Basado en Ezequiel 2:1 – 3:3 (Versión Reina Valera 1960)
Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo. Y luego que me habló, entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba. Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor. Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos. Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes. Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy. Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro. Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes. Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.
Se cree que el profeta Ezequiel comenzó su ministerio en el año 593AC, y aún más específicamente, el 31 de julio del 593AC. Y esto corresponde al quinto año del exilio del rey Joaquín, y aún más significativo, cuatro años después del comienzo de la deportación de los judíos a Babilonia (597AC) por el rey Nabucodonosor. Esto es importante porque le da contexto a la audiencia que Ezequiel le iba a predicar. Todavía no había sido destruido el templo del Jehová, ni Jerusalén, lo cual sucedió aproximadamente en el año 587AC cuando Nabucodonosor sitio a Jerusalén. O sea, la destrucción de la nación había comenzado, y de tal manera que el rey Babilonio ya estaba tomando prisioneros, pero todavía no había llegado la destrucción completa de la nación. Era un momento en la historia donde seguía una esperanza humana, pero también la gran decadencia espiritual de la nación.
Dios llama y envía al profeta Ezequiel a hablarle a Su pueblo durante su peor tiempo espiritual, porque todavía no había vivido la completa consecuencia de su pecado. Por eso que se dice que todavía había esperanza humana, en el sentido de que todavía sentían que podían resolver el grave problema que ya tenían, pero por sus propias fuerzas, y claro, sin cambiar nada de su podredumbre espiritual. El pueblo de Israel ya había descendido y seguía en las peores cosas, de no solo adorar a los ídolos, sino que hasta a sacrificarles víctimas animales y humanos, a tal punto que hasta todavía adoraban al dios Moloc, del cual tenían una imagen de piedra a las afueras de la ciudad, donde se calentaba todo lo posible para así poner a sus recién nacidos (vivos) sobre sus brazos extendidos, para que fueren quemados como sacrificios. Y ellos practicaban todas las cosas que envolvían tal idolatría y adoración, y llenaron el templo de Jehová con todo este paganismo. Ellos practicaban el adulterio, la fornicación, el robo, el fraude, y la explotación y el abuso de los indefensos, como las viudas y los huérfanos. A esto era lo que Dios envió al profeta Ezequiel, a un pueblo extremadamente pecaminoso, malo, y perverso, sin ningún tipo de remordimiento ni señal de arrepentimiento. Y esta era la condición tanto del pueblo como de la gran mayoría de los lideres religiosos. La gran mayoría se había corrompido y estaban rebeldes en contra del Señor.
Muchos pueden que se admiren de la condición de Israel de aquel entonces, pero la gran mayoría del llamado pueblo de Dios esta en la misma condición hoy, tanto la gran mayoría de los lideres religiosos como del pueblo mismo. No habrá estatuas de Moloc en las iglesias, pero ¿Cuántos niños son sacrificados literalmente a través de los abortos? Y ¿Cuántos padres cristianos dejan que el sistema crie y eduque a sus hijos, sin ellos mismos tomar el tiempo de orar con ellos, de instruirlos personalmente en el camino del Señor, de leer la Palabra de Dios con ellos, para que puedan enfrentar el mundo que los rodea? Y, ¿qué se puede decir del adulterio, de la fornicación, y de la depravación sexual en muchas de nuestras congregaciones donde no solo se acepta, sino que hasta se apoya y se pone como ejemplo de amor? Y, ¿Qué podríamos decir de la idolatría que existe hoy donde se adora y se vive por los ídolos más grandes, el ídolo del materialismo, del dinero, y la adoración al ego, al yo? Estos son los temas mas importantes dentro de la gran mayoría de nuestras congregaciones. Los lideres hablan más del dinero y de su importancia, y claro, para mantener y hasta sustanciar sus estilos de vidas, para mantener y justificar sus posesiones, y sus viajes y vacaciones. Y, ¿Cuál es el mensaje predominante del pulpito? No es de servir ni de amar al Señor, sino de complacer al ego, al yo, de poner al Rey de reyes y Señor de señores como su siervo. La fe se predica para solo alcanzar metas personales, y para vanidades. En vez de: hágase Tu voluntad, es: haz nuestra voluntad. Este es el estado general en el cual se encuentra la Iglesia universal hoy. Por lo tanto, no se puede a apuntar con el dedo al Israel de aquel entonces, porque estamos en una decadencia aún más grave. Ellos no habían visto todavía la manifestación del Mesias, pero nosotros sí. Hemos visto la promesa hecha realidad: el nacimiento, la vida, la muerte, y la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Y como dice la Palabra: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. Hebreos 10:26-30.
Por lo tanto, si deseamos ver la gracia de Dios, especialmente en la eternidad donde mas importa (porque todo este mundo un día terminará), no seamos rebeldes como dijo el Señor de Su pueblo. No esperemos hasta que sea demasiado tarde, cuando ya no haya más oportunidad. No pongamos nuestra fe y esperanza en las cosas del mundo, esperando que así Dios tenga misericordia de nosotros. No se puede vivir un estilo de vida pecaminoso y a la misma vez, esperar la bondad de Dios. Decide de una vez y por todas, si amarás y servirás al Señor, o escogerás tu propia perdición. Dios es un Dios misericordioso, y lleno de bondad, pero El tiene Sus límites, y solo soporta la rebeldía hasta cierto punto. Si la rebeldía persiste, eso puede llevar al Señor mas halla de sus límites y solo vendrá destrucción, tanto en lo inmediato (ahora), y lo peor, en la eternidad. Así que, por tu propio bien, si estas en rebeldía en contra de Dios, vuélvete ahora, antes que sea muy tarde. Busca no solo leer Su palabra, sino, vívela porque es mas dulce que la miel, que da vida eterna. ¿Te volverás a tiempo para poder recibir misericordia, antes que venga la destrucción repentinamente? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!