Basado en Jeremias 16:14-15 (Versión Reina Valera 1960)

No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres.

Lo que debiera ser lo más importante para todo cristiano es la Palabra de Dios. Lo que tenemos escrito en la Santa Biblia, desde Genesis hasta Apocalipsis, no son solo palabras y letras en hojas de papel, o como se ve hoy, data en un sistema, visibles a través de una pantalla, sino que es la Palabra de Dios, y como tal, es Dios mismo, porque Su Palabra es el fundamento de todo. Dios no sería Dios sino fuere por Su Palabra. Y como lo escribió el Apóstol Juan, inspirado por el Espíritu Santo: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3. Entonces, la Palabra de Dios, lo que hace posible toda la deidad de Dios, es Cristo.

Ahora bien, lo que leímos hoy es una profecía que se cumplió hace cientos de años, y Dios uso a un rey gentil para cumplir Su promesa, al rey Ciro. El rey Ciro o Ciro el Grande de Persia fue el que terminó los 70 años de cautiverio de Israel, y permitió que el pueblo judío volviera a Jerusalén en 538 AC. Y no solamente eso, sino que también autorizo y financió la reconstrucción del Segundo Templo, y devolvió todo lo que el rey Nabucodonosor había tomado del templo. Su decreto permitió la restauración de la vida religiosa judía y la soberanía de Israel.

Habiendo dicho esto, debemos preguntarnos, ¿Las profecías en la Palabra de Dios se cumplen una sola vez, o son aplicativas para una sola instancia? Y la respuesta, y la misma historia nos enseña que no es así. En el año 70 DC, el pueblo de Israel sufrió otra destrucción, pero esta vez seria a través del imperio Romano. El Señor mismo predijo su caída y destrucción, y hasta de la manera que sería destruido, como quedo escrito:  Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada. Marcos 13:1-2. Esto se cumplió exactamente, y la razón porque no quedo piedra sobre piedra del templo, fue porque los Romanos desarmaron los muros para poder sacar el oro y las piedras preciosas incrustadas entre ellas. Y, ¿Por qué Dios permitió esto? El Señor dijo: Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. Lucas 19:43. Nada bueno sucede cuando el Señor da la oportunidad de conocerle, y se le rechaza.

Pero ¿esto sería el fin de Israel, porque rechazaron al Mesias en aquel entonces? Absolutamente que no. El mundo ha sido testigo de uno de los milagros más significativos no solamente para Israel, sino también, para el mundo entero, la señal de que estaríamos en los últimos tiempos. Después de siglos de haber sido destruido Israel y su pueblo dispersado por todo el mundo, literalmente, Dios cumpliría esta profecía: y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos. Ezequiel 37:21-22. Esto se cumplió el 14 de mayo, de 1948, y los Estados Unidos lo reconoció como tal estado y nación independiente inmediatamente, el mismo día. Esto marcaria el cumplimiento del favor de Dios hacia Su pueblo, como también, comenzaría el reloj del fin para el mundo entero.

¿Qué podemos entender con todo esto? Que Israel sigue siendo el pueblo escogido de Dios, a pesar de que muchos de ellos todavía no han reconocido al Señor Jesucristo como el Mesias, aunque esto ya ha cambiado hacia algunos años, donde vemos el cumplimiento de esta profecía:   También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Lucas 21:29-31. La higuera es Israel, y ya ha habido muchos convertidos, Judíos que sí han aceptado a Jesucristo como Señor y Dios, cosas que antes no sucedían. La higuera sí está floreciendo. Esto también dijo el Apóstol Pablo: Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Romanos 11:1-5. Por lo tanto, viendo la fidelidad de Dios mismo, haciendo milagros por Su pueblo Israel, siglos después, y hasta hoy, debemos poder entender, los que realmente deseamos honrar a Dios, que debemos seguir apoyando a Israel, porque esta promesa sigue: Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Genesis 12:1-3. Por lo tanto, el que desea la bendición de Dios sobre su vida, debe bendecir a Israel, hagan lo que hagan, pase lo que pase, porque el que le maldiga, trae sobre si la maldición de Dios. Por eso que este asunto de quitarle a Israel lo que Dios mismo le dió (sus tierras), es totalmente en contra de la voluntad de Dios. Esto no es política. Esto es la Palabra de Dios, y el que decide desafiar a Dios, la ira de Dios mismo caerá sobre él, por su propia elección (porque todos tenemos libre albedrio).

Así que, independientemente de que el judío crea en el Señor, o todavía no, no le pertenece a nadie ni juzgarlos, ni aún menos, hacerles daño por su incredulidad. Por el propio bien personal, hay que respetar la Palabra de Dios, y que El haga como El quiera, como el Dios y Señor que es. Esto dice la Palabra: …¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 1 Samuel 15:22. Entonces, ¿Le obedeces al Señor por tu propio bien, o le desobecerás y vivirás consecuencias que son totalmente evitables? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

Comment