonces, ¿Le obedeces al Señor por tu propio bien, o le desobecerás y vivirás consecuencias que son totalmente evitables? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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