Basado en Lucas 13:10-17 (Versión Reina Valera 1960)
Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.
En este pasaje, hay muchas cosas y muy profundas que ver, así que, trataremos de ver lo que se pueda. Por ejemplo, vemos al Señor, a esta mujer que llevaba 18 años enferma, a los religiosos, y al pueblo. Lo primero que pudiéremos ver es el asunto de esta pobre mujer que llevaba 18 años enferma, y que estaba enferma porque Satanás la había atado por esos 18 años. Uno se podría preguntar, ¿Todas las enfermedades son producto de un problema espiritual, o de algún pecado, o que otra cosa los produce? Debemos entender que toda enfermedad es producto del pecado del hombre, desde la creación. Cuando Adan y Eva pecaron, ese solo hecho corrompió todo en este mundo. Por eso que el propio Señor les dio una advertencia muy clara, que no comieran del árbol prohibido porque o si no, morirían. Dios fue muy explícito, lo cual nos ayuda a entender que todo el consejo de Dios es solo para nuestro bien, porque todo otro pensamiento es solo engaño de Satanás. Cuando Adan y Eva pecaron, todo en este mundo se echó a perder, y ese mal fue transmitido de alguna manera a toda su descendencia. Por eso que ellos un día murieron, y todos nosotros también moriremos, porque heredamos el pecado. Y la enfermedad es parte del proceso de la muerte. De algo vamos a morir algún día.
Ahora bien, ¿Esta mujer peco directamente, o sea, por su propia voluntad, y por eso enfermo? O ¿Ella se metió de alguna manera directamente con el enemigo, y por eso que enfermo? ¿Era una persona poseída y por eso que estuvo enferma? Lo primero para ver en este punto es que el Señor mencionó que estaba atada por el enemigo, y no hablo de posesión, lo cual es otra cosa. O sea, el enemigo puede tener mucha influencia sobre el cuerpo de uno, y hasta atarnos con una aflicción física o hasta mental. Entonces, ¿El enemigo puede hacerle esto a una persona que le ha entregado su vida al Señor? Y la respuesta es, si, por desgracia, pero, solo si Dios se lo permite. O sea, cuando una persona está vacía, sin Dios en su vida, está totalmente expuesto a todo, sin ningún tipo de protección. Pero, Dios puede permitir ciertas aflicciones que vengan de parte del enemigo cuando hay un propósito, sea por disciplina, por castigo, por prueba, o porque hay algo más allá que una persona debe aprender. Vemos el ejemplo de Job que Dios le dio permiso al enemigo para que tocara su cuerpo, y la razón era para probar a Job, para enseñar a Job, y para que Job pudiera avanzar a un nivel mejor espiritual. En la vida de Pablo, Dios permitió que el tuviera un aguijón en la carne, lo cual podemos entender que era una aflicción física, para que él no se enalteciera por las revelaciones de Dios. Entonces, esta enfermedad era como un freno para su tendencia al orgullo. Como el mismo lo dijo: Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera. 2 Corintios 12:7. Recuerden que uno de los principales problemas que Pablo tenía era su orgullo como el religioso que era antes de conocer al Señor. Entonces, es posible que Dios allá permitido este mal en esta mujer por algún lidiar personal que El tenía con ella, o porque sencillamente, permitió esto para poder mostrar Su poder milagroso en ella, para que no hubiera ninguna duda sobre el milagro, porque no era algo de días o de meses, sino de muchos años.
Otra cosa para meditar es el asunto de las causas de las enfermedades. Como se ha explicado, toda enfermedad viene por culpa del pecado, sea por el pecado ambiental, por decir, el cual no es en sí directamente culpa de la persona, o porque el Señor le da permiso al enemigo, o por culpa directa nuestra. Lo que tendría más lógica ver, es el asunto de cuando nosotros nos provocamos los problemas por nosotros mismos, sin ni siquiera tener ningún tipo de intervención espiritual, sino por nuestro propio pecado. Muchas veces, Dios no tiene que permitir algo, ni hacer algún esfuerzo para castigar o disciplinar (porque el Señor sí habla de ambas, y con respecto a Su pueblo), ni tampoco hace algo directamente el enemigo, sino que sencillamente El deja que suframos las consecuencias naturales de nuestros malos hechos. El que roba, más tarde o más temprano, va a caer en manos de la justicia humana. Si una persona sufre de glotonería, y come muchas cosas en exceso que no debiera, también va a traer sobre si sus propias consecuencias. Si una persona se mete con vicios de alcohol, o de uso de drogas (sean legales o ilegales), también tendrá consecuencias muy normales que vienen por tales cosas. Y también, algo que muchos no pensamos que sea malo es el asunto de la ansiedad o el afán, o el estrés como es más conocido hoy. Esto dijo el Señor: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mateo 6:31-32. Y también está escrito: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7. El problema es que la ansiedad, el afán, o el estrés es muchas veces causado por el miedo, y el miedo es producto de la falta de fe, y la Palabra dice: Pero sin fe es imposible agradar a Dios… Hebreos 11:6a. Haz lo que tienes que hacer, porque la flojera y la irresponsabilidad también es pecado delante de Dios, pero siempre confiando en el Señor, y nunca dejarte dominar por nada, porque también está escrito: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. 1 Corintios 6:12. En fin, cuando te dejas dominar por algo, y de tal manera que comienza hasta hacerte daño física o mentalmente, ya te estas dejando dominar por algo más que no es Dios, y eso acarrea consecuencias. Cuando somos de Cristo, venimos a ser templo del Señor, y como tal, El debe dominar nuestras vidas y nada más, para nuestro propio bien.
¿Qué finalmente podemos ver aquí? Escrito esta: Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Marcos 12:30-31. El amar a Dios y a nuestro prójimo supera todos los demás mandamientos en la escala de valores de Dios. Esta mujer que sufrió por 18 años era más importante que el no descansar unos momentos en el día de reposo. Y si Dios lo pesa así, ¿Qué diremos? Así que, ¿Buscas hacer la verdadera voluntad de Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!