Basado en Hebreos 2:1-4 (Versión Reina Valera 1960)  

Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

El asunto que trata el Señor aquí a través del escritor de Hebreos es algo fundamental dentro de nuestra fe, el asunto de que debemos cuidar lo que por gracia se nos ha dado a través de Cristo, la salvación o la redención. Y esto es algo que se ha perdido en nuestra comunidad cristiana en general, sea por mal entendido o por mala interpretación, o por directa intervención del maligno, para causar el error, y así, provocar una falsa sensación de seguridad, de abuso de la gracia, de complacencia, de irresponsabilidad, finalmente produciendo perdida momentánea, o eterna.

Para comenzar, es necesario valorar esta salvación tan grande, porque es algo, que a pesar de que nos es dada gratuitamente, por gracia, no obstante, se pagó el precio más caro e incalculable de todo el universo: costó la vida de Dios (Jesucristo). Debemos recordar que, aunque Dios es uno solo, sabemos que es el Elohim, o un Dios Trino: Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo. Así que, Dios murió y vertió Su sangre en la cruz del calvario por todos nosotros. Por eso que es tan grande la gracia, pero también, tal el castigo de no cuidar algo que se pagó tan alto precio. Se dice muy fácil que el Señor murió por nosotros, pero es demasiado el amor, el esfuerzo, el sacrificio, todo lo que hizo por nosotros. Y aunque Uno fue el que murió, estuvieron envueltos los Tres indiscutiblemente. Y el valorar esto nos lleva a lo próximo.

Aunque la salvación es por gracia, y nadie puede ser suficientemente bueno para adquirirla por sí mismo, no obstante, nos toca mucha responsabilidad, y por eso mismo la advertencia. Y aquí es donde viene una equivocación, sea por error o por tentación del maligno, que muchos interpreten mal este verso: Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Filipenses 2:13. Aparte de que muchos creyentes se les enseña y creen que, si las obras no importaron antes de la salvación, por lo tanto, no son de ningún valor después tampoco, muchos interpretan de que es Dios el que hace que nosotros hagamos lo que hacemos después de recibir a Cristo. Y esto dentro de sí mismo conlleva a muchos errores. Porque si fuere así, entonces ninguna persona que viene a Cristo pecaría jamás después. Pero sabemos que todos, a pesar de recibir, aceptar, y hasta seguir fielmente a Cristo, seguimos pecando, seguimos cargando con nuestra imperfección. Y sería un error muy grande pensar que es Dios el que pone el querer como el hacer para pecar, ¿verdad? Así que, ¿Qué significa este verso? Veámoslo en contexto: Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. Filipenses 2:12-16. El verso está rodeado de mandamientos, consejo, y libre albedrio, porque tanto el mandamiento y el consejo por sí mismo, se da asumiendo que el oyente o lector tiene la potestad de escoger hacer o no lo que se le dice. Para comenzar, dice: …como siempre habéis obedecido… La obediencia es algo voluntario. También manda a “ocuparnos” en nuestra salvación con temor y temblor. Sigue diciendo que “hagamos” todo sin murmuración y contienda, lo que implica más mandato o dirección, y así sucesivamente a través de la plenitud del pasaje.

Entonces, ¿Qué realmente significa esto que se traduce en nuestro lenguaje, …produce así el querer como el hacer?... Una traducción más exacta del antiguo griego del verso 13 es: Porque es Dios quien trabaja para que tu desees y actúes de acuerdo con Su buen placer, o de acuerdo con Su buena voluntad. O sea, Dios trabaja para que entiendas lo que El desea a través de la Palabra, de las circunstancias que el ayuda a producir, a través de las experiencias de los demás, etc. Ese es el trabajo o la obra que lleva a cabo Dios. Debemos entender un principio aún más claro: la función o la obra del Espíritu Santo. En el griego antiguo, se usa la palabra “Parakletos” para explicar lo que el Espíritu Santo viene a hacer para nosotros, lo que significa: Uno que es llamado a estar al lado de otro para ayudar. Y en traducción, dependiendo del contexto, se usa las palabras: “Consolador”, “Consejero”, “Ayudador”, o “Defensor”. Pero, nunca se usan ni se infiere los términos como, “controlador” o “dominador”. Eso nunca es la implicación del Espíritu Santo. Siempre está el libre albedrio. Dios manda y aconseja, pero nunca controla o fuerza a alguien, ni para salvación, ni para servicio, ni aún menos, por amor. Así que, esta creencia de que a la hora que llegaste a Cristo, que ya no tienes nada de qué preocuparte, es totalmente incorrecta y falsa, sino todo lo contrario, con el nacimiento de nuevo o la conversión comienza la lucha, la pelea, o la carrera. La fe en Cristo es solo el comienzo de un eterno camino, porque es una eternidad que estamos supuestos a estar con y servir a nuestro Dios.

Esto nos dice la Palabra: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:1-2. Y también manda o aconseja lo siguiente: Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 2 Pedro 1:5-11. El sumario de todo es esto: …Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Mateo 22:37-38. Así que, tú que dices pertenecerle a Cristo, ¿estás cuidando de tu salvación al buscar amar a Dios y a servirle como el Señor que es, para que te sea otorgada amplia y generosa entrada en Su reino eterno? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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