Basado en Zacarias 14:1-19 (Versión Reina Valera 1960)

He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos. Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz. Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno. Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre. Toda la tierra se volverá como llanura desde Geba hasta Rimón al sur de Jerusalén; y esta será enaltecida, y habitada en su lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta del Ángulo, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey. Y morarán en ella, y no habrá nunca más maldición, sino que Jerusalén será habitada confiadamente. Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca. Y acontecerá en aquel día que habrá entre ellos gran pánico enviado por Jehová; y trabará cada uno de la mano de su compañero, y levantará su mano contra la mano de su compañero. Y Judá también peleará en Jerusalén. Y serán reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro y plata, y ropas de vestir, en gran abundancia. Así también será la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos, y de todas las bestias que estuvieren en aquellos campamentos. Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos.

Hoy leímos de una profecía que todavía no se ha cumplido, y que posiblemente aún quede un tiempo en cumplirse. Lo más importante del asunto no es necesariamente tratar de entender cuándo serán estas cosas, aunque sean importantes, sino el “porqué” sucederán tales cosas, y como esto hoy aplica para nosotros, porque la Palabra siempre es para hoy, aún cuando se trate del futuro. Dios siempre nos habla para el hoy, y usa tanto las cosas escritas que hablan del pasado, y lo que será en el futuro. Por eso que no es solamente importante, sino apremiante, estudiar la Palabra en Su plenitud, para ver como aplica para nosotros y lo que hoy debemos hacer al respecto.

El primer concepto que debemos entender, y el más importante es: El asunto del cumplimiento de Su Palabra. Escrito esta: Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaias 55:10-11. Muchos toman que este pasaje significa que, si una persona es expuesta a la Palabra de Dios, que más tarde o más temprano será tocado por el Señor. Pero el asunto no es necesariamente así, por lo que mismo hoy vemos en el mundo hoy. Una de las profecías que sí se ha cumplido es la profecía de que el Evangelio seria predicado en todo el mundo. Gracias a la obra del Espíritu Santo y al esfuerzo de muchos fieles, el Evangelio ya ha llegado a los confines de la tierra, y prácticamente todos saben del Señor y de Sus hechos. Hasta en la religión musulmana, la segunda religión con más seguidores en todo el mundo enseña como parte de su doctrina que Cristo sí existió, y que murió por el pecado del hombre. El problema con ellos es que no creen que el Señor Jesucristo es el Unigénito Hijo de Dios, sino que es solo un profeta, pero, no obstante, saben y conocen muy bien los hechos del Señor, por lo tanto, saben del Evangelio. Y esto mismo comprueba el asunto, de que si fuere cierto que todos los que fueren expuestos a la Palabra de Dios serian salvos, entonces todo el mundo ya se hubiera convertido. Pero, tristemente no es así. Nunca podemos olvidar de que existe el libre albedrio, como lo enseña Su Palabra, entonces la Palabra se cumple en todo Su detalle dependiendo de cómo es recibida. Y esto nos lleva a lo próximo.

Dios nunca va a forzar a nadie a amarle. El proveerá las circunstancias para persuadir a una persona, El la expondrá a Su Palabra para darle la oportunidad, e inclusive, permitirá que el Espíritu Santo le dé convicción de pecado lo cual va más allá de lo que pueda sentir la conciencia de una persona, pero nunca obligará a un ser a que le ame. Todo es libre albedrio. Esto dice la Palabra, y nos explica muy claramente como es que se cumple: Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición... Deuteronomio 30:14-19a. Muy sencillamente, toda la Palabra se cumple, pero basado en la decisión de un ser.

Así que, Dios permite todas las cosas que suceden hoy y que sucederán en el futuro para lidiar con el hombre, sea por el pecado que aún está en Su pueblo, para limpiarlo, como con aquel que rehúsa aceptar al Señor. Al Señor le debemos todo: nuestra existencia y todo lo que eso envuelve, y nuestra salvación, y los que hemos decidido seguirle como Señor. Dios lidia con muchas cosas a la vez para que finalmente se cumpla lo establecido: Su Palabra. Entonces, ¿Seguirás al Señor para vida eterna, o no le tratarás como El se lo merece, y así recibir el justo castigo eterno? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!

Comment