Basado en Jeremias 16:1-15 (Versión Reina Valera 1960)
Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet-haquerem; porque del norte se ha visto mal, y quebrantamiento grande. Destruiré a la bella y delicada hija de Sion. Contra ella vendrán pastores y sus rebaños; junto a ella plantarán sus tiendas alrededor; cada uno apacentará en su lugar. Anunciad guerra contra ella; levantaos y asaltémosla a mediodía. ¡Ay de nosotros! que va cayendo ya el día, que las sombras de la tarde se han extendido. Levantaos y asaltemos de noche, y destruyamos sus palacios. Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Cortad árboles, y levantad vallado contra Jerusalén; esta es la ciudad que ha de ser castigada; toda ella está llena de violencia. Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida. Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra inhabitada. Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos. ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman. Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano. Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová. Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.
Este evento del cual habló el profeta Jeremias tristemente se cumplió en el año 586 AC, cuando el ejercito babilonio sitió y después destruyó a Jerusalén, e inclusive, destruyó todas sus defensas y el templo de Jehová, y así, matando a miles de miles de personas. Y la Biblia nos enseña que el Rey Nabucodonosor deporto a Babilonia miles de personas, y dejo atrás en las tierras de Israel solo a los pobres y a los campesinos para trabajar la tierra para su reino. Esto era algo impensable que sucediera. Nadie en Israel se imaginó que esto sucedería porque nunca tomaron en serio las tantas advertencias de Dios, de que vendría un castigo nacional si no se arrepentían de su mal camino.
Para poder entender lo que paso y porqué las personas nunca lo pensaron posible, debemos entender el trasfondo. El pueblo judío era una nación de extremo poder y de riqueza, por supuesto, por la manera que Dios lo bendecía y le seguía dando benevolentemente. Era prácticamente invencible, con un ejército plenamente armado y organizado. Durante la época de Salomon, el reino de Israel fue el centro del mundo donde los grandes reinos venían a Israel porque querían tener paz con ellos y aprender de su grandeza, como la reina de Saba que vino a Israel porque quería solo conocer a su rey, que desde tierras muy lejanas había escuchado de su sabiduría. Entonces, de un punto de vista humano, no era posible pensar que serían conquistados, vencidos, y hasta divididos como pueblo (como fue profetizado) teniendo tanto en que confiar humanamente hablando. No tenía ninguna lógica. Pensaban que Jerusalén, su capital, era invencible por sus grandes muros y perfecta protección estructural. No obstante, Dios mismo fue el que le dió la manera a Nabucodonosor de poder vencer tal fortaleza. Dios fue el que trajo a Babilonia a las puertas de Jerusalén, porque se cansó de contenerse, se cansó de ver el constante pecado y rebelión de Su pueblo. No pudo soportar más ver la maldad de un pueblo a quien le había dado tanto, y que su constante repuesta al bien de Dios era la ingratitud.
Tendríamos que preguntarnos, ¿Cómo es que esto se relaciona al presente? Ya pasamos la época donde el Evangelio sí llego prácticamente a todo el mundo, y hubo cierto tiempo de paz porque hubo mucha conversión hace varios años, donde las personas en general, en lo más mínimo, había cierto respeto por Dios, y muchos de nosotros nos convertimos a Dios. En mi nación (EEUU), por ejemplo, vino un gran despertar al Evangelio hace ya varios años, donde miles de miles de personas se convertían al Señor casi a diario. Posiblemente se acordarán del evangelista llamado Billy Graham, el cual Dios uso para evangelizar tanto en grandes reuniones hechas en estadios, como también por radio y por televisión a casi todo el mundo, predicando el Evangelio de Cristo, donde millones de personas fueron expuestos a la sana doctrina de Cristo, donde una persona tenía que arrepentirse y convertirse de todos sus pecados, de recibir al Señor Jesucristo como Señor y Dios, y de seguirlo diariamente para poder ser salvo. Y como él, hubo muchos otros más que también llevaron este mensaje de salvación al mundo, misioneros que dejaban sus hogares y viajaban miles de millas para darle la oportunidad a aquellos que no sabían del amor del Señor. Pero hoy, vemos en la gran mayoría del mundo, como también, dentro de la mayoría de nuestras propias iglesias, mucha rebeldía, mucho pecado, practicando así las mismas cosas por lo cual Dios castigo a Su pueblo Israel hace años atrás. Hay muchos pastores y predicadores que hablan de paz cuando no hay paz, hablan de prosperidad y sanidad en vez de arrepentimiento y conversión, engañan al pueblo con un evangelio fácil, permisivo, y liberal donde no se predica ni del cambio o la transformación, ni siquiera de hacerle el bien al prójimo, sino de una autocomplacencia donde tratan de convertir a Dios en su siervo, en vez de ellos servir a Dios. Han convertido la gracia de Dios en libertinaje, en una licencia para pecar por la libre y vivir egoístamente. Y claro, muchos del pueblo está muy contentos con tales doctrinas, y buscan más de aquello.
Y, ¿Qué dice Dios de esto? ¿Complacemos a Dios con tal abominación? ¿La gracia de Dios tolerará tales cosas, de personas que se burlan de la cruz de Cristo, y de todo el propósito que Dios tuvo con aquello? Escrito esta: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31. La ira de Dios viene, y ya se está manifestando, porque nada de lo que sucede en este mundo es por accidente. Por lo tanto, mi más excelente consejo es: arrepiéntete y conviértete al Señor, no por un momento, o por solo apaciguar una mala circunstancia, sino de corazón, para que cuando venga Su ira sobre el mundo, a lo menos tú te encuentres justificado delante de Su trono a través del Señor Jesucristo en el gran juicio, donde todos daremos cuenta por nuestros hechos, sean buenos, o sean malos. Así que, ¿Estarás preparado para ese momento? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!