Basado en Oseas 8:8 – 9:17 (Versión Reina Valera 1960)

Devorado será Israel; pronto será entre las naciones como vasija que no se estima. Porque ellos subieron a Asiria, como asno montés para sí solo; Efraín con salario alquiló amantes. Aunque alquilen entre las naciones, ahora las juntaré, y serán afligidos un poco de tiempo por la carga del rey y de los príncipes. Porque multiplicó Efraín altares para pecar, tuvo altares para pecar. Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña. En los sacrificios de mis ofrendas sacrificaron carne, y comieron; no los quiso Jehová; ahora se acordará de su iniquidad, y castigará su pecado; ellos volverán a Egipto. Olvidó, pues, Israel a su Hacedor, y edificó templos, y Judá multiplicó ciudades fortificadas; mas yo meteré fuego en sus ciudades, el cual consumirá sus palacios. No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo. La era y el lagar no los mantendrán, y les fallará el mosto.  No quedarán en la tierra de Jehová, sino que volverá Efraín a Egipto y a Asiria, donde comerán vianda inmunda. No harán libaciones a Jehová, ni sus sacrificios le serán gratos; como pan de enlutados les serán a ellos; todos los que coman de él serán inmundos. Será, pues, el pan de ellos para sí mismos; ese pan no entrará en la casa de Jehová. ¿Qué haréis en el día de la solemnidad, y en el día de la fiesta de Jehová? Porque he aquí se fueron ellos a causa de la destrucción. Egipto los recogerá, Menfis los enterrará. La ortiga conquistará lo deseable de su plata, y espino crecerá en sus moradas. Vinieron los días del castigo, vinieron los días de la retribución; e Israel lo conocerá. Necio es el profeta, insensato es el varón de espíritu, a causa de la multitud de tu maldad, y grande odio. Atalaya es Efraín para con mi Dios; el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, odio en la casa de su Dios. Llegaron hasta lo más bajo en su corrupción, como en los días de Gabaa; ahora se acordará de su iniquidad, castigará su pecado. Como uvas en el desierto hallé a Israel; como la fruta temprana de la higuera en su principio vi a vuestros padres. Ellos acudieron a Baal-peor, se apartaron para vergüenza, y se hicieron abominables como aquello que amaron. La gloria de Efraín volará cual ave, de modo que no habrá nacimientos, ni embarazos, ni concepciones. Y si llegaren a grandes sus hijos, los quitaré de entre los hombres, porque ¡ay de ellos también, cuando de ellos me aparte! Efraín, según veo, es semejante a Tiro, situado en lugar delicioso; pero Efraín sacará sus hijos a la matanza. Dales, oh Jehová, lo que les has de dar; dales matriz que aborte, y pechos enjutos. Toda la maldad de ellos fue en Gilgal; allí, pues, les tomé aversión; por la perversidad de sus obras los echaré de mi casa; no los amaré más; todos sus príncipes son desleales. Efraín fue herido, su raíz está seca, no dará más fruto; aunque engendren, yo mataré lo deseable de su vientre. Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las naciones.

El juicio de Dios sobre Su pueblo está determinado generalmente, pero en lo personal, podemos decir que sí se pueden cambiar las cosas, especialmente lo referente a lo eterno. Pero para remediar el asunto, hay que entender el mal. Es necesario identificar lo que Dios quiere que cambiemos. Vimos en este pasaje de que Dios iba a castigar a Su pueblo, y por desgracia, estos males de los cuales habló el Señor sucedieron, porque no hubo conversión en el pueblo de Dios. En vez de tomarlo en serio, lo ignoraron, y así siguieron pecando en contra del Señor.

¿De qué se trataban los pecados, que se cometían que llevó a la ira a Dios? Había mucho pecado y de distintos géneros, por decir. Casi se puede decir, qué no hubo pecado que no cometieran. El pueblo de Dios cayó en idolatría, adorando a otros dioses, a los mismos dioses de los pueblos que El mismo había derrotado delante de ellos Y en conjunto con esa idolatría, cometieron todos los pecados envueltos con la adoración hacia esos falsos dioses e ídolos. Cometían fornicación y adulterio. Hacían sacrificios inmundos. Le hacían daño a su prójimo. Y como si esto no fuese suficiente, habían cometido el sacrilegio de meter esos otros dioses e ídolos en el templo del Señor. Y con eso también se adoraban, asimismo, buscando hacer su propia voluntad, en vez de hacer lo que Dios mandaba. Tal era su depravación que hasta sacrificaban a sus hijos recién nacidos, a esto falsos dioses, quemándolos vivos sobre una estatua de piedra, pero ¿para qué? Para conseguir lo que ellos querían.

Y, ¿qué vemos hoy en el llamado pueblo de Dios? ¿No vemos las mismas cosas? En un momento se alaba a Dios, pero en otro momento, el pueblo de Dios busca a otros dioses, y le ofrendan más que a Dios, le ofrendan su tiempo, sus bienes, y hasta sus seres queridos, con tal de conseguir lo que desean. Muchas personas hoy en día viven en pecado, practicando cosas que van claramente en contra de la voluntad de Dios. Y hay muchas iglesias que hasta abiertamente apoyan lo que es abominación ante Dios. Hay muchos predicadores y maestros de la Palabra que enseñan cosas que van totalmente en contra de la voluntad de Dios para su propio beneficio, usando una aparente piedad como fuente de ganancia. Y si encuentran horrible el asunto de que el pueblo de Dios antes quemaba a sus hijos, hoy se hace de distintas maneras, y hasta de peores formas, en vez de criarlos en el temor del Señor, dejan que peligren sus propias almas al permitir la corrupción.

¿Dios irá a pasar por alto todos estos males? No, especialmente considerando todo lo que El ha hecho, y sigue haciendo hoy en Su buena voluntad y amor. La paciencia de Dios sí tiene límites, y el pueblo de Dios está llegando a esos límites, por su vana manera de vivir, por su constante rebelión, en fin, porque no le aman ni le teme como el Dios y Señor que es. Esto dice la Palabra: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? Malaquias 1:6a. Esto es lo que está mal. También dice: Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra… Isaias 51:13a. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos… Hechos 17:28a. Si vives, es porque El lo permite. Si tienes habilidades, es porque El te las dió. Todo lo que eres y lo que tienes se lo debes a Él. Y aún más, el perdón y la salvación a la cual tienes acceso solo fue hecho posible a través de la muerte de Su Unigénito Hijo, el Señor Jesucristo. Así que, le debes todo al Señor. Por tanto, vive de esa manera, de corazón, si quieres obtener Su perdón y redención. Porque también dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gálatas 6:7. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremias 17:9-10. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. 1 Corintios 16:22. Si deseas encontrar gracia ante el Señor, aprende a temerle y amarle como Él se lo merece. Puede que no te escapes del juicio físico hoy, pero sí, rescatarás tu alma por toda la eternidad si aprendes a ser justo con Dios a través del Señor Jesucristo. Así que, ¿cambiarás tu modo de proceder antes que sea muy tarde? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

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