Basado en Oseas 4 (Versión Reina Valera 1960)
Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote. Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré. Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta. Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma. Y será el pueblo como el sacerdote; le castigaré por su conducta, y le pagaré conforme a sus obras. Comerán, pero no se saciarán; fornicarán, mas no se multiplicarán, porque dejaron de servir a Jehová. Fornicación, vino y mosto quitan el juicio. Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras. No castigaré a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá. Si fornicas tú, Israel, a lo menos no peque Judá; y no entréis en Gilgal, ni subáis a Bet-avén, ni juréis: Vive Jehová. Porque como novilla indómita se apartó Israel; ¿los apacentará ahora Jehová como a corderos en lugar espacioso? Efraín es dado a ídolos; déjalo. Su bebida se corrompió; fornicaron sin cesar; sus príncipes amaron lo que avergüenza. El viento los ató en sus alas, y de sus sacrificios serán avergonzados.
Para evitar confusión y dar dirección correcta al mensaje, este pasaje no fue escrito para el mundo en general, como mucho de la Biblia, sino para el pueblo de Dios. Muchos cristianos juzgan al mundo, hablando mal del que desconoce la Verdad de Dios, y que Dios los juzgará. Y sí, hay cierta verdad, que Dios traerá juicio sobre el mundo, pero no necesariamente sobre aquel que todavía desconoce Su verdad, sino sobre aquel que desprecia Su llamado a la salvación, al que ya ha sido expuesto al evangelio. Pero este pasaje no habla ni siquiera a esa parte del mundo, sino al pueblo de Dios, o al que a lo menos dice ser pueblo de Dios, y no está viviendo lo que manda Su Palabra. Dios asigna todo tipo de responsabilidad al que conoce la verdad y no la obedece. Como Adan y Eva, ellos conocían muy plenamente la dirección del Señor, de que no habían de comer del árbol prohibido, pero comieron, y así desobedecieron, y trajeron la muerta al mundo. Así mismo es aquel a quién Dios sí juzgará.
Ahora bien, muchos creyentes piensan que hoy vivimos en el tiempo de la dispensación de la gracia de Dios, y que eso significa que ya no hay juicio para ellos, porque somos salvos por gracia, pero eso es un grave error, porque contradice todo lo que está escrito, lo que inspiró directamente el Espíritu Santo. En fin, todo en la Palabra de Dios apunta hacia un juicio, y como tal, Dios tiene por responsables a todos lo que sí conocen la Verdad.
Muchos dirían: ¿Cómo me va a juzgar Dios? Y muy fácil podríamos responder: en base a Su Palabra. Desde el momento que una persona hace una decisión por Cristo, lo primero que debe buscar es Su Palabra: De leerla, estudiarla, y obedecerla. Hoy vivimos en un tiempo donde hay más acceso a la Palabra de Dios que en cualquier otro tiempo en la historia. Se estima que se han distribuido aproximadamente 7 billones de copias por todo el mundo en los últimos 1.500 años. Y hoy también tenemos el internet y aplicaciones gratis con libre acceso a través de nuestros teléfonos inteligentes donde cada persona puede tener la Palabra en su mano. Por lo tanto, nadie tiene la excusa de que no tiene acceso.
Entonces, ¿Cuál es el problema? El problema es muy sencillo que tenemos hoy, que la gran mayoría del pueblo de Dios no toma en serio al Señor, y como se levantó la ira de Dios en contra de Su pueblo Israel en el pasado (como lo que leímos hoy), también Dios hoy está llegando al punto de ira contra Su pueblo, o ¿creen que todo lo que está pasando hoy es por accidente, o por culpa de las personas que desconocen el Evangelio? Esto dice la Palabra: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Malaquias 1:6-8. ¿Cómo puedo decir que está mal el pueblo de Dios? Dense cuenta, de qué todos los pecados que cita el Señor en el capítulo de Oseas que leímos, se vé hoy plenamente en el pueblo de Dios, y así, no lo honran como Padre Celestial, ni mucho menos, le temen como Señor. El grave problema es que se ha enseñado, y también les atrae muy convenientemente las doctrinas que acentúan más la gracia de Dios, la bondad de Dios, la misericordia de Dios, en fin, el amor de Dios, y de tal manera que han tratado de convertir a Dios en un bonachón, que hagas lo que hagas, El te va a perdonar, y te va a bendecir, y claro, porque no, te va a dar la vida eterna, porque total, somos salvos “por gracia y no por obras.” Por lo tanto, no importa ni el pecado, ni la falta de arrepentimiento, ni nada de lo que hagas porque Dios es amor, y es misericordioso, y es fiel, pero, esta idea es antibíblica. Esto dice la Palabra: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31. Así que, por tu propio bien, examina tu vida, y ve lo que estás haciendo mal, y arrepiéntete con todo tu corazón porque: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿Estas tomando en serio al Señor, por tu propio bien eterno? O, ¿Haces cómo te parece sin ningún temor al Señor? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!