Basado en 1 Juan 2:18-29 (Versión Reina Valera 1960)

Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. Os he escrito esto sobre los que os engañan. Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.

Una de las influencias más modernas que el enemigo ha tratado de promulgar hoy, pero basado en su misma táctica de siempre, es una filosofía llamada: relativismo, y esto es un pensar muy común hoy en día en el mundo, y también ha infiltrado los pensamientos de muchos supuestos creyentes. Esto se define de la siguiente manera: El relativismo es un conjunto de posturas filosóficas que niegan la objetividad absoluta y sostienen que la verdad, el conocimiento o los valores morales dependen del observador, la cultura o el contexto histórico (The Stanford Encyclopedia of Philosophy). Una manera más sencilla de definirla es en la práctica, o sea, algo que puede ser verdad para ti, pero para mí, no. Y en esto, tan sencillamente, no existe una verdad universal. Para la persona que ha adoptado este modo de pensar siente que no hay tal cosa ni como la verdad absoluta o universal. Y esto es muy útil para el enemigo, porque se alinea perfectamente con su principal y más fundamental táctica: el establecer la duda y después insertar la decepción. Antes que el hombre cayere en el pecado, él primero le pregunto a la mujer: …¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?, y después dijo: …No moriréis. Entonces, ¿Cómo se puede traducir esto usando el pensamiento del relativismo? De la siguiente manera poniendo primero la duda: ¿Con qué Jesucristo es el Hijo de Dios?, y después, introduciendo la mentira ¡No hay tal cosa como verdad universal! Y, ¡Nada malo te va a pasar si piensas algo distinto! De esta manera trabaja el relativismo. Puede que el diablo tenga una manera más nueva, por decir, de tentar, pero es su táctica más vieja para hacer caer el hombre. El enemigo tiene el trabajo más fácil, el de causar un poco de duda para conducir hacia el desvió, y así comienza todo camino hacia la perdición. Por eso que el Señor advirtió: Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Mateo 7:13-14.

Ahora bien, veamos el otro asunto que menciona el Apóstol Juan sobre el anticristo. En los últimos tiempos, sí se le levantará una persona singular como el anticristo, el cual será la versión del diablo dándole al mundo un falso mesías, tratando de imitar la relación entre Dios Padre y Dios Hijo. O sea, el anticristo será el mesías del diablo para el mundo, el cual usará para engañar y subyugar al mundo en los últimos tiempos. Pero, Juan también habla de muchos anticristos. Entonces, ¿Son muchos de estos falsos mesías que el diablo ha levantado en el mundo? El asunto es que el término “anticristo” no solo se refiere a este ser maléfico de los últimos tiempos, sino que también, la definición de “anticristo” también se puede ver como la “ausencia de Cristo”. En otras palabras, habrá muchas personas, y ya las hubo antes, que negaban o trataban de hacer desaparecer la identidad o la importancia de Cristo, del Unigénito Hijo de Dios. Para dar más aclaración, todo aquel que niega al Señor Jesucristo y Su importancia y relevancia en todo, se constituye un anticristo. Y Juan e inclusive menciona que estos anticristos salieron de entre los grupos de creyentes, o sea, de personas que una vez confesaban y hasta formaban parte de la congregación, que después se deslizaron de tal manera que hasta llegaron a negar al Señor, y abandonaron la fe en El. Y esto nos lleva al último punto.

El Apóstol Juan a través de la inspiración del Espíritu Santo advierte a todos, especialmente a los que están dentro de la fe, a que debemos permanecer en la fe en Cristo, para que cuando el Señor venga a juzgar al mundo, que no nos alejemos avergonzados, sino que estemos totalmente cimentados e inconmovibles en nuestra fe en Cristo. Y esto nos lleva a entender algo muy crucial. Toda la fe no se concentra en un dios genérico como muchos creen. El creer en Dios por si solo no sirve de nada. Lo que salva y redime al hombre ante Dios Padre es la fe y la permanencia en el Señor Jesucristo. No hay muchos caminos a Dios. Hay un solo camino, una sola Persona, una sola manera para ser salvo, y es solo a través del Señor Jesucristo. Y esto va totalmente en contra del relativismo que hablamos antes. Hay una sola Verdad, y nuestros pecados pueden ser perdonados a través de una sola Persona, y la vida eterna se encuentra a través de un solo Dios: el Señor Jesucristo. Porque sí, Jesucristo es Dios. Esto dice la Palabra de Dios: Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Juan 15:4-8. Por eso que insta y exhorta a no solo creer, sino que a permanecer en El, en Cristo, porque el propio Señor dijo: El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Y puede entrar de nuevo la controversia, de que si una persona puede o no perder su salvación. El asunto debe ser claro, que uno no solamente es salvo porque hizo una oración en una ocasión, sino que también, llega a la salvación o hereda la vida eterna si permaneció fiel hasta final, si nunca negó la fe, si nunca abandono al Señor para seguir otra cosa. La carrera no solo se debe empezar, sino que se debe terminar. Como está escrito: Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. Mateo 24:13. Entonces, ¿decidirás permanecer en Cristo, pase lo que pase, hasta que te toque presentarte delante de Su trono para dar cuentas de lo que hiciste en esta vida temporal y pasajera? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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