Basado en Esdras 9:1-7 (Versión Reina Valera 1960)
Acabadas estas cosas, los príncipes vinieron a mí, diciendo: El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones. Porque han tomado de las hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en cometer este pecado. Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo. Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde. Y a la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí mis manos a Jehová mi Dios, y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día.
Sabemos que vivimos en un mundo corrompido por el pecado. Desde la caída de Adan y de Eva, todos heredamos un lugar con una naturaleza llena de muerte, de destrucción, de enfermedades, y de diversos problemas, gracias al pecado que entro en el mundo. Si deseamos ubicar la raíz de todos nuestros males, la culpa NO es de Dios, por mucho que deseen culparlo. El hombre decidió pecar en contra de Dios voluntariamente, en base a su libre albedrio, y después de eso, todos hemos hecho lo mismo. Así que sea, directamente por nuestro pecado, o por el pecado de los demás, o hasta por el pecado ambiental (porque vivimos en un ambiente corrompido), el pecado es la raíz de todos nuestros males. Hoy leímos de una de las razones principales de porque el pueblo de Israel se corrompió, y Dios mismo los entregó a una destrucción nacional, y como lo dijo el mismo Esdras, sobrevivió solo un remanente, y este pequeño grupo de personas, o fue llevado cautivo a Babilonia para ser siervos, o fue dejado en la tierra para cultivarla para el reino, también, como siervos. Se estiman que fueron como 4.600 familias que fueron deportadas a Babilonia durante la conquista de Nabucodonosor. Una gran nación fue reducida a una fracción pequeña en gran parte, por haber hecho yugo desigual. Esdras mismo explicó en este pasaje que se trataba del pecado que cometió el pueblo, de no solamente unirse a personas paganas, sino que también, que hicieron conforme a sus abominaciones. Y ¿cuáles eran estas abominaciones? La adoración a dioses extraños y falsos, cometiendo idolatría y todo lo asociado con esa idolatría, hasta llegar a sacrificar a sus propios hijos, quemándolos vivos en un altar de piedra. Este fue el grave problema con el yugo desigual, o con unirse a personas paganas.
Ahora ¿este pecado sigue siendo malo hoy ante Dios? Muchos cristianos cometen el error en pensar que las cosas del Antiguo Testamento, o los fundamentos de la ley de Dios ya no aplican, y que fueron abolidos a través de Cristo. El unirse a personas paganas o no convertidas al Señor, sigue siendo pecado ante Dios. Esto dice la Palabra: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. 2 Corintios 6:14-18. Y veamos aún más. Hay muchos supuestos creyentes que practican la fornicación y piensan que no pecan en contra de Dios, o porque tienen una sola pareja (como le llaman hoy) o porque no se casan con ellas, pero también es un grave error. Esto explica la Palabra: ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Corintios 6:15-19. Sea un yugo temporal o más permanente, cualquier yugo (porque los yugos no solo son sexuales, sino también cuando formas una intimidad con el mundo), la unión con un incrédulo sigue siendo un pecado serio ante Dios y trae muchas consecuencias espirituales y naturales.
Esdras hace referencia de que este mal ya estaba presente hacia mucho tiempo en el pueblo de Dios, desde los antiguos reyes. Esto explica la Palabra: Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A estas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel.. 1 Reyes 11:1-9a. Mas claro no puede explicarse el problema.
¿Qué finalmente manda Dios? ¿Qué debemos aborrecer el mundo, como muchos creyentes también hacen hoy? No. Esto dice Dios: Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Jeremias 15:19. Dios desea salvar al mundo, y nosotros debemos ayudar en el asunto, pero no en unirnos al mundo, sino ayudar al mundo llegar a Cristo, y convertirse de corazón (porque prácticas religiosas no salvan). Un real convertido a Cristo debe unirse, o entablar intimidad solo con otro igual. O si no, se traerá muchos problemas sobre sí. Así que, si eres cristiano, ¿con quién es tu intimidad, con lo que le pertenece a Dios, o al enemigo? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!