Basado en Ezequiel 21:1-27 (Versión Reina Valera 1960)
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro contra Jerusalén, y derrama palabra sobre los santuarios, y profetiza contra la tierra de Israel. Dirás a la tierra de Israel: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo estoy contra ti, y sacaré mi espada de su vaina, y cortaré de ti al justo y al impío. Y por cuanto he de cortar de ti al justo y al impío, por tanto, mi espada saldrá de su vaina contra toda carne, desde el sur hasta el norte. Y sabrá toda carne que yo Jehová saqué mi espada de su vaina; no la envainaré más. Y tú, hijo de hombre, gime con quebrantamiento de tus lomos y con amargura; gime delante de los ojos de ellos. Y cuando te dijeren: ¿Por qué gimes tú?, dirás: Por una noticia que cuando llegue hará que desfallezca todo corazón, y toda mano se debilitará, y se angustiará todo espíritu, y toda rodilla será débil como el agua; he aquí que viene, y se hará, dice Jehová el Señor. Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Di: La espada, la espada está afilada, y también pulida. Para degollar víctimas está afilada, pulida está para que relumbre. ¿Hemos de alegrarnos? Al cetro de mi hijo ha despreciado como a un palo cualquiera. Y la dio a pulir para tenerla a mano; la espada está afilada, y está pulida para entregarla en mano del matador. Clama y lamenta, oh hijo de hombre; porque esta será sobre mi pueblo, será ella sobre todos los príncipes de Israel; caerán ellos a espada juntamente con mi pueblo; hiere, pues, tu muslo; porque está probado. ¿Y qué, si la espada desprecia aun al cetro? Él no será más, dice Jehová el Señor. Tú, pues, hijo de hombre, profetiza, y bate una mano contra otra, y duplíquese y triplíquese el furor de la espada homicida; esta es la espada de la gran matanza que los traspasará, para que el corazón desmaye, y los estragos se multipliquen; en todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada. ¡Ah! dispuesta está para que relumbre, y preparada para degollar. Corta a la derecha, hiere a la izquierda, adonde quiera que te vuelvas. Y yo también batiré mi mano contra mi mano, y haré reposar mi ira. Yo Jehová he hablado. Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Tú, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia; de una misma tierra salgan ambos; y pon una señal al comienzo de cada camino, que indique la ciudad adonde va. El camino señalarás por donde venga la espada a Rabá de los hijos de Amón, y a Judá contra Jerusalén, la ciudad fortificada. Porque el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada, al principio de los dos caminos, para usar de adivinación; ha sacudido las saetas, consultó a sus ídolos, miró el hígado. La adivinación señaló a su mano derecha, sobre Jerusalén, para dar la orden de ataque, para dar comienzo a la matanza, para levantar la voz en grito de guerra, para poner arietes contra las puertas, para levantar vallados, y edificar torres de sitio. Mas para ellos esto será como adivinación mentirosa, ya que les ha hecho solemnes juramentos; pero él trae a la memoria la maldad de ellos, para apresarlos. Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto habéis hecho traer a la memoria vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras; por cuanto habéis venido en memoria, seréis entregados en su mano. Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré.
Este pasaje habla de un juicio de Dios que será sobre Su pueblo, y que traerá destrucción no solo sobre el impío, sino que también traerá destrucción sobre el justo. Muchos de nosotros estaríamos de acuerdo de que seria justo que viniera el castigo de Dios sobre el impío, sobre el malo, pero ¿Cómo puede ser que Dios también traiga destrucción sobre el justo? ¿Dios no esta supuesto a cuidar del justo? Y si viene tal destrucción y espada, o muerte, sobre el justo y el impío, entonces, ¿Qué saca el justo en ser justo si también sufrirá el mismo castigo?
Debemos entender el trasfondo histórico que le pone sentido a este asunto. El pueblo de Israel llevaba mucho tiempo en rebelión en contra de Dios, profanando su nombre, y cometiendo idolatría, que es el pecado mas repugnante para Dios. Llevaba Dios ya mucho tiempo tolerando este gran mal en su pueblo. Y lo que hace que culmine su ira que trae destrucción a todos es el asunto de que tanto, la gran mayoría del pueblo y su liderazgo estaban cometiendo el mismo mal. Este pecado cometido por muchos, y en todos lo niveles es lo que trae tal juicio, y claro, la prolongación de tal pecado siendo cometido a todo nivel. En Israel, a veces el pueblo se contaminaba, pero el liderazgo, particularmente, el liderazgo religioso y hasta político seguía fiel a Dios. Y a veces, los lideres se corrompían, pero mucho del pueblo seguía fiel. Pero, la ira de Dios se manifiesta de tal manera que toda Su ira cae sobre todos, sin excepción. En ese instante, la gran mayoría, grandes y pequeños, ricos y pobres, la gran mayoría habían prevaricado en contra del Señor, y la paciencia y misericordia de Dios llego a Sus límites. Sencillamente, Dios ya no pudo tolerarlo más. Y esto fue lo que paso con Israel cuando Dios mismo trajo a un rey pagano, a Nabucodonosor, en contra de Su pueblo para acabar con todo el desvarió que se manifestaba en idolatría. Dios uso a Nabucodonosor para limpiar la tierra de Israel de todo el pecado que había reinado por tanto tiempo.
Ahora, uno podría preguntar, ¿Por qué Dios juzga? Y ¿Cómo Dios pudo usar precisamente a un rey pagano para castigar a Su pueblo? La idolatría es mala universalmente, ¿No? El asunto es que Dios juzgará a todo el mundo en algún momento, pero Dios trae juicio aún mas duramente sobre aquellos que no ignoran Su verdad, con aquellos que a pesar de que saben lo que es correcto y bueno, deciden por si mismos hacer lo contrario. Hay tal cosa que el conocimiento de la Verdad trae consigo mismo cierta responsabilidad. El mensaje del Evangelio es glorioso, lo mejor que existe, lo cual trae libertad y bendición eterna, pero si es ignorado y despreciado conscientemente, ya no hay mas gracia, sino juicio. Nabucodonosor no conocía del Señor, ni de Su ley, sino que ignoraba la Verdad plenamente. Pero, no era así con el pueblo de Israel. Ellos sabían toda la Verdad, y Dios les mandaba hasta profetas para amonestarlos, para que se volvieran de su maldad. Pero, la gran mayoría escogió ignorar a Dios.
Y esto nos lleva al punto donde estamos hoy, y porqué veremos el juicio de Dios una vez más. El pecado que mas existe hoy dentro del pueblo de Dios, tanto en el pueblo en general como en el liderazgo es la idolatría. Y el ídolo principal que vemos hoy es el ídolo del yo, porque no se busca hacer la voluntad de Dios, sino de solo cumplir deseos egoístas. Y tal es el pecado, que la gran mayoría trata de usar a Dios, solo para que le cumplan sus deseos. Mucho del pueblo hoy comete la peor de las blasfemias e idolatría, de tratar de convertir a Dios en su siervo. No hay pecado ni insulto mas grande. Como está escrito: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros… Malaquias 1:6a. Ya el juicio por este gran mal esta a las puertas, y la espada ya está, y será aun peor. Todos un día moriremos, unos más prontos que otros. Pero, en fin, cuando estes delante del trono del Altísimo para dar cuentas, ¿Qué obras verá Dios? Hazte esta pregunta: ¿Le honro como el Padre Celestial que es, y vivo para servirle como el Señor que es, o, estoy buscando hacer otra cosa? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!